Pizzas romanas, finas y crujientes
La última apertura del Grupo Sartoria
En este blog, pocas veces se han visto pizzas. Aunque reconociendo su valor gastronómico cuando están bien hechas, no es la elaboración que más me gusta. Además, como defensor de la coca, siento una envidia (mal)sana por el éxito mundial de la pizza italiana. De hecho, pienso que la pizza es una coca que ha triunfado. Aquí no se ha sabido defender lo nuestro, ni hacerlo evolucionar y se recoge el fruto de esta desidia.
Si he visitado al menos un par de veces al restaurante BRABO de JORGE SASTRE y RAFA PANATIERI, aun no me había acercado a sus más que reconocidas pizzerías barcelonesas , las dos SARTORIA PANATIERI, merecedores de muchos premios internacionales. Sin embargo, me sentía atraído por su trabajo sobre las masas y su uso de productos locales, en particular de los quesos y del excelente cerdo gascón ( “Porc noir de Bigorre”) que son criados por la granja ecológica de Solsona, DPagés.
Hace poco, se anunció en Barcelona la apertura de otra pizzería del grupo Sartoria, pero esta vez no de las napolitanas, sino de pizzas romanas, finas y crujientes. Ya no me podía resistir más.

Primero, una degustación de fuet, cabecero de lomo , panceta…, todas elaboraciones que se realizan en la parte inferior del restaurante, que pude visitar después de comer. Luego llegó la PORCHETTA con jugo de rustido que me atrevería a calificar de muy golosa, espléndida, con su parte crujiente, su umami intenso y su jugosidad.¡Deliciosa! Un platillo por el cual volvería.

Luego la MARINARA, con un poco de aceite picante (opcional), anchoa, orégano y un tímido sabor de ajo. Magnífica, en su perfecta sencillez. Tal la mejor de las tres que probamos. Masa con biga (el prefermento italiano) y el tomate que la untaba, por su excelencia, que hubiera podido llegar de las Pullas, pero Jorge y Rafa dieron por fin con el tomate perfecto, y era… murciano.
Nos encantaron también la de porchetta (esta vez en versión fiambre), mozzarella (esta vez italiana) y un tímido hilo de alioli de ajos confitados que aun se podría potenciar un poco más con ajo crudo, ya que Jorge confiesa su entusiasmo por un buen alioli.
Muy rica también la pizza de sobrasada, cebolla crocante, Kalamata, mozzarella y mató.
Atención a la pizza de quesos, solo de quesos, que no probamos. Está confeccionada exclusivamente con quesos de proximidad: el ya histórico Tou dels Tillers (Tros de Sort) , Blau de la Xiquella y el curado de cabra Garrotxa Bauma.
El local no es espectacular, decoración minimalista, techos un poco bajos, música alta (ya es en clásico en este tipo de restaurante), pero aquí se viene a lo que se viene. Hasta clientes del barrio, se pasan para recoger su pizza. Buena señal.
Porchetta con jugo de rustido
El platillo por el que volvería.

Pizza marinara (14,90€)
La pizza que me pediría en un posible delivery…

Porchetta (16,90€)
No me molestó el crujiente añadido de las cuatro chips contadas.

Sobrassada (14,90€)
Tiramisú (7,20€)
El mascarpone muy esponjoso. Tal vez se podría potenciar un poco más el café, ya que no lleva alcohol.
Mousse de chocolate (7,90€)
Con sal y aceite. Rica pero algo densa. Creo que la sal no sería necesaria. Se está abusando del «chocolate-sal-aceite»… A mi me gusta la mousse con un poco de ron incorporado.

ROMO
c/ Buenos Aires ,28
Barcelona









