Observación Gastronómica 2

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ALKIMIA agosto 2020.(Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 23/08/2020
Publicado en: BARCELONA. 15 comentarios
El «menage» de cobre de Santi Santamaría

Pocos restaurantes de alta cocina dan tanto al cliente como JORDI VILÀ en su ALKIMIA . No solamente al nivel de cantidad de producto sino también como implicación culinaria personal. Es decir que no estamos antes un restaurante DE producto, sino CON producto.

Su menú Gran Atelier es una muestra de este tipo de plato que no hace ninguna concesión a la galería, me refiero a la “instagramática”. Entre la mala luz de la calle y los emplatados sencillos, mis fotos no triunfarían en las redes sociales. Solo la espardeña con oreja y el pichón podrían estar a la altura estética de una cocina de fine-dining.

El resto son platos que invitan más a hincar la cuchara que a expresiones exclamativas tal Stendhal delante de la Catedral de Florencia. Aquí se viene a emocionar el gourmet goloso no el foodie de postureo.

Justamente estamos en un momento perfecto para satisfacer al público local que no se la juega para ir a degustar una cocina del “Wow” y que prefiere una cocina del “Mmm”.

Pero tal vez son distinciones un poco artificiales, y hay restaurantes (de los cuales he hablado hace poco que reúnen en muchos de sus bocados lo sorprendente y lo delicioso).

Jordi Vilà sigue esta línea desde hace 20 años: dar producto, envuelto en su aportación culinaria personal y siempre alejado de las modas.

Habré escrito unos quince post sobre esta cocina, y a mi me faltan ya nuevas palabras para expresar la seriedad de esta trayectoria.

Con los menús-degustación me gusta que se entre rápidamente en materia con bocados que van más allá de unos “amuses-bouches” rutinarios, como me gusta que se termine la comida con un simple macarón (de textura impecable y sabor a tarta Sacher). Todo esto no gustará a Michelín, pero hay rituales gastronómicos que ya no tienen tanto sentido. Aunque, por supuesto, todo tiene cabida si está bien hecho.  Lo que es seguro es que me acordaré de este primer bocado de “esqueixada” de gamba y de ese fantástico macarón del final. En cambio ¿cuántas bandejitas de aperitivos y de petit-fours habrán desfilado delante de nuestros ojos y han pasado inexorablemente al olvido?

Cuando vuelva de estas pequeñas vacaciones hasta el 31 de agosto, tal vez Jordi decida cambiar algún plato, pero creo que lo que vais a ver aquí se seguirá sirviendo hasta el final de verano. ¡Producto, producto, producto! Juzgad por vosotros mismos: gamba en tres platos, calamar, lubina, atún, navaja, almejas, ostra, bogavante, espardeña en tres platos, y pichón para terminar. Jordi no escatima en materia prima. Es uno de los pocos cocineros que podría competir en una lista como “templo del producto” y como “cocinero de altura”.  Pronto tendrá su propio libro en el que se refleje, espero, esta doble faceta. Tal vez hubiera sido reductor incluirle en el libro de Matoses, Mateos y Sarabia(«Templos del producto»), cuando se podrá lucir en solitario en un libro que prepara justamente Jon Sarabia en su editorial “AbalonBooks”.

Menú GRAN ATELIER

Esqueixada de gambas

Gazpacho de gambas.Haba tonka

La gamba para comer con los dedos

Para los amantes del producto desnudo.

Brandada de bacalao, judías verdes, coliflor encurtida,raifort

Un clásico de la casa que se va perfeccionando.

Coca de calamar, caviar, macadamia

La galleta es de macadamia y soja, si recuerdo bien este snack de la Alkimia de siempre, lleva también un poco de macadamia concassé. Este fruto seco no es tan invasivo ni gustativamente, ni texturalmente, como la aromática y recia avellana, que tanto gusta, en estos momentos, a los cocineros.

Lubina , col caramelizada

Casi me gustó más la col que el pescado.

Suquet blanco de atún, aceite de hoja de higuera a la brasa

Esta foto invita a una rápida hincada de cuchara. Sin miramientos ni miradas extasiadas algunas. Porque, con estos cubos de ventresca, rodeados de esas salsas (la blanca y la marrón) el plato nos manda sobre todo mensajes de salivación inmediata.

Cuando hablaba de platos «feos», me refería a este, por ejemplo. Las dos salsas se mezclan. Al llegar el plato a la mesa, nos perdemos este instante de perfección formal del emplatado. Momento fugaz que da pie a la foto y a esa sonrisa del comensal ante algo bello y «da pena comer» (según la frase habitual). Pero este plato en cambio, sugiere salivación inmediata más que pasmada admiración estética. Y lo mismo se podría decir de casi todos los platos del menú.

Navajas sobre un guiso tradicional de patata

Suquet verde de percebes, almejas, mejillones y palo cortado

¡Qué jugo!

Lo mejor, los mejillones de roca. Los percebes nunca me han fascinado.

El pan (Triticum) llega en ese momento. El pan (un solo pan suele ser suficiente) tiene que aparecer en la mesa en algún momento. Ya sabéis lo que pienso sobre el tema. Un pan grande que se corta. No panecillos de colores y sabores (que algunos son riquísimos como golosinas, pero nos pueden distraer de lo esencial). El pan es nuestro acompañante que puede calmar el primer hambre (en este caso no fue posible porque llega a medio menú), que recoge esas gotas de salsa de un plato (no se debe hacer? Pues, como en todo, se tienen que cambiar las reglas injustas), o que acompaña los finales de comidas con algo de queso. Es la elaboración simbólica atávica y es la elaboración adyuvante que asienta el resto de los alimentos en el estómago.

Revoltillo de ostra

Este plato lo tenéis también en la carta del Al Kostat.

Bogavante con romesco picante

Un romesco roto que aliña el producto. Simplemente. Como la salsa pipián de Hoja Santa. En Enigma, ni eso: es un aroma de chuleta a la brasa. A veces los grandes cocineros se desviven en imaginar una infinidad de toques gustativos para acompañar un gran producto. A algunos les sale bien (Muñóz, Gagnaire), pero la mayoría de las veces es una acumulación de cosas que marean el pobre producto: un «vamos poniendo cosas» vano y fatuo que intenta demostrar que estamos antes de un gran cocinero.

Un día justamente un gran cocinero de tres estrellas explicó en una ponencia porqué sus recetas, que salían hace muchos años en El País Semanal, tenían decenas de ingredientes. Y dijo que era para que la gente viese la gran complejidad de la alta cocina…La complejidad en cocina tiene que ser una consecuencia ineluctable de una idea personal de cocina, no una decisión previa para reivindicar como «gran cocinero».

Y muchas veces se trata de complejidades de primer plano que esconden una inanidad gastronómica de fondo. Poned los nombres que queráis sobre esta idea..(Los hay en todas partes: Francia, Italia y aquí…)..

Espardeñas con tapenade y naranja

Otro plato «feo» y que, aquí, ni hará salivar al foodie habitual. Cuando lo sedoso o untuoso roza la viscoso, suele despiertar reticencia. Esto podría ser un plato de Mugaritz. Y sin embargo…

Es «simplemente» como una salsa «Cim i tomba», el guiso de pescado tradicional de Tossa de Mar, pero aquí más cerca de un delicioso pil pil. Unos «tallarines» de espardeñas potentes, la fuerza amarga de la aceituna negra y el tropezón de dulce-ácido de la naranja que le iba de perla como contraste. Casi me hubiera gustado encontrarla en un par de bocados más. ¡Sí! últimamente, le estoy cogiendo gusto a matices de dulce-salado, cuando se encuentra un buen equilibrio, como es el caso.

Espardeña en tempura con escalivada

Como un plato de cocina tradicional catalana que hubiera existido toda la vida. Como en el caso de la navaja, estamos ante una rusticidad gustativa que roza el lujo. Espardeña crujiente, tierna y jugosa en su interior.

Espardeña con oreja de cerdo

Un maravilloso Mar y Montaña que ya había degustado hace un par de años y que quedará en el repertorio de esta casa.

Lo he dicho alguna vez, el auténtico heredero moderno y creativo de Santi Santamaría (si es que hay que encontrarlo) es Jordi Vilà. Tiene al menos su espíritu, aunque creo que Jordi es mucho más cocinero del gesto que Santi, que lo era sobre todo de pensamiento.

Pichón con mole y boletus

En este plato, veo dos concesiones a lo que no representa tanto la cocina de Jordi: una salsa «viajera», por cierto excelente. Y una pequeña ensalada de «crudités», creo recordar algo encurtidas, que aporta un poco de vistosidad de «alta cocina al uso» al plato.

Jordi se me adelanta diciéndome que la cocción se le ha escapado un poco…

Sopa de maría luisa, manzana, apio y yogur

Frescor extremo antes de abordar otro postre fresco:

El chocolate blanco, pomelo, granizado de menta y paraguayo

que, siendo excelente, no mejora el paraguayo con menjar blanc que Jordi. sirve en la carta de Al Kostat. Observad las hojas de menta rotas, no decorativas, que están para que se degusten.

Pastel fluido de avellana con helado de café

Me recuerda un postre de Berasategui de hace más de 20 años, cuando quiso adaptar el famoso coulant de Bras. pero aquí no lleva harina, como en la mayoría de este tipo de postre que se llaman «coulant» o «volcán» porque dejan chorrear su «lava» interior. No tienen nada que ver con el postre de Laguiole, que tiene, él, dos «aparatos» (como se dice en pastelería): la masa con harina que hace de pared, y un cilindro congelado de ganache de chocolate negro que se le inserta antes de congelarlo todo.

Macarón de chocolate y frambuesa

Digno de Pierre Hermé. Una pieza por persona y dos maravillosos bocados para el café. Más bocaditos sería un exceso de saturación «gourmande» : al final, un engorro. ¿ Y no hemos dicho que, sin renunciar al placer, hay que prescindir de lo superfluo?

Vinos de Bernat Vilarrubia

Tintos interesantes (no el primero que me hizo probar, tal vez con un exceso de «naturalidad»).

Novedades para la «rentrée» del otoño : apertura de «La Casa de Menjar» en Sarrià. Comida de take away , justo al lado de Vivanda, el bistró de Jordi y Gabi Calzado (con Nacho Hermando en cocina).

Y pronto unos «pop-ups» del añorado Louis 1956, en el salón privado de Alkimia.

Todo esto si la dichosa pandemia lo permite, claro…

ALKIMIA

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DIREKTE agosto 2020.(Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 18/08/2020
Publicado en: Uncategorized. Deja un comentario

Lo repito muchas veces. Hay que aplaudir a estos cocineros que, después de estar al lado de sus mayores durante años, aprendiendo de ellos, pero también sacándoles las castañas del fuego, se lanzan un día en su propio negocio. Es lo que hizo Arnau Muñío , con su DIREKTE de la Boquería. Cocinero un poco “tapado” durante unos largos años en Comerç24 y La Barra de Carles Abellán, se lanzó hace tres años, recuperando un local de su ex mentor situado en el mercado de la Boquería y dedicado a vender butifarras… La aceptación de esta cocina fresca e inhabitual, fue inmediata. “Cuiner del Any” 2018, iba llenando dos veces por servicio su pequeña barra, demostrando que lo que llamé entonces “minifundismo gastronómico” podía sobrevivir con la condición de estar cada día en el tajo. Arnau está en todos los sitios: chef, empresario, ayudante, camarero , sumiller…

Arnau Munío , segundo a partir de la derecha

Después de su reapertura, Arnau se supo adaptar a las nuevas circunstancias y amplió la capacidad del Direkte con dos o tres mesas en la terraza.(Las llamo en estos días : #TerrazasDelAsfalto en tuiter).

La plantilla creció un poco (también con algún stagiaire) y se plantó una mesita de trabajo en medio del largo pasillo lateral del Mercado.

Cenar en ese decorado de columnas decimonónicas desierto y con las paradas cerradas, lejos del bullicio del mediodía, es una sensación extraña pero muy placentera.

Arnau es un entusiasta. Risueño, servicial, valiente, hiper activo. Y su cocina es un poco el reflejo de su carácter: gustos marcados y chispeantes. Con su cocina viajera con toques catalanes a veces, no se quiere cerrar a nada. Todo está bien resuelto, apetitoso, goloso.

Como curiosidad, no tengo reparo en confesar que su uso de las frutas en los platos de su menú no solamente no me ha molestado, sino que me ha encantado. Son frutas frescas, ligeramente ácidas y arropadas con picantes y hierbas aromáticas. Tal vez, mi postura ha sido demasiado radical con este tema. La mantengo cuando se trata de un “dulce-salado” empalagoso, pero recuerdo ahora una frase que me dijo el año pasado Jordi Vilà: hay tomates más dulces que algunas frutas. En el fondo todo es cuestión de equilibrio. Y Arnau sabe jugar con estos sabores.

Hay clientes que dicen a veces al cocinero:” No me suele gustar la coliflor, pero este plato (que, un suponer, lleva puré de coliflor, coliflor frita y cuscús de coliflor) me ha encantado”. Pues es un poco lo que le dije a Arnau: “No me gusta el abuso de fruta en los platos salados, pero me encantó la mezcla de frutas con la vieira (marisco ya dulce de por sí) gracias a la potencia de la aliño de umami, acidez y picante, o el bocado de manzana perfectamente condimentado que acompañaba la codorniz. En fin, Arnau le ha pillado la historia a la cocina oriental, que suele llevar sabores dulces pero que no empalaga nunca. Hasta su jugo para el cangrejo real me ha remitido a un cerdo al caramelo, plato que degustaba en algún restaurante vietnamita de mi infancia. Y sabemos que cuando un comensal tiene un momento regresivo en una degustación, se rinde a los pies del cocinero. Un efecto «proustiano» que no falta.

Es cierto, que he reducido un poco mis visitas a restaurantes y , viendo las dificultades y los condicionantes del momento, no es cuestión de empezar a criticar detalles. Cada visita a un restaurante representa, ahora más que nunca, un pequeño momento de felicidad arrancado al pesimismo , y mi mirada crítica ha cambiado un poco.

Solo le comentamos a Arnau que hubiéramos aceptado más platos fríos (el bochorno de Barcelona estos días es insoportable): tal vez no era necesario pasar la sandía por la plancha (una concepto bulliniano de los años 90) , o al menos buscar mantener su calor.  Ya lo vemos: observaciones nimias. La cena estuvo magnífica, a pesar de todos los impedimentos de espacio y de maquinaria que tiene la cocina. La misma impresión que uno tiene cuando visita Bagá o Petit Pau (otros ejemplos de “minifundismo”): ¿de dónde saldrán todos estos platos? Pues seguramente de una mise-en-place impecable.

El gran menú

Zarusoba de navajas gallega y capuchinas

Una versión «biválvica» de los conocidos tallarines de sepia.

Bebí la salsa…A veces , es posible…

El frescor de la capuchina para empezar.bien

Vieira curada con miso, frutas de “huesos”:

ciruelas, melocotón,albaricoque, paraguayo, sal de gusano, castaña de agua china y huacatay.

Que esto plato me haya encantado releva de un milagro…(Lo digo por la «macedonia» de frutas). Pero el paladar no engaña y puede hacer tambalear ciertas ideas preconcebidas. En otros momentos hubiera dicho que tantas frutas no son necesarias para acompañar una vieira. Que, a la sumo, una sola era suficiente. Pero si Arnau quiere «complicar» un poco el plato, que lo haga tranquilamente.

Esqueixada de atún, cereza de Corbera, wasabi, piñón y dashi de cebolla

Es curioso como los cocineros quieren hacer local lo que no es (“esqueixada”) y “oriental” lo que es un consomé de cebolla…

Atún perfectamente condimentado. Rico-rico.

Sandía a la brasa con sardina

La grasa del pescado y el agua de la fruta. Todo un bocado de verano! Muy bueno a pesar de la temperatura de la sandía (que, como el melón solemos relacionar con el frescor).

Nabo kakuni con cangrejo real y mostaza coreana

Lo explico en la introducción: un gran bocado tan delicioso como fugaz.

Como un mar y montaña absolutamente delicioso.

“Coca de recapte” a la brasa con gamba roja

Pequeño guiño a la catalanidad. Bonita idea esta coca, que servía antaño para recoger (“recapte”) las sobras de la despensa, y que ahora sirve aquí de base a uno de los productos más nobles.

¿Qué tal un aceite de refrito de ajo y guindilla para darle un poco más de potencia al bocado?

Gyoza de ostra con cap-i-pota

Otro guiño de cocina local con este mar y montaña encerrado en una pasta china que me recuerda un “xialongbao” más que una gyoza, tanto por su forma que por su carácter caldoso.

Bacalao amazónico

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Codorniz coreana

Bien lacada, jugosa, riquísima. Excelente!

«Bombón” de manzana

Acompañamiento refrescante y aromático. Excelente!

“Presatrami” ibérica

Un pastrami o un roastbeef. Buena carne de verano.

No le quedaba mucha fruta de temporada al Arnau para hacer su postre, después de usar albaricoque, melocotón, paraguayo, albaricoque, cereza, sandía, manzana en los platos salados… Y encontró el melón.

Kakigori de melón con manzanilla de Sanlucar, cilantro, chile y crema de limón

¡El postre refrescante perfecto! Lo hace con su máquina de pilar hielo japonesa, delante del cliente y con el mismo juego que le daría servir un pato a la presa.

Pastel de queso ahumado con té verde

Otro gran postre: ¡Sin duda, el “postre-signature” de la casa!

No sé por qué no hacía estos postres en La Barra de Carles Abellán…

Arnau vuelve vuelve a abrir el 1 de septiembre. Pero “amenaza” en cambiar algunos platos. La vieira, el atún, el cangrejo, la codorniz, el kakigori…espero que no se toquen…

De la misma manera que Michelín se atrevió hace dos años dando una estrella a Bagá (atrevimiento por su espacio, no tanto por su cocina!), este año, que desearía lleno de bonitas recompensas para justificar esta próxima edición 2021 un poco extraña, le debería tocar a Direkte. Una estrella en la Boquería: eso sería un pequeño acontecimiento! Michelín nos tiene acostumbrado a estos pequeños golpes en Oriente,¿y aquí no? Reconozco que el «confort! es mínimo, exactamente como en los chiringuitos orientales que la guía suele premiar. Ni más ni menos.

Pero Arnau no necesita este empujón para llenar…

Un champagne (no hice foto) y este tinto gallego muy agradable. (Cuánto echo de menos Galicia en estos días…!).

3 menús Direkte a solo 62€

Menú Boquería a 50€

DIREKTE

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DOS PEBROTS agosto 2020. (Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 13/08/2020
Publicado en: BARCELONA. 5 comentarios

Llevo ya más de un mes y medio de reencuentros con cocineros que considero algo más que simples profesionales para mí, desde Oriol Rovira hasta Artur Martínez, pasando por Rafa Peña, Jordi Vilà, los chicos de L’Artesana, Oriol Castro, Eduard Xatruch etc.

Son personas que, sin llegar a ser amigos míos (ni hace falta que lo sean), me han acompañado durante años en las visitas que hacía a sus restaurantes. Volver a charlar con ellos y comer su cocina después de 5 meses, va más allá de una comida o cena. Es como enviarles un apoyo por los momentos difíciles que se están pasando. Sentarse hoy en un restaurante , es una pequeña victoria simbólica a golpe de machete contra la desesperanza, que nos había invadido y que amenaza transformar Barcelona en un “Detroit gastronómico” desalenlatendor. La que fue, y aun debería ser a mi juicio, una de las más vivas (si no la que más) capitales europeas, no se puede dejar vencer por las circunstancias. Tiempo habrá dentro de unos meses para hacer balances y limpiar las heridas. Los «Se vende, Se alquila, Se traspasa» formará parte de nuestro nuevo paisaje urbano y será necesario contraponerle imágenes de resistencia y de positividad. Mi blog no tiene el tirón de una página en La Vanguardia, pero aquí me gustaría estar para reflejar lo que se mueve. Así que, animado por las últimas muestras de afecto,“seguim!” (como se dice aquí).

DOS PEBROTS ha sido, desde su apertura uno de mis restaurantes preferidos. Como Suculent, este sitio era un refugio delicioso y bullicioso para mis domingos noches aburridos.

La etapa “Borja García-Lourdes Marín” se acabó en diciembre 2019 (como lo anuncié en enero en un tuit). Evitaré la revelación de todo tipo de chismes y solo diré que Albert Raurich quiso reconducir la situación.

Esta vez este casa, que empezaba a ser entrañable para mí, antiguo bar de copas del mítico Pepe Rubiañes, será dirigida y gestionada con total autonomía por el ex Jefe de cocina de Dos Palillos, nuestro apreciado Takashi Somekawa y Adri de Pablo como jefe de sala, ese chico tan eficiente que nos atendía en la barra de Dos Palillos. Dos personas de total confianza de Albert que han cogido la casa con una ilusión tremenda (y algún crédito a cuestas…). A partir de ahora, Albert se dedicará solo a sus Dos Palillos que debería abrir, al mismo tiempo que el Hotel Camper, hacia la mitad de septiembre. Esperemos que todo se tranquilice en Barcelona, ya que muchos negocios de la restauración (como El Barri) hacen aun depender sus reaperturas de la buena imagen internacional de la ciudad y de la puesta en marcha de los hoteles.

Por esto es tan importante cumplir las normas, evitar aglomeraciones o gesticulaciones innecesarias, llevar correctamente mascarillas, respetar distancias (también la distancia del servicio de sala que se acerca a veces demasiado a la mesa o a la cara de los clientes, en ese momento lógicamente desprotegido y sin mascarillas). Cada gesto o actitud nuestros suman y tienes consecuencias. La ciudad no se podrá permitir otro confinamiento. Y si hablo en tuiter o en estos últimos posts de estos temas es porque están directamente ligados a las posibilidades que tenemos, en los próximos meses, de seguir disfrutando de la gastronomía o no. Un nuevo confinamiento significaría ahondar más en la crisis económica y sabemos que la restauración (particularmente de buen nivel) es la primera actividad social que se descartaría en los gastos de las personas. Imagino que es mucho más agradable publicar fotos de platos y recetas como si aquí no pasara nada, pero no puedo hacer abstracción de lo que está pasando.

En resumen, ver a dos jóvenes que, después de años pasados al lado de Albert Rauric, en plena pandemia y en plena Raval, se lanzan con ilusión en el proyecto de su vida, se merece el más grande de los apoyos. Un Raval sin los turistas del Macba (eso si con las decenas de skaters que pensarán que mejor “fuera las putas mascarillas”…) pero aun algunas fuerzas vivas que resisten (Suculent en la propia Rambla del barrio, Ca la Mindona y su mini terracita, ya veremos cuando abra Cal Isidre, y si vuelve a abrir Marea Alta…).

Justamente DOS PEBROTS acaba de inaugurar su propia terraza. Ocupa dos plazas de parking en la calle y es muy tranquila, ya que hay muy poco trafico por la noche. ¡Son las terrazas del asfalto! (un bonito tema de libro cuando se escriban historias de gastronomía en tiempo de Covid). De momento lo usaré como hashtag para mis tuits he he.

En el fondo, es casi todo lo que os quería contar, pero resulta que en esta casa, se come igual de bien que antes! La careta de cerdo asada me pareció incluso más suculenta que nunca y este arroz “albufera” de sardina (NADA AL DENTE) era para volver mañana y comer una ración entera. Es lo que tiene compartir mesas con amigo: los tres bocados que te tocan (degustados cada uno en su propio plato) saben a poco…

(Por cierto, y este comentario es general (no me refiero ahora a Dos Pebrots): podríamos empezar a trabajar entre todo, nuevos protocolos de servicio seguro: camareros respetando distancias y acortando explicaciones, platos y cubiertos individuales para degustaciones compartidas, gel en la mesa etc etc… Vemos aun muchas mascarillas “a media asta” en camareros o esa mascarilla que necesita cada 30” un lifting manual por parte del camarero).

Era también una noche de reencuentros con algunos amigos después de 5 meses y no fui apuntado todos los detalles de los platos. Ni las explicaciones sobre el origen geográfico o histórico de la elaboración que me perdí un poco. Pero realmente no era lo más importante. Y creo que será aun menos importante en los meses que viene. Y algunos platos hablaban solos.

Coca de sardinas con garum y aceite de menta

Ostra caliente con oxigarum

Huevas de bacalao aliñadas con cebolla encurtida

Delicioso.

Ensaladilla de patata y cangrejo real con hinojo y eneldo

Suave pero muy rica.

Se podría sacrificar el eneldo.Siempre le he preferido un simple cebollino.

Aquí con el hinojo, el toque aromático estaba garantizado.

Arroz “albufera” con sardina

Me gusta ese punto de cocción “amable”, como de un buen arroz a la cazuela. Las sardinas aun muy jugosas. Se habrán colocado en el último momento.

Estaba muy sabroso, pero echo de menos el fabuloso alioli que se hacía en esta casa. Igual se sigue haciendo pero se sirve de acompañamiento en otras preparaciones. Habrá que volver pronto para averiguar.

Balik Ekmek

Una especie de shawarma de caballa rebozada, macerada con sumac (especia ácida del Medio Oriente que ya leía en las cartas de Gagnaire hace casi 30 años…). Interpreto este plato como un pequeño homenaje al barrio.

Careta de cerdo asada

Un punto excepcional de equilibrio entre crujiente, crocante, grasa y gelatina.  Solo por este plato, recomendaría la visita. Ahora se sirve sin salsa. Pero echo de menos aquella ensalada perfectamente aliñada y servida a parte, en la época anterior, salpicada de algunos chicharrones de la propia careta.

Sorbete de limón, aceite de oliva y limoncello

Se cambió la textura. Ahora tiene menos acidez. Diferente.

Postre de mousse crujiente de chocolate servida con un “cremat”

Tal vez muy fuerte de ron. Un postre excelente que serviría, por su temperatura, en invierno.

Un excelente cava! Por una vez me olvidé de mis tintos…

DOS PEBROTS

Web (que se tendría que actualizar urgentemente en las fotografías u horarios de vacaciones…)

Horario: 

jueves13:30–15:30, 19:30–23:30
viernes13:30–15:30, 19:30–23:30
sábado(Asunción de la Virgen)13:30–15:30, 19:30–23:30El horario podría cambiar
domingoCerrado
lunesCerrado
martes19:30–23:30
miércoles19:30–23:30

Sugerir un cambioTeléfono: 938 53 95 98

AÜRT agosto 2020.(Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 09/08/2020
Publicado en: BARCELONA. 25 comentarios
A 200m de la playa de la Mar Bella…
El vasto lobby. Buena extracción y renovación de aire.
Imagen

Tenía reservado mesa (o barra) en AÜRT justo unos días antes del confinamiento, así que no he tardado mucho en querer volver a este espacio (realmente no es una “casa” al uso), desde que se volvió a abrir hace unos pocos días.

Durant todos estos meses, estuve dudando en reabrir este blog. ¿Tendría sentido para mí, volver a publicar estos largos post con todas las fotos de los platos? ¿Sentiría las ganas y el ánimo de desmenuzar cada preparación y dejar caer una valoración sobre ella? Tal vez me ha costado un poco reemprender este camino (no sé hasta cuándo lo seguiré) pero pienso que este blog (que acaba de cumplir 14 años) funciona desde hace tiempo como un archivo de fotos, como un registro de platos, comentados o no, y que aun tiene su utilidad para los que querrán saber de dónde viene tal o tal preparación o concepto. ¿Qué hacían Jordi Vilà, Oriol Ivern o ElBulli en sus menús de hace 12 años? ¿Qué contaban los cocineros en sus ponencias de los Forums y congresos gastros en su década prodigiosa (lo cuento entre 2006-2016): reflejos de una época en la que todo parecía sorprendente y nuevo. Forum de Girona, Lo Mejor de la Gastronomía, Madrid Fusión, Gastronomika, Identità Golose, Alpe AdriaCooking, Andalucía Sabor…Todo esto ocurrió e intenté contarlo. Ahora solo cuento «lo que he comido» (parafraseando el «El qué hem menjat» de Josep Pla, deliciosa lectura de mi confinamiento).

En todo caso, quedamos muy pocos “blogueros” de restaurantes…  

Instagram llegó con su avalancha de fotos/fotos/fotos (fastlook) y sus efímeras stories que se consumen como fastfood . Funcionan como chutes instantáneos de adrenalina gastronómica. Y me parece perfecto. Otro reflejo del momento. Pero para este comentario rápido, tuiter aun me sirve. Y la gente interesada sabe dónde encontrarme.

Evidentemente no hablo de todos los restaurantes importantes. Ni puedo ni quiero. Soy un aficionado que nunca ha cobrado por este trabajo, y pido que se me conceda al menos la libertad de elegir a quien quiero, y de escribir lo que me parece (siempre con argumentos y respeto). Para exigencias, os podéis dirigir a los profesionales que cobran sus nóminas. Yo, cada vez más, me considero un “amateur” (sentido literal de la palabra) en mi estatus de observador gastronómico, cada vez menos viajero (sobre todo en estos momentos) y menos presionado por una actualidad que, por cierto, este año, es fluctuante e incierta. (Si nos íbamos quejando regularmente del exceso de aperturas, ahora tendremos la oportunidad de lamentar demasiado cierres).  

Así que reivindico mis preferencias, y hasta cierto sesgo en mi elecciones y juicios.

Justamente la cocina de Artur, que conozco desde hace casi 12 años, es un ejemplo de estos seguimientos sistemáticos que he ido haciendo con, al menos, 1 visita al año. (Así fue mi primera visita!) Tercera ya desde que se ha instalado en el vasto vestíbulo del Hotel Hilton Diagonal. También hay que añadir que este cocinero ha vuelto a abrir el Capritx de Terrassa bajo el nombre de La Mesa del Buen Gusto, solo para una mesa de 4 a 8 comensales y con presencia del cocinero que va y viene cada día entre Terrassa y Barcelona.  

Para no repetirme mucho, solo querría decir  que la cocina de Artur se ha ido definiendo y depurando cada vez más. Gracias a su fiel equipo de cocina (Marc Cano, Pol Ruiz,(históricos), Xavier Romero, Alba Llacera en los postres, y con la llegada de Iván García del Ma’i, el bistró del hotel, cerrado de momento) esta reapertura de Aürt mantiene un nivel altísimo de cocina (excelencia que pasaba, para muchos, desapercibida cuando estaba “escondido” en Terrassa). Este nivelazo se mantiene gracias a la ampliación de los medios y del equipo. Los postres, que siempre destacaron en Capritx, alcanzan ahora en Aürt un gran nivel, y no precisamente por sus efectos técnicos o visuales, sino por su extrema sencillez y su expresividad máxima a partir de un mínimo de elementos: espectacular la ciruela Reina Claudia, en ligera conserva, aun crocante y muy aromática, o el melocotón a la brasa, perfumado de un vinagre de Huelva de 80 años excepcional , que se puede codear con cualquier vinagre balsámico de 25 años. Esta impresión de que, a veces, con un bocado está tocho dicho, la encontraremos en otros platos del menú en los que la sencillez encierra reflexión y equilibrio: el bonito con miso casero, la royale de cebolla, la ostra con holandesa de apio o el simple aperitivo del caldo de piñones con fondo de pieles de anguila ahumada con su toque justo de estragón, en el que los tres sabores aparecen en boca en un orden sucesivo, dando una impresión de relieve gustativo con sensación de armonía final. Tuve esta misma impresión con el fricandó de tendones, en el que aparece primero la justa acidez vínica de la untuosa salsa, para luego percibir ese fondo de caldo de boletus que envuelve aromáticamente estos tendones, aun ligeramente resistentes en la mordida. La habitual seta que acompaña el fricandó ha desaparecido para dejar el protagonismo textural al tendón (sencillez), pero reaparece sutilmente de forma deliciosamente aromática en la salsa (complejidad). Como de costumbre, la trufa de verano (aquí es la de Sant Llorenç) alegra sobre todo la vista, lo que tiene aquí su pequeña importancia estética: aportar un color claro a este guiso de tonos oscuros.

Los platos:

El menú de 95€ (incluidos dos o tres propuestas del menú de La Buena Mesa, y la petición propia de repetir bonito como plato de pescado).

El pan , que reclamé en un post anterior, ha vuelto y para quedarse …en la mesa (antes Artur lo retiraba después del aperitivo. Es una presencia simbólica que agradezco siempre. Exceptuando unos pocos restaurantes (Disfrutar, Enigma, Mugaritz…) a los que se les perdona esa ausencia, el pan es una elaboración totémica de nuestra cultura gastronómica: marca, por su presencia en la mesa, de dónde venimos y lo que somos. A parte, están sus funciones meramente gastronómicas y “funcionales”: matar esa hambre inicial cuando lo empapamos en el aceite (otra presencia simbólica de nuestra Europa del Sur) o cuando aparece el plato de salsa del menú que invita a mojar.

Apabullar al comensal con una decena de panecillos de varios sabores (muchas veces riquísimos: auténticas golosinas panarras) me parece también un exceso en el que los comensales caemos evidentemente encantados, pero que es innecesario (como presentar un carro de 20 quesos…). En este caso, como en muchos, la virtud está en un término medio.

Semillas de pepino con caviar

Muestra minúscula de un aperitivo improvisado que no llega, por su pequeña cantidad, a ser gastronómicamente significante.

Caldo de anguila ahumada, piñones y estragón

Ver comentario en la introducción.

Bonito curado en caldo de judía del ganxet y miso

Puerro escabechado

Un plato de la carta anterior: punto muy equilibrado de cocción, aun ligeramente crocante. Preferiría que la salsa napara el vegetal, pero esto va a gustos.

Tártar de sepia, holandesa anisada, puntos de su melsa

Sabor de anís mantenido a raya, acidez de la salsa, ternura de la sepia, rusticidad del pan. Goloso. Un 10.

Ostra con holandesa de germinados de apio y sus hebras crocantes

Otra salsa grasa ideal para la ostra, ligeramente cocinada y ese aroma fresco del apio. Otro bocado de alto nivel.

Salmorejo de gambas

Con el jugo de las cabezas, trocitos de gambas crudas y crujiente de tomate seco. Un plato del verano del 2017 que no me importará nunca repetir una y otra vez.

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Bombón de berenjena a la llama, berlina de anchoa, lágrimas de escalivada con vinagre de El Vendrell

Es como una secuencia de aperitivos en medio del menú que recuerda una escalivada con anchoa, en este caso un poco deslavazada. Se esperaba un poco más del bombón después de la larga explicación que nos dio Artur en la mesa. Delicioso el caldo de pimientos que me recordó unas lágrimas de pimientos asados de Mugaritz de hace 15 años (acompañaba una carrillera).

Royale de cebolla

(Leer comentario en la introducción).

Un plato de hace unos meses. Textura impecable. Otro plato 10!

Romesco

Tal vez el mejor romesco que haya comido nunca. Solo haría falta “construir” un poco el plato. Estos hilos de cebolleta y la almendra tierna no bastan para que este romesco se exprese como se merece. Recuperemos el romesco, ¡es nuestro mole!

Bonito a la brasa con praliné de piñones, ajo frito, vinagre blanco y hojitas de albahaca

Volvería mañana para comer una ración entera. ¡La piel se come! (hice la tontería de apartarla, cuando no las suelo dejar nunca…).

Gazpachuelo de fumet de tuétano, chipirones e hinojo encurtido

O bien se hace un gazpachuelo más líquido (y menos graso) o bien se ponen solo unos puntos de esta golosa pasta de tuétano para no saturar el delicado cefalópodo. Las dos maneras serían válidas. Pero habría que elegir. Y en el segundo caso, sería conveniente cambiar el nombre del plato.

Fricandó de tendones de ternera, con fondo de “ceps” y trufa de Sant Llorenç

Ver comentario en la introducción.

Pato del Ampurdán, nabo encurtido

Excelente jugo. Me gustó esta idea de “anèc amb naps”. El pato está curado en sal, ahumado y salteado. Textura algo nerviosa.

Postres:

Me encantó la serie de postres que elabora Alba Llacera a base de frutas de temporada. Exaltación del producto con pequeños toques.

Sorbete de rúcula con pepino

El primer bocado hiper refrescante después de la parte salada. Seré antiguo, pero me gusta identificar las dos partes de una comida: la 1ª en la que predomina lo salado y la segunda en la que predomina lo dulce. Platos ligeros y frescos para empezar, una “subida de tono” en profundidad gustativa y luego la “bajada” con el retorno al frescor de un primer postre que resetea el paladar. Esto no quiere decir que todo esto no se matice luego : el praliné de piñones ligeramente dulce del refrito para el bonito estaba perfectamente equilibrado. Y esta rúcula y este pepino, vegetales tradicionalmente relacionado con el mundo salado (pero que no lo son) pegaban perfectamente como inicio bisagra de la parte más dulce (que no era para nada empalagosa).

Ciruela Claudia en almíbar de vainilla y mejorana

Un bocado que no tiene nada pero lo tiene todo. Ver comentario en la introducción.

Melocotón asado con vinagre de Huelva, lima rallada

Idem: comentario en la introducción. Un bocado que el equipo había empezado a trabajar (ver post anterior de Aürt) y que ahora ha llegado a su punto perfecto.

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Cítricos, yogur de ovejas y vodka

Agradables los bastoncitos de merengue seco que aportaban crujiente sin recargar mucho de azúcar.

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Cerezas y almendras tiernas

Un poco más “trabajado” estaba el postre de higos.

Helado de hoja de higuera, higos, sésamo garrapiñado

Todo se cogía en una cuchara, y el higo, que parecía ligeramente macerado, estaba pletórico.¡Gran postre!

Apareció al final un pequeño postre con

Mató fermentado, miel de cúrcuma, piel de lima y albahaca

Interesante, pero después del postre de higo, ya todo estaba dicho.

No vi petits-fours pero me parece que sirven uno. Y me olvidé de preguntar si era para no recargar inútilmente la parte dulce que, al menos en mi menú, era más que suficiente.

Los vinos:

Un albariño tratado con método “champenoise” que acompañó perfectamente la primera parte de la cena.

Un sumoll del Celler Còsmic Vinyaters (Ampurdán) de 12º que me encantó. Ya había probado una vez en Casamar su vino dulce Essència, de garnacha blanca y me había entusiasmado.

AÜRT

Web

Abierto de momento las noches de jueves, viernes y sábado.

Aprovechad estos restaurantes que han hecho el esfuerzo de mantenerse abiertos este mes de agosto en Barcelona! Disfrutar, Suculent, Hisop, Coure, Dos Pebrots, Yakumanka, Suntaka, Gresca, L’Artesana de Poble Nou,Cruix, Granja Elena, Via Veneto, Terraza Martínez etc (seguro que son muchos más, y puede que algunos cierren unos días. No lo he averiguado…)

DISFRUTAR julio 2020.(Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 02/08/2020
Publicado en: BARCELONA. 4 comentarios

(Foto hecha por el equipo de Disfrutar)

Hace 5 meses exactamente hacía mi última visita a DISFRUTAR , justo dos semanas antes del confinamiento. Ahí explicaba otra vez las diferencias que percibía entre los dos restaurantes de Barcelona que se pueden repartir con más legitimidad la herencia creativa de El Bulli (Dos Palillos sería otro, pero en menor medida).

Hoy Enigma sigue cerrado,y no sabemos hasta cuando, pero Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateo Casañas han tomado la valiente decisión de reabrir desde hace ya unos días, con muy buena aceptación por parte de una clientela local. La alta cocina tendrá que aprender a subsistir durante un año más, sin el maná extranjero. Un año que forzará cambios en modelos de negocios (y muchas posibles desapariciones), cambios que no deberían ser solo provisionales sino más estructurales. El ajetreo turístico mundial tardará mucho en recuperar su antigua intensidad y la gastronomía de alto nivel se deberá volcar en su público más local, tal vez al precio de algunas necesarias concesiones (y no me refiero solo al tema de los precios, que también). Habrá que demostrar que, con menos medios, la excelencia también es posible. Y si tuviera una pequeña recomendación que hacer a este sector gastronómico de élite, pero también en general, sería este.

Esta nueva situación podía afectar a grandes restaurantes y en particular a Disfrutar que, como referente gastronómico mundial, recibía una parte importante de su clientela de fuera, tal vez sin llegar a las proporciones de otros dos o tres estrellas del país.

Pero durante todo este obligado parón, el equipo del restaurante (con Nil Dulcet al mando de la parte creativa) no ha perdido el tiempo . Se ha podido trabajar más intensamente en el libro que están preparando con AbalonBooks y se ha profundizado en nuevas técnicas o nuevos aspectos de técnicas, como por ejemplo el aire helado de aceite.

En este caso, en vez de adaptarse a la necesidad de una lógica simplificación de la propuesta, se ha querido dar una imagen de resistencia ante la adversidad. No han querido renunciar a nada, ni a la extrema complejidad de la cocina, ni en el mimo ceremonioso del servicio, sobresaliente como siempre, ni por supuesto a la atención del vino (con la nueva bodega que Rubén Pol ya me enseñó en mi última visita.

Todo esto no es ajeno a la legítima ambición de competir, ya claramente, para la ansiada tercera estrella michelín.

Si el programa se mantiene, este año habrá nueva edición de la Guía Michelín España-Portugal, a pesar de la excepcionalidad del momento. Y se presentará en Madrid.

 Se puede ver de dos maneras distintas: hay restaurantes que aun no han podido (o querido) reabrir y no se sabe cómo reflejará la guía esta larga ausencia. Pero por otra parte esa publicación podría tener un papel dinamizador para el sector. Y sus posibles nuevas estrellas darían una impresión de “normalidad” que la hostelería agradecería. Si se publica una nueva edición, que sea entonces con todas sus consecuencias. Si la guía ha elegido esta estrategia de visibilización de la gastronomía, que sea entonces a base de generosidad en los premios. ¡A mal tiempo, buena cara y más estrellas! debería ser el lema de esta edición 2021. Y Disfrutar quiere demostrar que está preparado para merecer la recompensa suprema (¡con la novedad de los “petits-fours” incluida!!).

El menú Disfrutar (195€) que nos sirvieron fue una mezcla de platos ya degustados en anteriores visitas y de muchos platos nuevos.

Pero empezaré destacando uno en particular, ya que simboliza lo que es la complejidad escondida detrás de la aparente sencillez de un bocado goloso.

La nueva croqueta del siglo XXI.

El Pan Chino relleno de caviar y crème fraîche

será siempre el “plat signature” de la casa. El que no quieres renunciar a degustar nunca. Muchos cocineros de tres estrellas “vivirían” toda la vida de un bocado así. Y la gran mayoría ni lo tiene… Por cierto, no soy partidario de multiplicar las bebidas de acompañamiento extras, pero aquí ese sorbito de vodka aromatizado con melanosporum me parece hasta necesario para concluir perfectamente la degustación. Justo cuatro gotas para untar el paladar.

Melindro de pasión, acompañado de un agua de menta

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Aire de aceite congelado

que antes mencioné. Se acompaña de los sabores del remojón malagueño : helado de aceituna, naranja marroquí. Con el ras el hanout que le hace cruzar el estrecho al remojón.

Tocinillo sin azúcar con jugo reducido y chantilly

Se adquiere esa textura por congelación/”cocción” de la yema.

Torta de Idiazabal

“Empedrat” de merluza en salmuera, pimientos de Padrón encurtidos, olivas negras miméticas y almendras tiernas

Se acompaña con un jugo de judías servido aparte, que no veo imprescindible aquí, si no es solo para justificar el nombre del plato.

La espardeña con un velo de tocino y tomates confitados 20h

En la máquina Ocoo, esos tomates adquieren el sabor deliciosamente amargante del “agarrado” de los tomates provenzales que se queda en el fondo de la sartén. Excepcional de sencillez y con mensaje gustativo nítido. ¡Una delicia!

Esta secuencia estuvo acompañada por un excelente “vino de aguja de tomate fermentado. Como una sidra de tomate.

Mejillón en escabeche

Solo nos faltó un segundo bocado de molusco para poder repetir el placer de comer el primero.

Soufflet de parmesano

Entre las cosas nuevas, las dos cosas que me gustaron menos fueron los huevos duros de codorniz con sopa picante de gamba (me falta la foto de la sopa servida en una cáscara). Un juego a partir de una liofilización del interior del huevo. Tal vez curioso pero gustativamente y texturalmente anodino. Esa opulenta y clásica vajilla que se acercó a la mesa dejaba presagiar la aparición de un manjar más en concordancia con su brillo palaciego: tal vez la misma codorniz asada y “farcida”, por ejemplo? (Estoy bromeando: ya sé que este tipo de platos no entra generalmente en el ADN de la casa, pero no lo vería descabellado y creo que estamos en un momento de cambios adaptativos). De momento tenemos ese maravilloso continente de la cesta plateada. Solo hace falta buscarle un contenido a su nivel…

Y lo que acabo de decir sobre una hipotética codorniz asada está relacionado con el pichón con curri, cilantro y esferas de coco. Estos sabores Thai, ya muy manidos en la nueva cocina europea, tapan aquí, más que enaltecen, el producto. Puestos a recurrir a sabores “viajeros”, me gustó mucho más el pichón macerado en kimchi de mi penúltima visita.

Dos excelentes guisos:

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“Frit de gambas”

Un plato que recuerda al plato menorquín de langosta, huevo y patata. Aquí la chip es sobre todo decorativa, pero el plato revisitado lleva incluido el lujo del caviar y un poco de sobrasada. Lo que, por supuesto, no molesta en absoluto.

Solo tengo una duda sobre si esta combinación de ingredientes se llama “frit”, como el popular plato de verduras y casquería, típico de Mallorca…

Justamente para casquería, pero en esta caso marina, nos sirvieron un segundo guiso:

Aleta de pez espada en suquet con rebozuelos y piñonada

Otro plato, esta vez directamente de cuchara, golosísimo como el anterior y que ahonda en esa búsqueda de partes despreciadas de carnes o pescados, conceptualizada a mitad de los 90 en ElBulli.

Postres:

Sorbete de hoja de higuera con polvo helado de foie, trufa y balsámico

Una combinación de sabores excelente. Prefiero un foie-gras en un postre de higos, que higos en un entrante con foie-gras. Al final el hígado graso es solo aquí una textura versátil que sabrá a lo que se le ponga o a lo que le acompaña. Casi una grasa neutra. También el balsámico es más agradable, a mi gusto, en un postre que en un aliño de ensalada.

Sandía deshidratada con ravioli crujiente de cacahuetes

Sabores thai.

La sandía Lio pierde aquí sin duda su frescor, pero gana también en concentración de sabor.

Yogur de piñones con “coca de llardons” sin harina

Creo que la vajilla condicionó demasiado al emplatado y por ende a la degustación.

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Volcán de melocotón al vino tinto

Otra vez me parece haberlo probado con mango.

Una fruta “escalivada” encerrada en una aparatosa “roca volcánica” de carbón de azúcar, que da pie a un largo y laborioso trabajo en sala por parte del jefe de cocina.(Leer mi comentario sobre el plato de los huevos de codornices deshidratados).  Se sirve con una temblorosa  gelatina,poca azucarada y deliciosamente ácida, de vino tinto. Recordando evidentemente el tradicional postre veraniego.

Petit-fours:

Hasta la fecha, en el mundo Bulli, se había descartado la presencia explícita de este apartado. Hasta se había intentado buscar un nombre para estos bocados del final de la comida, en los que la retahíla de pequeños postres se iba mutando poco a poco en snacks dulces o “morphings”.

Los de Disfrutar rompe aquí ese tabú y recuperan la “mignardise” (sin la cursilería que la palabra conlleva). La mayoría de los clientes (los que quieren que la cena no se acabe nunca, los que piensan que les falta aun un poco más de azúcar en sangre y , por supuesto, Michelín) lo agradecerán.

Bombón de pasión y café

Un guiño al café con espuma de pasión que ElBulli creó para Lavazza por el 2004.

Gominola de mantequilla

Caramelo de hinojo en manitol

Algodón de azúcar de frambuesa

Otro auto homenaje a aquellos “gusanos de seda” bullinianos de no recuerdo que año…

Platos de temporadas anteriores:

En cuanto a los platos repetidos, destacaría el grandísimo bocado de la Gilda (con el detalle un poco kitsch de la foto de la Gilda auténtica de referencia, para el supuesto guiri que no la conoce, emulando esas fotos de los restaurantes chinos),

el plato de las nueces con Idiazabal (de hace dos veranos), acompañado por una sidra casera ahumada al momento,

las espectaculares navajas y algas a la sal con el delicioso ravioli crujiente de algas. Puro umami marino.

El pesto multiesférico

El chuletón en tártar con su propia grasa, cuchara de su consomé y falso piquillo.

Los vinos de Rubén Pol :

Un champagne Pinot meunier La Rue des Noyers , Benoît Déhu (no hay foto) y este fantástico tinto

Glassier. Trentino-Alto Adige. Un tinto de uva «Schiava» (12º) que me encantó!!

Más que un brillante sumiller(quien ganó hace unos 4 meses el concurso de catas por pareja de Vilaviniteca), Rubén es un auténtico acompañante y asesor del comensal, sin pedantería alguna.

En fin, pocas casas dan tanto al cliente como DISFRUTAR. A veces se agradecería algo menos de despliegue y un poco más de contención en la propuesta. Pero igual es mi estado de ánimo de estos últimos meses que me inspira esta necesidad de un poco más de sobriedad en la propuesta gastronómica (sin renunciar en ningún momento al hedonismo). Pero estoy seguro de que la mayoría de la clientela que se acerca por primera vez, o una vez al año a esta casa, agradece esta ceremonia de la gestualidad de la sala (a veces ocupada por los propios cocineros que salen a acabar el plato) y esta multiplicidad apabullante de bocados. En cualquier caso, en DISFRUTAR, se quiere seguir con la fiesta…

DISFRUTAR

Web

Cerrado domingo y lunes. Vuelven a abrir los sábados para atender mejor la clientela local.

AL KOSTAT julio 2020

Publicado por Philippe Regol el 28/07/2020
Publicado en: Uncategorized. 2 comentarios

Días inciertos en Barcelona. Aun no se sabe si las autoridades se atreverán sacrificar el ocio de la noche y los peligrosos y chabacanos botellones (al final creo que sí), para que se salve el resto de las actividades del divertimento veraniego, pautado, organizado y respetuoso con la seguridad, que son los festivales culturales, los restaurantes (mejor con terrazas) y las playas (a condición que estén un poco mejor vigiladas de lo que son ahora).

La «nueva normalidad» no era la normalidad y muchos aun no lo entienden. Cada copa que se toma en una terraza, cada plato que se come en un restaurante, cada pieza de música que se escucha en un concierto al aire libre son momentos arrancados prudentemente a la ingente anormalidad que supone aun este momento que vivimos.

Si no sabemos sacrificar algo de nuestro día a día fiestero y veraniego, las autoridades lo deberán hacer por nosotros, o en un par de semanas lo podríamos perder todo otra vez.

La gastronomía, la hostelería son necesarias para la sociedad y se puede disfrutar sin que representen grandes riesgos sanitarios, si las cosas se hacen bien. Pero el barullo de las discotecas, a altas horas de la madrugada, no es compatible con el ocio responsable. Y se sabía desde el principio. Pero, al querer satisfacer indiscriminadamente todos los lobbies, se liberalizó todo para satisfacer el turismo internacional. Al final, nos quedamos sin nada: sin desescalada felizmente concluida, sin discotecas, sin turismo y sin salud.

¿Y qué sentido tiene ahora desplegar grandes fiestas privadas, de amigos o familiares, cuando se nos pide un repliegue táctico hacia reuniones más íntimas y tranquilas. ¿Seremos capaces de entender que el bien común exige siempre un pequeño sacrificio personal? Si no lo conseguimos…

Y, sin embargo, tenemos ganas de ocupar, con toda la responsabilidad de la que somos capaces, todos los resquicios que se nos deja aun para poder disfrutar de este verano, que iba a ser la antesala tranquila de un otoño preocupante. Son estos contados momentos que revindicamos como necesarios para nuestro equilibrio emocional e imprescindibles para que el motor de la restauración siga funcionando, aunque sea al ralentí.

Ayer, después de muchos meses volví a mi restaurante favorito, del que dije un día que podría comer allí casi cada día. Pasaba por la Ronda Sant Antoni, mandé un mensaje a Jordi Vilà para saludarle y me bajó una botella de su fabuloso gazpacho de sabor genuino, casi primitivo. Pero al final, subí al primer piso de la antigua casa de la familia Moritz y me senté a cenar solo, en pantalones cortos y sin vérmelo venir, en el salón de las cenas privadas. Tienen dos o tres mesas para los que buscamos más tranquilidad. Mi mesa estaba casi en el balcón por el que entraba una ligera brisa veraniega. En estas condiciones, no me podía negar. ¿Cuántas veces había pensado, estos últimos 5 meses, en este momento?

Poco a poco. Y la próxima vez tal me gustaría que fuera probar el menú de Alkimia. Pero ayer tocaba Al Kostat.

El gazpacho

Que al final, me he tomado hoy en casa.

El resto, lo decidió Jordi con mi total asentimiento.

El suquet en crudo con tomates

Cebolla “cop de puny” (esclafada  y lavada) para sacarle su fuerza, vinagre y el jugo de las cabezas de la gamba. Poca cosa más. El cocinero sensible se debería preguntar siempre qué hacer cuando dispone de un tomate y de una gamba así. Sin duda ponerse a su servicio. El buen cocinero es tan grande cuando “calla” ante el producto, como cuando se sumerge en la complejidad de las técnicas culinarias.

Era un plato más simple aun que una esqueixada y no tan «agresivo» como un ceviche.

Un plato en el que es “suquillo” («suquet») es la resultante líquida de los dos productos principales, y que pide cuchara a gritos y ¡miga de pan!, que me apeteció empapar, casi “emborrachar” en ese delicioso jugo. La cocina de Al Kostat es una cocina sin instrucciones, con la que puedes tener todas las actitudes interactivas que quieras. Y si estás solo en una sala, ¡imagínate!

Judías verdes con patatas

Posiblemente el mejor plato de judías con patatas del mundo. Es decir el plato que uno recuerda en casa de la abuela, en verano. (Momento regresión al pasado).

Arroz de conejo a la brasa

Un “bomba de L’Estany de Pals” , de grano pequeño, entero pero sin demasiado “dente”, sabrosísimo, muy «caramelizado», como es el estilo de la casa. Me encantaron las crestas de gallo y sobre todo los riñoncitos del conejo, que emulaban la forma del “garrofó” de la paella valenciana.

Fuera de lo pactado, me llegó este plato de

“Ceps” con butifarra de perol de Els Casals, y piñones

También se come así en el restaurante de Oriol Rovira.

Ver mi comentario del plato de Suquet sobre el «respeto al producto». Aunque , aquí hay que dejar que el calor de la brasa se filtre progresivamente en el interior del boletus. Y esto, como nos lo demostró Bittor Arginzoniz, ya es alta cocina…

Postre

El paraguayo con “menjar blanc”, almendras crudas y garrapiñadas, zumo de melocotón rojo y granizado de shiso

Por poco lo llamaría «Paraguayo Melba»…

Ligero matiz de la hoja anisada, que aquí no llega a ser invasiva como en otras ocasiones.

El vino de Borgoña (muy muy…) natural que me propuso Bernat Vilarrubia , el políglota summiler. Lleva menos de un año en la casa, y sustituye a Marta Rombuts, quien se fue a Badalona con su compañero Germán Franco (ex jefe de cocina de Al Kostat) para abrir Al Marge.

Esta cena en Al Kostat me hacía falta para comprobar que algo queda al menos de aquella ya antigua “normalidad» : la honestidad de esta cocina.

Jordi Vilà con su segundo de cocina Xavi Gómez (a la izquierda) y su chef Alex López (en medio)

AL KOSTAT

93 207 61 15

Sigue abierto los lunes. Y se sigue haciendo delivery!

GRESCA Terraza y 4 reflexiones. (Julio 2020.Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 12/07/2020
Publicado en: BARCELONA. 6 comentarios

Terrazas, terrazas, terrazas. Es lo que requiere el momento. El momento estacional y el momento sanitario.

Disponer de una pequeña terraza es la tabla de salvación para pequeños negocios de la restauración. Las condiciones de contagio son 18 veces más grandes en lugares cerrados que al aire libre. En los lugares cerrados, una de las condiciones más apropiadas es que haya una extracción perfecta del aire, un circuito que conecte con el exterior la aspiración y expulsión del aire ambiente. Este otoño invierno (o tal vez antes si los rebrotes se hacen más acuciantes), los locales deberían estar preparados para cumplir este requisito sanitario, evidentemente no especificado por las autoridades, (como tantas cosas), pero que sería necesario. ¿Más gastos? Sí! Pero el coste de no hacerlo podría ser mayor, y con más motivo cuando las mamparas, útiles pero insuficientes, no se han instalado en muchos casos. Evidentemente todo el mundo no tiene 50 mil euros como Alain Ducasse para instalar un ingenioso y sofisticado sistema de aislamiento individual por campana imaginaria de aire que envuelve cada comensal en una burbuja protectora invisible. Una innovación tecnológica puesta a punto con el asesoramiento de grandes médicos y de todo un equipo de interioristas. Aquí lo cuenta el gran Óscar Caballero en La Vanguardia y merece mucho la pena leerlo!

Pero de momento disfrutemos de las terrazas. Hace unos días estaba en la de Suntaka (llevaba 4 meses sin comer nigiri) y hace dos días en la de Gresca, como lo sabéis, uno de mis restaurantes fetiches en Barcelona. Su terraza mantiene las mesas muy espaciadas.

En el interior, 50% del aforo y climatización por extracción de aire externo y su constante renovación. Y prueba rápida del Covid a los empleados cada semana. Rafa Peña sabe cómo permitirse “perder” dinero si gana en seguridad y de cara al futuro.

Se aplaude el esfuerzo de muchos restauradores por hacer las cosas bien. También les toca a los clientes cumplir las reglas. Por ejemplo: no acercarse a los cocineros y camareros so pretexto de quererle saludar efusivamente. Ya sabemos que los apreciáis y que queréis demostrárselo, pero se recomienda contención. Que el no respecto a la distancia física no  provoque un retorno a reglas más estrictas como volver a cerrar negocios. El sector no lo soportaría. La mejor prueba de afecto hacia los hosteleros y cocineros es respetar strictamente las reglas. Si te acercas a tu cocinero favorito para hacerte un selfie con él, le metes en un compromiso (no se atreverá a negártelo) y das luego una mala imagen en las redes sociales : de ti (cosa que no importa), sino del cocinero que has querido agasajar con tus saludos efusivos ( y esto es más grave en el caso del cocinero). Aunque sea con mascarilla, contención en todo lo que es prescindible. Se llama “nueva normalidad” por algo. La verdadera normalidad de nuestros comportamientos, espero que la podamos recuperar dentro de unos meses. Y si queremos volver a poder abrazar a nuestros amigos cocineros, salvaguardemos lo que SÍ, realmente, es necesario : la posibilidad de ir a comer y cenar en seguridad y de hacer funcionar (aunque que es aun “sotto mínimo” estos restaurantes que tanto queremos. ¿Sabremos distinguir entre lo “necesario” (poder acudir a estos sitios a disfrutar) y lo “prescindible” (estar sin mascarillas a poca distancia de la gente, o las mascarilla medio bajada, abrazar y darse palmadas con todo quisqui y a todas horas, alegando que son “amigos de siempre”, organizar grandes cenas…)? Nunca la suma de pequeñas decisiones personales había tenido tantas consecuencias para el conjunto de la sociedad.

Aunque nos parezca a veces una terrible pesadilla de la cual nos despertaremos mañana y, aunque que, en algunos momentos, sentados y cenando en una terraza, podemos pensar que “ya está”,”volvemos a lo de siempre” y a disfrutar, no nos olvidemos de que nada ha acabado y que nos esperan unos meses de otoño-invierno tal vez difíciles. No precipitemos las cosas: la situación del verano está en un frágil equilibrio, como lo estamos viendo.(Escribí estas líneas ayer y la cosa se ha vuelto aun más preocupante en 24h).

Pero me estaba olvidando otra vez que esto es un blog de gastronomía…

Rafa Peña con Mireia Navarro

Fue todo un placer disfrutar del pequeño menú que nos improvisó Rafa el otro día. Una terraza como la de Gresca (o la de Suntaka, o la de L’Artesana, y hay más…) son, en estos momentos sitios “de lujo”.

He querido repetir algunos de los platos que me habían encantado hace justo un año. Creo que la “alta cocina posible” de Gresca es la adecuada para los tiempos de hedonismo contenido que nos esperan. Aquí estamos ante una sencillez apenas reflexionada (parafraseando a Artur Martinez). Una cocina inmediata y a veces desnuda.  

El chawanmushi de cañaillas

Como siempre brutal.

Ahora es temporada de calamar. Tal vez quedaría más tierno que la sabrosa pero algo chiclosa cañailla.

El canapé de cangrejo real con mantequilla tostada

Un homenaje a Magnus Nilsson que, por cierto, cerró su Faviken 3 meses antes de la pandemia.

¡Grandísimo bocado! Y no criticaré aquí que no se sirva con un marisco de temporada y proximidad… Es un homenaje a un plato nórdico…

Foie-gras en escabeche sobre un par de trozos de puerros

Otro homenaje velado a Ange Garcia (del Lúculo de los años 80).

Los pickles se agradecen, pero no son necesarios al plato.

Tomates con vainas, sésamo y aliños

Evidentemente no apunté nada. Me costará un poco volver a los restaurantes con mi libreta y mi boli, apuntando cada detalle de un plato. Tal vez un día volveré “a lo de antes”, pero ya no le encuentro tanto sentido. Preferiré hacer algún comentario de otra índole sobre el plato que su descripción detallada. En estos momentos, es más importante hacer acto de presencia en los restaurantes que analizar en detalle sus platos. Si abriese un blog ahora, lo llamaría «supervivencia gastronómica»…

Espárragos con tripa de bacalao

Un espárrago de cuchara y no estirado en un plato (como lo señalaba el año pasado). Al espárrago le va bien la grasa (mahonesa, holandesa) y la gelatina de un pil pil. Le va bien lo untuoso. Y se agradece que esté cortado y adaptado al bocado de una cucharada.

“Ou de reig”, amanitas cesárea, oronja

Tal cual! después de un pequeño pase por la brasa. ¿Ya os dije que a estas setas (como a casi todas, “ceps” o boletus incluidos), les va bien un poco de calor?  Los carpaccios de estas setas, crudos, son insípidos e inferiores al nivel gastronómico de un buen champiñón. Con un ligero salteado, estas setas (oronja o boletus), sueltan mejor su aroma y su ligera viscosidad textural.

Pues sí, a veces al producto, hay que hacerlo “algo”. Poca cosa sirve, como en este caso, pero algo de “cocina”. Y por mucho que se diga que cortar una seta (o un atún, si eres sushiman, ya es “cocinar”).

Canapé de anguila con crema agria

La grasa dulce de nuestra serpiente comestible y la grasa ácida e untuosa que la acompaña.

Escórpora a la espalda para dos y sin trabajo

Ligero toque se soja.

Callos con patata

Mejores de textura que la del año pasado.

Si se comiese más casquería se matarían menos animales, y habría menos impacto ecológico. Acabo de leer esta frase muy atinada de Javi Estévez del restaurante La Tasquería de Madrid.

Salsa impecable y patata frita perfecta. ¿Qué hacer con la tradición cuando eres un cocinero moderno? La puedes revisitar y desestructurar (pero hazlo bien, como los de Disfrutar) o bien simplemente reproducirla fielmente, mejorándola como es el caso.

Gagnaire dijo solemnemente en la entrevista que le hice para GastronomikaLive, durante el confinamiento, que en su vida, no había hecho otra cosa que intentar mejorar lo que habían hecho los demás. Falsa modestia de uno de los cocineros más creativos de la Historia.

 Rafa no se plantea nunca ser creativo o ser tradicional. Piensa que a unos callos no hay que hacerles otra cosa que mejorarlos, de la misma manera que cuando hace su revoltillo envuelto en panceta Maldonado, se planteará: ¿cómo puedo mejorar un revoltillo? Pues dándole una forma de tortilla aportándole más sabor…

Le dimos carta blanca para los postres. Nos dio los del menú del día:

Una crema de azafrán con almendras tiernas, sorbete de naranja

No es muy de temporada, pero estaba muy bueno.

Flan con helado de café

Impecable.

De hecho, ya se puede volver a hablar de “GRESCA”: ni Gresca Bar, ni Gresca Gastro. Rafa tiene solo una carta y su pequeño menú del día que debe seguir rondando los 20 y pico de euros. Una ganga.

Rafa Peña es un cocinero que dará siempre una “touche” de elegancia a todo lo que toca, aunque sea un simple flan, o una seta a la brasa. Un «bé de déu» como se dice aquí , un don…

GRESCA

L’ARTESANA de Poble Nou

Publicado por Philippe Regol el 05/07/2020
Publicado en: Uncategorized. 8 comentarios

(julio 2020)

...y 4 reflexiones de (post)pandemia…

Pau y Hèctor. Al fondo los chicos de la sala.

Mi primera terraza en Barcelona. Y no conozco ninguna mejor que esa enorme esplanada que se abre delante del pequeño restaurante L’Artesana de Poble Nou , que definiría como un Gresca de barrio.

Si en Els Casals estaba rodeado de verde, aquí es el encanto del asfalta que me rodea, eso sí, sin coches y con solo la molestia de niños jugando cerca a la pelota o algún coche de bomberos que anuncia de vez en cuando su salida de la caserna próxima.

Todo está perfecto para cenar solo o acompañado, a condición que no se acerque a la mesa ningunos conocidos (en este caso de mi acompañante) , evidentemente sin mascarillas, y empiecen a saludar efusivamente, demostrando con abrazos y aspavientos que son amigos y que , por consiguiente, aquello de la distancia física o de la mascarilla no procede.

¿Para qué? Si toda se acabó,¿verdad?, y somos jóvenes y ese drama ha sido solo cuestión de algunos miles de “viejos” que habrían traspasado igualmente unos meses o años después. Estoy seguro que esto no lo pueden pensar. Entonces? Por qué ese comportamiento?

Pensarán tal vez: ¿Vamos a renunciar a estas fantásticas muestras de cariño entre amigos, solo por protegernos (y proteger nuestros padres o abuelos de un posible rebrote de la enfermedad). ¿Vamos a renunciar a poder andar a todos los sitios (al menos calles y terrazas) sin esa dichosa mascarilla solo porqué existe la remota posibilidad de un contagio? (Ups , pero si ya se han confinado  200mil personas en Lleida. Ups, pero si hay progresión exponencial de los contagios en algunos barrios de Barcelona…) Así que remoto remoto , no es…

Pero no dejemos que esas malas noticias estropeen nuestro verano y nuestras ganas despreocupadas de disfrutar de la vida, verdad?

Un cálculo un poco corto si pensamos que justamente toda esta fiesta se podría volver a acabar en algunas semanas. Ya no se descartan confinamientos antes del fatídico octubre.

Los que piensan que siempre es bueno coger todo el brazo cuando solo te ha dado la mano, no piensan que los restaurantes y las terrazas que ahora disfrutan podrían volver a cerrar. Y la menor de las consecuencias sería que la población deje de seguir pasándolo bien, sino la derrota definitiva de buena parte del sector de la restauración que ha podido resistir, como ha podido, esta primera ola. Amen del retorno al frente de los sufridos y valientes sanitarios y de otros destrozos de la economía.

Para que quede claro: el confinamiento nos ha enseñado que nuestra vida social se limitaba a ir al super y a la farmacia. Lo esencial, lo imprescindible.

Luego vino la desescalada y pudimos vivir lo necesario : volver a las tiendas, tomar algo en una terraza de un bar o restaurante, reencontrarse con familiares y amistades. Pero muchos rechaza esta “nueva normalidad” y reclaman ya hasta lo superfluo: reuniones multitudinarias, abrazos exagerados, multitudes en los estadios, eventos descontrolados en ambientes cerrados, manifestaciones sin medidas de precaución. ¡Y elecciones! Como si esto fuera urgente en estos momentos.

Una última advertencia y para no aburrir, también dirigida a la gente del sector: las mascarillas no se llevan bajadas debajo de la barbilla. Solo el cliente se las tiene que bajar para poder comer. El camarero y el cocinero las deben llevar obligatoriamente y bien ajustada (la nariz no va fuera). Y a los clientes que vuelven a tu establecimiento después de 3 meses, no se le da la mano, ni se les abraza, no te haces fotos juntitos para Instagram, por mucho que agradezcas que ese cliente haya vuelto a visitarte. Las reglas de distancia física (diferente de la distancia social) son iguales para todos: por muy “mediterráneos” que seamos, o por mucho afecto que tengamos por todas las personas que nos reencontramos. El mejor afecto hacia los otros será, al menos durante unos meses más, el que va acompañado de este respeto del distanciamiento.

Si no somos capaces de estos pequeños esfuerzos, será la muestra de que no tenemos futuro como sociedad para afrontar lo que aun nos espera…

Pero me estaba olvidando de que esto es un blog de gastronomía… Es cierto que últimamente me he olvidado un poco de la gastronomía simplemente hedonista y despreocupada. Cada vez me interesa más , aparte del jalar y zampar, el origen de los productos, quién los produce, dónde, cómo llegan a nuestras mesas, qué tipo de cultivos. También me preocupa, qué modelo de restaurante, qué planteamiento empresarial se hace (aunque entienda poco de estos temas), qué futuro para nuestra gastronomía artesana (la que tiene una persona de carne y hueso detrás) y no un centro de producción impersonal, una cadena de restaurantes, o la gastronomía formatada, reproducible y fría de lejanos asesoramientos.

Justamente como L’Artesana de Poble Nou (qué bonito nombre: toda una declaración de intenciones. Cocina de gestos y de barrio).

Pau Pons y Hèctor Barbero (dos ex del Gresca y de Monvínic) han sabido encontrar la buena fórmula. Por necesidad se tuvieron que instalar en este barrio (y no en el Eixample) y son prácticamente los únicos en hacer una propuesta de este estilo en un rayo de 1km a la redonda. Solo se encuentra, más allá de la Diagonal Els Tres Porquets, y ahora , justo a 200m, acaba de abrir el joven Jordi Asensio (que conocí en Loidi hace 4 años) en su reciente inaugurado Can Culleres.

Les va tan bien a Pau y Hèctor que abrirán en las semanas próximas, a 50m de su local, un lugar de cocina fácil para llevar para la gente del barrio. Lo que se lleva mucho en estos momento: pollo asado (les pido que haya al menos uno ecológico, por calidad de materia prima y por ética) y otros platillos sencillos, muchos a la broche .

En menos de tres años, estos tres socios (al mediodía también está Romina, la pareja de Hèctor) han sabido, a base de mucho trabajo y humildad, prosperar con mucho “seny”. Fueron por ejemplo de los primeros, en abril, a lanzarse en el take away para hacer un servicio a la gente del barrio confinada y empezar ya a facturar. Esa era la actitud.

El menú a medida:

Gazpacho

Muchas veces he dicho que era recomendable que un restaurante tenga un “plat-signature”, un plato que se identifica con un lugar y por el que se vuelve. En L’Artesana, podía ser esta

Brandada de bacalao con yema poché y galleta de patata

Esta vez vi que la rösti se acercaba más al aspecto de una galleta, más tupida pero igual de rica.

Berenjena marinada con scamorza

Mucho menos jarabe y más soja en el «escabeche». Se agradece el frescor del albahaca.

Brioche de jabalí

Excelente jugo(servido aparte) para empaparlo, y agradecida ensalada, muy bien aliñada, para equilibrar el ligero dulzor del brioche.

Mollejas con ñoquis y meunière de alcaparras

Excelente sabor de la salsa grenoblesa y buena textura de la molleja. Solo comenté que el ñoqui tiene un poco la misma textura que esta víscera. Con una pasta fina, por ejemplo spaghetini, o setas, se evitaría esta redundancia textural.

Pie de cerdo

O como realzar un producto humilde y barato.

Muy sabroso, no demasiado blando ni demasiado firme, con un picante justo y una picada muy fina e integrada. Delicioso! Ahora volvería también para comer este pie…

Ya se atreven a proponer una fruta de temporada en los postres:

Cerezas, yogur y vinagreta de Jerez

Vinagreta, por suerte, servida aparte ya que no le sienta muy bien a la cereza. Ya sé que unas gotas de vinagre en unas fresas las puede estimular, pero aquí no funciona, y menos con el lácteo.

¿Y con una simple chantilly perfumada al kirsch? Parece que le gustó a Pau la idea. Y con cuatro dados de bizcocho de chocolate, ya ni te digo. Casi una Selva Negra… ¿Que no tienes tiempo de hacer ese bizcocho? Compras el fantástico cake de choco de Turris y así, de paso, también les compras el pan (el de la otra noche, no estaba a la altura de la cocina).

Menú para dos personas

L’Artesana de Poble Nou

Siguen con el take away

PLATS FORTS (Puigcerdà)

Publicado por Philippe Regol el 30/06/2020
Publicado en: Puigcerdà. 3 comentarios
A 200m del célebre Campanar

Se llama Martín Comamala. Es argentino (de abuelos ampurdaneses) y cocina en Puigcerdà. Su trayectoria geográfica y profesional que le llevó hasta aquí es impresionante. Se pateó, trabajando, la mitad de Sud América (bastante tiempo en Colombia) hasta llegar a Canarias, allí estableció contacto con una cocinera que estuvo muchos años en el Bulli y consiguió, gracias a su recomendación, cumplir el sueño de su vida: trabajar en Cala Montjoi. Me parece que estuvo allí en la última temporada del 2011. También trabajó de jefe de cocina en El Capricho (León) y con Nacho Manzano, y esto se aprecia en su cremosa y frágil croqueta de jamón, alejada de la croqueta catalana, a veces más compacta y cárnica.

Después de tres años trabajando (y ahorrando) en Suiza, abrió, hace un año, este restaurante en el centro de la ciudad. La crisis del Covid le cogió cuando empezaba a levantar cabeza. Aun así, supo reaccionar rápidamente y organizar un pequeño servicio de delivery en el que lo hacía, él solo, absolutamente todo. Su energía es infinita y vuelve a atender ahora su barra y sus dos mesas con el mismo tesón que antes. (También mantiene un delivery de sushis).

Ese día de resaca de Sant Joan (25 de junio), las reservas estaban tranquilas y Martín cerró el restaurante para nosotros.

Es cierto que hubiéramos podido ir a visitar Gaig, recién instalado en la histórica Torre del Remei. También estuve tentado de comer en la terraza de Cal Amador. (espero que sean visitas pendientes para otra excursión).

Pero me pareció interesante de acercarme a este 539 PLATS FORTS de Puigcerdà (los restaurantes con nombres de números son difíciles de memorizar. Creo que se quedará en “Plats Forts”…).

Hay que hablar también de estos proyectos humildes que no tienen mucha visibilidad.

La cocina de Martín obedece aun a varios estilos y tiene detalles por pulir, pero tiene indudablemente bases sólidas. Simplemente tiene que centrarse aun un poco más en el paisaje y plasmarlo en el plato.

Evidentemente los habitantes de esta ciudad de montaña tienen derecho a poder disfrutar de una buena ostra a la brasa. Pero siempre será más recomendable cocinar productos del entorno.

El carpaccio de “ceps” confitados

no necesita tampoco de ese langostino un poco seco que le acompaña. Una simple vinagreta de piñones para recordar del todo al Bulli, sería lo más apropiado, y sin estos trozos tan gruesos de avellanas. El boletus es carnoso y sabroso: se basta a sí mismo. Tal vez una fina lámina de papada traslúcida encima o algo parecido.

Croqueta de bacalao rellena de allioli

Correcta, pero no tan espectacular como

 la croqueta fluida de jamón

Buñuelo de seso con su delicado rebozado crujiente

Recomendaría una untuosa tártara de alcaparras, en vez de la demasiado líquida salsa al azafrán que no consigue realzar el bocado y se queda en el fondo del plato. Y por supuesto me sobraban aquí los liofilizados de Sosa.

Pulpo con espuma de patata, juliana de alga nori y tapenade

Textura impecable del cefalópodo, y buen acompañamiento que lo sabe potenciar. Solo acercaría un poco más el círculo de aceituna negra al puré… Parecía un círculo decorativo.

Papada de cerdo con patata y caviar

Un plato que se anuncia como un homenaje a Santi Santamaría. Un plato muy goloso que mucha gente ni ha probado en su momento y que se mantiene como una propuesta emblemática totalmente vigente del añorado cocinero de Sant Celoni. ¡Recuperemos los clásicos!

El caviar lo comercializa Xavier Jovells (ex Can Pineda y Floreta) https://www.real-caviar.com/

Por cierto, en dos días he comido dos recetas de Santi Santamaría en dos restaurantes diferentes…

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es 20200625_151153.jpg

Higadito de cordero de Meranges con puré de guisantes a la menta

Rico y bien de punto. Para alguien que trabaja solo, con mucha mise-en-place, los purés son un recurso inevitable…

Guiso de mollejas, tripa de bacalao y morro de cerdo

¡Un plato de cuchara riquísimo!

Tartaleta al minuto de cerezas a la rosa y helado de fresones

Se monta con un aro de “pâte sucrée”. Tal vez me faltaba un poco de crema para completar la idea de la tartaleta. ¿Perfumada con kirsch?

La carta por código QR
Moscatel y roussanne de Pedro Olivares

Dos Menús degustación con algún pase más e invitación a un par de copas.

Instagram @539plats_forts

Tuiter @ComamalaMartin

☎️647 59 28 39

3 días en ELS CASALS (Sagás.Berguedà)

Publicado por Philippe Regol el 28/06/2020
Publicado en: BERGUEDÀ, CATALUÑA, Uncategorized. 8 comentarios

ELS CASALS COMO EJEMPLO

Después de 3 meses y medio de confinamiento estricto, elegí ELS CASALS de Oriol Rovira para pasar una pequeña estancia reparadora. Mis visitas a esta casa nunca habían pasado de una ida y vuelta para ir a comer. Pero recomiendo esta pequeña experiencia de al menos un par de días.

A mi me ha iluminado aun más sobre lo que debe ser una agricultura y una ganadería sostenible (y hablo ahora de la Finca de Cal Rovira que gestiona sus hermanos) y de este proyecto “Cuiners i Pagesos” que da sentido a todo lo que se “cuece” y cocina en esta vieja masía del siglo XVIII.

Un modelo gastronómico que no será posible en todos los casos, pero que yo califiqué de “vanguardista” en un artículo en Apicius de hace unos 9 años. Aquí no se trata de montar un pequeño huerto para apuntarse a la última tendencia de la proximidad y de la sostenibilidad (palabras que vemos ya repetidas a la saciedad en todos los ámbitos, hasta para encubrir la más absoluta vacuidad). Se trata de toda una cosmovisión alternativa en la que agricultores, cocineros clientes de restaurantes y consumidores, son emplazados a establecer nuevas relaciones entre ellos que compitan (de momento solo “arañan”), las grandes producciones y circuitos de distribuciones. La Catalunya pagesa tiene cada vez más la alternativa entre granjas porcinas de miles de cabezas (con sus antibióticos correspondientes y los excesos de purines que destrozan las capas freáticas, y cultivos de maíz transgénicos). O bien un desarrollo más humano, artesano y controlado que sea el tejido capilar y vital de todo el territorio y que frene la desaparición masiva de miles y miles de payeses desde hace un par o tres de décadas, con el desastre ecológico que esto comporta para la vida de los campos y bosques. Incendios, pandemias, resistencias a los antibióticos y otras pestes porcinas etc etc son el panorama que nos espera (y que ya está aquí), si no nos tomamos en serio algo que ya ha sabido ver casi toda Europa (menos nosotros): la importancia de una visión ecológica en todas las actividades humanas. Ya no se puede limitar a un pequeño “plus” de “comprar Bio” en el Super, sino repensar toda la política en función de un bien común para el 90% de la población. Parafraseando un viejo eslogan político de los años 60, diría ahora «Ecología o Barbarie»…

(A ver lo que nos depara el resultado de las elecciones municipales en Francia este domingo, en las que este debate, que interroga tantos a partidos de derecha como de izquierda, está en el centro de las preocupaciones y puede provocar la llegada de muchos alcaldes ecologistas en capitales importantes.

Y en el mundo de la gastronomía, creo que hay mucho que aportar y que los cocineros tienes mucho que decir.

Más compromiso, más coherencia, más puesta en valor de los productos del entorno, más creatividad para deslumbrar al cliente con una simple hortaliza… Ricard Camarena, Ángel León, Javier Olleros y otros más han reflexionado mucho en ello.

También sería deseable que el cocinero se quede ya un poco más en su casa. Ya que estos próximos meses serán muy difíciles (y no se prestarán a aquellos largos viajes en avión, a menudo absurdos y por cualquier motivo), qué aproveche para volver a tejer unas relaciones con el cliente más cercano olvidándose un momento del cliente internacional que tardará en volver masivamente.

Una gastronomía sólida (y “sostenible”) no podrá, en el futuro, jugar todas sus bazas en negocios tal vez de “talla mundial” pero que están demostrando una enorme fragilidad con los tiempos que se presentan.

España se tendrá que repensar como potencia turística mundial y no hacer depender su supervivencia económica del maná extranjero. Tampoco se podrá soñar que medio mundo espere en los próximos años los glamurosos asesoramientos gastronómicos de la Vieja Europa.

Pero constato que algunos siguen actuando como si no hubiera pasado nada…

En fin, son temas que están en el aire pero que nos deberían obligar a reflexionar. Al menos a dudar…

Después de la fascinación por lo global, viene tal vez ahora el momento de lo local. Y no sé en qué este reequilibrio puede ser criticable.

Justamente Oriol Rovira, con quien he hablado mucho estos últimos días, me comenta que va a dar más coherencia aun a su cocina. La mente de un cocinero siempre tiene que ser abierta al mundo. Eespecias, condimentos o ese limón negro de Persia que degusté en uno de sus postres, harán lo que han hecho siempre : viajar hacia nosotros a través de este nexo de unión que es el Mediterráneo, pero tal vez no tendrá tanto sentido comer un plato de gambas de Palamós en Els Casals, solo para satisfacer el antojo caprichoso de algunos clientes. Y menos aun cerezas de Chile en pleno invierno. O langostinos de Vietnam. También leí que el cocinero del Aürt, Artur Martínez, pensaba “radicalizar” su discurso (¡cuánto reparo provoca siempre, e injustamente, esta palabra!). Le preguntaré cuando vaya a visitarle lo que pretendía decir….

TRES COMIDAS y CENAS en ELS CASALS

Oscar, Nataly, Aleix y Marc

Llegué el lunes al mediodía para instalarme. El hotel estaba abierto, pero aun vacío antes del largo fin de semana de Sant Joan y un día antes de la apertura del restaurante gastronómico.

Comida ligera en la terraza :

Macarrones, lechugas del huerto y un flan impecable, el de siempre. De una textura brutal. Uno de los primeros de la  “nueva ola flanera” que vemos en estos momentos.

A la noche, a la fresca, en la terraza :

Un delicioso plato de verduras, y una lengua estofada con setas. Muy sabrosa.  Cuatro carquiñolis con una infusión de maríaluisa. Hierbas que vi a Oriol recoger de un matorral 5mn antes.

El martes menú degustación en la terraza con platos nuevos:

Una copa de gazpacho

Con su espuma. Como si fuese una cerveza.

Pâté en croûte de liebre y cerdo

Poca costra. Como esta masa ya no tiene la función de conservar el pâté, como ocurría en siglos pasado, no hace falta que sea muy gruesa.

Tal vez se da aquí demasiado protagonismo al platito de verduras encurtidas (eso sí, muy vistoso) que lo acompaña. Las remolachas y la zanahoria demasiado crudas. Una pequeña brunoise de coliflor, mezclada con gelatina concassé, sería suficiente.

“Ceps” con butifarra de perol

Un plato limpio que deja hablar el producto, con el delicioso embutido de los hermanos de Cal Rovira.

Después de una primavera lluviosa, salieron muchos boletus. Los iré disfrutando estos días…

Paloma torcaz con arroz

Aunque se anuncie como “arròs de tudó”, creo que aquí el pájaro tiene un gran protagonismo. Magnífica cocción del ave y del arroz…¡Delicioso!

Gallina guisada con puerros braseados

(“braisés”: que no tiene nada que ver con la brasa. Consultad vuestro Larousse Gastronómico). Una salsa extraordinaria. Oriol hace unas salsas magníficas. Solo sugerí que la carne hiciera un poco más de chup-chup con la salsa, con tal de impregnarla más.  

Pechuga de pollito con su piel crujiente y una salsa cremada de trufa

Trufa en conserva de la última temporada. Un platazo que no hubiera comido mejor en Georges Blanc (una de mis reservas anuladas del pasado mes de abril…).

Estos dos últimos platos que se ven en las fotos eran para dos personas.

El sorbete solo

Sorbete de limón negro, crema de limón

Acidez aromática, matices especiados. Servido en un cuenco helado. El postre que deseaba después de una comida potente.

Martes noche.

Quise cenar, esa vez solo, en la sala de los desayunos.

Oriol me propuso una sopa de ajo, con huevo poché. Emplatado un poco «fine-dinning». La sopa más salada que sabrosa. Y siempre he pensado que era mejor un buen champiñón que una trufa aestivium que da para lo que da…

La butifarra de mollejas y pies de cerdo, en milhojas crujiente y ceps

Un plato inspirado en una receta de Santi Santamaría de La Ética del Gusto, me pareció excepcional.

El crujiente está hecho con la salsa de los pies deshidratada en el horno. Y la salsa con el caldo de cocción de los pies, sus propios huesos tostados en el horno y una bresa. Parece increíble que, de tan poca cosa, se saque una salsa tan excelsa.

Guiso de callos y tripa de bacalao

Me quedaba un poco de hambre y probé una media ración de callos con tripa de bacalao. Me encantó ese juego de “tripas” (aunque se trate evidentemente, en el caso del bacalao, de la vejiga natatoria). En fin, ¡sabor y texturas al cuadrado!

“Coca de llardons”

Era víspera de Sant Joan…

Miércoles 24.

Otra vez en la terraza para degustar un par de platos de 10.

Crema de calabacín con su flor rellena de brunoise de calabacín aliñado y crocante

Matices frescos de albahaca. Magnífica! Digna de un Jacques Maximin!

Panceta rustida, con una ensalada de aliños thai

 Cilantro, berros, cacahuetes (tal vez con algunos menos, haríamos), lima, tal vez un poco de picante.

Sublime textura, tierna y melosa y con sus pequeños dados de piel perfectamente crujientes. La carne estuvo «curada» en sal unas horas previamente, lo que refuerza su sabor, casi de ligera chacinería.

Y para completar esta fantástica comida, un postre como me gustan!

“Colección” de ciruelas de Can Garrigosa

Frangipane gratinada y un fragante sorbete de maría luisa

Excelente pan de la casa, que Oriol amasa personalmente.
Joan Parareda, Teona, Carolina y Joan Pujol

Los vinos de Carolina Calvo que me acompañaron estos días:

Siempre digo que es mejor que el vino acompañe al comensal a que acompañe tal o tal plato.

Siempre me han gustado mucho estos vinos de Josep Foraster. Tanto este trepat como el Julieta.

Aprovechemos esta situación para hacer viajes cortos y conocer lo que tengamos al lado. Me encanta la filosofía gastronómica de un Dan Barber (quien, dicho de paso, juega con la ventaja de tener a la Fundación Rockefeller detrás), pero dudo mucho de que se coma del mismo nivel que en Els Casals (restaurante que él visitó hace una decena de años y le fascinó hasta el punto de enviar aquí una de sus cocineras de stage).

Valoremos lo que tenemos cerca. Hace justo un año, escribía aquí que “El mejor restaurante del mundo puede estar al lado de tu casa”…

Ha venido el momento de comprobarlo.

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