¿Dónde comer en Burdeos? Me lo han preguntado alguna vez. Si hace 20 años se podía ira aun al Chapon Fin (aun existirá, con su famoso decorado rocoso), restaurante donde Francis Garcia creó el gazpacho de bogavante, si hace 10 años fui al magnífico palacete donde oficiaron Robuchon y Gagnaire, (se llamaba La Grande Maison),ahora, aun se podrá acudir al Pressoir d’Argent , el dos estrellas del Grand Hotel, asesorado por otro ubicuo de la gastronomía: Gordon Ramsay. Sin ser una locura, me gustó mi visita de hace 7 años.
Del otro lado del Garona, tenemos el Saint-James de Bouilac , un sitio muy precioso (Jean Nouvel firmó el interiorismo, y con sus vistas sobre el valle del Garona) que no consigue su segunda estrella por la inestabilidad en sus fogones.
Le Prince Noir , también en las afueras y con 1 estrella, tiene una cocina correcta, pero no me entusiasmó hace años.
En el centro, está Le Quatrième Mur, de Philippe Etchebest, un bistró elegante situado en las dependencias de la imponente Ópera de Bordeaux, justo enfrente del Grand Hotel. Aquí los precios son más razonables. Y a 200m de la tienda de los canelés de Baillardan
Esta vez, estuve tentado de ir a L’Observatoire du Gabriel (1 estrella, chef Bertrand Noeureuil), situado en un bel edificio de la preciosa Plaza de la Bolsa,(típica arquitectura siglo XVIII de cuando Burdeos quería emular París), pero temía pasarme 3h en la mesa, con lo lento que son los servicios en los gastronómicos franceses. Parecen que quieren demostrar que esta lentitud es proporcional con una ingente complejidad de los platos que justificaría esa larga espera, tanto para empezar a comer como entre plato y plato. Además, 175€ era el precio más barato de los dos menús. Preferí reservar en su Bistró 1544 , situado en el primer piso, con carta muy apetitosa y magníficas vistas sobre la plaza y el Garona. Por cierto, sigo pensando que poner un nombre a un restaurante a partir de números, es contraproducente. Algo frío y dificilmente memorizable. Aquí sería el nombre de la granja de las afueras de donde provienen los productos. lo que no justifica nada.
Al final, me pasé 2h en la mesa por esa misma lentitud del servicio…
Pero a pesar de algunas sombras (el ritmo, la temperatura del vino, el babá seco, ostras de Arcachon poco carnosas), es un sitio recomendable. Y no solo por las vistas. La tarta fina de tomate, hecha al momento (aquí se justificó la lentitud), la berenjena a la parmesana y la meluza a la vasca, estaban muy bien cocinados. Un poco sosos los huevos mimosa. Precios normales y ¡Viva el canelé final”

Ostras con mantequilla de algas y la típica chalota en vinagre

Huevos mimosa

Tarta fina de tomate y su sorbete
¡Un 10 a pesar del atún que parecía de lata (buena)!
Merluza «basquaise»
Berenjena «parmiggiana»

Babá. Armañac en sustitución del ron. ¡Buena idea! Pero dónde estaba el Armagnac?
Financier y canelé

Copita con 8cl de vino, de 14º de alcohol (es lo que tiene el Bordeaux…) y a 25º de temperatura, cuando había pedido un tinto de baja graduación y ligeramente refrescado. No hice foto. Al final no lo cobraron. Precio razonable.
Bordeaux








