Después del éxito del Gastronòmic Tour, impulsado por el dinámico Quintín Quinsac, director de este importante restaurante tarragonés, se trataba de publicitar en Barcelona la cocina y los productos de esta zona de la “ Catalunya Nova”. Se hacía a través del colectivo Tarragona en Essència, que reúne los establecimientos que han hecho una apuesta decidida por los productos de calidad y preferentemente tarragoneses.
Hacía ya unos años que no degustaba la cocina de Ana y no quería faltar a la cita. Esta logroñesa de nacimiento sabe interpretar perfectamente los productos de esta región y plasmarlos en una cocina sencilla pero de sabores potentes. A Ana no le gusta ni la “elegante insipidez”, ni los guiños culinarios, ni las concesiones a las nuevas técnicas, ni la estética por la estética. Tampoco es una defensora del km0. Usa productos de la zona pero sin obsesionarse. Y si la butifarra negra de Els Casals tiene que viajar 200 kms, ¡qué viaje!
Son elaboraciones francas, transparentes en las que todo está a la vista y se entiende con facilidad. Pocas hierbas decorativas (en este menú ninguna), pero sí sabores claros e identificables. En una palabra, esta menuda cocinera tiene, a pesar de su actitud reservada, las ideas muy claras y ha decidido ir por libre.
Si aceptamos estas premisas, podremos disfrutar plenamente de esta cocina.
Ayer jueves, todo salió muy bien a pesar de las condiciones adversas que conlleva siempre cocinar fuera de su casa.
Muy sabroso el “ravioli” de gamba al ajillo (confitado o escalivado).
También lo fue el tártar de sardina con boquerón y anchoa con una cremita de pimiento verde. Delicioso. Sólo faltaban cuatro finas rodajitas de piparra en vinagre, por la acidez.
Me encantó también la sopa de romesco con “raviolis” de panceta Maldonado y brandada de bacalao. Un sabor y una textura muy agradables. Me pareció una muy interesante (y “nostrada”) alternativa al salmorejo.
En su punto el arroz ”marisma” de verduras y sepietas. (Cenamos al lado de sus productores
Tártar de atún de l’Ametlla de Mar (piscifactorías Balfegó) aliñado con un jugo de escabeche excelente con matices morunos (comino) y algunas bayas de enebro que se habían colado por despiste enteras en el aliño… Otra vez un plato rico, rico.
De propina Ana sirvió su clásico coulant de pulpo, patata, butifarra negra (ya lo hemos dicho antes, de Els Casals) y huevo. Sólo decir los ingredientes de este plato y uno empieza a salivar.
De postre una crema de limón con gelatina de menta (vimos algo de xantana) y granizado de Chartreuse (licor casi más tarragonés que francés). Era el postre refrescante que todos deseábamos. Acabamos como empezamos, es decir de la mejor manera, con frescor.En la cena, presencia de periodistas como Tana Collados (TV3, Josep Sucarrats (Revista Cuina) y bloggers como Òscar Gómez (decuina) y Xesco Bueno (Gastromimix). 



¿Crisis? Sin duda. ¿Cómo negarla pero uno se sorprende al ver la apertura de tantos restaurantes y de tantos hoteles en estos momentos, al menos en Barcelona. Se trata de hoteles de 4 o 5 estrellas (el alcalde de esta ciudad reclama aun más de estas categorías para el centro de la ciudad), pero los restaurantes suelen ser de cocina tranquila, confortfood,bistrós, gastrobares,cervecerías. tapeos informales. Quedan más por abrir. Próximamente La Lola de Quim Marqués en Las Arenas, o la cervecería Moritz con Jordi Vilá en la antigua fábrica de la Ronda San Antonio.
unos
un buen
y un fantástico
El cocinero es un francés rosellonés,
Sólo se sirven vinos galos. Me parece muy bien pero el vino a la copa del Rosellón que se proponía el martes era demasiado alcohólico. Una overdose de etanol en el paladar. Si justamente lo que me gusta de los vinos franceses es que es posible encontrar vinos de 12 º sin demasiado cuerpo ni alcohol y fáciles de beber. Son perfectos para este tipo de cocina….



Sobresaliente evidentemente la calidad del producto, sobretodo de la ventresca toro, presente en tres platos.
Espectacular el
Muy interesante también el trocito (sabía a poco) de 
Como curiosidades el bambú fresco, importado directamente de Japón y por supuesto el rizoma de
Muy agradable también la
Sólo una pequeña crítica a la exagerada cocción de la












Como una ensalada de
Muy sabrosos los
Muy bueno el
En cambio espectacular de cocción (¡y de sabor!) la
Anacaradas las láminas del
Ya sin apetito, pruebo la impecable
Buen nivel en los postres. Me quedé con las ganas de probar el babá con ratafia, pero me consuelo con las
Excelente también el 
Excelente 






Fuera del menú, Eusebio me sacó amablemente una
Muy buena la
Espectacular de cocción el 
Bueno también pero sin entusiasmar el
Deliciosa la

Un pequeño suspenso en el 




















La play-food de Juan Andrés Morrillo del restaurante El Claustro del hotel AC en Granada, candidato español al Bocuse de Oro 2010. Un salmorejo helado y coulant.











Kisco García del restaurante El Choco de Córdoba , cocinó con anguila de la cuenca del Guadalquivir.


Ángel León y el servicio de sala de Aponiente preparando la mesa para la degustación del plato de acedía con meunière (casi una holandesa) de manteca colorá. «Fideos» de piel de atún.

El yin y el yang en un plato de Joan Roca. Ajo blanco , ajo negro. Salsa de ostra (chalota, palo cortado), ostra tibia, shots de ajo blanco.

















Pero la mañana había empezado por dos ponencias destacables. La del panadero sevillano
La otra ponencia emocionante de la mañana del lunes fue la de 
















Espectacular
Mazacote y poco oportuno (con estos calores y después de 14 platitos) el 
CAPRITX