Observación Gastronómica 2

  • About
  • Carrito
  • Finalizar compra
  • Mi cuenta
  • Tienda

«ALKOSTAT» de la «Nova Cuina Catalana»

Publicado por Philippe Regol el 15/03/2026
Publicado en: BARCELONA. 2 comentarios

JORDI VILÀ

Hace 20 años, Ferran Adrià lamentaba que no sabía adónde llevar a visitantes de fuera para comer un buen fricandó en Barcelona. Y muchos de los fricandós que se debían hacer en el territorio (y que se siguen haciendo ) no debían alcanzar la excelencia. El problema a veces, no es tanto el estilo de cocina que se degusta, sino su nivel gastronómico. Ahora la situación ha cambiado mucho…

Cataluña había hecho entonces los deberes en cuanto a la alta cocina, superando en creatividad a Francia, pero faltaba actualizar nuestra cocina más tradicional, y re-crearla, al menos en su capital, siempre tan cosmopolita. Parecía que solo quedaba la escudella de Vía Veneto de los miércoles y alguna escalivada en les 7 Portes.

A mí, aun me cuesta definir lo que es la cocina catalana auténtica, tanto desde sus diversos paisajes, del Delta hasta el Empordà, o como diacrónicamente (desde la mitología de la del Sent Soví hasta la “nova cuina catalana” actual, llena de influencias foráneas, como siempre tuvo, por cierto. ¿O las especias se cultivaban acaso en el huerto de al lado?).

Por consiguiente, ¿de qué se trataba? Simplemente de reequilibrar la cosa, recuperar en las nuevas generaciones las ganas de cocinar la tradición al mismo tiempo que la alta cocina no se pensara solo como una culinaria atemporal ni asépticamente cosmopolita, sino como reflejo, sin duda sofisticado y creativo, de un paisaje tan geográfico como simbólico. A veces, un par de guiños de cocina local en un menú creativo serían incluso suficientes como para representar un país. Ni que fuera incompleto como el calçot crujiente de Disfrutar, al que le faltaría su “pareja” tierna y melosa al lado para que se entendiera la intención.

 Y, aunque Josep Pla no haya dicho nunca que la cocina es el paisaje en la cazuela, pienso que hubiera podido decirlo perfectamente, y la frase es tan “ben trovata” que me da completamente igual que no sea “vera”, ya que es justamente la cocina que me gusta encontrar cuando viajo. Mirad en Italia: hasta el inefable Bottura cocina tortellini y Niko Romita la pasta y el arroz (eso sí, ambas exageradamente al dente…). Comiendo un menú, de alta cocina o no, el comensal debería identificar en que país, o región cultural se encuentra. Con un plato de ceviche, omni presente, ya es imposible saberlo.

 En la Francia de los 90, hubo un conflicto con un tema parecido : los “modernos” contra los guardianes de las esencias. De un lado los Bras , Gagnaire o Veyrat, y, enfrente, los Robuchon, Blanc o Ducasse. Pero vimos rápidamente que Bras era al mismo tiempo un gran defensor de la modernidad tanto como del territorio, mezclando su gargouillou con aligot, plato autóctono donde los haya. Y Robuchon empezaba ya a usar la salsa de soja en sus preparaciones (sin que Escoffier protestara desde su tumba). Ducasse , siempre muy listo, entendió que aquella batalla entre las esencias de la cocina francesa y su apertura al mundo no tenía sentido y acuñó muy oportunamente el término de “cocina glocal”, re-localizando aun más su propuesta llevándola al Mediterráneo. Fue como un compromiso histórico que podría sellar el entendimiento definitivo entre la “tradición”, francesa o provenzal como en aquel caso pero no únicamente, y una alta cocina progresiva y personal que pretendidamente escaparía a cualquier contingencia territorial. (Por cierto, siempre pregunto en qué año de nuestra era empezó esa “tradición” , como Gila podía preguntar a su general a quien llamaba por teléfono a qué hora empezaba la guerra…).

Como no me apetece alargarme mucho ni aburrir, iré al grano. Si alguien se ha preocupado por dignificar una cierta idea de Cocina Catalana, en estos últimos años, ha sido JORDI VILÀ. Nunca tuvo tan claro como ahora de que solo se podía defender desde una actitud voluntarista, casi militante.

Gran amante de las cocinas viajeras, particularmente de la japonesa y de su admirado Dos Palillos, al mismo tiempo era consciente de que todo no se podía diluir en todo. Que, por mucho que su cocina bebiera de otras (sobre todo la francesa o la italiana ya que su nigiri catalán es más anecdótico que otra cosa), y por mucho de que sus romescos o sus suquets evolucionaban bajo formas distintas, había que defender un núcleo identitario de esta cocina propia, ni que fuera desde sus nombres : “sofritos”, habas a la catalana, bacalaos que huelen a salazón más que a merluzas nacaradas, romescos blancos, rojos o verdes, suquets aligerados, escudellas, de pescado o de caza, cocas, panadons de perdiz, buñuelos y crema catalana. Toda esta cocina encaja tanto en su menú con formato de servicio (“Mesa Catalana”), como en su carta del Alkostat, justamente situado justo al lado de su estrella michelin. Son dos cocinas que dialogan y se entrecruzan como lo he podido ver en estos últimos 10 días, en los que visité Alkimia (un  menú especial con mis amigos del programa Caníbal de Cat Radio) y con el almuerzo que pude hacer en solitario hace pocos días en el luminoso pasillo de Alkostat.

Las cuvas de cervezas de la Fábrica Moritz desde el pasillo de Alkostat.

Probé dos veces el plato “Lo mejor del canelón” y su versión de las espinacas a la catalana. Ejemplos de que se puede reivindicar la catalanidad desde una visión culinaria progresiva y abierta. Al final el canelón de Sant Esteve, más francés que italiano por su cremosa bechamel, se acaba convirtiendo aquí en una Mornay de tres quesos con trufa y jugo de rustido. Y sus espinacas también parecen evolucionar hacia la untuosidad de unas espinacas a la crema, pero con unas hojas de kale frita. La ciruela, depositada en el ala del plato, aquí sustituye las uvas pasas, que, ellas mezcladas, aportaban dulzor innecesario, para mi gusto, en el plato tradicional. ¿Esta colocación exterior de la ciruela podría ser una etapa previa antes de la expulsión de la fruta dulce del plato? Ojalá. Es el tipo de evolución que reclamo, pero nos costará. Como la que se aplicó en los años 60 con la Nouvelle Cuisine en Francia y que quería aligerar las salsas, los excesos de grasas, o de especias, los ágapes largos y roborativos etc. No estaríamos muy lejos de estas mismas necesidades, pero aquí con otras características, como esa aun pendiente reducción del azúcar en nuestra cocina tradicional. Se reformó entonces la cocina francesa, pero con menos mantequilla siguió siendo la Cocina Francesa. Aquí se empezó ese camino con Josep Mercader, pero no llegó seguramente a completarse por culpa de su prematura desaparición.

El Bulli no se planteó esa tarea de la “reforma”, ya que se situó directamente en el terreno de la “revolución”, (sin pasar por la casilla por la que pasó la Nueva Cocina Vasca), y lo hizo desde una cierta “asepsia cultural local”. Para lo que sí fue muy útil, fue para que se cocinara mejor en el piso de abajo (o de al lado, para que nadie se ofenda) de la gastronomía “media”. El excelente nivel general de nuestra cocina actual no es, evidentemente ajena, a aquel papel.  

Ahora, es cuando vuelve a aparecer, algunos dicen por la simple teoría del péndulo, ese deseo de re-localizar, en el territorio y en la Historia, nuestra cocina contemporánea.(Como nuevo ejemplo reciente el nuevo Trü de Artur Martinez). Lo universal no se consigue solo desde una asepsia cultural alejada de una supuesta contaminación localista. Y no toca, ahora que apenas vemos emerger ese lema, puramente instrumental y abierto, de “Nova Cuina Catalana”,  pretender arrebatar su derecho a reivindicarse, sin ni siquiera reconocerle su anhelo de evolucionar y actualizarse desde su propio territorio geográfico y cultural.

  Seguiremos hablando pronto de este tema, a partir de mi visita al Restaurante Fontané de Girona. Pero ahora es el momento de enseñar estos platos de Alkostat y , al final, algunos platos añadidos del otro menú, realizado unos días antes.

Jefe de cocina Adrià Moreno (abajo con barba, en el centro)

Sonia Profitós y su equipo de sala

Ostra con revoltillo

Roast Vic (auténtico rosbif) con verduras escabechadas

Entre vitello y rosbif. Riquísimo. Más crujiente por favor, que no sea solo «decorativo».

Ensalada de judías verdes, bogavante, langostino y vinagreta de trufa

Este plato me recordó el que Henri Gault y Christian Millau degustaron en Bocuse una noche en los años 60. Querían una cena ligera después del ágape del almuerzo. El cocinero, aun fiel al recetario de la Mère Brazier en la lubina en costra o la pularda en vejiga, les había improvisado una ensalada tibia de salmonetes y un nido de vainas aun crocantes. ¡»Esto es la Nouvelle Cuisine», se habría exclamado en aquel momento Henri Gault. Ya se sabe lo que pasó después…Bocuse siguió jugando toda su vida entre la cocina clásica y su moderna cocina de mercado, pero, a pesar de esta ambiguedad, lideró el movimiento de la novedad. La cocina de Jordi Vilà es tan «ambigua» como la de Bocuse, pero en los dos casos, se encuentra la misma determinación por diseñar un nuevo proyecto culinario, identidario y moderna a la vez.

Espinacas a la catalana

Habas a la catalana

Un poco pasadas de cocción, pero absolutamente deliciosas. Me recordaron algún plato del Rte Hispania (totem de la cocina catalana en el territorio), en los que las coccions podían ser excesivas, pero estaban salvadas por el sabor.

«Lo mejor de los canelones»

Una Mornay con queso Caprijara de Extremadura y Ermesenda de Mas d’Eroles que ayer tuvo Medalla de Oro en el concurso Fomatgem en Girona al mejor queso de vaca de costra lavada.

Sigue en la carta «Lo mejor de la sopa de cebolla» que hizo hace unos 8 o 10 años (y cuya secuela vemos en el Rte Arraval en forma de su bikini de sopa de cebolla). Aleix , el maitre de Alkimia, me recuerdaba que dije entonces que había aquí un concepto interesante. Con este último plato se ha hecho lo mismo en un sentido metonímico que consiste en reducir el todo a solo una de sus partes , pero que sea lo mejor. Esto también podría considerarse «minimalismo» o más que una deconstrucción del plato, casi un derrumbamiento de su antigua estructura por la desaparición de la pasta y de su relleno. ¡Qué curioso! lo que parecía segundario, que era el envoltorio de lo que da nombre al plato (canelón), se convierte ahora en lo principal. Jordi Vilà, el discipulo putativo de Santamaría, puede ser hasta bulliniano cuando quiere…

Bacalao con guisantes

Aquí el guisante es mera guarnición, no como en el caso de las habas, en las que lo vegetal era lo esencial.Dos observaciones: el bacalao es «de los de antes»: con su punto de salazón aun presente. No como estos bacalaos a baja temperatura « que quieren ser una merluza» con sus lascas nacaradas. Aquí es un bacalao que quiere mantener su identidad de bacalao.

Sepia con albóndigas, patata y guisantes

La verdura aporta el frescor: el dulzor del guisante «ofegat» (estofado) y el ligero crocante de algunos guisantes al dente. Aquí solo tendríamos un pie en la cocina tradicional del Hispania. El otro pie pisa claramente la modernidad.

Suquet de «lluerna» (o rubio)

Simplemente aligerado. Un jugo que no ha extraído toda la sustancia del pescado. Solo le acompañaba. Y la patata resta entera.

Alcachofa rellena con conejo al estilo de Almadret

Ejemplo claro de cocina del territorio (aquí Segrià de Lleida) , revisitada.

La tripa frita de Diego Rossi del Trippa de Milán

Cap i pota

Pato a la catalana, rustido a la a la cazuela, orejones, tomate, ciruela y piñones

El único plato que no me gustó. Sequedad de las carnes (sobre todo de la pechuga), exceso de chutes de dulce. Aquí no ha habido suficiente «traducción» de la tradición. El dulzor intenso de estas frutas pasas debería tener una presencia más simbólica (por respeto al pasado de esta cocina) que real. Tal vez en forma de unas escuetas lágrimas de sus purés, o unos contados dados de brunoise. Y la cocción de la pechuga podría reducirse. Hubo debate en la sobremesa sobre estos temas.

98% de fruta: «tartaleta» de manzana con frutas , sorbet cítrico y hierbas

Siempre he valorado mucho que se trabajará un postre de fruta en un restaurante gastronómico. Solo en el fondo, algo de compota de pera. El resto , refrescante fruta fresca. El postre que se agradece después de una comida abundante.

Algunos postres del Menú Alkimia:

Coca de llardons

Hojaldre propio con técnica propia: después de una precocción, se recupera hoja por hoja y se vuelve a hornear hasta conseguir unas hojas ligerísimas que me recuerdan las láminas crujientes de alguna tarta gascona. Poca crema, poco azúcar y «llardons» de cerdo de fabricación propia. «Lo mejor de la coca de llardons» ? o Cómo reinventar la coca de llardons. Me recordó la revisitación del «tortell de nata» de Disfrutar, aunque el camino para llegar fuera otro (obulato).

Buñuelos de crema

Repetí.

La cuenta no refleja la realidad. Era mi 2a comida en la casa en 1 semana , y Jordi me quiso hacer aquí un menú especial para que probara más platos. Las raciones de Alkostat son algo más grandes. Estas son algo más de media ración. Hace casi un año que no visitaba la casa.

Alkostat

Web

Barcelona

BELVEDERE marzo 2026 (Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 11/03/2026
Publicado en: BARCELONA. Deja un comentario

El olor de la nostalgia

Para cenar en verano…

Nunca hubiera pensado escribir una reseña sobre esta coctelería que hace servicio de restaurante. BELVEDERE , ese nombre banal que se puede encontrar en cualquier pueblo como en la mismísima Viena, y que sugiere un observatorio elevado desde el cual se tienen bonitas vistas, es el que escogieron GINÉS PÉREZ y NATI BALLESTERO para su coqueto local del Passatge Mercader. Al final de los 80 y en los 90, este lugar salía en todas las listas de restaurantes de Barcelona, a caballo entre las recomendaciones de restauración y de coctelería.

En mi día y medio(luego conseguí los dos días) de descanso laboral como cocinero, procuraba visitar todo lo que podía, desde el Azulete hasta el Finisterre, del Mató de Pedralbes hasta el Trapío, de Can Travi hasta Roig Rubí, La Dama o el Petit París. Y seguramente descarté ese Belvedere, por darme la impresión de ser más coctelería que restaurante, aunque no me importaba también frecuentar Boadas o el Ideal de Josep María Gotarda.

Pero he tenido que esperar más de 30 años para que un amigo cocinero me llevara a este sitio, convencido de que ya ni existía. Pero existe aun, con esta pareja al mando, Ginés en la barra y Nati cocinando. Aguantando este pequeño local con fuerza y dignidad, resistentes y felices. Esto no tendrá continuación. Esta barra y sus dos pequeños salones, con banquetas de moleskine y mesas bajas para tomar copas, en un plis convertibles en mesas para comer,  se convertirán un día en un ruidoso local para turistas y es cuando habrá perdido su alma.  De momento se respira sosiego y ambiente “feutré” como dicen los franceses, es decir como una mezcla semántica de “recogido, silencioso y casi mullido”, en todo caso fuera del tiempo. La vajilla ochentera delata lejanos orígenes, y los platos que llegan, alcachofas, sopa de cebolla o merluza a la donostiarra exhalan olores de cocina de los 80, entre ajo y fumets reducidos. Pero todo está razonablemente rico, tanto la verdura salteada con sus dados de jamón y esa deliciosa y fundente judía blanca (ni siquiera del ganxet), que se ciñe en su papel de simple comparsa pero que se deshace en el paladar. La sopa de cebolla ganaría, sin duda, con un pan mejor, y el tronco de merluza, de una cocción nacarada excepcional, a pesar de ser aceitoso para los gustos actuales, estaba estupendo. (Cuidado con la cayena entera que puede dar una mala sorpresa…).

La cocina de Nati, una autodidacta, como lo cuenta Rosa Molinero en un bonito artículo sobre la casa, que descubrí buscando el poco rastro que ha dejado en la prensa ese Belvedere, es la cocina de cualquier ama de casa de los 80. Sin alardes sin aspavientos. Tal cual. Desde la más absoluta discreción y con el repetitivo gesto diario, el de las mujeres que cocinan en el anonimato de sus familias, desde los tiempos más remotos. Simplemente aquí, la «familia» se hace extensible a una reducida clientela de una decena de personas por servicio. Con sus auténticas patatas fritas(aquí sin las especias de las de los chicos del Arraval🙂) y los pies de cerdo, eso sí, deshuesados, con una simple picada y un sabor más tenue que potente. Y si los nabos no pueden ser de la variedad » negros de la Cerdaña», se usarán unos blancos. Salir del paso como regla de la cocina casera. Por eso me sorprende la complicada extensión de la carta que no se debe proponer siempre, imagino, en su totalidad.

Que nadie se confunda, no estoy recomendando la casa como para una visita urgente. Nada tiene que turbar esta quietud. Sería solo para una noche de conversación tranquila, en un rincón tranquilo de un pasaje del ensanche poco concurrido. Como lo contrario en todo de lo que representa un restaurante de c/Enric Granados…

Alcachofas con jamón

Sopa de cebolla

Merluza estilo Donosti

Pies de cerdo con nabos de la Cerdaña

Tatin con helado de vainilla

BELVEDERE

Barcelona

No busquen ni página web ni instagram…

BLAU i VERD (Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 08/03/2026
Publicado en: Uncategorized. 2 comentarios

La nueva e inesperada propuesta de Miguel Sánchez Romera

La entrada ya llama la atención…

Si en años anteriores (2022 y 2023) el neurólogo catalán, de origen argentino, MIGUEL SÁNCHEZ ROMERA intentó reabrir su mítico L’ESGUARD de Llavaneres en un par de restaurantes de la Costa Brava, como en el lujoso Alàbriga de Sant Feliu de Guixols, esta vez, en este nuevo proyecto barcelonés, su ambición se limita a un asesoramiento, pero con toda la presencia in situ que se le permita. Miguel, cocinero nómada que pasó largas estancias por China, la India o Nueva York, se toma siempre muy en serio todos sus proyectos. Son ocasiones que se presentan y que acoge con entusiasmo, aunque la estabilidad nunca ha sido lo que ha caracterizada su vida en la restauración.

Lo que sustenta todo este largo viaje culinario, su principal tarjeta de visita sigue siendo lo que ocurrió hace tres décadas cuando decidió compaginar su trabajo como neurólogo en el hospital de Granollers con su otro trabajo (no fue nunca un hobby) como cocinero, los fines de semana en la bella torre de Llavaneres, con la presencia en la sala de su esposa Cristina Biosca. Un médico que cocina, como se define.

Cada vez que me ve, Miguel me recuerda las visitas que le hacía entonces, con algunas de mis llegadas, después de andar 4 kms al sol desde la estación de trenes. También hubo muchas sobremesas en las que nos esforzábamos de entrar en el mundo “loco” de esta persona que trataba la cocina como si fuera un objeto de estudio, tan importante como la neuro cirugía, la otra pasión de su vida. De tanto vivir esta doble pasión, su vida no ha sido otra cosa que un intento excesivo y doloroso de unirlas, o al menos de encontrar vías de contacto entre ellas. Como pruebas, los diferentes libros que ha escrito sobre estos temas sensoriales y cerebrales: el gusto, el sabor y las percepciones visuales, gustativas, cómo se manifiestan al nivel sensorial y como se construyen en el cerebro para, al final, que se disfruten. Siempre he pensado que la belleza de sus platos, construcciones coloridas con geometrías precisas con las que se acotan guarniciones, especias o salsas, no son más que reclamos para una belleza interior que es el sabor del plato, que solo se revelará del todo en el momento de la degustación. Pero para esta persona, imagino que todo es mucho más complicado, y tenemos la ocasión de entenderlo mejor, gracias a su libro que acaba de publicar Planeta Gastro y cuya lectura acabo de empezar.

Sánchez Romera, pertinaz y siempre desde un cierto sentimiento de soledad , ha vivido constantemente su vida desde una militancia a veces, casi desesperada, por unas ideas  : ha elaborado para sí, tanto una teoría gastronómica sui generis, como también lo hizo entonces poniendo a punto un texturizante propio como su Micri (a base de mandioca) o elaborando él mismo su propia masa de pasta brick, cuando se sabe la dificultad de esta preparación reservada a las madres marroquíes.

Justamente, siempre se ha sentido atraído por todas las culturas gastronómicas del mundo, pero en particular por las del Mediterráneo.

Y es el hilo conductor que ha querido dar a este nuevo proyecto barcelonés (hubo otro, hace unos años, como el efímero restaurante “Rice”, en el que trabajó sobre arroces y cuyos resultados se encuentran aun en su cocina de hoy.

A pesar de la modestia en el formato de pequeños y sencillos menús a precio mucho más que razonable. (¡19,95 € y 29,95€!), la ambición sería de reflejar esta diversidad culinaria del contorno mediterráneo, aunque es tarea casi imposible con tanta riqueza culinaria en tan pocos platos. Escalivada, hummus, mozzarella con pistacho, espagueti calabrese, un improbable salmón tintado de jugo de remolacha (un plato antiguo de este cocinero, aquí rescatado como tapa y en un arroz, que evocaría algunos platos con trucha en la cocina turca), arroz negro, bacalao con samfaina y coquelet de Lleida con picada catalana, puré de patata y un delicioso jugo. En el postre, la cosa se decanta aun más hacia una mediterraneidad cercana , con una rica crema catalana con pequeña sorpresa escondida.

Y termino con lo que, tal vez, tenía que haber empezado. Esta propuesta tan extraña (desde su contenido culinario, hasta su formato de buffet de hotel a voluntad en el primera parte del menú, como en estos precios tan económicos, por los tiempos que corren, y que contrastan con el recorrido de alta cocina de Miguel Sánchez Romera) , esta propuesta, digo, tiene como escenario una enorme sala luminosa con capacidad para más de 100 personas, que parecería más destinada a acoger una cocina china, tanto por su volumen como por el personal que nos sirve, desde su amable directora hasta los camareros. Los chinos son un pueblo fascinante y con una capacidad de adaptación bien conocida (perdón por la banalidad de este comentario) y, en este caso se han atrevido a lanzar este proyecto, aparentemente tan arriesgado y singular, con un cocinero asesor argentino y un nombre en catalán, lleno de connotaciones ecologistas como “blau i verd”…Otra de sus inquietudes, en su visión holística y fantaseada de la cocina, al lado de la nutrición, del producto, del sabor y, en su recorrido pasado en la alta cocina, la belleza.    

En el nivel inferior, se encuentra un salón para banquetes (que ya se ha estrenado, a pesar de que BLAU i VERD lleva solo unos 15 días abierto).

Igual Sánchez Romera no es conocido por las nuevas generaciones y no las atraerá para esta propuesta, pero me parece que solo el precio de los menús, muy ajustado, es suficientemente atrayente para convencer a mucha gente. También es una apuesta para que este enorme salón se pueda llenar y que todo salga rentable. Los tiempos que se avecinan son malos para la “lírica gastronómica” de alto vuelo…

Jamón de cebo 50% raza ibérica.

Escalivada con crema de anchoa

Los pimientos están cocinados a la brasa de maderas de roble, encina y pino.

Mozzarella quemada, con frutos rojos, almendras y rúcula

Hummus, tahini casero, y naranja

Salmón-remolacha, crema de cebolla

Croquetas y calamar a la romana

Interesante la textura del rebozado del calamar.

Arroz negro con gambitas y sepia

Siempre defiendo que el marisco de los arroces, fideuás etc , sea «sin trabajo». Muy rico el arroz.

Bacalao con samfaina

Picantón con picada catalana

El mejor plato del menú.

Arroz con leche con pistacho

Crema catalana «con pequeña sorpresa»

Después de un cava de Torelló, aprecié este blanco turco con matices de «retsina» griega.

BLAU i VERD

Barcelona

Web

ULTRAMARINOS MARÍN marzo 2026 (Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 06/03/2026
Publicado en: BARCELONA. 1 comentario

ULTRAMARINOS es el ejemplo mismo de la taberna gastronómica en lo opuesto a lo que voy llamando la “fine dining”. Es, en estos momentos más que nunca, lo que responde a los anhelos de buena parte de la clientela, dispuesta a gastarse más de 100€ en Barcelona pero reacia en gastarlos en un degustación. Además suscita el consenso entre los que buscan “cocina de producto”, la gente del sector que quiere comer sin pensar, y los que son (o somos…) amantes de la alta cocina solo a ratos. ¿Se acuerdan de aquel libro que circulaba por los años 2000 ? “Comer para pensar, pensar para comer” (de Ricchard Hamilton y Vicente Todolí). Pues Ultramarinos sería” comer sin pensar mucho”. Esto no significa que no haya trabajo de reflexión detrás de esta cocina, en particular sobre los garums (enogarum y oxigarum) o los pescados curados etc , que BORJA trabaja desde hace años. Pero el cliente no está muy dispuesto a escuchar mucho “story telling”. Quiere comer. Y el bullicio, tanto de la parte del bar como el de la sala de la barra del final, tiene que ser el telón de fondo de estos ágapes. ¡Bendita informalidad! Ultramarinos sería como un desahogo. Aquí podremos colgar nuestra ropa en nuestra silla, podremos hablar fuerte y chupetear sin remilgos las cabezas de gambas. El sumiller, tal un simple tabernero, se acercará en camiseta. Pero la cuenta final, según los platos y los vinos que se elijan, puede ser de humilde taberna como de restaurantes gastros. Dependerá de cada uno. Lo cierto es que, sabiendo elegir, se puede comer muy bien por menos de 80€.

Ha sido uno de mis restaurantes preferidos durante la pandemia y post pandemia. Ahora las dos mesitas exteriores de la entrada han tenido que ser sustituidas por una puerta automática, y se han instalado un par de mesas en “terraza” para que la gente pueda fumar. En tema de diseño urbano, el ayuntamiento no soporta lo “no normativo”…

El restaurante estaba lleno, lleno de gente que no quiere “menú degustación” , y que quiere tener la libertad de elegir sus propios “menús”. Y aquí, con este tipo de cocina, me parece el formato justo.

De la comida justamente, nada que comentar mucho. El alioli es ya la preparación icónica de la casa. Se expone en la vitrina, alardeando, de entrada, de su forma de pelota de rugby. Todo riquísimo, menos un par de problemillas con los guisantes, pequeños pero granados, y un inexplicable sabor fuerte a carbonilla en las cocochas (que siempre me habían parecido sublimes en esta casa). Mirad.

El simple plato de huevas del lenguado con chalotas estaba de 10, como la tierna y deliciosa pechuga de pato (que llaman «magret»). Llegamos tarde y los guisos de los “esmorzars de forquilla” como el capipota ya se habían acabado.  Pero nos habían guardado amablemente un poco de crema de guisantes y una ración de ventresca.

En el expositor de la barra : el mejor alioli del mundo. ¡Viva el ajo!

Crema de guisantes

Las sopas de Borja son dignas de Alain Passard. Bueno, del Passard de antes( ya no pone crema de leche desde que es vegano).

Chicharrones

El sumiller francés (no recuerdo su nombre) que ya había conocido en Besta hace unos años. Siempre buenas recomendaciones. (SANDRA , mi camarera favorita ya había marchado y no sale en la foto…)

Tabla de pescado curados

Quisquillas

Vídeo de la tabla de pescados

Cocochas

Gambas

Calamar

Tártar ibérico

Ventresca

Guardad el garum. Es «oro» que se puede usar para condimentar otro plato que vendrá.(Lo usé pare el lenguado).

Guisantes

Lenguado

Trinxat

Muy bien revisitado. Se aprecia mordida de la patata y de la verdura que no parecía solo col.

Kalette

Huevas del lenguado con chalotas

Un plato simplemente delicioso con mucha presencia aromática, un fundente perfecto de la escaluña y una cocción rosada de las huevas.

Magret

¿O pechuga de pato? El magret , pechuga del pato cebado no tiene esta extraordinaria textura de esta tierna pechuga, perfectamente cocinada.

Patata

Kebab

De lo mejor de la comida.

Sorbete de sanguinea

Tocinillo

La perfección, aunque sigo echando de menos aquel toque de amontillado que se le ponía hace unos años.

3 personas

UTRAMARINOS

Web

Barcelona

TOPIK marzo 2026 (Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 02/03/2026
Publicado en: BARCELONA. 4 comentarios

Cada año ADELF MORALES me avisa de algún cambio en su restaurante. Si hace dos años era la incorporación a su equipo de Juan Manuel Fernández , un cocinero (y guisandero) que venía del histórico Señor Perellada, y el año pasado se trataba de enseñarme la hermosa reforma que hizo a su espacio (ver post),

este año Adelf se alegra por la llegada de Fran Morell , un joven cocinero más curtido en cocina moderna ya que trabajó en Aleia y Disfrutar, además de haber pasado por las cocinas de Arnau en el Can Bosch de Cambrils.

Adelf espera , de esta manera, cubrir un poco tres frentes de cocina: su cocina de productos con toques japos de toda la vida, la parte de los guisos que siempre le han gustado, y platillos de elaboración y presentación algo más delicada, en los que pueden aparecer beurres blancs y holandesa de texturas perfectas. Es curioso como estas salsas, demonizadas hasta hace unos años por la modernidad, aparecen hoy como signos de una actualización culinaria.

El producto sigue llegando en buena parte de Galicia, cuando se trata de almejones o navajas, de Japón con el hamachi (o la famosa vieira de Hokkaido) o espardeñas y gambitas de la costa catalana, y hasta un atún enorme del Estrecho, del cual ADELF saca un “pastrami” realmente excelente, un delicioso tataki con jugo de marmitako o un pequeño Pithivier (que no pude probar). Pero en esta época del año, está particularmente orgulloso de proponer la preciada lamprea que prepara como una galantina caliente rellena de una farsa con una espesa y sabrosa salsa civet. Una manera de “alargar” este producto que se cotiza a un precio desorbitado.

Se da un pequeño respiro de tanta proteína con los guisantes. Digo “pequeño” ya que Adelf tiene siempre el defecto (por exceso de generosidad) de recargar sus platos con muchos ingredientes. También en sus arroces. Aquí, lo hace en sus guisantes, de tamaño y cocción perfectos, y a los cuales no les hacía falta nada más que ese juguillo de guiso de sepia para levantarles un poco el sabor. La sepia y las hermosas espardeñas encontraría sitio en otro plato, como para un buen suquet con sus patatitas.  

    

Pastrami de atún del Estrecho

Se sirve con solo unos puntos de mahonesa y pepinillo. Cocción expectacular y riquísimos sabores especiados.

Gambitas curadas con yuzu, mandarina y cilantro

Rico y refinado pero, aquí, un poco de chile, y menos jugo afrutado, servirían más la gamba.

Almejas con mantequilla y sake

No siempre el aceite de oliva es lo mejor.

Hamachi con un beurre blanc y yema curada

Guisantes con sepia y espardeñas

Navaja con holandesa y uva encurtida

La gracia estaba en la acidez crocante de la uva verde, sin ningún dulzor.

Tataki con jugo de mamitako y chips de vitelotte

Excelente plato en el que se podría cubrir el atún de un puñado de chips, para que no fueran solo decorativas. Apetecía que la patata del tradicional marmitako se encontrara de esta manera crujiente, pero en más cantidad.

Lamprea rellena

Molleja con patata y chips de chirivía

En vez del emplatado «fine dining» con la lágrima de puré que se pierde en el plato, serviría un pequeño ramequín a parte.

Un poco más de melosidad en el interior de la molleja también se agradecería.

Chocolate, sal y aceite al estilo de la casa

TOPIK

Barcelona

Web

MONT BAR feb. 2026 (Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 28/02/2026
Publicado en: Uncategorized. Deja un comentario

Se me hace extraño hablar de este sitio, este “bar” al qué acudo desde hace unos 14 años, ahora como uno de los nuevos Dos Estrellas de Barcelona.

Y sin embargo, un mes antes de que se le concediera su primera estrella michelín , y después de una magnífica comida preparada por FRAN AGUDO, tuiteaba así . “Mont Bar, la barra gastronómica de dos estrellas que Michelin aun no conoce”.  Recojo cables,michelin le seguía.  Pero no podía imaginar que esa guía, a veces tan criticada, y con razón, en ese caso cumpliría unos de sus múltiples preceptos, a menudo infringidos, que la segunda estrella se concede por la Cocina. Aquí no encontraremos ningún marco imponente, sino un espacio reducido, tal vez aun más pequeño que el primer Skina.Lo cierto es que pocos como IVÁN CASTRO pusieron tanta energía y empeño para convertir a lo que hubiera podido ser una tasca esquinera del Eixample, en un templo gastronómico hoy incuestionado. En esto, la llegada del talento de Fran, que ya se expresaba a la perfección en Tickets bajo la magistral tutela de Albert Adrià, acabó de perfilar lo que Iván no paraba de soñar.  Y ahora , con este último premio, se ha superado todo lo que se podía esperar. Y michelin podrá ostentar este restaurante como ejemplo irrefutable de que, no solo en el extranjero, se reconoce la excelencia gastronómica aunque enmarcada en espacios insospechados.

No faltarán comentarios sobre el local, también de los que invocan esa ley de la primacía de la cocina en la valoración de un restaurante. Les pediría coherencia. Lo que está en el plato y el servicio de sala que lo presenta se encuentra al nivel de un dos estrellas. Desde unas instalaciones de cocina de pase (por suerte existe otra más en una de las plantas de la finca en la que se hacen pruebas e I+D), Fran y su equipo realizan una cocina de alto vuelo llena de suculencia refinada. Fine dining de la buena. Tonterías y sobre actuaciones, ninguna. Tampoco hay tiempo y espacio para efectos raros. Y creo que no hay intenciones de hacelos.

MONT BAR será (es ya) un lugar de referencia para los gourmets auténticos y decepcionará a los foodies en busca de flamígeras escenografías y orepeles. Mont Bar no será para ellos.

  En plena polémica sobre la vigencia de los menús degustación, que es el formato inevitable cuando se viaje para conocer restaurantes (no se recorren kms para comer un primero, un segundo y un postre), agradezco que para los barcelonese tengamos aquí la opción de la carta, y agradecería aun más un menú corto de 4 medias raciones al gusto del cliente, al menos al mediodía, como se suele hace en los restaurantes franceses. No siempre apetece vivir la “experiencia” completa. Pero para los comensales noveles, es recomendable probar uno de los dos menús “largos”. De hecho, el nuestro se alargó por el pase de un plato excepcional, en todos los sentidos de la palabra, que fue el de erizos, stracciatella y trufa en recuerdo a un plato que se sirvió en Tickets, pero que Fran no incluye en el menú, en parte por respeto a Albert Adrià.

Siempre he pensado que los snacks, aperitivos, amuse-bouches o appetitzers pueden ser cansinos si son banales, o frustrantes si son deliciosos. Como en Slow & Low, otra cocina de dos estrellas en potencia ignorada inexplicablemente por los barceloneses que esperan que michelin les diga adónde tienen que ir a comer …, en Mont Bar este aperitivos son terriblemente frustrantes. Bocados fugaces que te dejan con ganas de más. O tal vez están pensados para dejarte esta impresión de placer efímero… Bravo por el estupendo y bien caliente caldo de setas y, por nombrar solo tres más : la remolacha lyo con anguila y caviar, la fantástica terrina de wagyu, fois gras y raifort, o el ya clásico y golosísimo mochi de sobrasada y queso Mahón. Buena iniciativa la de mantener algunos bocados o platos de épocas anteriores, como también las espardeñas a la carbonara.

Como pequeñas críticas , la temperatura voluntariamente helada del plato de navajas con ponzu a la donostiarra (aun sigo sin entender aquí la necesidad de usar la palabra ponzu cuando hay solo limón, ajo y guindilla), plato que venía después de otro plato frío de setas con su helado. Y como otra pequeña crítica, la presencia de unos trozos de uva (¿qué tal encurtirla un poco?)con un beurre blanc un poco deslavazado en un plato de rodaballo sin su piel.Muy «fine dining francesa».

El resto impecable. No esperaba que los guisantes (tamaño correcto) con pistacho, salvia y sarraceno estuvieran tan ricos con estos ingredientes.  Y gran final de menú con la pintada con gambas, la colmenilla con emulsión de queso El Ferrer, vino amarillo y polenta ( este queso catalán excelente, que recuerda el Comté, merecería un poco más de protagonismo en el plato que un etéreo «aire»), y un espectacular pichón de Bresse en dos cocciones con su piel crujiente y su carne saignant y melosa. (Fran es otro, de los pocos cocineros, que siempre ha hecho bandera, en su cocina, de los quesos de proximidad).

Postres excelentes, dignos de Enigma. Me encantó particularmente el milhojas Bourdaloue y licor Saint Germain, con lo difícil que es (lo repito siempre) marcar el sabor de la pera.

Agua de tomate lactofermentada, apio, , kombu y kefir

Como un «bloody» sin alcohol, y nos gustó a los de la mesa.

Se nos hizo probar algunas bebidas sin alcohol con lo que uno de los camareros está investigando. Se supone que es un frente necesario que hay que cubrir cuando se llega a este nivel de estrellas. También importa la petición de disminución de ingesta de alcohol entre los comensales de la alta cocina que empieza a expandirse. Ha pasado el tiempo en el que se salía del paso con simples zumos de fruta, tés o incluso kombutchas. A mí, más allá de la cantidad de vino que me apetece ingerir o no (cada vez menos), es el concepto mismo de maridaje (de lo que sea) que me aburre. Y empezaría a tomar el primer sorbo de vino ya pasados al menos dos o tres aperitivos. En cuanto al agua, ni la pediría hasta más avanzada la comida, al menos que esté comiendo en una terraza en pleno verano y que llegue deshidratado.  

Caldo de setas y emulsión de mantequilla

Siempre pienso, en estos casos.en el «cappuccino des champiñons des bois» de Alain Chapel.

Tostada de setas y topinambo

Lyo de remolacha con anguila y caviar

Vol-au-vent de quisquilla, tosazu y wasabi

Brioche crujiente, escabeche de foie-gras y sablé de cebolla

Terrina de wagyu, foie-gras y raifort

Mochi de sobrasada ibérica y queso de Mahón

Un clásico de la casa felizmente mantenido.

Stracciatella de búfala, erizo y trufa negra

Una pena que ya no se sirva : un plato grandioso.

Crema helada de setas, portobello y trufa

Ventresca de atún con emulsión de piñones

Me recuerda un plato, tal vez entonces no bien resuelto del todo, de Suculent en 2012 .Mirad.

Navaja y espardeña con ponzu a la donostiara

Un plato que involucra el servicio de sala en su realización.

Alga codium, erizo de mar y salsa de laurentia

Guisantes pistacho, salvia , sarraceno

Agradezco aquí que se salga de los sabores habituales potenciadores del sabor suave y ligeramente dulce de esta verdura (o legumbre), como mariscos, embutidos, trufa. Solo encontramos algo de aroma de la hierba, el toque crujiente del cereal y una discreta emulsión que deja el protagonismo al guisante.

Rodaballo con «beurre blanc», caviar y uva

Bogavante gallego, noisette yuzu,consomé a la menta

Las aves, incluso las piezas grandes, ya no se cocinan a baja temperatura en esta casa, sino asadas. Los muslos, de cocción más larga se sirven en el Media Manga adyacente, con una samfaina ligada con sobrasada.

Pintada de las Landas asada y gamba roja, buñuelos de patata

Aves criadas en libertad 140 días, acabadas con ingestas de leche. Cocción rosada. Jugo de 10.

Colmenilla, emulsión de queso El Ferrer de Cal Music, «vin jaune» y polenta

Pichón en dos cocciones, cacao y alcachofa

Alcachofa y muslo guisado también muy ricos.

Corte helado de arroz, nori y caviar

Milhojas Bourdaloue y Saint Germain

Frambuesa, rosas , hibiscus y té Genmaicha

Aunque soy partidario de la sobriedad más absoluta, en estos dos casos, las flores se usan con un buen sentido estético.

Castañas, mandarina y avellana

Tartaleta , chocolate, salsa de soja

Petits-fours

Bombón de chocolate Belice 75% , relleno de praliné de ensaimada y sal

Financier de pistacho con ganache de chocolate blanco y caramelo

Esfera de calabaza, sablé de vainilla, mango y naranja

Invitación a los vinos.

MONT BAR

Barcelona

Web

AL MARGE feb 2026 (Badalona)

Publicado por Philippe Regol el 24/02/2026
Publicado en: BADALONA. Deja un comentario

Después de 6 meses, he vuelto a AL MARGE de Badalona. Un restaurante, o taberna gastronómica, que está tan alejado del mundo de la patata brava como lo está de la fine dining ampulosa. Ocupa esa parte central de la gastronomía de nivel alto, a veces difícil de etiquetar, en la que simplemente se va a comer bien, y en este caso muy bien. No repetiré lo que dije aquí hace unos meses: en esta casa no hay voluntad de sorprender, ni de complacer al cliente de otra manera que con la comida. Ningún alarde, ningún concepto (bueno quizá he descubierto uno con el pâté…), todo conocido, pero todo a un nivel de perfección artesana impecable. GERMÁN FRANCO y MARTA ROMBUTS son los grandes tapados de la gastronomía del Barcelonés. Badalona está como desaparecida entre el Eixample de la capital y el “territorio”, con sus restaurantes que merecen una pequeña excursión. Y sin embargo está a 5mn del final de la línea Lila de Metro. A 40mn del Paseo de Gracia.

En principio, no debería volver a escribir tan pronto sobre este restaurante, pero al ver, en solo 12 días, dos eventos de guías gastronómicas y sus resultados con sus soles y sus listas , (que nunca reflejan lo que uno piensa o desea), quise volver a destacar esta comida de ayer , insistir en que me ha entusiasmado y que AL MARGE, es simplemente una magnífica taberna gastronómica, de la “escuela Alkostat”, aunque con vida propia.Sin ni siquiera un miserable «sol»…En fin.

La etiqueta que se merece, no la conozco. Imagino que será cocina tan catalana y tan abierta como la de Alkostat.

Después de un huevo con brandada de bacalao algo soso, se arranca un menú que calificaría de antológico. 

La salsa ravigote que aliña maravillosamente bien su ensalada de col, lleva ese punto de anchoa, que le da, con el raifort rallado, ese punch necesario. Es la demostración de cómo se sazona una ensalada y puede convertir en un manjar a una simple col apenas hervida: crocante y amable al morder.

La terrina de la casa de pato, cerdo y foie-gras es del nivel de la de La Ferme du Pré en Paris. Fijaros que , en los dos casos no hay “croûte” : no siempre esa sale bien, o cruda o reblandecida, o demasiado gruesa. Muy a menudo, he dicho que el pâté y su croûte se tendría que “conocer” en el momento del emplatado. Hoy se tiene que “externalizar” esa croûte que servía antaño para conservar las viandas. Es lo que ha hecho Germán deslizando su rica y crujiente coca de cereales debajo de la tira de su pâté. Este plato sería cómo hacer un Pâté en croûte con sentido. Sublime.  

Tatin de calçots con crema de Reixagó. Esta semana pasada , he comido unos calçots crudos y fibrosos en un nuevo y simpático sitio nuevo del Eixample. Ayer aquí, estaban fundentes y deliciosos. Masa crujiente en los bordes, la sal del queso que le aportaba el contrapunto al dulzor de la liliácea, y cuatro hojas aliñadas para una ligera acidez. Perfecto.

Raya con capipota. Un mar y montaña maravilloso. La raya aporta otra textura, delegando todas sus (pocas) pretensiones gustativas al monumental capipota suavemente escabechado que se encarga también de esa textura gelatinosa. Un ejemplo de plato de una deliciosa armonía.

Aun recordaba la fideuà de mejillones de roca de mi última visita. Seguramente una de las mejores que haya comido (también recuerdo una de L’Olleta de Altea…). Pero Germán ya no la tiene en la carta y se atreve a sustituirla por un arroz, aun conociendo mis manías motivadas al respeto ( de cocción, variedades inapropiadas, toppings, etc). Hasta en un tema tan delicado como este, Germán acierta. Variedad «dinamita» de Molino Roca. Punto perfecto, caldo no demasiado potente, tropezones de lubina jugosos, capa ni gruesa ni fina (a pesar de la impresión que trasmite la foto en una parte de la paella). Y una mahonesa de «all i pebre» que merecería ser servida en un pequeño bol al lado. Pedí más.

Quedaba por llegar la codorniz (solo pude saber que la traía de Francia la distribuidora de larga trayectoria en Cataluña Longprégourmet  (con quien trabajé en mi otra vida como cocinero…). Producto 10 de entrada. Maceración de unos días en un garum casero con ajo triturado. ¡Sí ajo!  Cuidado con esta especie invasora que son los foodies influencers pijos que critican el ajo , como lo hacía hace un par de décadas una “spice girl” tan repipi como malhumorada. Al final se tendrá que cocinar para los indocumentados o los guiris (ya se cocina sin picante, sin ajo, sin alcohol en los postres…para no molestar a nadie). Evidentemente aquí el ajo entra en la guarnición aromática. Luego, lo que se aprecia después de una cocción ejemplar de la pechuga, de una melosidad en boca que salta a la vista, es un aroma de golosa charcutería y de justa maduración. Buen jugo, ni muy claro ni muy reducido y una guarnición de la mejor alta cocina imaginable en un milhojas de topinambo. Espectacular.

Tal vez no hubiera sido necesario el último plato del pie de cerdo Pierre Kofmann, un clásico de la carta de Alkostat que recuperó, con mucho acierto, Jordi Vilà hace 15 años. Esta vez le eché de menos, ese aroma de oloroso) con que Jordi (o Germán entonces en su equipo) perfumaba la salsa en el último momento.

Cremoso sorbete (¿o semi sorbete?) de naranja.  Y riquísimo babá (¡por fin un verdadero babá!) al ron con nata semi montada sin azúcar y dos trozos de piña. En un par de restaurantes de Madrid, no tuve esta suerte. Ya estaba preparado para escuchar que, en Al Marge, lo compraban hecho a cualquier buen obrador, cosa que hubiera entendido visto la minúscula cocina de Al Marge y el reducido equipo de Germán y su excelente brazo derecho Marc Delgado, pero Marta me oyó y me contestó que era de elaboración propia. ¡La guinda del pastel! Me rindo…

Marta y Germán a la derecha con Marc Delgado, ya en ropa de calle para salir (pero quise hacerles la habitual foto), ya que no se les ve en muchos eventos gastronómicos…

Huevo con brandada

Rico, pero un poco soso. A partir de ahí el menú será practicamente un sin falta.

Ensalada de col con ravigote, anchoa y raifort

Terrina de pato y foie-gras

Ese toque de jugo cortado, ese encurtido y esa coca de cereales…

Tatin de calçots

Aparté las hojas para que se viera.

Raya y capipota

Qué mar y montaña!

Arroz de pesca del día, calamar y lubina de barca

Codorniz Royal de Vendée con acelga y milhojas de topinambo

El otro día, en el Zostera de París (que esta esperando la estrella para el mes que viene), mirad la guarnción que tenía el cordero…Hay cocineros que piensan en las personas que comen y otros en sus fantasías . Es aun más verdad para el famoso cocinero de Vaisseau.

Pie de cerdo Pierre Koffmann con toffee de zanahoria, mantequilla noisette y piel de naranja

Sorbete cremoso de naranja

Babá al ron

Muy buenos vinos (no elegí yo) ya que suelo inclinarme por vinos más de la tierra o tintos gallegos.

El precio medio en esta casa suele ser , con menos vinos y algún plato menos, de unos 80€

AL MARGE

Instagram

Badalona

Interesante! Abren viernes, sábado, domingo y lunes.

Y tres días de descando para el personal.

TRÜ (Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 21/02/2026
Publicado en: BARCELONA. 2 comentarios

La «Nova Cuina Catalana » de ARTUR MARTINEZ

Cocina vista. Se puede comer en la barra.

TRÜ era la apertura más esperada de estos últimos meses. Después de dejar el Hotel Hilton Diagonal, hace ya casi un año, ya sabíamos que ARTUR MARTINEZ y su equipo iban a abrir primero una taberna gastronómica de cocina catalana, de buen nivel y con visión personal de la misma. Reabrir Aürt, como restaurante de alta cocina, vendría bastante después y así se hará en su debido tiempo. Artur querrá algo de pequeño formato (tiene razón: los grandes aforos tienen un futuro difícil), rompedor y personal.

De momento, tenemos muchas ganas de ir disfrutando de este TRÜ, instalado en el antiguo local que albergó, durante años, Palo Verde y cuyo exquisito interiorismo de Andrés Bluth, su antiguo propietario, no requería ninguna reforma importante. Esta intersección entre c/Córcega y c/Aribau es, ahora más que nunca, un cruce de oro al nivel gastronómico, ya que ahí se encuentran Nairod, el Dry Martini, La Gormanda, las hamburguesas gourmet de Rafa Peña y, a solo 20m, el Deliri de David Morera. Esperemos que haya un efecto sinergia, más que una nefasta competencia.

Artur ha venido con todo su equipo de Aürt, sus jefes de cocina y ya socios , Pol Ruiz Massip y Marc Cano, y su “tercer brazo derecho” que es Xavi Romero (que acaba de volver de un stage en Noma…). También está Mar Ibáñez, la excelente pastelera y ganadora de un Best Dessert de Espaisure, Xavi Jiménez, el sumiller y Raül Navarro, responsable de la sala. Hasta recuperó para camarero a Gerard Ferrer, que conocí hace 15 años en la minúscula sala de Capritx. Artur siempre ha sabido rodearse, en esta última década y media, de gente joven que le ha sido fiel

¿QUÉ SE COME?

Si hay alguien que ha sabido defender los productos del territorio, ya desde los inicios en su Vallés natal, ha sido él. Hizo de la “mongeta del ganxet” su bandera ya desde que empezó a militar en Slow Food. Y siempre ha defendido una cocina catalana abierta, evolucionada y personal. Ya lo veremos en los platos, las referencias a la catalanidad de su propuesta es constante: consomé de “farigola» (tomillo), xató de “espigalls”, alcachofas a la brasa, trinxat, pincho de pilota de escudella a la brasa, tortilla “amb suc de capipota”, fricandó de lengua, guisantes y habitas “ofegades”… Se me hace casi imposible traducir de tan ligado que está este léxico al imaginario culinario de los catalanes. Pero no creo que se deje encorsetar en ninguno esencialismo rancio. Y por dos motivos, alguna vez ha reivindicado parte de sus raíces andaluzas (en Cataluña quien más quien menos somos todos un poco xarnegos). Artur y yo somos de los que pensamos que la tradición avanza y prospera siempre desde cierta “traición” a las esencias. Es un juego de palabra que me gusta repetir y que, aquí, se aplica a la perfección. Así que no me sorprendería si pronto pone en la carta alguna sopa de pescado (me la ha anunciado) que tenga aires de Euskadi o alguna sopa fría en verano que recupere algún salmorejo de gambas del Aürt. Son solo suposiciones.

En todo caso, aquí no deberíamos encontrar ni gilda,ni ensaladilla, ni bravas, ni macarrones. O bien serían bajo formas insospechables.

De la misma manera que su xató se olvida de la escarola, o qu su trinxat engofrado gana en superficie tostada y que su pilota a la brasa adquiere un sabor de Maillard que nos encanta. Artur está acostumbrado a trasmitirlo todo una vez pasado por el filtro de su personalidad, la suya y la de su equipo que hacen una piña inquebrantable y altamente compenetrada.

Video de queso de Cal Ferrer , madurado 6 meses.

Quesos de proximidad de El Claustre y de Cal Músic . Magnífico el El Ferrer de Cal Music de Navás, en el Bages…

Pero no solo se sirven al final, en degustación, sino que , desde siempre , Artur los ha usado en su cocina. Hace falta valentía para querer evitar de usar los omnipresentes y deliciosos Comté o Parmesano.Hace falta pensar en nuestros productores y muchos cocineros, tan preocupados por el tema de la próximidad en otros productos, no siempre se acuerdan de ellos cuando se trata de quesos.

En los postres se propone una coca de llardons convertida en helado (veremos que le hace falta una presencia más nítida de chicharrones crujientes) o un xuixo que hará levantar los brazos al cielo a algunos de sus adalides más puristas. En este postre, solo se retiene del xuixo el concepto de pasta frita rellena, ya que Mar utiliza una masa que adquiere un crujiente maravilloso.

Hasta los “petits” tienen su propia personalidad: una guindas en orujo: poco alcohol, poco azúcar y un crocante de la fruta que se  agradece.

Y algo importante que quería recalcar : iluminación perfecta de la mesa y acústica que permite la conversación. La comida también se tiene que ver y «escuchar».  

LOS PLATOS

Consomé de tomillo

Como he anunciado, habrá sopas, a menudo las grandes ausentes de las cartas, a pesar de la tímida vuelta de la escudella, pero de momento disfrutemos de este maravilloso consomé de tomillo. La mejor manera de empezar una cena en invierno.

Bonito, tomate fermentado, hojas de alcaparras

Los tres germinados añadidos no eran necesarios. Ni gustativa ni decorativamente hablando. Hay que dejar que se luzcan y se expresen esas sabrosas y bonitas hojas de alcaparras.¿Una escama de sal encima de cada trozo de bonito, tal vez?

Alcachofa, yema al «rarum», queso «Claustre»

Aquí faltaba tal vez algo más de fuerza, o a la yema o por parte del queso de oveja de 8 meses de maduración. El «rarum» es el «garum» de la casa (anchoa, ratafía, agraz, ajo y pimienta negra).

Pan de Pa de Kilo con tomate

De los mejores que he comido. Siempre he defendido que no es un plato, sino un acompañamiento, pero así se puede degustar solo. Acidez deliciosa del tomate de colgar. El camarero esparce el aceite una vez el pan se encuentre en la mesa. Este detalle es importante.

Gofre-Trinxat con demi-glace de col

Ese jugo vegetal potente, lleno de umami, hace prescindible la típica «rosta».

Remolacha amarilla con crema de queso fresco

Leche de cabra murciana-granadina de La Fresera (Vacarisses)

Xató verde de brotes y grelos de col brotonera

Anchoas con sobado casero.Muy carnosas y «frescas».

Me recuerda las «broutes» que comía de pequeño. Simplemente en ensalada con vinagreta de ajo y huevo duro. Un plato de la Gascuña, en primavera. ¿Hoy en qué familia se comerán allá?

Brocheta de pilota de escudella a la brasa

Toque de raifort. Esto podría ser otro ejemplo de la que es la nueva cocina catalana. Comer historia y tradición bajo otras formas y con aristas gustativas diferentes.

«Ofegat» de guisantes y habitas

Sobraban los germinados.La trufa va en suplemento. La melanosporum le sentaba muy bien a este plato que estaba tan rico que se hubiera podido comer solo con ese delicioso caldo. En un bol, a la cuchara y ¡ a disfrutar la sencillez!

VÍDEO

Tortilla de payés con jugo de capipota

Judías del ganxet y tropezones de capipota.

Fundamental no dejar ningún jugo en el fondo de los platos.

Pan de Pa de Kilo.

Brocheta de fricandó de lengua

Siempre defiendo que los componentes de un «guiso» actualizado, es decir en los que todo no se junta desde el inició , al menos se «vieran las caras» un rato antes del emplatado, para que, en este caso la lengua, se impregne del jugo de fricandó. Si no parece un «ensemblaje» de último momento. Se podría dejar la lengua con un poco más de mordida, y que haga chup chup unos minutos con el jugo.

Molleja a la brasa con ensalada de achicoria y colleja

Esta molleja está al mismo nivel de melosidad y ternura que la que se servía en Aürt. ¡Espléndida! Con sola la pequeña ensalada en side-dish para desengrasar.

El Ferrer , pasta dura de vaca, madurado 6 meses.

Queso

Helado de coca de llardons

Vainilla Xuixo

Los vinos recomendados de Xavi Jiménez. Unos aciertos: tanto la kombucha del inicio, como ese Garrut, tinto de la Conca, monastrell, 11º. Ideal para este tipo de comida. Y un excelente vino dulce.

TRÜ

WEB

Barcelona

Pido disculpas a los suscriptores del blog por haber dejado que se colara, en el post anterior, una pantallazo de un menú, borrado que tenía que haber quitado en el momento de la publicación.

ZOSTERA (París)

Publicado por Philippe Regol el 19/02/2026
Publicado en: FRANCIA PARIS. Deja un comentario

Tomamos el menú corto.

Para terminar mi tour parisino, ZOSTERA , otra novedad en el panorama de la capital. Hace unos meses hablamos aquí de Paulownia , interesante propuesta de un ex Passard (hay muchos de ellos que se instalan en estos momentos, como en Ebène, que aun no he visitado). Y aquí, se trata de JULIEN DUMAS , un cocinero que se hizo conocer en Lucas Carton y en el Hotel Saint James.  Su apertura del año pasado estaba muy esperada, en el antiguo Pergolèse del elegante distrito XVI.

Un sitio bastante pequeño, pero confortable (exceptuando la empinada escalera de caracol que accede a los baños en el nivel inferior).

La fine dining que se propone no me disgustó. Muy centrada en el mar y la pesca sostenible, el cocinero se explaya mucho en el enunciado de los platos, de una manera que puede parecer poética, a veces evocando (o invocando) los paisajes marinos. “ En los pastos marinos, se vislumbras estelas negras” para anunciar su plato de calamar en su tinta. Significativo que haya elegido para el nombre del restaurante la palabra “zostera” , la de ese cereal de agua salinas del cual empezó a hablar Ángel León hace ya unos años.

Solo quiero apuntar que hay un tipo de vajilla cargante, con sus motivos de colores, y especialmente la del delicioso y tierno calamar, que el cocinero trabaja en trompe l’oeil con sus tentáculos reconstituidos, indudablemente el plato-signature de la casa. El plato (continente) no ayuda mucho a que luzca la preparación, anulando ese efecto de contraste “blanco y negro”.

Impecable la cocción de cordero lechal, a pesar de haber sustituido un posible y deseable (¿tal vez demasiado previsible para el chef?) buen jugo de “agneau” por una crema de aguacate demasiado alimonada.  

Y muy interesante, ese postre “castaña-erizo” en el que hace bascular al crustáceo del lado dulce. Nada chocante. Recuerdo un binomio erizo-chocolate de hace más de 20 años en La Madonnina del Pescatore de Moreno Cedroni.

Buenos aperitivos, en particular la tartaleta de boletus y buenos petit-fours, todos en tonos amarronados o beige.

Servicio un poco “estirado”. E interesante carta de vinos, en la que los vinos están clasificados según sus precios: de 20€ a 50€, de 50€ a 100€ etc…). En París, se agradece, ya que el precio de una botella puede duplicar o triplicar la cuenta.

Respeto a los posts que he escrito sobre París en estos últimos días. Está claro que no dejo de interesarme por la fine dining , categoría imprecisa que no se puede encerrar bajo una misma etiqueta. Vaisseau no me convenció por los motivos que expongo en el post anterior, Zostera no se corresponde del todo con mis gustos, aunque reconozco que algunos platos estaban ricos y con una cierta originalidad amable, pero servidos en una vajilla un poco pomposa (creo que se conservó la del propietario anterior), en un espacio actalizado, pero sin mucha gracia y un servicio algo encorsetado. Se comenta que Julien Dumas podría recuperar la estrella que tuvo en otro restaurante hace años. En París es un modelo que gusta, en el que no falta nunca el producto fetiche de los gourmets parisinos : la vieira. Que sea de Bretaña o de Hokaido. La encontré en cuatro sitios. También en L’Abysse, el dos estrellas de Yannick Alléno, y en Mantra, una fine dining de fusión malasia, también muy aplaudida por la crítica parisina (excelente, eso sí, su famoso bogavante sambal), pero local pequeño, oscuro e incómodo. Aun así, también le podría caer una estrella el mes que viene… ( Para estos dos restaurantes, habrá que referirse a mis publicaciones en Instagram).

Tartaleta de boletus, brunoise de sardinas

«Los jardines del mar, en invierno, bajo luces cálidas» (Sic)

Ostra remolacha

Vieira y chile

Corvina, prunela, celeri

Calamar en su tinta

La belleza de la metáfora visual de la medusa se pierde por culpa de la vajilla. A ver cuando van a entender los cocineros que la vajilla tiene que estar al servicio de la comida que contiene, tanto en lo visual como lo ergonómico. Ay esas cerámicas oscuras y de texturas toscas con la cuchara que da grima al no poderse deslizar por el fondo del plato. Ay estos platos estrambóticos que tanto gustan a los influencers…Aquí, hay que reconocer que el problema estaba sobretodo en este plato en concreto.

Cordero lechal

Nunca he entendido la función de estas hierbas o verduras crudas, o medio crudas, como «guarnición» de ciertas carnes o pescados. ¿Qué aportan? ¿Qué interacción tienen con la carne? Creo que dan solo una impresión de falsa naturalidad vegetal en los platos. La verdura se tiene que cocinar, manipular, en el buen sentido de la palabra, para extraer lo mejor de ellas, gracias al artificio de la cocina (ver Passard, Rodrigo de la Calle, Pellicer, Camarena…). Si no, se trata de una simple ensalada, pero también se tendrá que tratar como tal y , al menos, aliñarla de alguna manera. Esta carne de cocción impecable se merecía otra compañía…

«En las dunas y en las tierras de la península de Quiberon»

Castaña Erizo

Aquí el atrevimiento valió la pena.

Mignardises de chocolate

ZOSTERA

París

Web

Se me coló un pantallazo borrador sobre el menú en mi publicación que reciben los suscriptores del blog (por cierto, suscripción gratuita para todos los que lo desean). Pido disculpas. Ya está borrado..

VAISSEAU (París)

Publicado por Philippe Regol el 16/02/2026
Publicado en: FRANCIA PARIS. Deja un comentario

Hacen falta muchas semanas (o meses ) de espera para conseguir mesa en VAISSEAU. Es el nuevo restaurante de ADRIEN CACHOT, ganador de Top Chef 2020. En Francia, este concurso va más allá del show televisivo. Nada que ver con Master Chef. Allí se descubrieron jóvenes talentos de la cocina francesa.

Tal vez el más sonado ha sido este cocinero de Vaisseau, hasta tal punto que se ha convertido en el cocinero fetiche de gran parte de la profesión. Se vio en una votación que organizó la web Bouillantes en su balance de fin de año. Próximamente cocinará con Yannick Alléno.

Abrió a final de 2023 su restaurante de un diseño bastante frío, dominado por los tonos negros y sillas incómodas, en consonancia con su cocina que no busca la amabilidad palatal. En marzo de 2025, ya tenía su estrella michelin. Ya estamos lejos de la época en la que la guía se inclinaba hacia cocinas formales y previsibles…

Tiene fama de sacudir el paladar, juntando sabores inéditos, trabajando texturas (es famoso su “Cachot” e pepe , conformado por pequeños mochis glutinosos y aglutinados) y de radicalizar los sabores (de una intensidad casi insoportable en boca es su tartaleta de rábano picante o de su merengue a la pimienta de Penjab que te trastoca las papilas). También se conoce por su uso de los “turf & surfs” o “mer et terre”, (que llamamos aquí mar y montañas) usando la casquería, como la tripa o la lengua, poco usados en la alta cocina francesa. Y , como guinda un poco show, cocina con flambadou, ese cono relleno de grasa incandescente de la cocina popular provenzal con que rocia algunas preparaciones.   

Pero su puesta en escena en los amuses-bouches recuerda a la de un Pierre Gagnaire que ya en los 90 desplegaba en la mesa todos sus numerosos aperitivos de golpe o sus abundantes petits-fours. Descubríamos entonces los currys vindaloo, la mizuna, o la pimienta de Sarawak…Hace ya casi 40 años…

Otra característica que se suele destacar de esta casa es que los platos se explican una vez que se hayan degustado. Lo que permite jugar a descubrir los ingredientes que no son, en principio, banales. Pero sabemos que este juego se propone en Enigma desde hace ya unos 7 u 8 años.

Su famoso postre Chocologie, compuesto por bizcocho micro verde, tierra de chocolate, helado de setas y un vaso en plástico chafado de isomal, al cual se invita a romper, sedujo al jurado de Top Chef.  Simulando una descarga de basura. Trash cooking en toda regla. Hace tres décadas, en la escuela Hofmann de c/Argentería, Juan, el maître, llegaba a la mesa con una copa de lemon pie y simulaba que se le caía en la pizarra y se servía al comensal. Otro, muchos años después, pretendió ser “creativos” con la famosa “Ups Se me cayó la tarta de limón”. Todo esto tiene unos aires de déjà vu tanto en Francia como en Italia o España, pero se interpreta como prueba de una personalidad radical, casi de un punkismo poco habitual en una Francia que, en estas dos últimas décadas, siempre ha dudado entre pisar el acelerador de la modernidad (ya no me atrevo a hablar de vanguardia), a veces a remolque de lo que se hacía aquí en tiempos de Bulli y post Bulli, o enaltecer su glorioso patrimonio culinario, maquillándolo sutilmente para darle un poco de contemporaneidad (de este tema hablaba en mis posts anteriores sobre París). Claramente me decanto por esto último. Al menos como deseo. Recuerdo una conversación de hace unos 15 o 16 años con Jean François Piège en los pasillos de Lo Mejor de la Gastronomía, después de un happening de Blumenthal. Efectivamente, la cocina inglesa de entonces no tenía nada que perder ni nada que respetar, y todo era posible. Había que jugar. Piège miraba todo aquello con desconfianza, y yo estoy con ganas de volverle a visitar para ver en qué punto está ahora de su reflexión ese adalid del clasicismo actualizado .

En gastronomía como en otros campos, casi todo se olvida. Y parece el día de la marmota. Las nuevas generaciones necesitan encontrar novedades, (que a veces no lo son tanto), ni que fuera en trampantojos que hubiera podido incluir en mi artículo sobre la play-food de hace 18 años, en plena auge de esa corriente.

Hoy me siento tal vez como un gato viejo que mira, indiferente e impasible, la pelota que pasa delante de él.

Cansado de aperitivos sin fin, de menús que se eternizan con tiempos de espera larguísimos entre plato y plato y de “sorpresas” lúdicas que ya no divierten.

De ese menú de Vaisseau, me gustó, lo repito, la bonita idea de ese Cacio e Pepe de mochi.  Y el queso preparado, creo recordar que era un cheddar, con manzana, y su estética minimalista. Seguramente que habían otros bocados ricos, pero cómo acordarse… También me pasó una vez (en el 2017) en Alexandre Mazzia, entonces 1 estrella, ahora un tres estrellas, en Marseille. Muchos bocados, platitos, también con un ambiente oscuro. Y unos recuerdos inciertos.  Al releer aquel post veo que ya no estaba entonces en estas cosas. Como se suele decir en las parejas “No eres tú, soy yo”. Lo mismo aquí: creo que me cuesta entender estas propuestas o que al menos esta no me ha sabido emocionar. Estos bocados radicales del inicio, la inevitable presencia de la vieira, los tiempos interminables entre plato y plato, la voluntad de «epatar» con cosas ya superadas…Aun así, mi total respeto por su riesgo conceptual y el excelente nivel técnico en la ejecución de los platos (menos quizá el beurre blanc de la trucha que me hace añorar la untuosidad del de La Ferme du Pré…).

Consomé con huevo de codorniz avinagrado

Tartaleta de rábano picante, zanahoria comino, merengue pimienta del Penjab, seso karaage, puerro miso pistacho, almeja lima, remolacha , achicoria

Vieira

«Cachot e pepe»

Trucha beurre blanc yuzu

Lengua ensalada de endibias

Queso preparado de cheddar y manzana

Chocologie

Mochi de gacela, «leche de gallina»ron azafrán, gofre de cítricos, cuchara de jengibre, gominola

Tomamos el menú largo del mediodía (hay otro más barato a 65€ y uno más largo a la noche de 180€). Precio correcto por ser París, por la complejidad de algunos bocados y a pesar del tirón de «efecto moda» del restaurante. Servicio profesional y amable.

Ir a las entradas

← Entradas Antiguas
  • Buscar

  • Contacto

    philipperegol@gmail.com

    @PhilippeRegol

  • Entradas recientes

    • «ALKOSTAT» de la «Nova Cuina Catalana»
    • BELVEDERE marzo 2026 (Barcelona)
    • BLAU i VERD (Barcelona)
    • ULTRAMARINOS MARÍN marzo 2026 (Barcelona)
    • TOPIK marzo 2026 (Barcelona)
    • MONT BAR feb. 2026 (Barcelona)
    • AL MARGE feb 2026 (Badalona)
    • TRÜ (Barcelona)
    • ZOSTERA (París)
    • VAISSEAU (París)
  • Enlaces RSS

    • RSS: Entradas
    • RSS: Comentarios
  • Categorías

    • A CORUÑA (6)
    • AGEN (2)
    • Agramunt (1)
    • ALBA (1)
    • Albacete (1)
    • Alcalá del Valle (1)
    • ALCANAR (1)
    • ALEMANIA (2)
    • ALICANTE (12)
    • ALMERÍA (1)
    • ALTEA (1)
    • Amberes (1)
    • ANDALUCÍA (18)
    • ANDALUCÍA.SEVILLA (2)
      • VILANANT (1)
    • ANDORRA (2)
    • Annecy (1)
    • ARBÚCIES (6)
    • ARENYS DE MAR (2)
    • ARGENTONA (1)
    • ARLES (2)
    • ARRIONDAS (4)
    • ASTURIAS (14)
    • Atxondo (1)
    • Axpe (1)
    • Álava (1)
    • ÁVILA (1)
    • Bach Cahors (1)
    • BADALONA (6)
    • BAEZA (1)
    • BAGES (1)
    • BAILÉN (1)
    • BAIX LLOBREGAT (1)
    • Banyoles (1)
    • Banzas Galicia (2)
    • BARBATE (2)
    • BARCELONA (803)
    • Bayeux (1)
    • Begur Baix Empordà (1)
    • BELGICA (10)
    • Bellvís (4)
    • BENALMADENA (1)
    • BENICARLÓ (1)
    • BERGUEDÀ (11)
    • BILBAO (15)
    • Bizcaia (1)
    • BOCAIRENT (4)
    • Bruselas (2)
    • Burdeos (2)
      • Bouliac (1)
    • Burdeos, Lormont (1)
    • CABRILS (1)
    • Caces Oviedo (2)
      • CACES (1)
    • cadaqués (2)
    • CAGNES-SUR-MER (1)
    • CALDES DE MONTBUI (2)
    • Calella de Mar (1)
    • CALELLA DE PALAFRUGELL (1)
    • CALLDETENES (3)
    • Calonge Girona (1)
    • Cambrils (2)
    • CAMPANIA (1)
    • Cancale (1)
    • CANTABRIA (2)
    • casares (3)
    • Casas Ibáñez (1)
    • Castel di Sangro (L'Aquila) Italia (1)
    • CASTELLÓN (2)
    • CASTELLDEFELS (1)
    • Castroverde Zamora (1)
    • CATALUÑA (426)
    • CAVENAGO (1)
    • CÁDIZ (11)
    • CÓRDOBA (7)
    • Centelles. Osona (1)
    • Cervera (1)
    • Chiclana de la Frontera (1)
    • COCENTAINA (3)
    • COLLIOURE (1)
    • COLLONGES au Mont d'Or (1)
    • COLONIA (2)
    • CONGRESO (2)
    • Corçá (1)
    • CRISSIER (1)
    • CUENCA (1)
    • Cunit (1)
    • DAROCA DE RIOJA (1)
    • DENIA (2)
    • EL MASNOU (4)
    • EL PUERTO DE SANTA MARÍA (3)
    • Elche (1)
    • Errenteria (4)
      • Errenteria (2)
    • ESPAÑA (575)
    • Eugénie les Bains Francia (2)
    • Eugénies-les-bains (1)
    • EUSKADI (38)
    • EZCARAY (2)
    • FIGUERES (4)
    • FISTERRA (1)
    • FRANCIA (77)
    • FRANCIA PARIS (22)
    • FRIBURG (1)
    • galicia (23)
    • GANTE (2)
    • GAVÀ Playa (1)
    • getaria (1)
    • Gipuzcoa (2)
    • GIRONA (52)
    • Gironès (1)
    • GRAN BRETAÑA (5)
    • GRAUS (1)
    • GRUYÈRE (1)
    • GUETARIA (2)
      • getaria (1)
    • GUIJUELO (2)
    • Guipúzcoa (2)
    • Heuvelland (1)
    • HUESCA (4)
    • IGUALADA (3)
    • ILLESCAS (1)
    • INGLATERRA (2)
    • Iruña (1)
    • ITALIA (23)
    • JAEN (6)
    • Jerez (4)
    • JOSÁ DE CADÍ (1)
    • L'ESCALA (2)
    • L'HOSPITALET de LLOBREGAT (3)
    • La Bastide en Armagnac (1)
    • LA CORUÑA (5)
    • La Madelaine sous Montreuil (2)
    • LA RÁPITA (1)
    • LA RIOJA (6)
    • LA SEU D'URGELL (1)
    • La Turbie (1)
    • LA VALL DE BIANYA (2)
    • LALÍN (1)
    • Langon (1)
    • LARRABETZU (1)
    • LIBROS (2)
    • LILLE (1)
    • LINARES (1)
    • LLAFRANC (3)
    • Llagostera (6)
    • LLANÇÀ (11)
    • LLANES,Pancar (2)
    • LLEIDA (4)
    • LLIVIA (1)
    • Lluçanès (1)
    • LOGROÑO (3)
    • LOMBARDIA (2)
    • LONDRES (10)
    • Lyon (2)
    • MADRID (80)
    • Manigod (1)
    • Manlleu (1)
    • MANRESA (2)
    • MARBELLA (22)
    • MASSA LUBRENSE (1)
    • Matapozuelos (1)
    • MATARÓ (3)
    • MÁLAGA (28)
    • Megève (1)
    • MILANO (9)
    • MOIÀ (4)
    • Monte-Carlo. Mónaco (1)
    • MONTPELLIER (1)
    • Montreuil sur Mer (2)
    • MURCIA (2)
    • Narbona (1)
    • NAVARRA (6)
    • NÁPOLES (4)
    • Nîmes Francia (1)
    • NIZA (1)
    • Noirmoutier (1)
    • Normandía (4)
    • O FIEIRO GALICIA (1)
    • O'GROVE (7)
    • O´Grove Galicia (2)
    • OIARTZUN (1)
    • OLOT (9)
    • Osona (1)
    • OSTENDE (5)
    • OUCHES (1)
    • OURENSE (1)
    • OVIEDO (4)
    • Padrón Galicia (1)
    • PADUA (1)
    • PALAMÓS (2)
    • PALÀ DE TORROELLA (1)
    • PALS (1)
    • PAMPLONA (6)
    • París (1)
    • PARIS (78)
    • PEDREGUER (1)
    • PETRER (1)
    • PIEMONTE (2)
    • PLATJA D'ARO (2)
    • Poble Nou del Delta (1)
    • POLLENZO (1)
    • PONTEVEDRA (6)
      • Pontevedra (1)
    • PONTS Noguera (1)
    • PRENDES (1)
    • PUERTO BANÚS (1)
    • PUERTO DE SANTA MARÍA (11)
    • Puigcerdà (2)
    • PUYMIROL (3)
    • RENTERÍA (3)
    • Ribadesella Asturias (2)
    • RIVOLI (1)
    • ROANNE (1)
    • ROMA (1)
    • RONDA (2)
      • RONDA (1)
    • ROQUETAS DE MAR (1)
    • ROSAS (6)
    • ROSELLÓN (1)
    • S'agaró (1)
    • SAGÁS (12)
    • Saint-Bonnet-le-Froid (1)
      • Saint-Bonnet-le-Froid (1)
    • SALAMANCA (2)
    • San Feliz Asturias (1)
    • San Lorenzo del Escorial (1)
    • SAN SEBASTIÁN (24)
    • SANT CELONI (3)
    • SANT CUGAT (3)
    • Sant Feliu de Guixols (1)
    • Sant Joan Despí (1)
    • Sant Julià de Ramis. Girona (1)
    • Sant Martí Sarroca (Penedés) (1)
    • SANTA COLOMA DE GRAMANET (8)
    • Santa Cristina d'Aro (1)
    • Santa Cruz de Campezo (1)
    • santiago de compostela (11)
    • Sardón de Duero (2)
    • Segarra (1)
    • SENIGALIA (1)
    • Serrateix (1)
    • SEVILLA (6)
    • SIENA (1)
    • Sitges (1)
    • SOLDEU (2)
    • SUIZA (4)
    • TAMARITE DE LA LITERA (1)
    • TARRAGONA (4)
    • TASTE-HUILE (1)
    • Tavertet (Barcelona) (1)
    • TERRASSA (15)
    • TOLEDO (4)
    • TORINO (1)
    • Torre de l'Oristà (1)
    • torrent (2)
    • TOULOUSE (4)
    • Tours (1)
    • TOX (1)
    • Turón Asturias (1)
    • Uncategorized (813)
    • urdániz (1)
    • VALENCE (1)
    • VALENCIA (49)
    • Vall d'Aran (1)
    • Vall de Bianya (1)
    • VALLADOLID (5)
    • VALLROMANES (1)
    • VIC (2)
    • VICENZA (1)
    • VICO EQUENSE (2)
    • Viena (2)
    • viladecans (1)
    • Vilafranca del Penedés (1)
    • Vilanova de Sau (Osona) (1)
    • Vilanova i la Geltrú (1)
    • Vilassar de Mar (2)
    • Villaverde de Pontones (1)
    • VITORIA (2)
    • VIZCAYA (2)
    • XÁTIVA (4)
    • Xàvia/Jávea (1)
  • Archivos

Ofrecido por Woo

Esto es un ejemplo de un aviso en todo el sitio. Puedes cambiar o eliminar este texto en "Store Notice", en el Personalizador. Descartar

Observación Gastronómica 2
Funciona gracias a WordPress Tema: Parament.
 

Cargando comentarios...