LA NUEVA PIZZERÍA TOP DE JORDI VILÁ
El equipo de sala.
el cocinero Jordi Vilá se atreve con su tercer proyecto en Barcelona. Este cocinero está demostrando que domina la cocina creativa, que sabe cocinar el mejor fricandó de Barcelona y tal vez las mejores pizzas.Tres niveles de cocina, llevados los tres con el mismo esmero y la misma atención.
Ocupar este lugar ha sido no una decisión precipitada. Su largo trabajo de más de dos años , en su restaurante Alkimia, con las masas madres no ha sido en vano. Ahora, por fin, el pan de su restaurante es excelente y sus conocimientos en el campo de las masas se pueden trasladar al complicado mundo de las pizzas, donde , lo sabemos, se da mucho gato por liebre.
Las dos pizzas que probé ayer, un día antes de la apertura (martes 1 de septiembre) me parecieron de alto nivel. Del apartado de las Clásicas donde se encuentran casi todas desde la Margarita (8 €) hasta las Cuatro quesos(10 €) , me decidí por
la Napolitana (tomate, anchoas,alcaparras,oliva negra) (11 €).La masa está genial. Crujiente ma non troppo, fina pero lo justo. Una pizza que no llena sólo el buche, que no atiborra. El tomate evidentemente es natural (ya conocemos la obsesión de Vilá por el producto fresco). La albahaca está aun viva, apenas calentada por el mismo calor de la pizza recién sacada del horno.
Entre las pizzas más “creativas”, que Jordi llama “Las Nuestras”, me decanté sin dudar por
la Ibérica (Tomate, mozzarella, presa, panceta, jamón, rúcula y chistorra, nada más y nada menos!). Una declinación de cerdo ibérico. Una pizza que rezuma sabores por todas partes. Hasta la presencia de la abundante rúcula, aquí funciona para refrescar tanta proteína y grasa. La panceta de Maldonado (que se volverá a encontrar en los espaguetis Carbonara) es excepcional. El jamón es como se suele decir “del bueno”, aunque no sea evidentemente un Reserva de Joselito. Una pizza que merece ella sola la visita al restaurante de la calle Loreto.En el apartado de las ensaladas, encontramos mejorable
el tomate relleno de mascarpone y atún con brunoise de calabacín (8 €). Demasiado pastoso y graso el relleno. Pero volvemos a lo bueno con
los Espaguetis Carbonara. Ración abundante pensada para la gente joven que no se quiere levantar de la mesa con hambre. Punto de cocción casi al dente, el correcto para un restaurante popular poco acostumbrado al punto de cocción italiano.
Refrescante sorbete de limón y albahaca (media ración en la foto, 4 €)).
Y correcto tiramisú (también a 4 €) que mejoraría (y mejorará) con más sabor a café y el emborrachado de algún licor. Son días de prueba.Excelente pan de Fermentus. El mismo que en Vivanda.
Lo principal, que son las pizzas, ya lo tenemos. Sobresaliente.
La carta de vino, muy cuidada, está firmada por
Guillem Vicente. Un director de sala que conocí hace diez años en el restaurante de Jean Luc Figueras, de un largo y prestigioso currículo dentro de la alta cocina barcelonesa (Espaisucre, Follía, Icho).Guillem será también el encargado de llevar, dentro de pocas semanas, la otra parte de este espacio bicéfalo. Se trata de DOPO. Un reservado para una capacidad de unas 20 personas, contiguo a la pizzería pero con entrada propia, que tendrá una cocina de producto apenas tocado, unos horarios más laxos a la noche con la posibilidad de terminar la velada con algún gin tónic, sin que se eche a la clientela a la calle. Trato exclusivo por parte de Guillem quien controlará personalmente las reservas de
este espacio de interiorismo singular muy en sintonía con la idiosincrasia ambiental del barrio… Volveremos, dentro de poco, a hablar de este DOPO “privé” (el adjetivo no es oficial, es de mi cosecha…)

SALTIMBOCCA
c/ Loreto, nº 22
Cerca Josep Tarradellas y Francesc Maciá.







En todo caso Schilo von Coevorden ,“SCHILO”, dará seguramente mucho de que hablar en el futuro.
Este pequeño teatro, que no está sin recordar al de Casa Marcelo, y los vaivenes del cocinero, establecen una entrañable sensación de proximidad entre los cocineros y los comensales.
un ahumadísimo
unos
Al lado unos
un delicioso
Luego llegó el
Menos sorprendente sería la 
Muy agradable la
Pero la gran sorpresa llegó con esta
Sólo llegué a probar la exquisita
carne de
el corazón de
impecable la
acompañada de su
Muy buenos
estas lujosas suites (a partir de 350 €la noche) para la inmensa mayoría de los lectores de este blog. Aun así, la visita a su restaurante es sumamente recomendable para alguien que viaja o veranea por la zona. Una muy grata sorpresa.





los estupendos
La 
el 



las patatas bravas perfectamente troqueladas y rellenas de espuma de aioli
o en esta
esa
La
el delicioso 
Más cuestionable sería el “mar y montaña” de
Volvemos a encontrar un producto excelente con el
una refrescante
una
y un goloso 

o
Ha mejorado también el 
Los amantes de la casquería tienen que probar la impresionante
También la
Fantástico el helado de limón, muy potente, que encierra una crema de maría luisa. Tropezones de pistachos.
El falso coco con piña y ron. Técnicamente impecable. Pensemos en la dificultad que tiene Rafa para realizar estos en una mini cocina con sólo un ayudante…
No perderse el “
Aunque estemos en verano, el mini puchero de garbanzos con butifarra negra y algunas hojas de espinacas, justo cocidas por el propio calor del caldo, es digno de ser probado.
En cambio la 


con
Lo serio llega con la 

Recargado quedaba también el esplendido pichón asado entero, menos los muslos confitados en grasa de oca. Las dos guarniciones esenciales eran la magnífica berenjena con miso y enebro, y este pimiento japonés (shishito) de un sabor tan particular. El resto, el bimi (brotes de brócoli), la zanahoria, las vainas(o edamame de soja, no recuerdo bien), la pasta de cereza y almendra amarga, ”agobiaba” el plato, que de este modo se parecía a un simple “pichón con verduritas”.
Otro cambio en el menú: la aparición de un queso preparado. Barbot siempre había sido reacio a incluirlo, ni de esta manera ni evidentemente en forma de carro.
“
El tercero estéticamente muy conseguido.
Barbot tiene la costumbre de servir frutas. No tengo idea preconcebida al respeto. No sé si es un buen momento. En todo caso, sorprende un poco.


Que opinen los entendidos.
Lo dirige
Simpatía y discreción de Julien y Thomas que quisieron también salir en la foto.
De los 22 clientes presentes ese día día en el restaurante , 13 eran japoneses…
La exigua cocina.



Empecé con una
Muy 


