Observación Gastronómica 2

  • About
  • Carrito
  • Finalizar compra
  • Mi cuenta
  • Tienda

KAMIKAZE enero 2024 (Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 30/01/2024
Publicado en: BARCELONA. Deja un comentario

ENRIC BUENDÍA ( a la derecha) y ARISTIDES RIBALTA (a la izquierda) se conocieron en Disfrutar hace unos años. También pasaron por Mugaritz (Enric) y por L’O de Mont Sant Benet (Aristides), del tiempo de Jordi Llobet. De aquella amistad y sintonía profesional, nació KAMIKAZE.

Dos en cocina y un “pica”. No sé si el reducido espacio de la cocina-vista (que necesita una reforma integral urgente) daba para más personal. Lo que se cocina allí es milagroso. No imagino el esfuerzo de mise-en-place que supone servir estos menús degustación tan elaborados (90€ y 60€) en estas condiciones tan precarias. Las instalaciones de sala están mucho mejor.

En mi primera visita de hace dos veranos, justo cuando llevaban un par de semanas abiertos, con la terraza y el interior llenos, mi experiencia no fue muy satisfactoria. Tocaba volver, ahora que tienen todo un poco más por las manos. Además, al pasar de la vermutería/izakaya de entonces a un nivel de alta cocina japo-mediterránea más ambicioso, me pidieron amablemente que volviese para valorar el cambio.  

Como lo vemos, tanto por el esfuerzo de realizar tal cocina en un espacio tan reducido, como esta pretensión de expresar una notable complejidad en los platos, suponen una actitud valiente que justifica el curioso nombre que quisieron poner al restaurante…

Esta vez el servicio fue mucho más ágil y el nivel de cocina, con algunas complicaciones a veces sobrantes, más que apreciable.

Quieren que el menú transcurra adornado por algunos pequeños toques escenográficos, a los cuales suelo ser generalmente insensible, pero que acepto siempre que haya sabor y una cierta elegancia en el plato. Ejemplo la falsa trufa de panipuri rellena de un picante y sabroso pâté de pollo de corral envuelto en polvo de trompeta y trufa. Se sirve «escondida» entre ramas de pino. El juego no es nuevo, pero era un bocado muy conseguido.

Encontré un buen dominio de las técnicas en el finísimo canelón de espuma de puerro con isomal, en la delicada tempura de shiso, el resultón bizcocho-micro de yuzu que acompañaba la salsa del salmonete, la perfecta cocción de la deliciosa pechuga de pato o el cubo de plátano “caramelizado” con la máquina Occo. En cambio, no me convenció la gelatina de boniato (agar) que llaman inexplicablemente “chawanmushi” (no tenía textura de royale o de flan), ilustrada con toques gustativos algo arriesgados (café-cacao-caviar). La cocción algo “crocante” del arroz (shari) para los cuatros sushis que se cuelan en medio del menú, molesta un poco en la degustación. Si fuese voluntario, sería un error. Sino es de fácil corrección.

No solo hubo aciertos en los bocados de lucimiento técnico, sino también en los momentos de sencillez: perfecto el marmitako de parpatana, al cual añadiría el ingrediente propio de la receta tradicional que sería la patata, en la forma que sea. La presencia de una pequeña rebanada de pan de algas de Triticum en el plato denota la necesidad de un pequeño acompañamiento. La patata tendría aquí más sentido.  Un pan de algas que volveremos a encontrar al final, como base para un pincho de ganache de chocolate con wasabi y esferas de aceite. Una versión original acertada que renueva el manido y omnipresente postre extraído de la famosa merienda catalana.

En fin un buen desfile de platos con suficiente técnica y producto como para justificar los 90€, a pesar de que nuestros dos valientes amigos no se benefician aun de la popularidad como cocineros que justificaría tal cuenta.

Sopa de miso con sepia y wakame

Una sopa excelente. Imaginé unos «sobas» de sepia dentro del bol, y no degustados uno por uno sorbiendo poco a poco, como se recomendaba. Siempre se agradece la sencillez y comodidad de la degustación.

Galera. Granizado de lichi, lima y ras-el hanout

Creo que un toque de lima y especias en el mismo plato hubiera sido suficiente. Este sorbete lo vería perfecto como primer bocado refrescante antes de los postres.

«Chawanmushi», oscietra, cacao, café, piñones

«Canelón» de espuma de puerros thai, caviaroli de sésamo

Picante, dulzón, especiado. Técnicamente impecable. Podría ser perfectamente un postre.

«Tempura» de pollo de corral con kimchi

Intenso y delicioso bocado.

Hoja de shiso con mejillones escabechados picantes

Ventresca con salsa yuke

Nigiri de vaca madurada

Nigiri de anguila del Delta

Nigiri de rebozuelos

Anguila ahumada, maíz brasa, rabanito encurtido, «rossinyols» (rebozuelos) y vinagreta de pistachos

Un plato agradable, pero un poco anodino.

Salmonete al unilateral, bizcocho de yuzu, caviar

Marmitako de parpatana, jugo reducido , pan de algas

Pechuga de pato, salsa miso, «rebozuelos» salsa agridulce

Con la parpatana, uno de los mejores platos del menú.

No era magret , como pone el menú, sino pechuguita de pato. El magret es la pechuga grande de un pato cebado del que se extrae su foie-gras y los muslos para confitar. En los años 70, André Daguin (1 estrella en el Hotel de France de Auch en Gascuña) tuvo la idea de tratar esa pechuga, (que resultaba algo seca después de confitar), como un entrecôte de vacuno, «saignant». De allí nació el «magret» (en occitano)o «maigret» en francés, que iba a prosperar en las cartas de Francia (y de España en los 80). Carne que resultaba a veces algo correosa y cuya piel gruesa y grasa no llegaba casi nunca a cocinarse crujiente. La carne de los patos más pequeños, salvajes o no, resulta mucho más agradable, como en este caso.

Cordero a baja temperatura +brasa, crema de limón, menta

Hay ingredientes que se repiten un poco. Aquí el pistacho. En cambio, un taboulé (cuscús) que integrara la menta y la acidez del limón, harían inútil las aportaciones dulzones del praliné de pistacho y el velo del vino dulce (ese día no había amontillado).

Plátano caramelizado

Postre riquísimo. Técnica de la máquina coreana Occo. Leche de coco, ron, vainilla. Toffee, lima

Se sirve con un dedo de un curioso «vino» de plátano canario.

Pan de algas, caviaroli, ganache al wasabi, sal

¡Buen bocado! Se podría «rebozar» completamente la quenelle con las esferas, para que no se pierdan en el plato.

Servicio concienzudo y amabilísimo.

KAMIKAZE

2 menús pero también hay carta.

Web

ULTRAMARINOS MARÍN enero 2024 (Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 26/01/2024
Publicado en: BARCELONA. 3 comentarios

Me sigue entusiasmando la cocina de BORJA GARCÍA (ex Dos Pebrots) en ULTRAMARINOS MARÍN , un simple bar bullicioso y siempre concurridísimo, tanto en su barra alta, donde se trabaja la plancha, como en las mesas un poco apretadas del largo pasillo. En la parte trasera, más tranquila y confortable, con su barra baja, de tipo japonés, es donde actúan Borja y un par de cocineros más. Ahí se respira un aire de cocina medieval donde se asan y ahúman carnes y pescados y se escalivan verduras. Es un concepto de brasa mediterránea en el que caben escabeches, charcuterías, chacinas, casquería, ensaladas xató, guarniciones de arroz desnudo, de cuscús o de la simple patata aplastada en la que la piel crujiente contrasta deliciosamente con la pulpa. Los aliños son importantes: los externos, que se despliegan en la mesa, y los que son previos o acompañan las cocciones. Romesco, tártara, nata agria, garums y el fantástico alioli, que se sirve, por cierto, cada vez con más parsimonia, sobre todo con la patata: un manjar a degustar solo (esta vez no le hice foto). Completan en la mesa las aportaciones de sazonamientos o diversas “aguas de Lourdes” con que se van rociando las viandas a lo largo de sus cocciones. Un calamar no soportará más de 30” de plancha, en cambio la molleja de ternera se cocinará durante horas al rescoldo, alcanzando una textura que me atrevería a calificar de inigualable. En esta última degustación aun más que en otras visitas. La baja temperatura no es solo la del roner y de las bolsitas de plástico.

Para realizar este tipo de cocina en la que todo parece hacerse al momento, hace falta mucha preparación. Meses en el caso de los garums. Desde las 5h30 de la mañana Borja enciende las brasas que tendrán que estar listas para los primeros «esmorzars de forquilla» de las 9 hasta las 11h45 y que tendrán que mantenerse hasta las 15h30 .Noches cerradas.

Como lo he escrito en alguna otra ocasión, aquí no se trata de demostrar creatividad combinatoria asociando sabores sorprendentes o acumulando ingredientes en el plato. Estamos en las antípodas de la fine-dining (en mi post anterior, expresé mi enorme respeto con ese estilo cuando se hace bien). Se trata de elevar a la excelencia lo ya conocido, lo popular. La escalivada denota un esmero increíble con sus sabores de hortalizas compotadas, la molleja parece papada rezumando la melosidad de su grasa equilibrada por un rociado a base de limón, el escabeche de puerro y zanahoria, de una acidez perfectamente armónica, desprende aromas especiados, las cocochas, realzadas con garum, se funden en la boca, los chopitos explotan , y las pochas, pura mantequilla vegetal, que flotan en una caldo trabado de un gran sabor, son dignas de un Lera.

Aquí nada está presentado con un lazo dorado que seduzca la vista. Es una cocina que llega con su extremo aspecto rústico, que roza, a veces, lo tosco como en la rebanada de erizos (en este caso su grosor anula las huevas. O en un pan de pita casero que “ahoga” al rico riñón de cordero.

En los postres dos auténticos platos marcadores: el tocinillo y la mousse de chocolate. Sigo echando de menos el toque de Jerez que le ponía Borja a la nata semi montada, cuando estaba en Dos Pebrots: por el frescor aromático que le aportaba y por la bonita idea de asociar la yema de huevo con el Jerez que se había clarificado con sus propias claras. Otro ejemplo de delicia gastronómica que surge de una necesidad de aprovechamiento. Aun así, con la nata “nature”, es un portento de sutileza textural (a penas aguanta su forma cuadriculada) y de dulzor necesaria en el epílogo de la comida. En la parte salada, lo dulce solo hacía acto de legítima y sutil presencia en los platos de hortalizas como el pimiento compotado, el puerro o los delicados guisantes, solo pasados por la brasa.

No os olvidéis de degustar el sorbete de limón con aceite de oliva…

En cuanto a la magnífica mousse de chocolate, creo que es de las auténticas que se puedan encontrar, al menos en Barcelona : aireada, pero con textura. Es decir que evita los dos escollos de las “mousses” que se suelen encontrar: la textura densa de una ganache o la demasiado evanescencia de una espuma. En este caso, la “viejuna” mousse supera a la “moderna” espuma en eficacia gastronómica. (Esta semana pasada justamente el cocinero Pau Gascón me invitó a hablar en Radio Estel de Barcelona (ver Tuiter), sobre este tema, en el marco del 30º aniversario de la técnica bulliniana de las espumas, y donde explico la interesante aportación que aquello supuso para la potenciación de los sabores. En las mousses, (frutas, vegetales…) que se hacían hasta aquella fecha, el sabor se rebajaba por la incorporación de natas o claras montadas. Justamente, en el caso de la de chocolate, es mejor usar la fórmula tradicional del merengue, ya que, con la fuerza del chocolate negro, no hay ningún peligro de que afloje el sabor, y se gana en textura. La mousse de Ultramarinos se podría coger como modelo de mousse de chocolate prácticamente perfecta.

 

Consomé con Jerez

En esta casa, en verano se empieza con un gazpacho. ¡Vivan los caldos y las sopas!

Rebanada con botarga y mantequilla

Erizos

Gambitas

Cocochas

Chopitos

Galantina de pato y foie-gras

Guisantes brasa

Molleja y ensalada de escarola

Escabeche

Riñón de cordero y pita

Escalivada

Perdiz y cazuela de pochas

Pochas

Sorbete de limón y aceite de oliva

Tocinillo, mousse de chocolate y nata

Mousse

Para 2 personas.

ULTRAMARINOS MARÍN

Web

ENOTECA Paco Pérez. Enero 2024 (Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 14/01/2024
Publicado en: BARCELONA. 1 comentario

Matteo Lusenti , chef de Enoteca Paco Pérez , de pie a la derecha, con todo su equipo de cocina. Tienen un mérito enorme por trabajar en unas instalaciones realmente reducidas para este nivel de cocina.

El equipo de sala

Pocos barceloneses nos acercamos a este tipo de restaurantes de hoteles, generalmente coronados con dos o tres estrellas michelin. Una barrera sigue existiendo y se exige un pequeño esfuerzo para superarla. Se observan de lejos y se ven lejos, protegidos detrás de las murallas de esos hoteles lujosos, reservados a una clientela acomodada o simplemente “rica”. Condes de Barcelona, Mandarin Oriental, Hotel Arts… Reconozco que los frecuento poco. Suelo reconocer todos los méritos del mundo a esta fine-dining de alto vuelo, pero no es la cocina que suele despertar mi gourmandise. En Paris, estos restaurantes suelen ocupar lugares míticos que fascinan y que pueden distorsionar favorablemente la percepción que podemos tener de sus cocinas. Lo sé al haber visitado Plaza Athénée, Crillon, Meurice (este último solo por probar los postres de Cédric Grolet) o el interesante Le Clarence. La pompa, el decorum, el glamour de un espacio con historia, suplen a veces sus posibles carencias que no estriban ni en el producto ni en la pericia de sus técnicas, sino en emplatados estetizantes que no siempre congenian con la suculencia degustativa. Además, los largos rituales, la vestimenta de etiqueta, al menos en las cenas, hacen que, a estos templos parisinos se tenga que acudir en modo “motivación extrema” o celebración de eventos excepcionales .

En Barcelona (y diría que en casi toda la alta cocina española en general), no existe esa aura glamurosa de los espacios o de los cocineros celibrities que suelen enaltecer los franceses desde Escoffier.

Sin embargo, si he vuelto a acudir a La Enoteca, a partir de mi propia iniciativa, es porque me suele gustar la cocina de PACO PÉREZ , de la cual se habla poco pero que siempre me deja platos para el recuerdo. Y, en esta noche tranquila de invierno de la semana pasada, como lo fue en mi comida en terraza de hace tres años, u otras que pude hacer en este restaurante en el pasado, siempre se me ha recibido con distendida amabilidad, a la cual esta vez la jefe de rango Yaiza Núñez , no fue ajena.

No se habla mucho, en círculos gourmets de Barcelona, de Miramar, la casa madre, pero sobre todo de su restaurante barcelonés, que va, evidentemente más allá de un simple consulting de “take the money and run”. Paco tiene ahí un compromiso con la empresa Ritz-Carlton y con la ciudad que data de 15 años y se expresa en estos momentos a través de un nuevo menú compuesto con platos de estos últimos años(220€). Y he tenido, tres años después, la curiosidad de volver.

 Pero, entremos en materia. Si desde hace tres años, justo después del primer confinamiento, conservo aun en la memoria un “simple” plato de espardeñas, ceps y codium (los mejores platos de Paco son los más sencillos, al menos en apariencia), esta vez, recordaré como mínimo tres platos y un par de bocados: uno al inicio con la tartaleta de erizos y calamar, el otro al final con otra tartaleta, esta vez de brie y trufa. De brie y pasta brik, un crujiente de los años 80, como lo sabemos de origen marroquí, pero muy popular en aquellos lejanos años, hasta que fue sustituido por la pasta filo, y luego por el japo-bulliniano obulato, ya al final de los años 90. Pero todo vuelve, todo se rescata y se suma a lo que se ha ido descubriendo a lo largo de los años: en este menú hubo brik, filo y obulato. (A Paco, se le da muy bien esto de las tartaletas: aun recuerdo una de patata y judías verdes en flor , en Miramar, hace tres años).

Hemos aprendido que la novedad no tiene porqué desplazar o anular lo que le precede, sino ampliarlo. Es lo que hace la cocina de Paco, muy en deuda con el movimiento bulliniano, pero libre en sus personales interpretaciones.

Como decía, hubo tres platos seguidos que me entusiasmaron. Hasta el punto que, en la degustación del tercero, estuve a punto de emocionarme. En ese punto, ya me daba casi igual lo que podía llegar después. No había salido de casa a las 19h, cogido un taxi, en esa fría noche de inverno para nada. Al menos tres platos, de esa fine dining de hotel que puede parecerme a veces cansina, me habían seducido y explicaré el motivo. No porqué llevasen nada novedoso ni extraordinario conceptual o técnicamente, sino porque habían llevado el huerto del Maresme y el mar de la costa (el querido Mar d’Amunt de este cocinero de Llançà) a los platos de la decena de turistas que ocupaban tres mesas aquella noche.

Pensé en ellos toda la noche, en la manera con la que entenderían y apreciarían esta cocina. ¿Disfrutarían estos platos, como yo los estaba disfrutando? ¿Yo los disfrutaba a pesar de no tener el efecto sorpresa que ellos podían tener al degustar esos maravillosos guisantes del Maresme, un producto único en esta versión diminuta que solo existe por aquí y que merece el nombre manido, pero merecido de “caviar verde”? Estaban justo escaldados unos segundos, es decir que habían superado el estado de crudité para recibir el calor necesario que permite desarrollar su natural dulzor, manteniendo su textura ligeramente crocante y “explosiva” en boca. Para acompañarlos era necesaria una textura marina tierna, que no chocara con la delicada textura del guisante embrionario: unos daditos de una mórbida zamburiña. Y para equilibrar el dulzor, un sedoso iodado de codium, alga fetiche de Paco. ¡Así se hace un plato 10!

Segundo producto, seguramente desconocido por los “guiris” gourmets : la espardeña. Estaba preparada como tallarines a la carbonara. Un plato de 2012. Sería incapaz de decir cuáles, de los de MontBar o estos, son mejores. ¿Pero qué importa? Eran diferentes. Aquí los filamentos estaban untados en un sabayón de trufa y panceta. ¡Magnífico! Y los extranjeros, seguramente, se preguntarían que demonios eran estos tallarines de moluscos tan tiernos y sabrosos. Esto es la cocina viajera nuestra con la que tenemos que sorprender al mundo. Primero, con nuestros productos propios y tratados a nuestra manera.

Pero el primer plato de esta serie, había sido un simple plato de pescados y mariscos que se degustaban en tartar y a plena cuchara: zamburiña, atún, quisquilla, percebes, caviar y algas. Aquí la sorpresa no estaría para nuestros guiris en la extrañeza del producto, aunque llevara alguna esfera de huevo y dashi que lo potenciaba perfectamente, sino en comer, en buena cantidad, un surtido pescado.  Es importante encontrar producto en la fine-dining y que no esté demasiado tapado, decorado, minimizado (por eso me gusta tanto la cocina de Alkimia). Hubiese sido fácil, en una gran cocina de hotel, construir cuatro platos de menú degustación con la cantidad de pescado de este plato. Los franceses de la alta cocina (menos Barbot, quizás) son muy parsimoniosos en sus gramajes marinos… Aquí se disfrutaba del producto, cuchara tras cucharas. Recordé la moluscada sin trabajo del Bulli en la que cabían sin duda dos kilos de bivalvos con sus conchas y que se degustaba también a cucharadas. Tal vez la primera vez que se ofrecían de aquella manera. Una pena que todo ese menú no haya seguido la misma línea hasta el final.

El bogavante fue también un excelente plato. Solo recomponiendo su construcción con tres láminas de alcachofas en medio de los trozos del crustáceo y elevando la presencia del aire de mantequilla de hierbas hacia la categoría de ingrediente efectivo, despojándole de su simple estatus de elemento decorativo lateral, lo hubiera mejorado mucho.

El arroz con caldo blanco de gallina, roca de piñones, mantequilla de trufa y caviar de Polonia hubiera podido ser sublime solo usando una variedad de arroz más local (bomba, bombín, bombeta, o albufera…), pero ese correoso, caro y sobrevalorado Acquarello dictaba su ley al imponer, con insistencia, su textura, requiriendo una fatigosa sobre masticación del grano.

No me entusiasmó la textura del lenguado a baja temperatura (como de pescado pochado), con una salsa que recordaba vagamente el sabor de una meunière (en el fondo la meunière es solo limón con mantequilla noisette) y en el que no se notaba el amontillado que se anunciaba. Aquí un tronco de lenguado con su piel, pasado por brasa o salteado, con una salsa de amontillado tal vez más corta y más viva…

En cambio, estaba reamente delicioso el pichón madurado con tarta de Portobellos, sus jugos y garum. Aquí solo se deseaba alargar la degustación del plato con un poco más de cantidad…

Yaiza Nuñez , la jefa de rango que me atendió con una simpatía y una profesionalidad enormes, me dijo que hacía dos días que habían quitado el tocinillo que Paco prepara en diferentes versiones: con trompetas y salsa de crêpe Suzette, como lo degusté el año pasado en Miramar (aun recuerdo ese fantástico postre), o con codium, como lo fue en Enoteca.

Los dos postres que degusté no estaban a la misma altura que el resto del menú. Ambos helados (me gustan los caldos y los postres tibios en invierno), con textura acartonada de la yuba y la aportación muy dulzona del ya demasiado visto merengue roto. “Exótico” el postre de lichis, fresa, mango, salsa curry etc pero lo propio sería hacerle descubrir al gourmet viajero algo justamente menos viajero y más local. La temporalidad y la proximidad ofrecen muchas posibles alternativas a este exotismo, demasiado global y banal : el tocinillo al que me refería antes, nuestra pera de Puigcerdà, y mil preparaciones de nuestra pastelería que solo esperan una nueva reinterpretación por parte de los cocineros creativos. En definitiva, el equivalente en dulce de aquellos platos salados de la primera parte del menú que dejaron, sin duda, desde la originalidad de su aparente sencillez, sorprendido y seducido al comensal extranjero.

Menú Especial 15 aniversario

Sandwich de melva (2017)

Tartaleta de calabaza, naranja y su pisco sour (2022)

Tal vez el más plano de los aperitivos, a pesar de su complejidad técnica : uso del nitro en las lágrimas heladas de naranja.

Un recuerdo de Galicia (2018)

Pulpo, pimentón y wasabi.

Tartaleta de erizos y caviar (2018)

Y tartar de calamar. Producto al cubo. Como lo dejo entender en la primera parte del post, un bocado excepcional.

Escabeche de algas y mejillón (2023)

Shots de algas.

Aceites y mantequillas. Excelente la de ajo negro, wasabi y lima

Esta focaccia es de 10 y este brioche de 11. Siempre he sospechado que Paco, quien ha trabajado con Michel Guérard, usa su receta: es de una esponjosidad poco frecuente. Repetí. Se merecería un papel protagonista en algún plato salado o postre (lo veremos más adelante).

El Mar recordando a Gaudí (2017)

Guisantes lágrimas, sedoso de codium, zamburiña, melanosporum (2018)

Espardeñas a la carbonara (2012)

Sería interesante integrar este buñuelo al plato, o mejor aun, un trozo alargado del fantástico brioche. Presentado por separado, nos podemos olvidar de él.

Bogavante, alcachofa, esferas-perlas de su melsa, aire de mantequilla de hierbas, chili

Tal vez nori y brotes de cilantro.

El sous-chef Manuel Yagüe ultimando el pase del arroz en sala

Tradición, arroz blanco y caviar

En un fondo blanco de gallina. Aquí, como la trufa no tiene la función también decorativa que tenía en el plato de guisantes, se podría servir en forma de fina juliana.

Lenguado de invierno, amontillado,setas de guarda, pistacho (2017)

Me gusta que se recurra a veces a estas decoraciones robuchonianas neo-clásicas.

Pichón madurado vs tarta de portobello, sus jugos y garums (2021)

Aquí, tenemos un salseado que llamo splash.

Tarta fina de brie, membrillo y melanosporum

Maravilloso bocado, pero ¿ qué tal quedaría con un Tou dels Tilers?

Invierno blanco

Yuba, helado de palomitas, coco, menta, merengue

Un curry en el mundo dulce (2015)

Petits-fours

Solo bebí una copa de Corpinnat de Recaredo en toda la cena.

ENOTECA PACO PÉREZ

La web tiene difícil lectura. Recomiendo pasar por el hotel del Hotel Arts

Hotel Arts 93 221 10 00

A FUEGO LENTO o La Passion de Dodin-Bouffant

Publicado por Philippe Regol el 08/01/2024
Publicado en: Uncategorized. 8 comentarios

La peli y el libro

Salgo del cine entusiasmado por la peli del franco-vietnamita Tran Anh Hung A FUEGO LENTO. Después de leer, hace unos meses, algunas críticas en Francia, no me esperaba tal resultado. El problema, que no lo es en realidad, es que el guion no respeta en absoluto la obra literaria de Marcel Rouff , La Vie et Passion de Dodin-Bouffant Gourmet.

Cuando supe de esta peli, me precipité comprando el libro que disfruté muchísimo. Una gran pena que no se haya traducido al castellano (después de un posible éxito de la peli, tal vez alguna editorial se atreva). Es un libro delicioso que me recordó el estilo de Flaubert con su manera de reflejar esos ambientes burgueses de la provincia francesa.

Como lo decía, la peli imagina la relación que tuvo Monsieur Dodin con su cocinera Eugénie Chatagne, personaje que no aparece en el libro ya que este empieza justamente cuando acaba la peli. Justo al final de la obra cinematográfica se deja entrever la búsqueda de la nueva cocinera que no aparecerá. En cambio, en el libro, Adèle Pidou, una ruda campesina, entrada en carnes y años, (más cerca de la imagen de una Mère Brazier que de una luminosa Juliette Binoche), es la que sustituirá a Eugénie y con quien Dodin se casará años después, no por pasión, sino para retenerla, por miedo a un posible “fichaje” por parte del “Príncipe de Eurasia”, una figura fantasiosa que solo se sugiere en el film, representado por su chef de cocina : Pierre Gagnaire en persona que hace un sobrio pero eficaz cameo.
Pero se acepta que se trate de una adaptación libérrima de la novela, por la gran belleza gastronómica de la obra del director, que muchos recordaremos por su aclamada peli Olor de la Papaya Verde de hace ya 30 años. De hecho, aquí nadie tendrá la referencia del libro.

La trama se conoce, aunque algunos detalles no se reflejen bien en la peli. Un importante jurista jubilado (un Benoît Magimel demasiado joven para el papel, lo comentaré al final), dedica su vida a cocinar al alimón con su estimada Eugénie, solo para complacer a un grupo reducido de amigos del pueblo, que le devuelven el favor únicamente con alabanzas y finos comentarios gastronómicos, por ejemplo sobre Carême o Escoffier (ese último contemporáneo de los personajes).

La gastronomía y la cocina son temas recurrentes en la historia del cine y siempre se cita a Le Festin de Babette o a Ratatouille (tal vez de las pelis más respetuosas con el tema), pero creo que nunca había visto a la Cocina con tanto protagonismo en casi todo en transcurso de una peli. La cámara filma todos los gestos, todos los pases culinarios de las preparaciones mostrando, con largos primeros planos, cómo se elabora un fumet blanco de pescado o una bechamel. Pero el realismo va hasta enseñar como Benoît Magimel eviscera las aves o escalda sus patas para pelarlas.  De aquellos hornos rústicos de las cocinas de finales del siglo XIX salen, o parecen salir, volovanes y asados de ternera lechal realmente cocinados. Es la obra de todo un equipo de cocineros en la sombra, capitaneado por el humilde Michel Nave , Mejor Obrero de Francia (MOF) y chef de cocina de buque insigne de Pierre Gagnaire durante hace 42 años. Uno de estos cocineros que no suelen salir en las fotos (apenas si se menciona en los créditos del final) pero que hacen posible que los grandes cocineros, como aquí Pierre Gagnaire, puedan recoger los frutos de la gloria. Tuve la suerte de conocer en un pequeño stage, en los años 90, en Saint-Etienne. Su mérito ha sido enorme ya que ha sabido interpretar la cocina de uno de los cocineros más geniales pero más caóticos que exista.

La mayoría de los platos son clásicos como un rodaballo pochado en leche aromatizada con laurel y ajo, y dejado en el horno a temperatura baja de 90º (lo cocina Jean-François Piège de esta manera) o como todo el proceso de la Tortilla Noruega (Tortilla Alaska) desde el bizcocho hasta el helado elaborado en una antigua sorbetera a manivela y flambeado en la mesa, acompañado de las explicaciones científicas por parte del médico del pueblo, informado de los trabajos del americano Benjamin Thompson sobre el poder como aislante térmico de la clara a punto de nieve. Solo en la preparación de la ostra, se intuye que Gagnaire no ha podido reprimir su tendencia a la profusión de ingredientes y se percibe un bivalvo poco «ortodoxo».

Ya que se habla mucho, a veces sin ton ni son, de foodporn, es imperdible la escena de la degustación de los ortolanes, hoy prohibidísimos, con las cinco cabezas de nuestros gourmets, cubiertas por servilletas y profiriendo sonidos de placer casi animalesco.

Hacia el final de la peli, solo se esboza la preparación del famoso “Pot-au-Feu” Dodin-Bouffant , que en el libro está algo mejor descrito (velouté, buey al estragón, butifarras, ternera lechal, papada pochada, pulardas al ajedrea, foie gras de oca pochado en vino chambertin, hortalizas cocinadas en los caldos y salteadas en mantequilla etc. Un plato barroco, evidentemente más literario que real , pero que los Hermanos Troisgros se atrevieron a imaginar y cocinar, al principio de los años 60 en su primer restaurante de Roanne para un grupo de comensales. Esto lo cuenta mi amigo Bénédict Beaugé en su maravilloso libre Les Aventuriers de la Cuisine Française (que evidentemente ninguna editorial de aquí se interesó por traducir y que incluso está agotado en francés. Al menos lo tengo en PDF) que relata toda la evolución de la cocina francesa desde Fernand Point (años 50) hasta los de la Nouvelle Cuisine y acabando, con los “post-Nouvelle Cuisine” como Gagnaire, Bras o Passard. En su párrafo “Nouveautés” (Novedades), Beaugé cuenta como los Troisgros (entonces Pierre y Jean), aun sin haber hecho la ruptura con la cocina de Escoffier y el servicio a la inglesa, decidieron ese día, visto la complejidad de aquel «pot-au-feu» , encargar unas platas de 32cm para emplatar el famoso cocido ya en cocina. A partir de aquel momento, conservaron ese procedimiento y encargaron platos de 30cm para lo que iba a ser el “service à l’assiette” que conocemos y que tenía un montón de ventajas : racionamiento preciso, temperatura de la comida, control total del cocinero sobre el emplatado y, aunque no se dijera entonces de esta manera, marcar la prevalencia de la cocina sobre la sala.

Disculpad mi digresión. En resumen, una película magnífica en la que Juliette Binoche brilla, como casi siempre, en su papel, aquí de cocinera virtuosa, pero auto relegada a la discreción frente a los «señores» que almuerzan y conversan entre ellos. La otra protagonismo de la película es evidentemente la Cocina con mayúscula. (No quiero imaginar bodrío sentimentoloide que harían los americanos en un hipotético remake).

Como pega de casting, se ve a un Benoît Magimel, aun joven y delgado, que no refleja del todo la imagen que nos podemos hacer de Dodin-Bouffant a la lectura del libro. Un señor que se declara él mismo en “el otoño de su vida”, sin duda regordete y poco agraciado. (Difícil de explicar las connotaciones de su nombre que evoca la palabra “dodu” (rechoncho) y el significado de “bouffant” (zampando).

Realmente ese pequeño libro de 120 páginas daría para una preciosa miniserie, pero quién que atrevería a hacerla después de una magnífica película como esta…

Representará Francia en los Oscar de este año 2024.

VIA VENETO dic 2023 (Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 02/01/2024
Publicado en: BARCELONA. 2 comentarios

David Andrés en medio de su equipo de cocina y de sus sous-chefs Jaume Monje Boneta y Marc Cortada

Pere Monje, director/propietario

Es mi tercera visita a esta casa desde que DAVID ANDRÉS cogió las riendas de las cocinas, después de su marcha del Abac. Siempre es difícil saber cuál ha sido la mejor, pero sí  puedo decir que este almuerzo ha sido espléndido.
Pocas veces esta casa ha tenido a un cocinero que entienda tan bien su espíritu y se sepa adaptar tan bien a sus condiciones, sin dejar de marcar la carta con su personal impronta, fruto de su bagaje en el Abac, también en los primeros años de aquella casa en la época del gran Xavier Pellicer.
Siempre es bueno recalcar que VÍA VENETO es un restaurante de restauradores, es decir que fue fundado hace más de 50 años por el leridano JOSEP MONJE, habiendo empezado como “simple” camarero en esta casa.  Ahora se mantiene en la cumbre de la excelencia del servicio de sala por su hijo PERE MONJE.
En cocina, los responsables han ido cambiando, pero siempre se ha sabido manteniendo el espíritu de la casa, en el que se da prevalencia al esmeradísimo trato al cliente. No creo haberlo visitado del tiempo de Josep Bulli (quien iba, más adelante, a ocupar el restaurante La Dama, que sí visité muchas veces aun en los 90). Luego llegaron Josep Muniesa, Carles Tejedor, Sergio Humada y desde hace 4 años, DAVID ANDRÉS

 El acierto es cuando el cocinero «de turno» sabe entender el clasicismo que requiere el lugar, pero actualizando y personalizando la carta, sin más (ni menos) afán de protagonismo que el que le corresponde. No siempre ha sido el caso al 100%.

El cliente tiene que tener la impresión que está en “su” restaurante de siempre, aunque una gran parte de la clientela se declara dispuesta a experimentar nuevas propuestas por parte del nuevo chef advenido. En fin, se trataba de seguir los preceptos de la célebre frase lampediusana : cambiar lo suficiente para que todo siga igual. Y leyendo la carta de ahora, me da la impresión que se cumple casi a la perfección.

Ya han pasado más de 4 años desde la llegada de Andrés, y se puede decir que el “injerto” lleva tiempo dando sus frutos. El resultado es un restaurante regularmente lleno, incluso un día que iba a ser “tranquilo” como ese jueves de la semana navideña que se suele caracterizar por la resaca de los días 25-26 y la espera de Fin de Año.

Aquí la artesanía “last minute” de la alta cocina tiene que combinar  con mises-en-place potentes para responder, con un equipo relativamente reducido, a esos servicios de 70 u 80 personas.

David Andrés nos hizo un menú a nuestro gusto, lo que puede ser algo habitual, ya que la regla de oro del lugar es complacer constantemente al cliente, hasta en sus caprichos.

Deliciosa tortilla de patata coulant con caviar y crème fraîche, impecable y refinada bouillabaisse con su pescado y marisco de cocción nacarada, rico «costillar» de lenguado con alcachofas y salsa de alcaparras, pato “à la presse” espectacular con un académico trabajo en guéridon por parte del Sr Monje (ver videos de Instagram) y una canónica liebre a la Royale, en su versión Périgourdine. De postre, crêpes Suzette, evidentemente realizada ante el cliente, en las que aprecié una reducción del azúcar, tradicionalmente excesivo, de esta receta.

Es una nueva tendencia en la nueva pastelería con que el mismísimo Alain Ducasse amonestaba a su pastelero estrella del hotel Meurice, Cédric Grollet, en un reciente video de «@faits.a.savoir» en instagram: «¡Demasiado azúcar!».

No es casualidad que el plato más flojo fue un coulant de huevo y crema de queso El Claustre de Formatgeria El Miracle en el que no convencía la textura gelatinosa del envoltorio con metil (el texturizante que gelatiniza en caliente). Pero aplaudo la iniciativa de sustituir el Comté por ese excelente queso de proximidad.

Hay un espacio, en estos momentos, en Barcelona y más allá, para una gran cocina escoffieriana puesta al día. Es el momento de reinterpretar aquella cocina, que seguramente se hacía bastante mal en los tiempos de Escoffier, Jules Gouffé o Adolphe Dugléré, en gran parte por culpa de las cocciones (hornos inadaptados, mala conservación de alimentos, demasiada contundencia en los fondos, demasiado azúcar en los postres etc).

Por los motivos ideológicos o emocionales que sean, y que otros, tal vez, puedan explicar, estamos viviendo en gastronomía un fuerte deseo de revivir el pasado, en una nostalgia fantasmada de una cocina que no hemos vivido (la Nouvelle Cuisine se encargó de borrarlo todo), pero que nos apetece experimentar, eso sí, desde nuestro conocimiento de las modernidades culinarias y de una puesta al día razonada y razonable. (Tal vez la película A fuego lento que narra algunos aspectos de la vida del gastrónomo de ficción Dodin-Bouffant, es un signo más, pero relevante, de esta mirada hacia el pasado).

Aspic de vermut de Reus

Demasiada gelatina

Patata brava soufflé

Un poco reblandecida

Rulo de nori y salmón marinado

Bombón de foie-gras y pato

Este último podría ser un excelente bombón para el café.

Caldo de escudella

El mejor de los aperitivos en invierno. ¡Un consomé de escudella de 10!

Carpaccio de atún rojo del Ametlla de Mar y lubina salvaje, fresa y remolacha del Maresme

Sobraba la brunoise de fresas. El dulzor de la remolacha era suficiente.

Esqueixada y brandada de bacalao con falso pimiento y judías de Santa Pau

Tortilla Via Veneto con caviar y «crème fraîche»

Interesante encuentro entre la popular tortilla de patata con el producto de connotaciones lujosas como el caviar. Me gustó la cremosa acidez del lácteo.

Bouillabaisse con buñuelo de rouille, cigala con fideos al azafrán, y escórpora al pimiento de Espelette, mejillones al pastis

Un caldo de una gran delicadeza. No me hubiera importado unos fideos (era de agar) más en la sopa o integrar mejor el buñuelo con la rouille en la degustación. Aun así, un gran ejemplo de actualización de una sopa que se servía mucho en los restaurantes de Barcelona en los años 70-80.

«Coulant» de ceps, queso El Claustre y huevo de Calaf

En este plato, no fue tanto un problema de sabores como de texturas.

«Chuletitas» de lenguado a la milanesa con alcachofas y salsa de aceitunas y alcaparras

Una excelente manera de poner al día un lenguado, pescado que puede llegar a ser aburrido en sus habituales versiones de fine-dining.

Piel dorada, crujiente. Impecable.

Pato de Bresse «a la presse» con ensalada de endivias y avellanas

Un plato que se merecería por sí solo otra visita para poder degustar la pieza entera, por ejemplo con un puré Robuchon de guarnición. Normalmente se sirve para dos personas (éramos tres) y en dos servicios.

Consomé de caza

Liebre a la Royale con castaña

¡Platazo!

Javier Oliveira , maître

Miguel Ortega

La naranja preparada es todo un espectáculo en esta casa.

Crêpes Suzette

Petits-fours

José Martínez , el sumiller, supo encontrarme, en la enorme bodega de la casa, un vino que siempre me ha gustado mucho: ¡ese trepat de Josep Foraster!

El cava Kripta de Agustí Torelló

Disculpad la perogrullada pero sabemos que existen champañas mediocres, y cavas fantásticos, como este…

VIA VENETO

Web

L’OLLETA Club de Mar (Altea)

Publicado por Philippe Regol el 28/12/2023
Publicado en: ALTEA. Deja un comentario

¡Qué vistas!

Este es mi instagram de hace 15 días, de cuando hice una excursión a Valencia y Alicante. Me encontré muchos restaurantes estrellados cerrados en ese inicio de semana, lo que me obligó recurrir a unos amigos cocineros para algunas recomendaciones. Queda para otra ocasión conocer Ausiàs Restaurant (de un ex ganador de The Best Dessert de Espaisucre), Tula o volver a Bon Amb. Mi amigo Rafa Soler (su Audrey’s también estaba cerrado los primeros días de la semana) me recomendó este L’OLLETA. Y fue un acierto.

Es un conjunción de varios factores los que hacen que un almuerzo sea un momento perfecto. Primero, el tiempo fabuloso, luego el paraje con esa magnífica terraza sobre el mar,también un servicio atento y amable y, sobre todo, una cocina que definiría de mimada, es decir que vende ni producto por el producto, ni «alta» cocina sofisticada, sino que solo pretende realzar esa materia prima con cuatro toques, cuidando las cocciones (hasta en el pescado de la fideuà) y sabiendo rematar con postres técnica y gustativamente conseguidos. ¿Qué más pedir?

Realmente me acordaré de aquel buñuelo de bacalao, de ese gratinado de erizos y de esos fideos.


Instagram de hace 15 días :

Ahora bajo la batuta en cocina de César Marquiegui (muy activo en instagram @brigadasmarquieguistas ) , quien fue chef, durante 27 años Grupo GastroNou de Alicante, con su Piripi y el Nou Manolin.(Este restaurante es donde solía comer Joël Robuchon y de donde este cocinero sacó el concepto gastronómico e informal de sus «ateliers»).
La magnífica terraza sobre el mar le convierte en un lugar privilegiado, pero es también su cocina que me encantó.
Desde un espléndido buñuelo de bacalao, de textura esponjosa, hasta la fideuá de lecha y gamba, de punto perfecto tanto el fideo, crujiente en los bordes y meloso en el centro de la paella, como el pescado, nada seco.
!¡El bocado de erizos y gamba, gratinado con bearnesa estaba delicioso!
Impecables de cocción tanto el calamar, «aliñado» con una ligera meunière como las sepionetas o los canyuts del Delta con beurre blanc.
Alcachofas con cardos y panceta en velouté, a degustar con cuchara.
¡Postres de buen nivel!:
Fresones apenas salteados, con el contrapunto ligeramente salado de un helado de queso, y golosa tarta de limón, montada al momento, con merengue italiano y helado de albahaca.
Servicio muy profesional y amabilísimo. En fin, un almuerzo de 10!

Aperitivo de pulpo seco. Ya sé que los valencianos son muy aficionados a esta preparación. A mi no me convence su textura algo chiclosa.

Buñuelo de bacalao

Sabroso y untuoso.

Erizos gratinados con bearnesa

Conservaban perfectamente su textura. Justo se había filtrado un poco de calor del gratinado. ¡Un 10!

Anchoa/brioche

Calamar con aliño de meunière

«Canyuts» del Delta con beurre blanc

Sepionetas con alioli de tinta

Cardos con panceta y su velouté

Fideuá de gambitas y lecha

De las mejores que haya comido nunca (si no la mejor).

Fresones con helado de queso

Tarta de limón

Hojaldre impecable.

L’OLLETA

Club de Mar

Altea

Web

SUTO (Barcelona)

Publicado por Philippe Regol el 24/12/2023
Publicado en: BARCELONA. Deja un comentario

SUTO o el lujo de la artesanía

Nueva estrella michelin en Barcelona

Es el nuevo “japo” con estrella de la cosecha 2024 de la Guía Michelin. En la noche de la gala barcelonesa del mes pasado, muchos nos quedamos perplejos al oír el nombre de este restaurante, y más teniendo en cuenta que solo se otorgaron dos estrellas sueltas a Cataluña.

Pero es uno de los méritos de la guía. Descubrir nuevos restaurantes, ignorados de la crítica gastronómica y del público. Y no solo confirmar los restaurantes que ya se esperan. En el fondo, debería ser la función de una guía, si no es que, por lo general, las guías y ranking, suelen llegar más tarde.

SUTO representa este cupo de sorpresas agradables que nos depara la guía cada año y que le otorga parte de la legitimidad que aun conserva, como lo explicaba en un reciente post sobre su eterna capacidad de adaptabilidad.

En la otra punta del espectro de las estrellas, en la parte opuesta a las estrellas frutos de asesoramientos pagados a grandes chefs mediáticos, o a los grandes restaurantes con equipos descomunales, está SUTO. Un cocinero, su compañera en la sala y un “pica” en la trastienda. En la sala, con barra (alta) y 3 mesas de madera clara, solo 6 comensales. Ni uno más. Es el requisito para poder dar bien de comer, nos dice CAROLINA ALARCÓN, encargada del servicio, de los vinos y sakes, y de las reservas.

En la barra, en un vaivén constante con la cocina interior está YOSHIKAZU SUTO . A sus 40 años, y después de un largo recorrido por Italia (2 años), Francia (5 años), Perú (Central) y España (12años), con estancias en Quique Dacosta, Azurmendi, Enigma y Disfrutar, donde la pareja se conoció, abrieron este restaurante que tiene ahora 3 años, en el barrio de Sants, alejado del «Eixample» de la ciudad.

En el plato, encontramos una cocina japonesa actualizada que mantiene el ADN nipón con sus temaki, tofu, tataki, sushi , tempura, gyoza, udon y kakigori, con algún plato que se sale del guion,  aunque sin romper la coherencia del conjunto, como la espuma de maíz y miso con koji y foie-gras o el kimchi de la ostra. Japón en el plato, pero representado con maneras de una alta cocina sobria, discreta y elegante. El plato se canta con sencillez, sin interrumpir la conversación. Ni se oye el eterno “¡Qué disfruten!”, ni “¿qué tal ha ido?”, al recogerlo.

Solo al final, Suto sale a la mesa y pregunta “qué plato ha gustado más y qué plato menos”, la mejor manera de sonsacar información al comensal, naturalmente propenso al elogio general. Realmente todo estaba estupendo: por decir algo, destacamos la gyoza de cerdo ibérico con citronela y galanga de una delicadeza aromática excepcional, mientras que la tempura de la ostra estaba tal vez un poco gruesa.

Con toda la técnica que debe dominar Suto, después de pasar por tantas casas ilustres, el mérito es haber sabido contenerse y hacer una cocina sabrosísima, sin alardes técnicos o decorativos, de alta artesanía culinaria, en la que cada preparación pasa por sus propias manos. Su bagaje queda como un back ground que sin duda le ayuda en su camino hacia la excelencia, pero sin que se note el peso de las influencias. Solo el simple bombón fluido de té matcha del final (único y suficiente petit-four), delata un dominio sobresaliente de la técnica chocolatera. Su compañera me dice que Suto tiene también una buena formación panadera y pastelera, adquirida en Francia. Espero que, en otra visita, se pueda comprobar cómo se integra a su propuesta culinaria.

Temaki de toro y caviar

Tofu casero de mejillones con ponzu

Textura de una delicada royale o chawanmushi.

Tataki de bonito, salsa Yuzu

Secuencia de sushis

Gamba de Vilanova, caballa, salmón de Alaska, salmonete…

Nigiri de toro

Gyoza Ibérica con citronela y galanga

Ostra en tempura con mahonesa de kimchi

Corvina con salsa Amazu y almendras

Salsa potente de vinagre de arroz.

Nigiri de wagyu A5

Cremoso de maíz con miso, koji y foie-gras

Casi un plato bisagra para el momento justo antes de llegar al postre.

Solomillo de ternera con Yakinuku y sansho

El polvo de sansho (efecto anestesiante del paladar del Sichuan button era aquí prescindible). La potente salsa hablaba por si solo. En todo caso, una pimienta aromática podría aportar algún matiz.

Udon de Sukiyaki con setas de temporada

Aquí sin carne. Ese udon tenía una maravillosa textura cercana a la de un calamar o de una sepia.

Kakogori de caqui persimon

Acompañado de una crema de té hojicha con jengibre, con deliciosa textura de Baileys.

«Bandeja de Japón»

Creo que eran discos de manzana osmotizados con vinagre de granada. Trabajo ingente de mise-en-place.

Corazón de chocolate blanco con té matcha

SUTO

Web

Instagram suto_barcelona

El FARALLÓ (Dénia)

Publicado por Philippe Regol el 23/12/2023
Publicado en: DENIA, Uncategorized. 2 comentarios

El FARALLÓ de Dènia está considerado como un templo del producto, en particular por su famosa gamba, que es la misma que la de Roses, Palamós, Blanes o Vilanova. Tal vez lo que cambia sería la manera de pescarla. Pero no creo que haya paladar capaz de distinguir alguna diferencia entre todas ellas.

Cuando se trata de cocina de producto, estamos todos fascinados por estos restaurantes que plantean sus cartas alrededor de la materia prima y de su poco tratamiento, que sea del mar, del campo o del huerto. Es la otra parte del péndulo: cuando llevamos un tiempo cansados de demasiada “fine dining”, nos volcamos en el producto. En esos templos sabemos que nos vamos a reencontrar con una cierta candidez y sencillez gastronómica, donde solo tendremos que elegir entre la gamba cocida o la gamba a la plancha o a chuleta poco hecha o bleue. Los Etxebarri, Ibai, Elkano, O’Berto, FM, Capricho o Faralló son (salvando las distancias entre estas casas), algunas de esas referencias gourmets que se tienen que visitar, sí o sí. En estos últimos años, más que nunca.

Para unos la verdad estaría en una pretendida “pureza” del tratamiento culinaria, para otros todo se revela en la “cocina” que se entendería como una sofisticación de la condimentación, originalidad del acompañamiento, complejidad del envoltorio del producto etc. Y en mi opinión, diría que depende… Ya que la cosa no está tan sencilla, y el arroz que comí en Faralló es “cocina”, e incluso la cocción de la gamba (y su correspondiente enfriamiento en agua fría) ya lo es. Y la croqueta. y las gambas al ajillo, y los postres que se anuncian como caseros. La cuestión no estriba en si hay complejidad o no, sino si está bien ejecutado o no. Es el mismo debate que hay (o había, ahora no tanto) entre cocina tradicional y cocina «de vanguardia». Depende de cómo se hagan.

En resumen, creo que en esta primera visita a El Faralló, se me cayó un poco el mito (si es que lo fue, alguna vez, para mi).l

La gamba

57€ las 4 gambitas

Entendí que era el plato/producto “marcador” de la casa.

Tamaño mediano, tirando a pequeño. Noté un poco de sobre cocción y que se había querido compensar con un hiper enfriamiento en agua helada, que no consiguió arreglar la cosa. Es, al menos, lo que me pareció. Tal vez debería ser al revés: cocción más ajustada (cuestión de segundos), enfriar rápidamente (otros segundos) y degustar a una temperatura no tan fría.

Ostras

Pequeñas, poco carnosas, y sin su agua (mucho mejor las que consigue Ever Cubillas en su humilde Claris 118 de Barcelona).

Erizo al natural

Evidentemente nada que ver con el erizo del restaurante L’Olleta de Altea que degustaría 2 días después: yemas más carnosas y con una deliciosa bearnesa gratinada. Es decir, la “cocina” no destruye el producto, ya que lo puede sublimar.

Croquetas de gambas bastante correctas. Fluidez media.

Imagino que la vajilla del Piñero, ceramista estrella de la zona, hará gracia al comensal.

Las gambas al ajillo

Advertí que las quería poco hechas, y cumplieron. Pero nada más en la mesa, las retiré del aceite. Fue tal vez lo mejor de la comida.

Arroz «a banda»

Avisan que ya no se hacen los arroces con el pescado «a banda». En Ultramarinos de Barcelona, sí.

Grano ligeramente crudo y en su límite de sal, pero se podía comer, por el buen sabor del fumet. Agradables tropezones de gamba (la reina de la casa) y de hígado de rape.

Crema brûlée al azafrán

En realidad, tenía textura de natillas, lo que no sería un problema, pero contrastaba con una gruesa capa de azúcar quemada que, en el caso de que se comiera, mataba totalmente, por su exceso de azúcar y su espesor, la delicadeza de la crema, en la que apenas se apreciaba el sabroso del azafrán . Pero creo que hay cosas que no tienen solución, como por ejemplo estas capas de azúcar encima de las cremas. Lo veremos también en el postre del Restaurante Elías.

Aquí, como en muchos casos, la cocina moderna (que se llamaba hace poco «de vanguardia») tiene mucho que aportar. Ayer, En el restaurante Direkte, comí un sabayón de cítricos que en otros tiempos se hubiera simplemente gratinado. En cambio, llevaba una finísima capa hiper crujiente de albedo de mandarina con isomal y glucosa. Y poco dulce. El caramelo crujiente que quisiera para todo tipo de crema.

Milhojas de crema con chocolate y frambuesa liofilizada decorativa

El pan: el típico bollo de pan blanco, sin sabor, que se estila en este tipo de restaurante donde no se le da importancia a estos detalles.

Bonitos parajes de la costa de Denia.

EL FARALLÓ

Dènia

RICARD CAMARENA dic.2023 (València)

Publicado por Philippe Regol el 18/12/2023
Publicado en: Uncategorized. 2 comentarios

Mi Instagram de hace unos días:

Sin sobreactuar, Ricard sigue su camino de una alta cocina de estricta temporalidad, proximidad(cocina lo que le traen payeses o pequeños ganaderos) y sostenibilidad, aprovechando todos los recursos, añadiendo valor añadido gastronómico a los «restos» que genera este tipo de elaboraciones de excelencia.
En particular, produce unas bebidas sin alcohol que le sirven para acompañar sus platos. Se extraen de pieles o partes descartadas de frutas o verduras.

Acepté hacer ese «maridaje» especial por la curiosidad que me suscitó. Generalmente son magníficas prolongaciones gustativas de los platos(espectacular la de limón negro y enebro).
Interesantísimas curaciones de lomo y o-toro de atún a base de algarroba, sin recurrir a la sal, excepto en el caso de la anchoa, cuyo jugo se aprovechará para elaborar su propia colatura.
La temporalidad se rompe en el caso de sus semi conservas: la de sus tomates del Perelló, ya famosa, o la de espárragos, de textura aun crocante.
La carne se reduce a su mínima expresión: dos bocados de un delicioso cordero lechal que acompaña un guiso de piel de mero exultante de sabroso colágeno y reequilibrado por lechuga asada y aliñada. Magnífico colofón de la parte salada del menú.
Postres: otro punto fuerte de Ricard, tanto con la fruta (soberbio el postre de cítricos y hierbas, en una relectura aun mejorada de postres anteriores). Una berenjena frita con miso 🔝🔝
Y «Remate» golosísimo (pero sin azúcar añadido) del pastel templado de calabaza, con naranja, cacao y vinagre de algarroba. Seguramente el postre mejor resuelto que he comido en mucho tiempo.
La humilde algarroba, que fue el «cacao» precolombino, servirá, a partir de sus restos de otras preparaciones, para un sensacional petit-four de una fina galleta crujiente, como un delicado y (un poco) dulce socarrat.
⭐️⭐️

Y merecida estrella verde.

Ricard Camarena con sus sous-chefs Lluís López y Álex Llopis y el resto del equipo de cocina

Mario Mazuelas con todo el equipo de sala

Poca cosa añadiría a estos comentarios después de mi magnífica comida de hace unos días (prometo hacer posts más cortos este año que viene. Pero no sé si lo conseguiré. Hay mucho material de lectura que circula en las redes y no quiero abusar del tiempo de los lectores. A veces, con pocas palabras, se entiende lo que se quiere transmitir ).

Me fascina la diversidad de “altas cocinas” que circulan por España. Los lectores se habrán fijado que las que me interesan son pocas. Otra cosa son los restaurantes a los que se acude para simplemente disfrutar de una rica cocina, que cada vez son más, a pesar de los que dicen algunos, y son los que realmente dan el músculo gastronómico de los países. Y para esto, no hace falta visitar grandes templos. De hecho, Ricard demuestra con su Habitual y su Canalla Bistró que también sabe cubrir ese flanco con maestría (otra vez visité su Habitual valenciano, un restaurante que me encanta).

En cuanto a la alta cocina de su buque insigne de Bomba Gens, siempre intenta enviar mensajes , sin que se traduzcan por pesados discursos proclamados ante del cliente. Por eso decía que no sobreactúa con los temas de moda que todos conocemos. Simplemente actúa, por ejemplo cuando crea lazos estrechos con los agricultores y ganaderos de su zona, cuando se pregunta cómo sacar provecho de todas las partes de los productos o cuando renuncia a ser el altavoz del consumo de carne en su escaparate de dos estrellas. Aun así, parece que rechaza cualquier radicalidad fundamentalista, cuando cuela en su menú un plato de guisantes del Maresme con caviar, como queriendo fijar un cupo reducido al lujo (“El lujo de aquí y de allá”, llama a ese plato), o cuando compone su “Ensalada” del final de la parte salada como un guiso de piel de mero con dos hojas de lechuga asadas/aliñadas y dos bocados de una magnífica chuleta de cordero lechal (cuando su productor no la tiene, el plato simplemente no se hace). Este sería el cupo cárnico de su menú. 20grs de cordero, sin duda de las carnes más sostenibles que exista.

En el caso de la curación del atún en algarroba, me cuenta que se trataba de reivindicar la tradición valenciana de la salazón, recurriendo a un producto pobre, cuyo aroma le recordaba la alga nori. Los japoneses curan los pescados en alga kombu. Yo vi más bien, aquí, en esta vaina, un equivalente mediterráneo a esa alga. El resultado son una mojamas más tiernas o secas según su tiempo de curación, con su matiz dulce y casi cacaotado. Un nuevo concepto de curación.

Esta vaina, reaparecerá en forma de vinagre o, a partir de sus residuos sólidos recuperados y procesados, de una crêpe crujiente que se elaborará al momento como un socarrat dulce. ¡El mejor de los petits-fours! Y evidentemente sin azúcar añadido.

Menos grasa, menos sal, menos carne, solo el propio azúcar de los vegetales… Solo faltaba menos alcohol, o más bien eliminar el alcohol de la parte líquida con un fantástico maridaje de bebidas extraídas de aquellos mismos residuos vegetales. Camarena es abstemio, lo que le ha empujado a buscar alternativas sabrosas y con sentido , al vino, otras que la desalcoholización , por ejemplo la que hacen en Disfrutar que puede suscitar el reproche de que se manipula un producto ya acabado, u otras que los habituales cócteles de fruta. Camarena propone ese maridaje sin alcohol, aunque suponga una pérdida de ingreso, ya que, con un maridaje de vino, casi se duplica una cuenta.

Las bebidas sin alcohol no son una novedad: las tomé en Nerua hace muchos años, en Rodrigo de la Calle o en Oba hace unos meses. Aquí tal vez la novedad sería que se elaboren en modo aprovechamiento. Creo que la reducción de alcohol es una asignatura pendiente en la restauración. Algunos de nosotros, queremos vinos de poca graduación o alternativas diferentes que vayan más allá de un zumo de fruta, de las execrables cervezas sin alcohol o de la tristísima agua. Abogo por cidras (es lo que se hacen evidentemente en Nacho Manzano), vinos en parte desalcoholizados (creo que es una vía más interesante que retirar el 100% del alcohol), kombuchas o estos caldos elaborados que se podrían plantear como una faceta más de la creatividad del cocinero.

Evidentemente, el vino se sigue ofreciendo en Ricard Camarena Restaurant a los que lo desean, es decir a la gran mayoría de los comensales. Solo se trata de ampliar las ofertas, no sustituirlas.

Y sin embargo, y a pesar de todas estas aparentes limitaciones que el cocinero se impone y que estimulan su esfuerzo creativo, todo esto desemboca en resultados deliciosos y de excelencia. Decididamente, Camarena “milita” en otra liga (y no está solo en esa militancia que tiene expresiones diversas : Rodrigo de la Calle, Javier Olleros, Xavier Pellicer y muchos más…). Es la liga de una gran cocina que, sin renunciar al hedonismo como motivación profunda de la gastronomía, alerta de que el lujo del exceso y del derroche , tal como se entendía hasta ahora, tendrá sus años (o sus décadas) contadas, al menos por nuestros lares. En cambio, ese lujo bling bling va encontrando su cobijo, como lo vemos cada día, en los paraísos orientales, totalmente alejados de nuestras inquietudes.

Pero los cocineros interesantes son los que se adelantan a los cambios, y prefiguran, a veces a tientas, posibles soluciones futuras. Granitos de arenas ínfimos y a veces desesperados, aunque eminentemente simbólicos y ejemplarizantes, ante el cada vez más evidente colapso ecológico global que se anuncia.

Pero esto se tiene que hacer con elegancia, sin fórmulas chillonas u oportunistas (tenemos algún ejemplo en un país escandinavo), sino susurrando con fuerza, como lo hace Camarena y muchos más, que otra gastronomía es posible y, sobre todo, necesaria. Con la consciencia de que, si la alta cocina puede parecer evidentemente un dominio superfluo ante ese desastre humanitario, como lo decía Pierre Gagnaire, siempre consciente de lo que le rodea y sufriendo por ello, en una reciente entrevista (ver en instagram culinary_agency), al menos que se haga en nombre de lo bello (decía él). Yo añadiría de lo bueno y de lo justo, para no acabar enfangados en la ridícula frivolidad de una piscina de bolas, metáfora infantil de nuestra decadencia. Lo digo para que todo esto tenga algo de sentido…

Menú 210€. Maridaje no alcohólico 75€

(Existe un menú vegetal Oxalis a 165€)

Patata-calamar-manteca negra

Piel de calabacín-steak tartar

Cebolla -mantequilla de anchoa

(Ver los videos en mi instagram ObservacionGastronomica2).

Guisantes, caviar, chantilly salada

Entendí este plato como una deliciosa crudité.

Caldo sedoso de pato, setas, brotes y pipas de girasol

También percibí un trocito de arroz socarrat.

La carne está marginalizada , como un tropezón, una mordida más, que acompaña el caldo aterciopelado y sabroso. 10gr, como mucho. Pero el caldo tenía toda la potencia gustativa necesaria. Platazo.

Ostra, aguacate, sésamo y «horchata» de galanga

Es una ostra del Port de València. Un clásico de la casa.

Las verduras en conserva:

Espárrago blanco, cítricos y mejillones

Y otro caldo sedoso.

Pancake de bacalao, tomate, pimiento rojo asado

Tomate de nuestra huerta confitado en mantequilla de oveja y zatar

Yo diría que es ya otro clásico de Ricard. 

El pan de la casa como plato. Se ve mucho últimamente esta enfatización del servicio del pan. Antes, se apabullaba al comensal con una bandeja de varios tipos de pan. Ahora suele ser uno. Evidentemente, y para que esto tenga sentido, tiene que estar elaborado en casa. ¡Y bien elaborado! Aquí tiene la originalidad de mezclar una masa madre con una masa hojaldrada. Acidez y ligero dulzor graso de la mantequilla. El PAN, acompañante de todo un menú, integrado a la composición de los platos, o invitado a la mesa a medio-menú, es absolutamente necesario en una comida, también de alta cocina. Por función digestiva, por placer degustativo o por su significado simbólico en nuestras gastronomías occidentales.

Bogavante azul, habitas y yema de huevo de corral

Consomé de sus cabezas

Aquí el consomé es la bebida del plato. Nunca he entendido los maridajes sistemáticos plato-vino. Muchos platos ni necesitan acompañamiento líquido, por su propia composición fresca o acuosa (ver mi post Enigma). El vino está para sublimar un plato, no para fastidiar su degustación.

Arroz cremoso de hierbas y kefir de cabra

Camarena ya no sabe que hacer para que sus arroces ya no sean arroces, sino composiciones en las que entra el arroz como un ingrediente casi segundario: aquí con una fritura de alcachofa y una ensalada de hierbas.

Cebolla trufada, anguila ahumada y holandesa de levadura fresca

Tal vez demasiada potencia en el sabor de la levadura.

La cebolla como producto principal. La anguila, producto fetiche valenciano, como (soberbia) guarnición. Dejemos crecer las angulas. En Francia la veda dura dos meses y medio más que en España. Vale la pena, ya que el auténtico manjar es la anguila, y no la angula, simple textura.

«La Ensalada»:

Meloso de mero y cordero

De la tierra la grasa del cordero, y del mar la piel del mero (nuevo refrán).

¡Ricard! Mientras no sirvas un lomo de mero repelado, con cinco guarniciones fine-dining alrededor, y un carré de cordero bien magro, lo tienes crudo para la 3ª estrella…(es broma). Y, sin embrago, para mi, ha sido tal vez el mejor plato salado de este menú.

Berenjena blanca frita con miso

Siempre me ha parecido que la berenjena frita del restaurante japonés barcelonés Shunka estaba más cerca del postre que de un entrante, en particular por el dulzor del miso. No se si se puede hablar aquí de una versión dulce de aquel plato, pero el resultado es excelente. La berenjena está en el helado y en la pulpa tapada por la crema de miso.

Pastel templado de calabaza, naranja y vinagre de algarroba

El postre perfecto: dulzor controlado, aroma cítrico, acidez, crocantes, crujientes, untuosidad, territorio, temporalidad y suculencia.

Galleta de coco

Buñuelo de calabaza

Textura mochi. Maravilloso bocado.

Bombón helado

El mejor de los Ferrero Rocher para complacer todos los paladares.

Socarrat dulce

Un aplauso por el esfuerzo creativo hasta este último bocado.

Me gusta que los petits-fours tengan una aportación creativa en coherencia con el resto del menú. Si es para hacer una simple y buena trufa , se agradece el detalle, pero es para salvar el expediente y mejor que se limite a dos bocados. Más, sería ingesta improductiva de azúcar.

RICARD CAMARENA Restaurant

Web

Valencia

CUP VELL (Tarragona)

Publicado por Philippe Regol el 15/12/2023
Publicado en: TARRAGONA. 2 comentarios

«Taverna gastronòmica de barri»

Camino de Valencia, paré en Tarragona para conocer CUP VELL . Dos recomendaciones en 15 días fueron decisivas en esta elección. Una de ellas, por parte de Albert Raurich.

Justamente el sábado de la semana pasada, ignoraba que cocinara allí Alex López , unos de los jefes de cocina de Alkimia, que acaba de dejar este restaurante. Se trataba de un 4 manos, en el que Bernat Villarrubia , el sumiller de Alkimia y amigo de la casa, se encargaba de los vinos.

Total, pedí platos de la casa, pero creo que algún plato de Alex se coló en medio, por cierto, en total coherencia con el resto.

El restaurante tiene justo 3 años, pero el centralismo barcelonés no lo ha publicitado mucho. En el Eixample sería como un nuevo Gresca. De hecho, me recuerda un poco el espíritu de Rafa Peña, cuando abrió hace ya 16 años, pero con más informalidad y radicalidad, tanto en la manera de cocinar como en el espacio, inevitablemente reducido, bullicioso y algo ruidoso. Cocina-vista: no hay más remedio ya que todo ocurre en unos 20 m2. Ningún rótulo en la puerta. En este sitio, más que cualquiera, lo importante es lo que se come.

Se hace allí una cocina de neo-bistrot informal, de estilo muy parisino (leo que estuvieron en unas jornadas gastros en París donde no debían desentonar en absoluto). Equipo joven que no puede disimular que disfruta un montón cocinando. Todo lo más alejado del encorsetamiento de una alta cocina. Muy en sintonía con el estilo de la casa, se movía Bernat entre las pocas mesas, haciendo probar sus vinos, siempre diferentes.

CUP VELL es la asociación de cuatro jóvenes, tres en cocina y uno en sala, pero donde cada uno hace de todo. Algunos lo llaman auto empleo. Digo simplemente que es la formula perfecta de una gente que no persigue ni dinero ni protagonismo, sino disfrutar con su oficio, como los antiguos artesanos, que ya ni se encuentran…

PAU FELIU, formado en Hoffman, es un poco la voz cantante, asistido por ADRIÀ SERITJOL y RICARD LLOP, mientras ALBERTO PONTÓN está más en la sala. Productos de estricta proximidad y temporalidad es la regla absoluta. Los platos duran poco en la carta que se confecciona enteramente según el mercado. De hecho, ni hay carta, se come lo que hay, y todo apetece.  Los platos se presentan sin florituras (no hay tiempo para tonterías ni discursos). Lo más importante: ¡Todo está RICO! Un sitio donde se podría acudir cada semana sin cansarse.

Si te empiezan a aburrir los «cocineros»chefs» con egos, que toman la pose, se hacen fotos en Instagram y venden hasta lo que no son, este es tu lugar, donde se respira honestidad y naturalidad.  

No apunté evidentemente nada. Era un sitio para relajarse. Intentaré acordarme de los ingredientes, aunque, en el fondo, sería lo de menos. Me dejé llevar por Alberto, y estos fueron los platos:

Croqueta de calamar y jabalí

Las especies invasoras se cocinan. Y punto.

Tartar de dentón

Solo comenté que las alcaparras pierden su acidez y su aroma al freírlas.

Galeras al ajillo

Justo escaldadas con el refrito. Sencillo y buenísimo.

Dentón rebozado

Aprovechan todas las partes del pescado. Aquí su «parpatana», sorprendentemente con textura algo seca.

Dentón con berenjena

Aquí el filete del pescado, sobre una especie de un rico babaganoush (pero no se anuncia como tal).

Setas en caldo de escudella y su col

Me hubiera comido un bol entero…Sabor y finura.

La pilota en ensalada

Conejo de monte con llanegas

Las especies invasoras se cocinan (segunda parte).

Pollo de payés guisado con erizos

¡Que mar y montaña más guapo!

Pero creo que hubiera agradecido una patata menos harinosa, tipo ratte o agria.

Liebre guisada con pimiento rojo escalibado

Lo que me gusta de esta cocina, es que no quiere epatar, simplemente se guisa como si se guisara en una fondo de pueblo, si se cocinara bien por los pueblos…Hoy la cocina de los restaurantes de pueblo quieren hacer tatakis y ensalada de rulos de cabra con mango, si no es directamente quinta gama del montón…

Pera escalivada con queso fresco al raifort

No me acuerdo de que láctico se trataba y si el postre llevaba otra cosa.

Sin llegar al maridaje (que no soporto), 3 vinos excelentes seleccionados por Bernart (invitación de la casa).

CUP VELL

Web

Tarragona

Ir a las entradas

← Entradas Antiguas
Entradas más recientes →
  • Buscar

  • Contacto

    philipperegol@gmail.com

    @PhilippeRegol

  • Entradas recientes

    • MANTIS abril 2026 (Barcelona)
    • JORDI PARRAMON (Barcelona)
    • BAR DIJOUS marzo 2026 (Barcelona)
    • AGRESTE MAR Hotel Serras (Barcelona)
    • SUCULENT marzo 2026 (Barcelona)
    • SAFO marzo 2026 (Girona)
    • FONTANÉ marzo 2026 (Girona)
    • «ALKOSTAT» de la «Nova Cuina Catalana»
    • BELVEDERE marzo 2026 (Barcelona)
    • BLAU i VERD (Barcelona)
  • Enlaces RSS

    • RSS: Entradas
    • RSS: Comentarios
  • Categorías

    • A CORUÑA (6)
    • AGEN (2)
    • Agramunt (1)
    • ALBA (1)
    • Albacete (1)
    • Alcalá del Valle (1)
    • ALCANAR (1)
    • ALEMANIA (2)
    • ALICANTE (12)
    • ALMERÍA (1)
    • ALTEA (1)
    • Amberes (1)
    • ANDALUCÍA (18)
    • ANDALUCÍA.SEVILLA (2)
      • VILANANT (1)
    • ANDORRA (2)
    • Annecy (1)
    • ARBÚCIES (6)
    • ARENYS DE MAR (2)
    • ARGENTONA (1)
    • ARLES (2)
    • ARRIONDAS (4)
    • ASTURIAS (14)
    • Atxondo (1)
    • Axpe (1)
    • Álava (1)
    • ÁVILA (1)
    • Bach Cahors (1)
    • BADALONA (6)
    • BAEZA (1)
    • BAGES (1)
    • BAILÉN (1)
    • BAIX LLOBREGAT (1)
    • Banyoles (1)
    • Banzas Galicia (2)
    • BARBATE (2)
    • BARCELONA (806)
    • Bayeux (1)
    • Begur Baix Empordà (1)
    • BELGICA (10)
    • Bellvís (4)
    • BENALMADENA (1)
    • BENICARLÓ (1)
    • BERGUEDÀ (11)
    • BILBAO (15)
    • Bizcaia (1)
    • BOCAIRENT (4)
    • Bruselas (2)
    • Burdeos (2)
      • Bouliac (1)
    • Burdeos, Lormont (1)
    • CABRILS (1)
    • Caces Oviedo (2)
      • CACES (1)
    • cadaqués (2)
    • CAGNES-SUR-MER (1)
    • CALDES DE MONTBUI (2)
    • Calella de Mar (1)
    • CALELLA DE PALAFRUGELL (1)
    • CALLDETENES (3)
    • Calonge Girona (1)
    • Cambrils (2)
    • CAMPANIA (1)
    • Cancale (1)
    • CANTABRIA (2)
    • casares (3)
    • Casas Ibáñez (1)
    • Castel di Sangro (L'Aquila) Italia (1)
    • CASTELLÓN (2)
    • CASTELLDEFELS (1)
    • Castroverde Zamora (1)
    • CATALUÑA (426)
    • CAVENAGO (1)
    • CÁDIZ (11)
    • CÓRDOBA (7)
    • Centelles. Osona (1)
    • Cervera (1)
    • Chiclana de la Frontera (1)
    • COCENTAINA (3)
    • COLLIOURE (1)
    • COLLONGES au Mont d'Or (1)
    • COLONIA (2)
    • CONGRESO (2)
    • Corçá (1)
    • CRISSIER (1)
    • CUENCA (1)
    • Cunit (1)
    • DAROCA DE RIOJA (1)
    • DENIA (2)
    • EL MASNOU (4)
    • EL PUERTO DE SANTA MARÍA (3)
    • Elche (1)
    • Errenteria (4)
      • Errenteria (2)
    • ESPAÑA (575)
    • Eugénie les Bains Francia (2)
    • Eugénies-les-bains (1)
    • EUSKADI (38)
    • EZCARAY (2)
    • FIGUERES (4)
    • FISTERRA (1)
    • FRANCIA (77)
    • FRANCIA PARIS (22)
    • FRIBURG (1)
    • galicia (23)
    • GANTE (2)
    • GAVÀ Playa (1)
    • getaria (1)
    • Gipuzcoa (2)
    • GIRONA (54)
    • Gironès (1)
    • GRAN BRETAÑA (5)
    • GRAUS (1)
    • GRUYÈRE (1)
    • GUETARIA (2)
      • getaria (1)
    • GUIJUELO (2)
    • Guipúzcoa (2)
    • Heuvelland (1)
    • HUESCA (4)
    • IGUALADA (3)
    • ILLESCAS (1)
    • INGLATERRA (2)
    • Iruña (1)
    • ITALIA (23)
    • JAEN (6)
    • Jerez (4)
    • JOSÁ DE CADÍ (1)
    • L'ESCALA (2)
    • L'HOSPITALET de LLOBREGAT (3)
    • La Bastide en Armagnac (1)
    • LA CORUÑA (5)
    • La Madelaine sous Montreuil (2)
    • LA RÁPITA (1)
    • LA RIOJA (6)
    • LA SEU D'URGELL (1)
    • La Turbie (1)
    • LA VALL DE BIANYA (2)
    • LALÍN (1)
    • Langon (1)
    • LARRABETZU (1)
    • LIBROS (2)
    • LILLE (1)
    • LINARES (1)
    • LLAFRANC (3)
    • Llagostera (6)
    • LLANÇÀ (11)
    • LLANES,Pancar (2)
    • LLEIDA (4)
    • LLIVIA (1)
    • Lluçanès (1)
    • LOGROÑO (3)
    • LOMBARDIA (2)
    • LONDRES (10)
    • Lyon (2)
    • MADRID (80)
    • Manigod (1)
    • Manlleu (1)
    • MANRESA (2)
    • MARBELLA (22)
    • MASSA LUBRENSE (1)
    • Matapozuelos (1)
    • MATARÓ (3)
    • MÁLAGA (28)
    • Megève (1)
    • MILANO (9)
    • MOIÀ (4)
    • Monte-Carlo. Mónaco (1)
    • MONTPELLIER (1)
    • Montreuil sur Mer (2)
    • MURCIA (2)
    • Narbona (1)
    • NAVARRA (6)
    • NÁPOLES (4)
    • Nîmes Francia (1)
    • NIZA (1)
    • Noirmoutier (1)
    • Normandía (4)
    • O FIEIRO GALICIA (1)
    • O'GROVE (7)
    • O´Grove Galicia (2)
    • OIARTZUN (1)
    • OLOT (9)
    • Osona (1)
    • OSTENDE (5)
    • OUCHES (1)
    • OURENSE (1)
    • OVIEDO (4)
    • Padrón Galicia (1)
    • PADUA (1)
    • PALAMÓS (2)
    • PALÀ DE TORROELLA (1)
    • PALS (1)
    • PAMPLONA (6)
    • París (1)
    • PARIS (78)
    • PEDREGUER (1)
    • PETRER (1)
    • PIEMONTE (2)
    • PLATJA D'ARO (2)
    • Poble Nou del Delta (1)
    • POLLENZO (1)
    • PONTEVEDRA (6)
      • Pontevedra (1)
    • PONTS Noguera (1)
    • PRENDES (1)
    • PUERTO BANÚS (1)
    • PUERTO DE SANTA MARÍA (11)
    • Puigcerdà (2)
    • PUYMIROL (3)
    • RENTERÍA (3)
    • Ribadesella Asturias (2)
    • RIVOLI (1)
    • ROANNE (1)
    • ROMA (1)
    • RONDA (2)
      • RONDA (1)
    • ROQUETAS DE MAR (1)
    • ROSAS (6)
    • ROSELLÓN (1)
    • S'agaró (1)
    • SAGÁS (12)
    • Saint-Bonnet-le-Froid (1)
      • Saint-Bonnet-le-Froid (1)
    • SALAMANCA (2)
    • San Feliz Asturias (1)
    • San Lorenzo del Escorial (1)
    • SAN SEBASTIÁN (24)
    • SANT CELONI (3)
    • SANT CUGAT (3)
    • Sant Feliu de Guixols (1)
    • Sant Joan Despí (1)
    • Sant Julià de Ramis. Girona (1)
    • Sant Martí Sarroca (Penedés) (1)
    • SANTA COLOMA DE GRAMANET (8)
    • Santa Cristina d'Aro (1)
    • Santa Cruz de Campezo (1)
    • santiago de compostela (11)
    • Sardón de Duero (2)
    • Segarra (1)
    • SENIGALIA (1)
    • Serrateix (1)
    • SEVILLA (6)
    • SIENA (1)
    • Sitges (1)
    • SOLDEU (2)
    • SUIZA (4)
    • TAMARITE DE LA LITERA (1)
    • TARRAGONA (4)
    • TASTE-HUILE (1)
    • Tavertet (Barcelona) (1)
    • TERRASSA (15)
    • TOLEDO (4)
    • TORINO (1)
    • Torre de l'Oristà (1)
    • torrent (2)
    • TOULOUSE (4)
    • Tours (1)
    • TOX (1)
    • Turón Asturias (1)
    • Uncategorized (815)
    • urdániz (1)
    • VALENCE (1)
    • VALENCIA (49)
    • Vall d'Aran (1)
    • Vall de Bianya (1)
    • VALLADOLID (5)
    • VALLROMANES (1)
    • VIC (2)
    • VICENZA (1)
    • VICO EQUENSE (2)
    • Viena (2)
    • viladecans (1)
    • Vilafranca del Penedés (1)
    • Vilanova de Sau (Osona) (1)
    • Vilanova i la Geltrú (1)
    • Vilassar de Mar (2)
    • Villaverde de Pontones (1)
    • VITORIA (2)
    • VIZCAYA (2)
    • XÁTIVA (4)
    • Xàvia/Jávea (1)
  • Archivos

Ofrecido por Woo

Esto es un ejemplo de un aviso en todo el sitio. Puedes cambiar o eliminar este texto en "Store Notice", en el Personalizador. Descartar

Observación Gastronómica 2
Funciona gracias a WordPress Tema: Parament.
 

Cargando comentarios...