A la noche solo suele estar Marcos Costa, su brazo derecho, en los fogones
GERARD SANS , formado como yo (¡ y muchos!) en la Escuela Hofmann , me recuerda de alguna visita mía al Filete Ruso y al Mercader del Eixample (en aquel post tenía 11 años menos). Esto fue hace muchos años. Recuerdo aquello sitios como grandes defensores de la filosofía Slow Food en un momento en el que se tenía aun que insistir con los temas de la proximidad, de la sostenibilidad y los productos ecos. Ahora, quiero pensar que algo menos, aunque le invito Gerard para que mencione los orígenes de las materias primeras en su carta. Siempre es bueno hacer pedagogía. Sabemos que VERACRUZ es un simple bar en todos sus aspectos exteriores y el tipo de cocina tradicional que sirve, pero nunca está de más en marcar la diferencia con el producto.
A pesar del nombre, puesto por los antiguos propietarios, y que ahora puede prestar a confusión, no se cambió. Imagino que por respeto.
Se trata de cocina catalana, en el sentido amplio del género: el simple, pero rico, gazpacho que se ofrece en una generosa sopera tiene poco de catalán, aunque este plato se haya incorporado , hace unos años, en el Corpus de la Cocina Catalana. Cumplía las normas : plato que lleva más de 50 años y repartido por todo el territorio. Pero no creo que sea requisito suficiente… Apetece más ahora una sopa fría que su escudella, plato icono de la casa que vendré a probar en otoño. Como a muchos cocineros, les reto a que inventen una escudella de verano. La cocina catalana no tiene sopa fría y tiene que recurrir siempre al gazpacho, al salmorejo o la vichyssoise.
GERARD abrió el verano pasado, pero aun no le había podido visitar. Forma parte de esta hornada de “bares de comida” que van abriendo, no sé si para ofrecer una cocina a una clientela que se sintió, durante años, huérfana de platos tradicionales, o bien si hay también una demanda al nivel de precios y de menús a 16€ con cocina artesana y rica (ver justamente L’Artesana de Poble Nou y de Sant Eulàlia. En todo caso, la tradición está de moda y se percibe con el éxito del Bar Gol, de la Bodega Josefa (a ver si vuelve Oriol Lagé) o el Bar Dijous.

Cada día se va cambiando el plato del menú: macarrones, lentejas, fideuà…En fin el restaurante que nos gustaría tener a todos al lado de casa.
Para la carta, verduras y frutas eco de Can Fisas : espectacular el tomate, mejorable el melocotón amarillo…, y para repetir la patata frita (agria), huevos ecos de Calaf, carne de vacuno biodinámica…La zarzuela es por encargo. Entran ganas de volver pronto para encargarla. Y probar el canelón y el capipota, que , Gerard advierte, será picantito.
El local, algo ruidoso como suelo ser lo habitual en este tipo, ha sido renovado y limpiado, sin que su aspecto de bar “de toda la vida” desaparezca.


Buenos vinos de la tienda vecina La Vinicola.
Pequeña terraza agradable.
Gazpacho
Sencillo, sin guarnición, casi austero. Un gazpacho para beber que se podría servir en vasos y con la jarra al lado, en vez de la sopera.
Atención! Aviso a los amantes de la «creatividad», de tipo páginas de cocina de magazines: NO lleva melocotón ni fresas…

Croquetas de pollo eco y de merluza y gamba
Gana la de pescado, sabrosa, pero sutil. Ambas más esponjosas que cremosas.
Tomates y cebolla de Can Fisas
Le mezclamos las patatas fritas (que son para repetir, ¡y repetimos) en el jugo restante de los tomates. Me encantan hacer estas cosas. Por eso, solo soporto la fine dining que propone algo importante, no los «quiero y no puedo» que solo encorsetan sin emocionar.(Igual publico algo sobre mi excursión al Vallespir de hace unos días: Solo hice un par de tuits).
Rape de la lonja de la Barceloneta
Con un poco de Donostiarra.
Huevos eco de Calaf
(No sabía que Calaf tenía esta línea. Pensaba que solo había camperos).
Fricandó
Tierno sin que se deshiciera, buena acidez de vino (pensaba que era vino blanco, pero se ve que lo hacen con vino rancio) , y agradable aroma de hierbas. Un fricandó de los buenos, en los que el caldo y su sofrito han penetrado dentro de la carne, y el sabor de la carne se ha trasmitido al untuoso jugo. Se sirven , a veces fricandós, en los que las láminas de carne y la salsa se acaban casi de conocer en el plato.
Patatas fritas
Aquí también, hay que mezclar y chafar un poco las patatas en la salsa. Es la gracia.
Melocotón con yogur de La Granja Armengol
Aquí falló el melocotón. (Los que ponen mango o fruta de la pasión en los postres no tienen este problema de elegir bien el punto de la fruta de temporada…). Y un poco de miel o azúcar moreno en el yogur no hubiera ido mal. No me gusta el azúcar en los platos salados, pero sí, un poco, en los postres. he he.
Tarta al whisky
Está comprada al pastelero austriaco instalado en Poble Nou, Georg Pirker. Y estaba muy rico. A veces Gerard propone una crema catalana. La probaré otro día.

En casas pequeñas como esta no se aceptan invitaciones.
VERACRUZ
Barcelona





















































































































































































