18 años después de mi primera visita vuelvo ROSCIOLI , a 300m de la hermosísima Piazza Navona, acompañado de Marco Bolasco,un amigo periodista y editor italiano., pero esta vez, la degustación de productos ha sido espectacular.Esta casa empezó hace varias décadas como una tienda de ultramarinos hasta llegar a transformarse en una casa de comidas de culto para cualquier gourmet que visite la ciudad.
Mozzarella del día al natural, salumi diversos, culatello, alcachofa aun crocante y unas fantásticas tripas «alla romana» con sofrito, pecorino y menta, una manera de prepararlas que ya había degustado un par de veces en PASSERINI, en París, y que me encanta.
Rigatoni «La grigia di Stefano» en homenaje a Stefano Bonili , el fundador de la histórica revista Gambero Rosso, quien fue vecino del barrio y asíduo de este restaurante. Y unos excelentes «spaghetoni alla carbonara» con sus dados de guanciale crujientes y fundentes a la vez.
Se entra pasando por un estrecho pasillo, en medio de un escaparate cargado de quesos y embutidos por un lado y una pared cubierta de latas de conservas y latas de cristal, por cierto, con varias marcas de Navarra.
Buenas recomendaciones a la copa del sumiller de la casa.

Cuenta sin duda algo gentilmente arregleda, pero se puede comer perfectamente por 50€.
Visita obligada.














