Durante tres años he colaborado con el Anuario de la Cocina de la Comunidad Valenciana 2011 de Antonio Vergara. Una publicación que va sin duda más allá de una guía gastronómica al uso. Crónicas, arroces, fideos, barras de tapas, bodegas, aceites, restaurantes de menos de 30 €, panes, cocinas marineras, guisos y pucheros, son algunas de las secciones que sin duda se solapan pero reflejan la riquísima realidad culinaria de Valencia. Algunas crónicas desde Cataluña (Miquel Sen), el ”Norte” (Pepe Barrena), Asturias (Eufrasio Sánchez) o Madrid (en el sentido amplio de la palabra ya que Carlos Maribona incluye El Bohío y Las Rejas) acompañadas de respectivos “rankings”, completan la propia lista de Vergara de los mejores restaurante de la Comunidad, los “Notables”. Ya podrán comprobar que en casi todos los casos obedecen a criterios eminentemente subjetivos por parte de sus respectivos autores, a veces sorprendentes pero donde aparecen restaurantes injustamente olvidados por las guías “serias” como por ejemplo Els Pescadors de Llançà o el Gaminiz de Vizcaya. Los mejores de Valencia: Quisque Dacosta, Ca Sento, L’Arrop y Paco Morales. Este último entra en fuerza con un 8 , Jordi Garrido de Portal Fòsc con un 7,25.
Pero este Anuario incluye también un comic disparatado plagado de referentes cinematográficas, como todas las crónicas de Vergara ( o de Ibn Razin, su alter ego) que tienen, como pequeño prólogo, algunas frases extraídas de los diálogos de las películas preferidas por el autor, tan cinéfilo como gastrófilo.
No se pierdan el álbum de fotos antiguas donde aparecen un jovencísimo Juan Mari Arzak o un Pau Albornà sentado en el regazo de Ferran Adrià…
Ed. Prensa Valenciana S.A.
25 €
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levante.atencionalcliente@epi.es
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Todas las entradas de Philippe Regol

Albert Iglesias
Hamburguesas con carne de Vallfogona de Balaguer y buen pan, normal o “king size” de 200 grs, (75 % ternera, 25% carne magra) y butifarra del mismo pueblo,

foccacias de su propia panadería (probar la de verduras naturales, buenísima.), bocadillos de pollo Rei, certificado,
patatas bravas (cortadas algo gordas) con su curiosas salsa brava ( más de sabores de tomate fresco que confitado) de elaboración propia, igual que la mayonesa y el ketchup. Patatas chips Sarriegui, fritas en aceite de oliva virgen. Un sin fin de detalles que denotan las ganas de hacer correctamente las cosas.
Los que piensa que se puede comer una hamburguesa por 1 € , pueden irse a otro sitio. Aquí rondan los 5 € pero la calidad está garantizada. Un detalle. Se os preguntará por el punto de cocción.
Una de las particularidades de la casa, es el gran surtido de cervezas artesanas, amen de unas cuantas de importación (Méjico, Argentina, Bélgica, Checa etc).
Las artesanas son muy interesantes.
A mi me encantó la Almogàver, con un toque ácido sorprendente.

Para los curiosos, están las Glops tanto la ahumada como la tostada (malta tipo Munich) o la Cerberus Moreneta . Para los clásicos, Estrella y para los abstemios Agua de Moritz.
Otra sorpresa. Los postres (3 €). Provienen directamente de la pastelería de la Merced colindante, también propiedad de la familia Iglesias. Helados artesanos. Mousse de chocolate blanco y negro. Pero sobretodo, hay que probar los Borinots, unos pastelitos creados por Albert, a base de bizcocho, pasta de avellana, almendras concassé y una pizca de sal que le sienta muy bien. Un bocado delicioso que recuerda un poco el Ferrero Rocher.


Posibilidad de comprar las cajitas de 18 o 32 € para llevarse. Les aconsejo entibiarlos cinco segundos en el micro.
No me podrán negar que este Frankurt no se parece a ningún otro.
Desde los dos estrellas michelín hasta las hamburguesas de Cal Tiana… Hay un momento para todo¿no?
TIANA Frankfurt
c/ Ample nº 15
Abierto sólo por las noches.
93 302 24 41
Abierto de 19h a la 1h de la noche.
Cerrado lunes y martes (abierto si es víspera de fiesta).
http://www.borinot.es/
Cervezas “Almogàver”
victor@almogaver.cat
ECOFASTFOOD, VINOS, DISEÑO,INFORMALIDAD.
El espacio es muy particular. Mis fotos “de andar por casa”, al menos las que pude hacer evitando, por discreción, enfocar a la multitud que abarrotaba el local, nunca reflejaran su calidez, su luminosidad y su encanto fresco. Cocina vista nada más entrar y una U que rodea la portería del 251 de la calle Diputación. Zonas de taburetes muy ergonómicos del marido de Stella MacCartney , Alasdhair Willis, y algunas mesitas. En la parte alta de la pared macetas por doquier, un detalle que delata la pasión de Tost por las plantas. Frescor de las plantas pero también cálida presencia de la madera, hasta en la zona de los aseos, de visita obligatoria.
La hoja que reparte en la entrada Ferrer Salat al acoger a los asistentes invoca los criterios eco-sostenibles del diseño y del mismo funcionamiento del local. Interiores saludables, materiales y mobiliarios ecológicos, ahorro energético e hídrico.
Pero la ecosostenibilidad del “continente” no pretende otra cosa que reflejar la ecosostenibilidad del “contenido”. Los productos manejados en la cocina de Fastvínic son todos de proximidad o ecológicos. Los mejores panes (Baluard, Turris, Forn de la Trinidad), embutidos (delicioso el bocata de “bull”), trucha de río etc. Muy bueno el bocadillo de perdiz en vinagre. Bajo la dirección del chef de Monvínic, Sergi de Melià, la “cocina” de Fastvínic pretende ser sencillísima e informal. Un simple local donde se puede comer algo rápido a cualquier hora del día. Ensaladas (como la Caesar pero con queso autóctono) y panecillos.(En las fotos se ven mini bocadillos o sandwiches especiales para la inauguración. Eso sí, regados por las mejores denominaciones catalanas. Como curiosidad, el cliente se servirá a sí mismo eligiendo entre las veinte botellas a su disposición, gracias a un sistema de tarjetas insertadas como en un cajero automático. Precios muy diversos como lo podéis comprobar.
Los postres serán de Oriol Balaguer. El diseño gráfico corre a cargo de Judit Prat, colaboradora habitual de Monvínic.
FASTVÍNIC
c/ Diputación nº 251
93 272 61 87
http://www.fastvinic.com/
ALTA COCINA DEL TERRITORIO EN UN MARCO MÁGICO
En el caso de Les Cols , he podido comprobar como, poco a poco, la cocina de Fina Puigdevall y de su chef Pere Planagumà se va definiendo con más claridad aun que en mi última visita.
Un perfil culinario que se podría definir como Alta Cocina del Territorio pero que alcanza en su expresión gustativa y estética un nivel de modernidad notable. La zona de la Garrotxa sería el leitmotiv territorial que atraviesa esta cocina eminentemente de proximidad. Un pequeño patriotismo comarcal que pretende ennoblecer los, a veces humildes, productos de la zona como el trigo negro (“fajol”) cultivado exclusivamente en esta región, las judías de Sant Pau, los nabos negros, los simples huevos de gallina recogidos el mismo día, la “poma del Ciri “(tipo de manzana), la patata del Vall d’en Bas, pero también los pies de cerdo, la liebre, la preciada becada o los magníficos quesos del Pirineo catalán.
En esta tierra de volcanes, los pescados no entraban en la dieta tradicional de sus habitantes. En el menú de Les Cols , únicamente aparece el bacalao y una ventresca. Ni ostras, ni lubina, ni gambas. Aquí realmente, tenemos la impresión de comer el paisaje, de degustar el territorio. Y no me refiero a estos platos tan de moda que pretenden representar de una manera realista y figurativa, casi diría alegórica, los huertos circundantes, sino a una representación más contenida, más simbólica de la Tierra.
No tengo nada en contra de las hierbas, flores o germinados. Sólo defiendo su uso con criterio y no como una simple decoración irreflexiva y aleatoria. Por este motivo, llama la atención esta pureza tan poco frecuente en el emplatado. No sé si es una decisión deliberada por parte de Fina y Pere, pero si fuera el caso, la encontraría muy acertada.
Tampoco hay ninguna concesión a la pretendida estética de los brochazos, purés “aplastados”, cordoncitos y otros adornos, “signos de modernidad” impersonales que encontramos en muchos sitios.
Sin embargo, no se podrá negar que estamos ante unas construcciones sobrias pero actuales, una culinaria que recurre a técnicas tradicionales (en el arroz), clásicas (en el civet) y modernas (“caviar” de judía, kuzu en otros platos) y una estética despojada y limpia. Cocina madura, integradora de estilos, alejada de cualquier efectismo (aunque no exenta de algún juego como en los “calçots” o el blini), sostenible y sobretodo, sobretodo eminentemente sabrosa con algunos platos antológicos (papada, becada, liebre).



Para los que nunca han ido a Les Cols, todo vale la pena como lo he comentado en posts anteriores, empezando por el espectacular interiorismo (Premio FAD 2003). Ahora todo queda al mismo nivel de excelencia : marco, sala,
En Les Cols, la progresión ha sido constante. Desde los inicios en que la cocina pecaba a veces de una cierta insipidez hasta hoy en que los sabores se encuentran mucho más definidos sin que los platos pierdan una ápice de elegancia, el cambio es notable.
LA VANGUARDIA MARINERA DE PACO PÉREZ
Y pronto se dará el salto a Berlin. Una ciudad que parece acoger con mucho entusiasmo a la cocina de nuestro país ( Paula Casanovas y Flip Planas en el Gat Point Charlie y de Dos Palillos en la Casa Camper ).
El hotel Das Stue acogerá su “5” by Paco Pérez ( y no Five para que de esta manera todos lo puedan pronunciar en su idioma).
Pero ha sido desde la tranquila bahía de Llançà de donde empezó esta pequeña conquista del mundo. Desde la casa madre de Miramar, en su origen un simple restaurante de cocina marinera con nombre redundante y banal que regentaban los padres de Montse su mujer, Paco llegó, gracias a la voluntad y al trabajo, a veces oscuro, al reconocimiento de la exigente Michelín.
Más que mirar al mar el comedor de este restaurante parece invadido por él. Este viernes pasado, el sol era resplandeciente y el color azul dominaba el ambiente, hasta el punto que mi humilde cámara Olympus de bolsillo no supo reaccionar ante tanta luminosidad azulada…(disculpen pues la calidad de las fotos).
Paco nos avisa que el menú largo es “cocina de vanguardia”. Lo dice con un tono “el que avisa no es traidor”. Este rincón de la carta donde se explaya con su infinidad de snacks, tapitas y platitos bien construidos, es su auténtico juguete. A pesar de que muchas de las técnicas empleadas pertenecen a su vecino y admirado Ferran Adrià, es en este menú donde expresa su verdadera personalidad. Ya que Paco no es un mero imitador, sino un intérprete hábil y creativo de la culinaria bulliniana.
Una pregunta que me olvidé de hacerle a Paco. ¿Los inspectores tiquis miquis de la guía Roja, que tienen fama de comer un primero y un segundo, llegaron a probar los 21 servicios de menú degustación? Otra manera de hacer la pregunta.¿ Esta segunda estrella recompensa a la cocina de vanguardia o también a la magnífica cocina marinera más tradicional (pero a la que Paco aplica todos sus conocimientos de cocina moderna)?
Imagino que habrá sido un reconocimiento al buen hacer general de la casa y que la Guía en su afán de abarcar todos los estilos de cocina habrá sido capaz de premiar este tipo de restaurante donde justamente cohabitan en paz el arroz de sepia y bogavante, la bellísima “gamba en fósil” o el pil-pil de espardeñas con ajo negro y shots de perejíl , plato bisagra, de “tercera vía” que está en la carta “clásica” pero añadió al menú que tomamos. Un último comentario general de cara a la Roja, antes de hablar de la magnífica comida que hemos hecho en Miramar. ¿Quién ahora podrá decir que Michelín castiga la cocina innovadora cuando en una misma añada concede la segunda estrella a Calima, Freixa, Azurmendi y Miramar y la quita a Hispania y a El Cingle? Esto se llama saber navegar magistralmente sobre las olas…
21 PLATOS. 21.
Snacks y tapas.
Paco me garantiza que es exactamente lo que se da en el menú de 85 €. Esto podría ilustrar la relatividad del concepto de caro y barato en la restauración. Hay restaurantes de 100 € que son caros y restaurantes de 100 € que no lo son. Depende de lo que se ofrece. También hay restaurante de 40, de los cuales hemos hablado también alguna vez, que son carísimos. A partir de estos tres casos, pongan Vdes los nombres que crean convenientes…
Pisco Sour. Limón Cru y la bola helada del coctel. Acidez y frío extremos. Excelente comienzo para preparar las papilas.
Tempura de huevo de codorniz y hueva de trucha, con reducción de soja añeja y sake. Delicioso bocado. Sabores profundos de la salsa.
Bolsitas de ovulato con praliné de piñones y jengibre. Divertido. El sobre se disuelve en la boca.
Avellanas miméticas (trampantojo). Más un petit-four que un “aperitivo”. Lo dulce y la grasa saturan el paladar antes de hora.

Cristal de pan (toque dulce) con una panceta ibérica imponente.
Rovellones (níscalos) a la brasa.
Tartaleta crujiente de maíz, quiquos de foie gras (parecen shots) y café Lyo. Buen juego de sabores y texturas.
Algodón de azúcar con cabeza frita de la gamba. “Araña de mar”.
Jamón ibérico (su grasa con toque delicioso de rancio) con “tomate”, una espuma, creo, liofilizada, de textura etérea y que se disuelve en unos segundos en la boca.
Bombón de sésamo negro. Bocadito de una sosez muy nipona.
Ensalada César. En un bocado, todos los sabores de esta ensalada clásica de pollo,…Delicioso.
En ese momento llegó el pan. Pan de coca de aceite y otro de aceitunas negras. Buenos ambos aunque algo soso el segundo.
Es el comienzo de los platos propiamente dichos.
Ostra brasa, espiral de crema de yuzu y en medio, salsa ponzu, pequeña esfera de agua de ostra. Muy bueno pero demasiada intensidad de la acidez.
Navajas con trompetas, falsos macarrones (¿agar?), jugo de pollo de payés y toque de sudachi (limón verde japo). Un plato delicioso. De lo mejor del menú.
Otro plato espectacular: Erizos de mar (estamos en la región de les mejores “garrotes”). Algas (wakamé, osmundea, codium), hilos de huevo-nitro, caviar de aceite.
“Fósil de gambas”. Sobre una fina lámina crujiente de ovulato (creo…), azúcar (o fondant) y polvo de boletus, la gamba apenas cocida, las patitas fritas, dados de setas, flores de romero. Un plato de una gran belleza. Una pena que la base fuera demasiado dulce.
Huevo curado con soja y miel, parmentier de amanitas cesárea(una seta más interesante por su textura que por su sabor), botarga, hueva de salmón, caviar. Muy bueno también. Agradable textura del huevo. .
Espardeñas al pil pil, tripa de bacalao, ajo negro, shots de perejil. Espardeña tierna, gelatinosidad del conjunto. Un plato 10 en el menú, que Paco tuvo la buena idea de añadir.
A partir de este momento llegará lo que llamaría la “secuencia verde” del menú.. Sabores más vegetales que llegan después de unas subidas y bajadas entre lo salado, las puntas de acidez extrema y lo dulce. El exceso de dulce en los snacks sería tal vez la única nota negativa que vería en esta cocina por otra parte excepcional. El día en que Paco se proponga equilibrar la dosis de dulce en su cocina salada, algunos de sus platos alcanzarán un nivel gustativo más esplendoroso aun.
Delicioso el calabacín en varias texturas. La crema de las pieles con su gratificante toque de amargor, los “esféricos” cuadriculados (un oxímorón) con su pulpa al azafrán, la flor frita.
Grandioso el risotto (un arroz cremoso sería la palabra más oportuna por estar donde estamos), con alcachofa, tropezones de boletus, finas láminas de melanosporum y cigalita. ¿ Cuántas veces habré deseado comer un arroz así en Italia? Los arroces más “difíciles” de ingerir y de digerir (por la crudeaza del grano) los he comido allí.
El de Paco es uno de los mejores arroces cremosos que haya probado. Para los “integristas” del aceite de oliva virgen, decir que lleva evidentemente mantequilla…
Excelente el gallo con verduras de otoño ‘(alcachofa, “chiffonnade” de acelga y un cuscús de coliflor que se anuncia pero que no supe encontrar). Muy buena la salsa “Meunière” de hinojo.
Me encantó el postre. Digno del mejor Michel Bras. Higos al cardamomo. Una teja ondulada, crujiente, de pan de especias (paradójicamente poco dulce) rellena como de una ligera pastelera. Un sensacional helado hecho con el alvéolo blanco del higo (como su albedo por así decirlo) y un aire su piel. Sabores frescos de higo verde, aromas a hoja de higuera…Elegancia de los sabores y de las formas.
Muy bueno también la “deconstrucción” de una tarta Sacher con un helado de vainilla, pero aun estábamos pensando en el primer postre…
Petits- Fours: un financier, nube de pasión, pâte de fruit de frutos rojos, stick etéreo (¿espuma deshidratada?)de regaliz.
Como solía decir nuestra famosa Guía:¡! “ Merite le voyage” ¡!
Si. La experiencia gastronómica de Miramar, bien merece un pequeño desplazamiento.
Hay otro menú , más corto a 60 €.
Ante la nueva situación que se le presenta, Paco contempla la posibilidad de alargar tal vez un poco su periodo de cierre anual (de momento enero-febrero).Posibilidad tal vez motivada por la dedicación a los negocios paralelos que atender y la potenciación de su taller de pruebas. Miramar, a pesar de la discreción y humildad que siempre ha caracterizado a su chef, también se ha convertido en una marca que empieza a contar en el panorama gastronómico del país.

El sommelier Toni Gata, fiel a la casa desde el primer momento.
MIRAMAR
Paseo Marítimo nº 7
972 38 01 32
Llançà (Girona)
Dispone de una decena de habitaciones.
LA COCINA MEDITERRÁNEA Y CATALANA DE UN FINLANDÉS


Dani , el pastelero, Didac y Pol Montés, y el cocinero Jani Paasikoski
Estos principios aparecen en medio de la carta e informan al cliente con una declaración de intenciones nítida y rotunda:
“Elaborar directamente todos nuestros platos con un tratamiento natural del producto y la utilización de técnicas que respetan su sabor y su textura”. O bien: “ Producto de proximidad, ecológico y de temporada para un modelo de alimentación sostenible, saludable y que respeta el medio ambiente”.
¿Tendrá algo que ver el origen finlandés del cocinero, Jani Paasikoski con estas ideas que recuerdan curiosamente el manifiesto de la Nueva Cocina Nórdica?
En todo caso, nos les gustan mucho las etiquetas a estos chicos de L’Etapes. Antes que bistrot, prefieren hablar de un pequeño restaurante, un modelo de negocio muy propio de Barcelona.
Pol y Dídac Montés lo crearon hace apenas un año , colindante del ya bien conocido Routa (nominado para restaurante Revelación en Madridfusión). Hace cuatro meses que Jani se incorporó al equipo, sin ser socio, pero con la implicación y el entusiasmo a la misma altura que la de los dos hermanos.
Pol, también cocinero pero ahora involucrado en las tareas de dirección del restaurante, y Dani , el pastelero, se conocieron estudiando cocina en la Escuela Hoffman y se han vuelto a reunir en este proyecto.
Jani, como nadie en el equipo, quiere limitarse a cocinar un simple menú de mediodía a 15 €. Detrás de este simple menú, se esconden intenciones gastronómicas más ambiciosas. El hígado de pato de Can Manent (el que gasta o gastaba Quique Dacosta), el pollo de payés, los inagotables huevos de Calaf, el queso Tou dels Tilers que acompaña la hamburguesa, los productos con IGP o la vainilla de Tahití que aromatiza algunos de los postres, son detalles que no engañan. Signos innegables de las ganas de un buen hacer que impregna la carta de esta casa.
Y sin embargo los precios son de lo más comedido. Menú Gourmet a 25 €, menú Selección a 29 € o menú Fin de Semana a 21. Con estos precios, en algunos restaurantes de Barcelona, no te dan ni los buenos días. Evidentemente el marco es sencillo pero no exento de un cierto confort. Todo está nuevo y sin embargo cálido. Acogedor. Gracias sin duda a estas maderas (paredes antiruidos), a las sillas, muy confortables,
Ya saben de mi curiosidad en probar menús económicos y sin embargo de calidad. Es lo que quise probar en L’Etapes (¿nombre metáfora para estos chicos que quieren crecer de peldaño en peldaño?) no sin lamentar tener que renunciar a los platos de la carta. La cocina de Jani (Catalana y Mediterránea, una etiqueta que sí reconocen) bien se merecerá en el futuro otra visita. Este finlandés de 30 años, que ha pasado la mitad de su vida entre Málaga y Barcelona, se ha formado en restaurantes de “altura” como el Dos Cielos, donde más a permanecido, pero también en Vía Veneto, Racò d’en Freixa o Bravo.
Fuera del pequeño menú, me hacen probar un par de entrantes:
Y una muy agradable crema de calabaza con un riquísimo raviolis de perdiz y frutos secos. (7, 5 € la ración entera…).
El menú empieza con un salteado de alcachofas (un poco pasadas de cocción) sobre una crema de topinambo, daditos de anchoas, rúcula y láminas de parmesano.
Luego llega la lengua de ternera guisada a baja temperatura, muy entera, casi tersa, renunciando a su destino de carne melosa, para adquirir esta sorprendente textura tersa, que ya había experimentado otra vez en un menú del Gresca. Por encima unas oportunas alcaparras, cebolla crocante y un buen puré de patata.
Rico “canelón” de plátano caramelizado con una chantilly de mascarpone y una lima anunciada pero cuya aroma y acidez no se encuentra a pesar de que se agradecería para compensar el dulzor y la grasa.
15 € con la bebida. El pequeño comedor y la salita “privada” del fondo estaban llenos. La gente, desconfiada al principio, prueba el menú pero acaba volviendo otro día para probar los platos de la carta. Es lo que pienso hacer ya que quedé, entre otros platos, sin probar el mi-cuit de foie gras, el arroz seco con sepietas o el pie de cerdo relleno de butifarra de perol, setas y judías de Santa Pau…
L’ ETAPES
Enric Granados nº 10 (esquina Consejo de Ciento)
93 323 69 14
Cierra domingo y lunes.
AHORA CON LA ESTRELLA…
Esplendido el servicio de sala dirigido por Raquel Ripollés y magníficos los vinos recomendados por el sommelier Juan Antonio Nieto (que se tomará pronto un par de meses sabáticos).
Desde la larga mesa de la cocina, se contempla el trabajo de toda la brigada con Javier Torres y Mila en el mando. El restaurante está lleno ese sábado 4 de diciembre . Con estrella o sin estrella el éxito de este restaurante es incuestionable. En el “coup de feu”, ni una voz, ninguna impresión de agobio y sobretodo ningún olor a cocina invade la sala.
Aperitivo.

Chipis de patata con crema de romero y flores. Buñuelos de bacalao.
Ensalada de huevo rojo de Extremadura (por la tierra donde se crían las gallinas) y tartufo blanco. Bueno este entrante pero un poco soso. Le faltaría algún pequeño tropezón de un encurtido para dar un toque de acidez sin que remoje o domine el conjunto, o anule la trufa, como lo haría una vinagreta.
Mi acompañante descubre la cocina de Dos Cielos por primera vez y aplaude la crema de mandoquiña y cará con perlas de sagú. Yo mismo no me canso de volverla a comer. Javier me explica que se ha convertido en un plato intocable de la carta.
Primera florada de guisantes del Maresme. El caviar verde (para utilizar un término algo cursi) de la Cataluña. Los invernaderos provocan este adelanto tan espectacular de algunas verduras tempranas. Aquí se presentan en un delicioso guisote con tendones cartilaginosos de ternera.
Espectacular el arroz de setas. Estos gemelos tienen una mano increíble para los arroces y en hacer caldos de una gelatinosidad sorprendente. Con las texturas de las setas, bien firmes , el crocante de los mini calabacines y la gramínea en su justo punto, el resultado en boca del conjunto resulta extremadamente goloso.
Bacalao en gastrovac con caldo de jamón ibérico, “ fredolics” (negritas en castellano) y «llanegas «(no me gusta su nombre en castellano: babosa negra). En la carta se especifica la cocción en gastrovac mientras que el camarero recuerda al cliente que es un invento de los gemelos. Hacen bien. En este mundo todo se olvida.
Vuelvo a degustar la liebre a la Royale sobre un brioche. Buenísima. Sólo pediría, como la otra vez, un poco más de fluidez a la salsa.
Carro de quesos impresionante.
Un poco de Reblochon y de un queso muy cremoso de los Pirineos, parecido a un Saint Félicien.
Muy buenos los postres del pastelero, Nuño. (En la foto con el sommelier).
Un sorbete de limón sobre teja de naranja y gelatina de té negro (Un “té con limón”). Se podría reforzar el amargor del té para que “luche” con la potente acidez del limón.
Arroz con leche, mandarina y boniato.
Y macadamia con café y chocolate. Este último postre construido como una pequeña tarta de Fauchon.
Excelentes panes, también ejecutados por el pastelero.
Muy esponjoso el pan abriochado de nueces que se sirve con los quesos.
La tendencia es imparable. Vuelven los panes a la alta gastronomía. Panes grandes cortados en sala. Por su valor nutricional y simbólico en nuestra ahora reconocida “dieta mediterránea”, sin duda, o para que el cliente tenga a mano este pan para pacientar entre plato y plato, pero también para volver a recuperar este placer de mojarlo en una salsa. Un placer que se había perdido, primero por la prohibición de hacerlo en la “alta cocina” y luego por la casi desaparición de las salsas en la cocina de vanguardia. Barbot me dijo un día que, al controlar mejor las cocciones de las carnes, ya no había necesidad de salsa. Error. La jugosidad de una carne no exime de una buena salsa y no debe privarnos del inmenso y atávico placer de mojar pan. Esta búsqueda del disfrute de una buena salsa podría ser uno de los muchos motivos del retorno entusiasta de una buena parte de la clientela de restaurantes gastronómicos a la cocina tradicional, cansada de los jugos reducidos y de las gotitas de caramelos de Módena o de PX.
Otra de mis digresiones…
Para los que acuden por primera vez a Dos Cielos, les aconsejo que no se pierdan la ostra con pepino y morro de ternera, los raviolis de foie-gras, y el arroz de espardeñas y salicornia. Tres platos entre muchos que vale la pena probar.
Dulce momento para los gemelos. Por la estrellita y por las proposiciones que les caen. ¿Tal vez en el futuro algún restaurante en Nueva York?
St Urbanshof 09
Riesling. Mosel.
Lanius de Alta Alella.
Ctonia
Jaume Serra. Empordà.(han desaparecido las palabras “Costa Brava”).
Waipara Swing 06
Pinot noir. Nueva Zelanda.
Curial 08.
Moscato d’Asti.
EL RETORNO DE UN MAESTRO
JEAN LUC FIGUERAS y su segundo Alain Guiard.

Después de unos años algo inestables, que le han llevado de asesoramientos en La Fragata de Sitges hasta un hotel balneario en el Valle del Boí, Jean Luc Figueras vuelve a Barcelona para llevar las cocinas (+ desayunos + room service) del restaurante BLANC del Mandarín Oriental del Paseo de Gracia.
Espacio diseñado (como todo el resto del hotel) con un buen gusto exquisito por Patricia Urquiola. Aunque estos sillones “emanuelescos” desentonan un poco en medio de estos mullidos sofás y esta mesa colectiva…En todo caso, son diversos estilos para una cocina abierta.
El jueves pasado, en todo el Paseo de Gracia, las tiendas permanecían abiertas hasta la medianoche y algunos de los restaurantes repartían comida a los transeúntes. Carles Abellán estaba al pie del cañón en la esquina con la calle Consejo de Ciento y Carme Ruscalleda repartía caldito en la entrada del Mandarín, donde para más inri se inauguraba la nueva tienda Tiffany’s. Así que estábamos lejos de cualquier reparto de rancho popular para los indigentes. Sólo “beautiful people” por todas partes como Boris Izaguirre que no paraba de ir de mesa en mesa en la sala totalmente llena del Blanc.
Después de este momento “Ecos de sociedad”, volvamos a Jean Luc y a su rentrée culinaria. Vuelve con un sólido equipo de cocina compuesto entre otros por Alain Guiard, quien fue segundo de Xavier Pellicer en L’Abac, Xavier Lahuerta, quien lo fue en el antiguo L’Abac de la avenida Marqués de la Argentera, ahora recién retornado de su estancia en Rocamador, y Gonzalo Isla que ya había pasado por las cocinas del “Jean Luc Figueras”, ElBulli, Vivanda etc…
Se empezó con un pâté de campaña con pepinillos y pan de Triticum (este pan ya está presente
en muchos restaurantes).
Degustación de caracoles de Borgoña (hacía años que no comía caracoles cocinados de esta manera). Los llaman en la carta “Caracoles Pretty Woman” en referencia a la escena de la película. Muy buenos.
Canelón de cigala, con tomate confitado y oliva negra, salsa holandesa. Un plato clásico de Jean Luc. Muy bueno pero eché de menos más potencia de sal y de acidez en la salsa. Sólo se pone una “lágrima” de esta salsa y tiene que ser el “nervio” del plato.
Realmente delicioso el plato de guisantes del Maresme con “llanegues”. Esta seta suelta una gelatina natural que en este plato se ha aprovechado para hacer un “pil pil” de setas y guisantes.
Todo un lujo comer una “Côte de boeuf” del Limousin, perfectamente reposada servida con una
salsa bordalesa (vino+jugo de carne)
y unas patatas “pont neuf».
En ese momento de acercamiento culinario galo en el menú, el sommelier tuvo la excelente idea de proponernos una copa de un syrah de Crozes Hermitage (zona del Ródano). Era exactamente el vino que estaba deseando. Nada que ver con los tintos pesados ( tan de moda por lo que se ve) que matan los matices de la comida con sus 15º de alcohol. Acabo de leer por curiosidad la ficha de Mundovino sobre este vino y entiendo ahora mi emoción con este vino.
Postres.
Elegantes en emplatado, refrescantes y buenos. Tanto el canelón de piña caramelizada con granizado de hinojo,
como la Ensalada de manzana “cru”, espuma de maría luisa, sorbete de manzana verde, crema brûlée y hojas de sisho. Excelente, aunque se podría potenciar un poco el sabor a maría luisa.
Los platos de brasserie (así pretende definir Jean Luc a este restaurante) que conviven con elaboraciones más “gastronómicas” y una parte de la carta más asiática, hacen de este espacio un lugar difícilmente etiquetable, muy en la onda de ambiente fashion londinense: música, barullo, poca luz y gente “guapa” que mira y se deja ver.¿Fooding? Sin duda. Pero encima se come bien…
Este verano, Jean Luc y su equipo se encargarán de la magnífica terraza que se sitúa en la parte trasera del edificio, en el interior de la “manzana”. Platos sencillos para disfrutar plácidamente de la noche estival: carnes a la brasa (Josper), pastas y ensaladas.
En fin, Jean Luc ha vuelto a la primera línea de la gastronomía barcelonesa y por lo que nos dice, para quedarse…
Menú mediodía 39 €
Menú degustación (a partir de esta semana) 48 € (2 tapas, 4 platos y 2 postres).
BLANC
Hotel Mandarín Oriental
Paseo de Gracia nº 38-40
93 151 87 83
(Ver reportaje y fotos en el último nº de la revista Chefsbook).
AQUÍ TENÉIS A LOS RESTAURANTES QUE COMPETIRÁN ESTE AÑO . LAS FICHAS DE LOS CANDIDATOS SON DE LA PROPIA MADRIDFUSIÓN. Ph.R.
CANDIDATOS AL PREMIO RESTAURANTE REVELACIÓN
MADRIDFUSIÓN 2011
JOËL
Rafa Soler regenta un pequeño bistrot en Denia en plena Costa Blanca alicantina donde pone a punto una cocina moderna y sencilla extraordinariamente gustosa. Platos en los que poseen especial notoriedad los pescados y mariscos de la zona y donde se funden los sabores tradicionales del entorno con detalles imaginativos particularmente acertados. Contrastes dulces /salados, y notas amargas y picantes que se suman a texturas delicadas para lograr una de las mejores interpretaciones del recetario tradicional en clave contemporánea. Una muestra fehaciente de la “tercera vía” desde una perspectiva emocionante.
ANNUA
Oscar Calleja trabaja al borde del mar en San Vicente de la Barquera (Cantabria), junto a un espectacular vivero de ostras y mariscos. Después de perfeccionar su técnica junto a maestros como Dani García, Juan Mari Arzak y Ferran Adrià, ofrece platos elegantes influidos por ese desparpajo creativo que ha caracterizado a la cocina moderna española durante los últimos años. Texturas delicadas, fragancias complejas y contrastes estudiados que se traducen en recetas como el bacalao confitado en cocido montañés o el “bosque” de vaca pinta al palo de eucalipto.
VIRÚ
En muy pocos meses, el joven Kiko Ceballos, peruano formado en España, ha conseguido que su restaurante Virú ocupe un lugar destacado en la oferta gastronómica madrileña. Su cocina, peruana moderna (novoandina), basada en platos tradicionales de su país (ceviche de corvina, arroz con pato, causa limeña, lomo saltado) pero interpretada con toques sutilmente creativos, es de una fiabilidad enorme. Con una habilidad inusual entremezcla lo ácido con lo astringente y las notas picantes y ahumadas con dejes agridulces incisivos. Sabores que dejan traslucir una sólida formación académica.
BESANA
Curro Sánchez Noriega y su socio Mario Ríos han puesto en pie una versión de altura del nuevo tapeo sevillano. Una neotaberna empeñada en socializar la alta cocina, en la que se ofrecen tapas y recetas con raíces, interpretadas de forma moderna. Y todo ello en el pueblo de Utrera (Sevilla), en una antigua sinagoga judía transformada con golpes de interiorismo contemporáneos. Un marco que anticipa las esencias de su espléndida cocina, que en pequeñas porciones se sirve en mesitas o a pie de barra en pequeños taburetes con un nivel que ya quisieran muchos restaurantes.
AMARANTO
El mejicano Armando Saldanha, afincado en España, ganador de concursos en algún congreso, ha pulido su peculiar estilo hasta convertirse en uno de los mejores cocineros de las islas Canarias. En su recoleto restaurante en el corazón del valle de la Orotova, que mira al mar desde la montaña, ha logrado atraer la atención de forma poderosa con recetas en las que a partir de los sabores de la tradición local imagina un mundo diferente de fusión y contrastes. Sabores de las islas con toques mexicanos pasados por el filtro de la modernidad y el sentido del equilibrio. Conceptos muy nuevos y frescos.
ROUTA
Nueva cocina nórdica, reza el eslogan que preside la entrada de este recoleto local de Barcelona donde las bases de su cocina tienen un aire diferente. Platos modernos que entrelazan alimentos icono de la despensa escandinava (encurtidos, arenques, remolacha, rábano picante) con fórmulas inequívocamente mediterráneas. Propuestas que no se parecen a nada. Y todas servidas con un sentido estético puntillista y diferente. En la lista, patatas chips con mayonesa de gambas, royale de foie-gras con migas dulces y especiadas… Y de postre, gajos de albaricoque con café. Una revelación salpicada de sorpresas.
JOVEN COCINA DEL TERRITORIO EN EL MARESME

A 17 km de Barcelona, hacia Mataró, está el pueblo de Masnou. Un pueblo relativamente próspero ya que alberga aun varias industrias, a parte evidentemente de las actividades pesqueras y de las próximas huertas del Maresme. Buenas verduras, buen pescado y clientela adinerada constituyen tres condiciones ideales para instalar un restaurante. Es sin duda lo que pensaron hace un año Joan Aldana, antiguo directivo de banco prematuramente jubilado y su hijo de 31 años Miquel ALDANA, recién llegado de la preceptiva tournée de los fogones. Estancias formativas que le llevaron después de unos estudios en la vecina escuela hostelera de Sant Pol de Mar de Alkimia a Can Jubany pasando por un Relais & Châteaux en las afueras de Paris.
Mientras que Joan atiende la sala de este TresMacarrons, confortable y siempre muy concurrida y los fines de semana abarrotada, Miquel se ocupa de los fogones con un equipo de cocina compuesto por unas cinco personas. Hay algo de gracioso en el nombre del restaurante que puede significar “Tres estrellas michelín” en el país vecino o simplemente la referencia a la pasta. No sé si la cocina de Miquel será en el futuro merecedora de uno de estos “macarrones”, tiempo al tiempo, pero se puede decir que se come ya fantásticamente.
Miquel es un cocinero curioso, goloso y abierto que procura siempre viajar para ver lo que hacen sus colegas, pero sabe perfectamente el estilo de cocina que le gusta. La cocina de producto, con sabores tranquilos y ricos, tratado con buenas técnicas de cocina moderna y algún toque, muy discreto, pedido prestado a la cocina de vanguardia, al menos en uno de los postres.
Aun se puede “leer” en su cocina la marca de sus influencias :Alkimia en el tartar, la berenjena ahumada y algún postre, Jubany en el suculento canelón, el potaje de garbanzos o en el soberbio arroz de calamar y cigala). También está en la carta la sobrassada rustida de Els Casals (uno de sus restaurantes más admirados) con panal de miel y pan de coca. Buenos maestros y excelente alumno.
Después de una fruslería a base de un pequeño blinis con espuma de mantequilla y hueva de dorada,
se entra en materia con una agradable ensalada tibia de alcachofas (un poco más al dente por favor), cigalita y fina juliana de naranja confitada.
Le siguió una muy buena crema de calabaza con queso de cabra caramelizado y berberechos.
Golosísimo el potaje de garbanzo con “cansalada” y hojas verdes de col , escaldadas y salteadas.
Canelón de pollo de payés con salsa de su jugo y parmesano rallado. Lo que se ve es lo que es. Buenísimo…
Miquel hace sin duda uno de los mejores tartar que haya comido. Bien cortado a cuchillo, con su textura de carne que se muerde (y no de papilla), es muy sabroso. Entremezclados, algunos piñones.
Sensacional, como lo dije, el arroz de calamar. El grano está perfecto. Para mí, lo confieso, no hay nada como un buen arroz seco con el grano en su punto (entero y resistente al diente pero cocido). Buen sofrito, buen fumet. Y la guinda: una cigala abierta añadida al último momento, anacarada.
Muy bueno también el lechazo de Aranda. Excelente salsa untuosa que delata su vino rancio. El ramillete de romero que “decora”, mejor infusionarlo en los últimos tres minutos en la salsa. Se le sacará mejor provecho. Otro detalle. Si los platos están correctamente salpimentados, lo que era el caso con la cansalada o el cordero, no hace falta ponerles a todos las eternas escamas de sal.
Muy bueno el primer postre: Pera de Puigcerdà (sólo queda un productor) con bizcocho de avellanas (hecho al micro) y yogur anisado.

Algo más pesado el último: Brownie con yogur, chocolate blanco y espuma (¿o chantilly ¿) de naranja.
Menú » Proposta Clàssica» de cinco platos a 39 €. El que tomamos, un poco más largo, vale 56 €.
Con el buen tiempo, se toma el vermút o el café en la pequeña barra con sus cuatro mesas debajo del cobertizo de la entrada. Proyecto de instalar mesas fuera de cara al buen tiempo, aunque el restaurante no esté en primera línea de playa. Buena iniciativa.
Tren Plaza Cataluña, parada en Ocata.
Veinte minutos por la autopista del litoral. Justo el tiempo de preparar este arroz de calamares que no se querrán perder.
TRESMACARRONS
Avenida del Maresme, nº 21
93 54092 66
El Masnou.
Cierra los domingos noche y lunes.
http://www.tresmacarrons.com/
(También alguna noche cuando hay Champion League).

Panecillos de Triticum. Buenos pero sigo preferiendo sus panes más grandes.






















































































































