jueves por la noche 37 cocineros de todo el mundo cocinaron en casas ajenas. Apenas si se sabía quién cocinaba Y dónde. Una interesante iniciativa del grupo de encuentros GELINAZ que reúne con una cierta periodicidad a cocineros para experimentar durante unos días .
Si hace un siglo fue Escoffier quien tuvo la idea de organizar una cena al mismo tiempo en los cinco continentes, en marzo pasado fue Ducasse quien organizó este tipo de eventos de unos mil restaurantes del planeta . Esta idea de vivir como una fiesta mundial de la gastronomía se mantiene en este Grand Shuffle de Gelinaz.
Ayer teníamos dos oportunidades de asistir a este evento, al menos en nuestro país. Magnus Nilsson (Faviken) en Mugaritz y Kobe Desramaults (In De Wulf) en el Pakta de Barcelona. Dos de los cocineros más interesantes de la nueva cocina nórdica (en sus ramas flamenca y escandinava). Me dicen que Albert Adrià se había marchado a cocinar a casa de mi amigo Alexandre Gauthier (La Grenouillère)(Ver los 2 post). Cuando vea Albert, le preguntaré sobre su visión de la cocina de Alexandre (“marciana” donde las haya).
La cocina de Kobe es sin duda muy personal pero mucho más amable. El verano pasado visité su restaurante y me encantó. Tanto su cocina como el marco sencillo de su taberna campestre (sólo 1 estrella michelín y desaparecido de 50Best. Incomprensible).
Pero en Pakta, y después de que Kobe probara la cocina de su chef Jorge Muñoz, el menú fue completamente diferente de lo que se sirve en In De Wulf. Kobe tuvo la inteligencia de cocinar “ a la manera” de Pakta, en un loable alarde de empatía gastronómica con la casa que le recibía. Un menú único y efímero que fusionaba por una noche las dos cocinas. Insisto que NO era un menú a cuatro manos, en el que encuentro una cierta falta de coherencia con la mezcla de platos. Era un menú “Kobe Desramaults” con un enfoque “Pakta”, muy hábilmente interpretado.
Aun así se podía encontrar el sello personal de Desramaults tanto en la elección de muchos productos de casquería (es famosa su tartaleta de sesitos de cordero que sirve encima de una cabeza del animal) como en esta sensibilidad a la hora de cocinar productos humildes sacándoles todo su potencial gustativo y sin muchos alardes aparentes. Este jueves noche, fueron, a veces, bocados que frustraban nuestra gula por su paso demasiado breve por el paladar. En su casa las raciones son algo más grandes pero ayer mandaba el formato de menú largo y estrecho de Pakta.
Ha sido un menú muy interesante a pesar de un par de “fallos” como por ejemplo el exceso de maíz (correoso) encima de una delicada royale de gambas o ese callo desubicado, casi en aperitivo, mientras unas cortezas de cerdo (un snack sin más interés) clausuraba la parte salada.
Entremos en el detalle de este menú que , al menos de esta forma, no se volverá a servir, aunque creo que Jorge Muñoz sabrá aprovecharse de algunos de los aliños/salsas que se presentaron. Algunos/as ara pedir un tazón entero y una cuchara…
Pâtisson (mini cucurbitáceo amarillo y redondo) relleno de tartar de gambas. Deliciosa textura crocante (sigo usando la palabra “crocante” para texturas vegetales y “crujientes” para texturas de masas, frituras, etc) Los “pâtissons” más frecuentes son blancos y de otro tamaño .
Okra con botarga, cebolleta china encurtida. Deliciosa acidez.
Royale de gamba (palomita,maíz tierno, canchita serrano o maíz tostado). Aquí los maíces, en tanta proporción, la anulaban .
Tripa con ponzu, choclos (tipo de maíz), ralladura de naranja. Un poco dulzón.
También dulzones las pequeñas zanahorias glaseadas que acompañaban el delicioso hígado de rape a la brasa. Pero el tagete y el cilantro equilibraban un poco el jugo.
Nigiri de piquillo pintado con salsa umeboshi (ciruela ácida japo).
Cañaillas con una rica salsa de mostaza y rebozuelos.
Ceviche de sesitos de oveja con almendra tierna , hoja de mostaza y leche de tigre de remolacha. Interesante juego de acidez y toque dulce con la grasa del seso. “Un ceviche de tierra”, como se anunciaba en el menú de mano. Idea para retener.
Salmonete curado y entibiado a la brasa. Y huacatai. Esencial. Excelente. Iba acompañado de una causa con un jugo de salmonete potente y tobiko. Bocado brutal que tendría bastante entidad para conformar un plato. Queríamos más! Tres o cuatro al menos. Frustración de la cocina de bocados…
Patata en huatia. Aquí cocida en barro. Papas canarias.
Excelente textura de la patata. Delicioso mojo de ostra y verdolagas. Otro plato que ganaría, más “construido” e integrado.
Gyosa con alitas de pollo y salsa de foie y jengibre encurtido. Más, por favor!
Molleja (con un excelente textura), berenjena soasada y melosa, salsa al sake. Otro excelente plato.
Chicharrón de cerdo. Como lo he dicho antes: no venía a cuento a esas alturas del menú.
Fresitas con granizado de ají panka y lima. Agradablemente refrescante, sin más.
Buenas cerezas con algarrobina, helado de leche ahumada y polvo de café (no hay foto).
Como último bocado , un fruto de sartén de tipo buñuelo rústico.
No hice todo el maridaje pero disfruté con un “chilcanito” (cóctel de pisco y lima) y una excelente cerveza Mikkeler, chill Pilsen con yuzu (y matices de maracuyá).
Servicio profesional y cercano como siempre de Zetkin Lian Chung.
