

Javier San Vicente y David López se conocieron en el Tapas 24 de Carles Abellán y decidieron montar su propio negocio. Es un poco la misma historia que contaba hace poco días por aquí con el Direkte. De hecho, ha sido Arnau Muñío quien me recomendó efusivamente, la visita a esta TABERNA NOROESTE, ubicada en el humilde barrio de Poble Sec, no muy lejos del Xemei y del Quimet & Quimet.
No es un barrio que tenga mucho tirón gastronómico, si exceptuamos el Espai Kru del Rías de Galicia y el Pakta (que se encuentran a unos 500m, y aun cerrados).


Estos dos socios abrieron con toda la ilusión del mundo en febrero de este año,pocas semanas antes del cierre del confinamiento, y volvieron a abrir en junio. Hasta ahora, me había resistido a visitarlo, pero, al ver la insistencia de Arnau y al comprobar que disponen de una mini barra exterior, justo en la entrada, ayer por fin me decidí. También disponen de una barra interior (bien ventilada) atendidas por Marc López (en medio en la foto de arriba) y de unas pocas mesas. Tres personas para llevar el pequeño negocio y atender a pocas personas, con una carta reducida. Este modelo razonable y sostenible, se podría extender en los meses (¿años?) que viene.
Se aprecia en esta cocina un marcado fondo gallego por parte de Javier pero me queda por probar la lechona que cocina David para apreciar sus orígenes salmantinos. Una cosa es segura, ambos transmiten muy buen gusto en sus platos, tanto en la rústica pero fina empanada, como en el soberbio bonito con puerros ecológicos y mahonesa de raifort, o con la impresionante bomba de cocido gallego. Sabores tradicionales reconocibles que no pierden su fuerza gustativa al refinarlos. Encontraremos también composiciones más modernas como la ensaladita de ostra con remolacha y mahonesa de su agua.
Total, en el primer bocado de la empanada ya tenía la impresión que iba a comer bien. Y así fue hasta el guiso de oreja con raya, otro plato para los amantes de los sabores potentes y el postre, que entra en esta línea de una Galicia reinterpretada.
Me encantó esa versión coulant de la tarta de Santiago. Tal vez con un minuto más de cocción, no hubiera perdido su fluidez y hubiera ganado un poco en textura pastelera de su envoltorio.

Empanada de bonito

Ostra de Normandía con remolacha, cebolla encurtida y mahonesa de su agua
Pamplinas y capuchina.

Bonito con puerros Eco, mahonesa de raifort y pamplinas
Está marinado en agua de mar: ¡un punto de no-cocción perfecto!


Bomba de cocido gallego con pepino encurtido
Aun mantiene su crujiente. Perfectas estas tiras de pepino encurtido como contrapunto crocante y ácido. Fondo de salsa «charcutière» : me gusta ese matiz de cocina clásica. ¡Para comer con cuchillo, tenedor y cuchara y disfrutar!

Guiso de oreja, raya a la plancha y garbanzos
Un plato muy potente y goloso, no recomiendo pedirlo después de la bomba ya que ambos son sabores ligeramente parecidos.


Tarta de Santiago coulant
Esperaba la presencia en el postre del vino «Meus Amores» para rematar el juego.¿Tal vez en forma de una temblorosa gelé? (Recuerdo que hacía una gelatina de Vino Casta Diva de Alicante, evaporando solo la mitad de la botella e incorporado en tibio la otra mitad. Así se mantenía parte de la viveza ácida y aromática de aquel moscatel).


La carta es corta, lo que siempre inspira confianza, pero lo suficientemente larga y atractiva como para requerir una segunda visita. Solo evité el salmorejo de melocotón : creo que el tomate de temporada está lo suficiente dulce sin tener que recurrir a esta fruta de temporada, que sin embargo quedaría perfecta en un postre refrescante y goloso. (Recuerdo que Jean-Luc Figueras ya hacía hace 20 años un gazpacho de melocotón. Y aun lo servía en su fugaz etapa en el Mandarin).
Pero no nos despistemos de lo importante. Esta propuesta bistronómica (como habríamos dicho hace una década) o de alta cocina de barrio (parafraseando a Borja Sierra de la Granja Elena) merece una pequeña visita. Y, pensé enseguida que podría ser , tanto por la calidad de su cocina, como por la humildad del local y los precios, un perfecto BibGourmand de Michelin ya que se puede comer perfectamente por menos de 35€. Les recomendaría a Javier y David que propusieran un pequeño menú a este precio para acabar de convencer a los de michelín, a quienes invito a visitar este local sin más demora. Y si están a tiempo para la próxima edición de la guía, ¡qué al menos lo incluyan en su nueva edición!. Este año, la guía debería premiar a los valientes que combinan calidad y precios ajustados.


TABERNA NOROESTE
Nota Covid : no pidamos a los cocineros que se hagan fotos con nosotros, con o sin mascarillas. Flaco favor les hacemos metiéndoles en este compromiso. No es el momento de demostrar este tipo de expresividades. El mejor afecto que les podemos demostrar es ir a visitar sus restaurantes y gastar el dinero allí. Tampoco los cocineros deberían pedir estas fotos a los colegas o gente conocida que les visite. Todo esto, ahora, es prescindible. El momento es delicado y tenemos que demostrar entre todos, mucha responsabilidad. El sector se la está jugando en estos próximos meses y a veces veo fiestas familiares o de amigos organizados por cocineros famosos que no respetan las normas establecidas y dan mal ejemplo a la sociedad…Aun no estamos en un momento de recuperar la «fiesta» tal como se entendía hace 6 meses. De lo que se trata, creo, es mantener ecónomicamente el sector mientras disfrutamos, con cierta contención, de la gastronomía. Mesas grandes, fiestas, aglomeraciones son prescindibles en estos momentos.
Los programas de Tv tampoco reflejan correctamente el momento que vivimos. Algunos dan una imagen de «normalidad» (presentadores y concursantes sin mascarillas) que no es la real. El hecho de que se hagan PCR a todo el mundo que se presente detrás de una cámara, no exime de la labor pedagógica y ejemplarizante de la televisión. Hasta la emisión de programas de viajes ( que enseñan fiestas locas de lugares de veraneo) de temporadas anteriores, deberían ser editada con bandas en la parte baja de la pantalla recordando que esas imágenes son anteriores al Covid. Cualquier cosa es poco para recordar la excepcionalidad del momento.
Y última anécdota: esos comensales que se levantan de sus mesas, para dirigirse a los baños o hacia la salida, sin mascarillas y que se acercan a la tuya para saludarte, intentando darte la mano! Me encontraba en la sobremesa y me había recolocar la mascarilla, pero intenté apartarme lo más que pude, mientras esa persona ni se sentía aludida por mi movimiento, e insistía en acercarse.Cosas que no se entienden…









































































































































































































