Cocina tradicional contemporánea


Conocí a ROGER VIÑAS (discreto en la foto: detrás del equipo)en el Manairó de Jordi Herrera, hace más de 15 años. Era él quien hacía funcionar la cocina del restaurante en su día a día, cocina que llegó a estar premiada por una estrella michelin durante unos pocos años. Hasta se pasó un tiempo a la sala. Luego, este cocinero estuvo un año y medio en un catering, y justo después de la pandemia, abrió con su socio y amigo CHESCO SALRACH (en el centro) su proyecto culinario más personal en c/ del Avenir del animado barrio de Sant Gervasi, casi tocando Diagonal. Después de mi reciente visita a LA BARRA del AVENIR , no entiendo aun como no he podido olvidarme de visitar su “casa madre”. Lo intenté al principio de su apertura (pero durante un par de años, solo buscaba restaurantes con terraza…) y luego no sé lo que pasó.
Estoy satisfecho de haber podido reanudar el contacto ahora. Si L’Avenir es una propuesta algo más trabajada, con sus menus degustación etc, que fue premiada casi inmediatamente por un Bib Gourmand, esta nueva Barra responde al deseo que siempre tuvieron Roger y Chesco de ofrecer platos más informales .La producción de estos platos se prepara justamente en esta casa madre y todo pasa por la mano de Roger. En el local del Passeig de Sant Joan se les da el último toque antes del emplatado.
La necesidad de dar calidad a su justo precio
Esta propuesta, y no es la única en Barcelona de este estilo (y vendrán más…) llega en un momento en el que mucha gente no se puede permitir pagar más de 40-50€. Aquí la media está en unos 30.(Hablaremos pronto de otros que piensan diversificar su propuesta como hablamos, por ejemplo, del éxito del Bar Canyí. Toda una franja social que, en los años 90-2000-2010 pudieron, cada cual con sus posibilidades, llegar a pagarse buenos restaurantes gastronómicos o, como mínimo, los flamantes bistronómicos o tabernas gastros de nivel, ve desde hace algún tiempo su capacidad adquisitiva encogida. Se sigue deseando salir a comer o a cenar, pero todas las informaciones que recojo en mis frecuentes y largas sobremesas con los actores de la profesión, me lo confirman: se reduce la frecuencia de visitas, la cantidad de platos que se comparten o el consumo de vino. Los que quieran solo saber lo que se come en esta Barra del Avenir, se pueden saltar la parrafada que sigue…
(Las alertas han saltado hasta en Francia, país de fama consumidora de buena restauración desde siempre. Ya en el 92, nos avisó con la aparición de su bistronomía, luego llegó la crisis del 2008 (crash bancario, crisis de hipotecas) y el retorno de los bistrós y de los populares Bouillons (a veces de un nivel culinario más que mediano).
¿Y si ahora lo que se está avecinando estuviese relacionado con lo que vemos estos días en la calle? Curioso que en un momento en que “la economía va bien”, vemos que mucha gente se retrae a la hora de gastar justamente en esta parte del ocio que siempre sufre la primera: la restauración. La afluencia a los campos de futbol no bajará, pero sí la de los restaurantes…. Que sea el simple menú del día que está camino de desaparecer o cierta alta gastronomía que nos cuesta “sostener” a pesar de su excelencia.
En Francia, otra vez ha saltado la liebre con la “crisis de la fine dining”, pero me temo que culpamos demasiado al formato (que no tiene la culpa de nada, si no es de que los menús largos de cocinas corrientes no tienen razón de existir…) y no lo suficiente al fondo del problema que son los precios y lo que la gente se puede permitir. Precios de la materia prima, premios de “algunos” sueldos, precio de los alquileres de los locales (53 mil € pedía el nuevo fondo de inversión al humilde Merendero de la Mari en la Barceloneta !!: obligado a cerrar tras un siglo de historia) y… precio que la gente (los potenciales clientes de la restauración) tienen que pagar en sus hipotecas (los “privilegiados” que la tienen) y en los alquileres de pisos desbocados. Cuando alojarse se convierte casi en un lujo, los primeros en pagar las consecuencias son los inquilinos, pero los segundos en sufrir serán los pequeños cocineros-restauradores que han optado por ofrecer calidad de producto y buen servicio. Los mediocres baratos y los grandes grupos se salvarán. La cuestión es como mantener la calidad gastronómica que había adquirido Barcelona estas últimas décadas. Va de Cuina, el take away de calidad de Jordi Vilà cierra (ni los de Sarrià han sido capaces de mantenerlo). Y Slow &Low de Fran Beltrí también. En cambio, su Bar Canyí va como un tiro. Su alta cocina del Slow & Low, viajera y deliciosa, que en Viena, Berlín o Londres (ciudades que he visitado recientemente) hubiera tenido ya 2 estrellas, desaparecerá en unos días. Pero, a veces, ni las estrellas pueden salvar los negocios…
A ver si entendemos que no es la gente con mucho dinero que hace funcionar la restauración (la alta, la baja y la del medio), sino las multitudes que son las, a veces mal llamadas, clases medias y los asalariados que tienen que tener suficiente dinero para gastar en este tipo de ocio para que todo funcione. En aquellos años 90, yo mismo con un sueldo medio de cocinero, podía ahorrar para visitar bastantes grandes restaurantes. Mi alquiler de entonces era asumible. ¿Ahora…?.
Por cierto, Bruno Verjus, quien lanzó su idea un poco temeraria de que la «alta cocina había muerto», anunció poco después que abriría en unos meses un local en el que se podría gastar de 20 a 2000€, segun lo que beba o coma. El plat du jour y el gran ágape a tutiplén en el mismo sitio. Por mi parte, lamento haberme gastado 500 en su casa y solo acordarme de un plato…(ver Post)
Y cierro ya el paréntesis,(y perdón por la chapa), enlazando con el principal motivo de este post, que era hablaros un poco de uno de estos sitios que se esfuerza en ofrecer esta calidad a la cual me refería antes, materializada en platillos humildes, pero ricos y con personalidad. Desde los “esmorzars” de la mañana con embutidos de Organyà hasta guisos que salen un poco de los habituales capipotas (riquísimos sin duda si se hacen bien) o albóndigas, aquí las de cordero de Cal Tomás que cocina Roger con una deliciosa salsa al “all cremat”.
Urgente: que se mencione en la carta (que necesita una revisión al nivel de grafismo), el origen de los productos. Hay que “vender” que aquí no se trabaja con quinta gama ni materia prima barata. Humilde sí, pero mediocre no. Y esto, sin tener que caer en story telling invasivos, se tiene que mencionar en la carta. Cada día tengo que preguntar a los cocineros por el origen de los productos o la variedad del arroz.
La flor de calabacín o el tomate del gazpacho son de Xavier Carbó, el cultivador de los 30 tomates que sirve hasta Disfrutar o Etxebarri.
El Bacalao de Barquero.
Cordero de Cal Tomás
Quesos de Xerigots
El pato de 5 Aglans
Y el pan, de La Fabrique de Poble Sec. Un pan que ya había comido en la Taberna Noroeste y que me chifla por su acidez.
Personalidad: Se trata de una taberna, pero Roger intenta dar un toque personal a platos ya conocidos o reconocibles, exceptuando el gazpacho que aun se mantiene en la carta (los tomates siguen estando pletóricos) y es totalmente esencial. Riquísimo. La ensaladilla de col lleva un poco de kimchi, el tártar de calamar con una excelente salsa de tinta se sale del omnipresente y manido tartar de atún, el carpaccio de morro y oreja nos recuerda bastante el carpaccio de pie de Roca (le sobraría un rato de cocción para que tenga una textura más cartilaginosa), pero se presenta con una picada catalana. Buena mordida es la que encontraremos en el capipota, con sepia, camuflado con tinta de calamar hasta parecerse, casi en un sutil trampantojo, a unos chipirones en su tinta. (El aspecto no hace justicia a lo rico que está). (Aviso que lo que se ve en las fotos no son raciones enteras).
Quedan pocos días para degustar esas flores de calabacín, crudas y crocantes, rellenas de una sabrosa brandada de bacalao perfumada al romero.
En el caso del melocotón con ratafía, ya se va a sustituir en breve con una pera al vino.



En resumen, una buena propuesta culinaria, sencilla pero imaginativa, con los vinos cuidados por Chesco. Realmente ideal ese trepat de la Conca de Barberà. Y recomiendo probar el excelente vermut casero que tienen en una damajuana a la vista.

Se sirve el vino (y también gin tonics!) en porrón para los que lo desean. Abierto todo el día y todos los días. Terraza en el Passeig de Sant Joan.
No sabemos la suerte que tenemos en poder disponer de este tipo de bares o tabernas en algunos de nuestros barrios.
Los platos : (lo que se ve en las fotos no son raciones enteras)
Gazpacho
Esencial, tradicional, muy bueno.
Ensaladilla de col
Flor de calabacín de Xavier Carbó con brandada de bacalao
Cuando acabe la temporada de esta flor, le animo a que lo haga con piquillo confitado. Esta brandada estaba muy rica.
Tártar de calamar Bravo
Delicioso. ¿Qué tal una gotas de tabasco verde?
Bacalao «a la llauna con mongetes»
La idea de un empedrat. Un bacalao en su justo punto de sal.
Láminas de morro y oreja con picada
Capipota con sepia
Un mar y montaña inesperado.
Albóndigas de cordero de Cal Tomás
Es cuando hay que mojar con el pan de La Fabrique, sí o sí: no hay patatitas de guarnición…
Melocotón con ratafía y yogur
LA BARRA DEL AVENIR
Passeig de Sant Joan nº 60
Barcelona


































































































































































































































































