Artesanía de la excelencia
Al menos una vez al año me gusta pasarme por DOS PALILLOS, pero esta vez me apetecía degustar simplemente algunos platillos en la Barra de su SAKE BAR. Me presento pronto, sin reservar. La mayoría de la clientela guiri está ya en la barra gastro y llenando la terraza. Terraza que tanto me gustaba durante la pandemia. Pero esta vez, pude disfrutar de la tranquilidad de la barra del Sake Bar, solo frecuentada por unos pocos “autóctonos”. Muchas veces os hablo de Raval-Sud (Suculent, Arraval). Dos Palillos está a solo 400m , pasada la “frontera” del Carrer Carme, ya es Raval-Nord: más guiris y calles algo más cuidadas. Aquí es territorio de Casa Camper, Dos Pebrots, el Forn de Pa de Kilo y , más arriba del japonés Majide (que no visito nunca, no sé porqué). Todo este barrio, a pesar de todo sus inconvenientes, me gusta.
¿Qué significa este restaurante de ALBERT RAURICH para mi? Primero, poder saludar a un cocinero que conozco desde hace 30 años. Esta vez me lo recuerda él, cuando empezó en el Café de la Academia, restaurante de la misma empresa que la en que trabajaba yo ( familia Agut-Castelví). Luego Ferran le fichó para elBulli, casi al mismo tiempo que yo no aceptaba la propuesta de ir al Talaia como 2º Carles Abellán. aquel reto me asustó. Y luego decenas de visitas y de charlas en el Dos Palillos, local que abrió mimetizando el típico bar del Raval de antes, con una tele en una esquina que estaba sintonizada con el 3/24 de tv3 (esto no sé si había muchos bares del antiguo barrio Chino con este canal…). No encuentro el primer post de hace 19 años, pero sí uno de hace 17! Aquí está.
El Saké Bar es el territorio de la TAMAE (que no suele estar por las noches). Es donde la mujer de Albert se explaya con sus sakes, pequeñas joyas que suele descubrir en sus viajes a Japón. De noche, está IGNASI (González). Siempre me ha servido en la terraza. Atento, conocedor de la cocina que sirve, empático. Se le ve disfrutar en su trabajo.

Al final, los 4 o 5 platillos de la carta del Sake Bar que pensaba degustar se trasformaron en una decena de pases, algunos del menú de Dos Palillos, elegidos por Albert, y una hora de sobremesa con MARC COMELLAS, con quien tengo siempre conversaciones estimulantes que van mucho más allá del “¿qué tal has comido?”. Mientras desfilaban los platos, le hacía a Albert mis comentarios, solo permitidos por las décadas de confianza entre nosotros.
“¡Ahora sí, tu mochi de jamón está perfecto! La primera vez que me lo hiciste probar estaba como caucho” , “¿porqué garrapiñas las almendras de tu versión mochi del ajo blanco : endulza inútilmente el bocado y lo que queremos es más sabor a vinagre de verdad y ajo”. Se ríe: cree que será más crocante con el garrapiñado.
Curiosa esta gamba blanca oreada 6h hasta conseguir textura de botarga con matices de regaliz (la imagino desmenuzada o rallada encima de unos somen de verano. Y la cabeza frita al lado, deliciosa.
“Muy rico tu salmonete curado en cenizas!”. Y genial ese recuerdo bulliniano del nigiri con carpaccio de cep confitado que me remite a la primera época del Bulli. Se podría comer solo, pero va salpicado de unas láminas de riñones de conejo (producto fetiche en el Cala Montjoi de aquella época), justo marcados por fuera. El Maillard tranquiliza la vista y complace el paladar, lo crudo interior aporta su textura melosa: ¡un manjar! Este producto se merecería un plato para degustarlos solos. Albert me contesta que tuvieron, un tiempo, riñones de conejo al Jerez en la carta de Dos Pebrots. Me los perdí…
Pero siempre suelo terminar con un plato “magdalena de Proust” para mí: la papada cantonesa. Otro plato que no está en la carta del Sake Bar, pero que me suelen servir amablemente. Me recuerda un plato de cerdo de un restaurante vietnamita que degustaba durante mi larga estancia de estudiante en Toulouse. La cocina del Vietnam del Norte de entonces se parece mucho a la de la China del Sur (la cantonesa). La papada de Dos Palillos es mejor que aquel plato viet que idealizo desde siempre. La pido siempre con un pequeño bol de arroz de sushi. También le añaden la cebolla roja aliñada: el contrapunto ácido al umami y a la suculenta caramelización de la carne. Luego tomé un par de postres, poco dulces: el chawanmushi de piñón de pino tierno y una deliciosa corteza de yuzu confitada en un almíbar.

Croqueta mochi de jamón Maldonado
¿Cansado de la croqueta de siempre?

«Ajo blanco»
No sé el nombre del plato. Lo llamaré «mochi aperto» con similitud al «ravioli aperto» de Gualtiero Marquesi. Raurich siempre encontrando nuevos conceptos, como cuando creó hace unos 10 años su nigiri de calamar con caviar al vapor de saké.
Gamba blanca secada con su cabeza frita
Una textura muy particular que podrá tener usos parecidos a una botarga.
Nigiri de calamar
Nigiri de ventresca de atún (tataki)
Espectacular.
Nigiri de cep (boletus) con riñones de conejo
Tempura de boquerones con umeboshi y chipirones con yuzu
Salmonete curado/ahumado en cenizas
Kokotxas con pil pil japonés con soja envejecida y jengibre
Un gran bocado que me gusta repetir siempre.
Wagyu con aestivium
Ignasi «planchando» el wagyu, Otro concepto nuevo creado por Raurich y Marc. Lo he probado las dos veces con aestivium pero con el planchado esta trufa a veces insípida se despierta.

Dan Dan Mien
Sichuan en un bol. Creo que no estaría mal en versión fría con este calor.
Panceta cantonesa
Chawanmushi con piña tierna de pino e hidromiel
Corteza de yuzu, su helado y «pa de pessic»
Se come como un taco de base de bizcocho.

La cuenta no es, evidentemente, representativa del coste real de la cena…
SAKE BAR
DOS PALILLOS
Barcelona









































































































































































































































