Visité el viernes pasado OSTERIA CONDAL , el nuevo espacio donde se ubicaron Tickets y Teatro Kitchen Bar. PAOLO CASAGRANDE, el chef del restaurante “Lasarte”, acaba de abrir, en pleno verano, este restaurante. Esta vez, este cocinero se sitúa fuera de constelación Berasategui y dentro del marco del grupo Orobianco (ya con estrella michelín en Calp). Cuenta como chef a todos los efectos con el discreto ANDREA FIORI (segunda fila en el centro en la foto), que trabajó en Lasarte y en el Da Vittorio, el tres estrellas de los hermanos Cerea, cerca de Bérgamo.
Por lo que intuyo, aquí no se ha venido para hacer una cocina de simple “Osteria”, sino para proponer una alta cocina, sin duda asequible y entendible, pero de factura refinada y hasta abierta a otras influencias. Esto ocurre justamente en el momento en el que se cuestiona la famosa “fine dining” , y los que la cuestionan se ven, a su vez, cuestionados por sus defensores. Sin duda un tema de debate.
Hace tiempo que, entre las paredes de esta amplia esquina de Paral.lel con Tamarit, sus ocupantes se habían alejado de la informalidad gamberra y lúdica de la primera época de Tickets que llegó, sin embargo, al reconocimiento michelín. Teatro mantuvo el estilo y la propuesta abierta de la carta, con sus pequeños bocados y platillos, sin menú degustación estipulado. Y, sobre todo, se mantuvo su ambiente informal.
Aquí se ha querido romper con la imagen anterior. Para empezar con el espacio, de interiorismo irreconocible, hasta la altura de la barra de la cocina (que sigue abierta).(ver vídeo más abajo). Se nota que se ha querido dar una imagen de seriedad y de confort clásico (aunque la mesa no lleve manteles). Si Teatro quería mantener algo del espíritu Tickets, aquí se ha querido pasar página.
Por suerte, se ha conservado buena parte del servicio de sala, algunos presentes en este sitio desde los inicios de Tickets. Es bueno que la parte humana se mantenga, de cara a la clientela anterior que parece que está volviendo, con Agostina Fernández en la dirección de sala o Marc Dot en la sumillería.
Fuera de duda está la recuperación, tarde o temprano, de la estrella. Y con más motivo en este nuevo ambiente, sumado al alto nivel de cocina que se expresa, un conjunto que michelín sabe apreciar.
Por mucho que no es una propuesta económica (Menús a 70 y 90€), se demuestra algo de contención en los precios (al menos de momento, tal vez en una estrategia de prudencia mientras no se consiga la estrella). Hacen bien. El tourismo no consigue, por sí solo, llenar los restaurantes de la ciudad y la población local vigila cada vez más sus gastos en ocio.
Como tipología de restauración, Osteria Condal me recuerda un poco, salvando las distancias, el Pavyllon de Yannick Alléno en París, local que había definido como “Alta Brasserie”. Aquí pasaría lo mismo y podría se podría calificar de Alta Osteria. Y el plato que mejor lo representaría serían estas “Linguine” con pil pil de tomate, almejas y botarga. Es, sin duda, el plato que me haría volver (a parte la curiosidad por degustar la frégola sarda que se sirve en menú y carta para compartir, o el tartar de calamar a la carbonara). Es un plato de pasta untuoso, elegante y sabroso. Es decir, la preparación que más identificamos con la cocina italiana, aunque aquí esté resuelta de una manera diferente.
En cambio, encontré el pichón, eso sí perfecto de punto, tal vez demasiado anquilosado en un emplatado clásico de alta cocina. Cuanto más se piense en un espíritu generoso de “alta osteria” y menos con una mentalidad de restaurante estrellado al uso, con sus códigos inmutables y fríos, mejor será para convencer una clientela de autóctonos, ávidos, como lo vemos, tanto de excelencia culinaria como de una cierta relajación de las formas. Además, el concepto mismo de «cocina italiana», a pesar de su imprecisión (esta cocina tiene muchas facetas), es ya un aval positivo y un atractivo suficiente para no intentarlo mezclarlo mucho con toques japoneses que pueden despistar, en una propuesta que se reivindica, por otra parte, como «cocina mediterránea contemporánea».
Por ejemplo, la presa ibérica con algas y caldo dashi de shiitake y algas que remoja la carne sin aportar mucho sabor ni facilitar la degustación del conjunto, podría proponerse como un “porcello tonnato”, aliñado con una potenta mahonesa verde con atún, a la cual se le habría añadido la lechuga de mar o el codium. En vez de una insípida mahonesa de avellana y calabacín repelado.
Mucho más sabroso y conseguido es el calamar relleno de butifarra, vieira (inapreciable), tomate seco y Kalamata (¿por qué no usar las famosas y excelentes taggiasche italianas?) . Jugo excelente. Y muy rica esta panzanella, aperitivo servido en todas las mesas, como una pipirrana malagueña ligeramente retocada con esta estimulante espuma de jalapeño. O el rico supplí de arroz y bogavante (que recuerda un arancino) con su topping del propio crustáceo. Un bocado que intenta desmarcarse de «nuestra» ubícua croqueta.

Y ya no pueden faltar los cócteles en cualquier restaurante que se precie…
Vídeo sobre el espacio de Osteria Condal, a las 19h30, justo antes de que empiece el servicio de la noche.
Panzarella
Excelente manera de empezar. Me gustó la aportación de la espuma de jalapeño, al sabor tradicional de esta típica ensalada.


Jordi Figueras, el camarero que me sirvió, también conocido de épocas anteriores.
La foccaccia casera de 10
La foccaccia casera, con su parte superior ligeramente crujiente, es deliciosa y se sirve con un aceite catalán.

Taco vegetal de colinabo con crema de aguacate y encurtidos
«Pizzeta» sablé, crema de burrata, kalamata, cherries pasificados
Tartaleta de gamba y mató
Supplí de arroz y bogavante
Presa ibérica con algas y dashi
Calamares rellenos en su jugo
Textura tierna y de cocción perfecta. Las patas crujientes.
Linguina con pil pil de tomate, botarga y almejas
Importantes estas migas de pan crujiente que se encuentran en medio de la textura de la pasta y de la untuosidad del pil pil…
Pichón al carbón con pepperonata, huacatay y ciruela
Y espuma de pimiento amarillo.
Sorbete de shiso verde, matcha y sake
Un postre bien resuelto también gracias a su frescor cítrico.
Airbag de tiramisú
El crujiente un poco remojado por el relleno.

Petits fours
OSTERIA CONDAL
Barcelona


















































































































































































































































