4 comentarios el “MÁS ALLÁ DE UNA POLÉMICA…

  1. Como siempre estás muy acertado en tu comentario. Solo disiento en una cosa: no es una jugada maestra, es una CAGADA maestra. Sobre todo para el propio Santi.Al tiempo…

  2. «Convirtiéndose en el challenger de Adriá, consigue una notoriedad inimaginable que «parasita» la fama de su contrincante involuntario. Es una jugada maestra. Adriá, aunque no medie ni una palabra con el de Can Fabes, está condenado a arrastrar, de por vida y a pesar suyo, esta perversa controversia.«¡Magistral la construcción de su comentario. No se puede decir más y mejor con menos palabras!.Antoni BCN

  3. «Parásito: Adj. Dícese del organismo animal o vegetal que vive a costa de otro de distinta especie, aliméntandose de sus sustancias y depauperándolo sin llegar a matarlo»Sr. Regol:Para ser rigurosos, Santamaría no puede ser nunca parásito de Adriá; y ello por dos razones obvias: en primer lugar porque ambos son de la misma especie (homo sapiens)y en segundo lugar porque Santamaría no sólo no se alimenta de las sustancias de Adriá, sino que su fundamento doctrinal culinario está, probablemente, en las antípodas de éste.Madrid Fusión hubiera sido un foro gastronómico excelente para promover una enriquecedora confrontación dialéctica entre quienes defienden una restauración pública en la que el cocinero está constantemente haciendo virtuosas demostraciones técnicas eventualmente alejadas de nuestro acervo cultural y quienes defienden una cocina elaborada por individuos que no pueden ignorar su historia, cultura e identidad.Adriá es único, irrepetible, quizá el genio culinario más creativo que nunca ha existido; sin embargo, en torno a él se ha erigido un enorme monumento al dogmatismo. O se hace una cocina de vanguardia, utilizando toda aparatología habida o por haber en la que la ética del cocinero y la felicidad del comensal son asuntos secundarios o se está en la regresión.En la búsqueda desmedida de nuevas texturas, nuevas técnicas, nuevas combinaciones y nuevos ingredientes se han cometido tropelías grandísimas. No todos los cocineros tienen la fortuna de ser Adriá, desgraciadamente para ellos.Defiendo modestamente que se puede ser progresista desde filosofías culinarias que respetan la esencia del producto, que se afirman desde el compromiso social del entorno más inmediato, que ostentan con orgullo el pilar de la identidad sin renunciar a la universalidad del intercambio del gusto y que proporcionan la íntima felicidad a aquellos comensales agraciados con el disfrute gastronómico que ofrecen.Definitivamente, Sr. Regol, es un placer leerle. Enriquece mi conocimiento gastronómico. Sus argumentaciones en ocasiones alejadas de las mías, lejos de tacharlas de malintencionadas, son el sustento de su edificio culinario.Un saludo afectuoso

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