Hay restaurantes que frecuentas en un momento de tu vida y que abandonas un día sin saber muy bien porqué. Cenar los domingos de verano en la terraza de Els Pescadors, instalada en la pequeña plaza Prim de Poble Nou, con sus dos árboles centenarios, formó parte hace muchos años de mis hábitos . Es un remanso de paz que les aconsejo, aunque no esté en primera línea de mar. Pero este miércoles al mediodía, el tiempo incierto nos obligó a comer en uno de los comedores.
Esta casa lleva ya más de treinta años entre las manos de José María Maulini (ahora ayudado por su hijo Marc, ausente ese día). Fue él quien transformó esta taberna de pescadores en un restaurante más moderno y confortable, y Rafa Medrán, quien creció en estos fogones, dirige ahora la cocina desde hace 22 años. Una casa que ha experimentado cambios y mejoras, sin duda (Rafa me enseña, orgulloso, las impecables instalaciones de cocina) pero que se ha mantenido fiel a su línea, ajena a los sobresaltos.
Cocina marinera sencilla , ligeramente actualizada. Es la marca de la casa. Una cocina que mantiene fiel a su clientela, a pesar de que no ofrece menú de mediodía. Por muestra este comedor totalmente lleno, un simple día de entre semana.
Gracias a Joan Valencia de Cuvée 3000, volví a visitar esta casa. A este bodeguero, amante de las cocinas sencillas, le gusta como se trata aquí al pescado. En medio de la conversación, me anuncia que está a punto de abrir un bar de vinos, tienda y restaurante, en el barrio del que os hablaba justamente hace unos días, el Borne ( o Ribera). Para este proyecto, que abrirá sus puertas, si todo va bien , dentro de un mes y medio, cuenta con socios gastronómicamente muy solvente: los del restaurante italiano Xemei, del cual hemos hablado ya un par de veces en este blog.
Pero volvamos a la comida de Els Pescadors. José María nos improvisó un pequeño menú degustación, que arrancó proponiéndonos unos aperitivos o snacks caseros (1€) que se presentan con una enorme bandeja.
Nos inclinamos por las impecables aceitunas negras de Aragón, deliciosamente aliñadas y unas chips irreprochables.
Excelente surtido de buñuelos: bacalao, bacalao y espinaca, berenjena, queso de cabra y anchoa, y por último uno muy fluido de morcilla. El mejor de los snacks: las espinas de anchoas fritas de Josep Mercader del Motel del Empordà, el padre de la cocina moderna catalana. José María nos enseña en la carta el famoso bacalao a la muselina de ajo, mencionando explícitamente la autoría del plato. Me arrepiento ahora de no haberlo pedido.
Pequeño espeto de sardina, como guiño a Málaga.
Pulpo con patatas. Tal vez un poco de pimentón picante hubiera dado algo de alegría al plato.
Arroz a la cazuela con erizos y cintas de sepia. Punto exacto del grano y de muy agradable sabor.
Tronco de lubina con guarnición tradicional de patata, cebolla y tomatito al horno. Van tres platos ya con patata pero esta vez la guarnición resulta ser lo mejor del plato. Tan buena que estas láminas de patata y esta fundente y transparente cebolla pochada, podrían ser por sí solas protagonistas de un plato.
Carrillera de cerdo ibérico con cebolletas y rebozuelos. Muy agradable sabor con algún matiz de canela, pero uno de los trozos quedaba un poco correoso.
Chiboust de piña con sopa de coco. Se echaba a faltar un poco de alcohol, una ralladura de lima, una chiffonnade de menta, algo que diera un poco de relieve al postre. Es cierto que lo pedí SIN peta-zetas, pero dudo de que mejorase mucho CON. El cocinero me confía que son los mismos clientes que llegan a pedirle las bolsitas para llevárselas a casa. Parece que los postres son el territorio del regreso a la infancia (¿cuántos inspirado en galletas maría, oreo, nocilla etc?) por no decir claramente la parte de la comida en la que se perdonan todas las necedades…En cuanto a la “peineta” de chocolate,se puede romper y repartir por el postre o bien enviarla entera a Cospedal…
Me consta que en la carta había otras sugerencias tal vez más interesantes como el brownie de avellanas con crema inglesa al romero, y también pasteles que, por lo que veo, se siguen comprando a la que es para mí una de las mejores pastelerías de Barcelona: La Lis de la calle Riera Alta. .
El vino lo traía como no poder ser de otra manera Joan Valencia. Un vino “volcánico» del Valle de la Orotava, muy interesante (13º) y de una relación calidad-precio inmejorable.
Excelente pan del Forn de la Trinitat
ELS PESCADORS
Plaça Prim nº 1
93 225 20 12
Restaurante abierto cada día.
