El cocinero Matteo Gavazzi y su socio en la sala Andrea Clerici han abierto su CUBICA hace apenas dos meses y medio, en la tranquila calle Regás, de la parte baja de Sant Gervasi. Un local pintado de blanco que deja entrever unas paredes de ladrillo y con sólo una plantas verdes de decoración. Al fondo se percibe la cocina pero sin llegar a ser cocina-vista del todo. Un lugar despojado en concordancia con la cocina directa y sencilla que pretende hacer Matteo, alejada de la que experimentó en su paso por las cocinas del Roca Moo o de Locanda Locatelli en Londres.
Matteo forma parte de este auge de jóvenes cocineros italianos que se han ido instalando estos últimos años en Barcelona. Señal de que esta ciudad se ha transformado en un real polo de atracción y de referencia gastronómica, pero sobre todo una metrópolis acogedora y amable para vivir. Como tal vez lo debía ser en el siglo XIX cuando los cocineros italianos ocupaban un puesto determinante en la gastronomía barcelonesa, hasta tal punto de que los canelones (pasta italiana+bechamel francesa, como lo suele recordar Adrià) llegó a ser el plato bandera de la cocina catalana “tradicional”.
Como es normal, falta todavía un poco de madurez en la propuesta culinaria de CUBICA pero las intenciones se encaminan hacia una cocina sin mucho disfraz, de clara raíces ”generalistas” italianas : pastas y ñoquis (lo mejor) y algún risotto, haciendo honor en este caso a los orígenes lombardos de Matteo.
Al salir de un restaurante, uno se pregunta siempre si volvería y por qué motivo. En mi caso suele ser por algún plato en especial más que por un interiorismo o un servicio de sala (aunque todo sume). Esta actitud , aparentemente reduccionista,(un restaurante es mucho más que esto), ayuda a colocar una imagen mental sobre el restaurante. Un reclamo que te hará volver.
En el caso de Cubica serán seguramente estos tallarines con mejillones, aunque los que Matteo preparó especialmente para mi, con ostras y mantequilla ácida se merecerían estar en la carta (aunque se tuvieron que pedir por encargo un día antes). Punto perfecto de cocción de la pasta (casera) y sabores deliciosos y potentes en el caso de los primeros con mejillones , y elegantísimos en el caso de los de la ostra.
No hay un menú degustación explícito, pero evidentemente se pueden compartir los platos con tus compañer@s de mesa. Es lo que hicimos.
Tártar, de dados gordos de rubia ecológica del Pirineo con una mahonesa de espárragos. Excelente calidad de la carne. Sólo habría que potenciar esta mahonesa con algo más que el apagado sabor del espárrago, tenue al menos en estas proporciones. ¿Una tártara para un tártar?
Carpaccio de gambas y bacalao con agar agar de gamba. Bueno, pero porque no elegir uno sólo de los productos. El bacalao por ejemplo y taparlo con un velo de gambas al ajillo, o de ajada, o de …
Excelente el raviolini de mar con emulsión cruda de tomate (plato servido a temperatura natural). Los frutos de mar ganarían con una pequeña maceración previa en hierbas, lima, toque de peperoncino etc…). Los chips de piel de tomate no consiguen el crujiente pretendido.
La segunda foto es después de mi “tuneo”. Las hierbas no tienen que ser decorativas. Tienen que cumplir su función de aportación aromática.Si no, es como despreciarlas…
Muy buenos ñoquis con tomate fresco y burrata.
Un poco “vintage” y “setentesco” el plato de filete de lenguado con flan de brócoli y dados de remolacha, a pesar de su “vanguardista” aire decorativo que se codea con un ramillete de romero.
Versión espumosa del tiramisú. Mi opinión es que no es ningún deshonor hacer una buena crema catalana, una impecable Sacher o Selva Negra, o un perfecto tiramisú.No hace falta revisitarlo todo permanentemente.Aquí faltaba un poco de humedad y de licor en el bizcocho.
Goloso crumble de crema pastelera, compota de melocotón y dados decorativos de gelatina de menta (fuera del campo de la cámara). Por estos tiempos veraniegos, sería interesante repensar la construcción de este postre en función de un mayor protagonismo de la fruta fresca. ¿Qué tal una sopa (muy) fría de melocotones a la menta, tropezones de crumble y puntos de crema? Serían los mismos ingredientes pero el postre ganaría en frescor.
Por cierto, hablando de “helado”.Faltaría alguno en la carta. Hasta que hagan los suyos propios, les recomiendo a los chicos que compren los de Massimo Pignata en DelaCrem.
El pan es casero.
Los precios oscilan entre los 14-15€. 5-6€ para los postres.
CUBICA
c/ Regás nº 30
Teléfono de reservas
Cierra los domingos.
637 387 201
