7 comentarios el “ARROP.(Valencia).oct.2010

  1. Para mí actualmente, lo mejor de mi ciudad. Cocina sofisticada pero con raíces; servicio impecable; maridaje acertado; vajilla adecuada y local que, mediante una discreta decoración, da protagonismo a las ruinas históricas entre las que está enclavado. Y precios más que razonables.

    Saludos!

  2. Ni larga digresión ni evitable divagación.

    Lo mejor de esta crítica (sin desmerecer al resto).

    Enhorabuena.

  3. muchas gracias. A veces me da la impresión que me alejo un poco del tema pero me gusta también hacer estos comentarios porque , sino sería algo aburrido hablar solo de los platos

  4. >>Fueron diez años en que el hambre (o “las ganas de comer”, con su ligero matiz ) dejaron de representar el motor principal que impulsaba la visita al restaurante. Si acudía más bien por una cierta curiosidad en vivir una nueva experiencia y divertirse (reinado de la play food)< << Esa que eso lo hemos pensado desde hace tiempo. Para mí el bulli era un parque de atracciones.
    No se me entienda mal, quizá esas atracciones eran los resultados más extremos de la mejora y creación de ciertas técnicas que (probablenente) han beneficiado (mucho) a la cocina. Pero cuando ya se trata de la técnica por la técnica y de ver hasta que extremo se puede llevar un alimento…

    En fin. repito la enhorabuena.

  5. El sábado 16 de octubre estuve con 4 amigos comiendo al mediodía en Arrop. También Ricard tuvo la gentileza de prepararnos un menú especial, con platos que deseaba que probáramos (nos sirvió cinco arroces diferentes). Esto explica (parte) del desequilibrio del menú. Pero no explica la presencia y el exceso de frutos secos en demasiados platos (a mi humilde entender). Ricard nos dijo que los utiliza tanto porque le gustan, y porque le gusta su textura crujiente, el aporte de grasa y su personalidad mediterránea. Creo que si los usara con algo más de moderación, su cocina mejoraría.
    Más complicado de explicar (y quizá más difícil de solucionar) es cierta “pesadez” que noté en algunos platos: la ligereza, la sutileza no es la marca de la casa. Es cierto que yo no esperaba encontrar eso en Arrop: sabía que sería más fácil toparme con intensidad, potencia, sabores… pero pensé que habría algo más de equilibrio (equilibrio que apareció con maestría en el boquerón, con pepino y macadamias-y eso a pesar de que, es verdad, había demasiadas macadamias; y en los arroces de sardinas y pimientos y en el de caracoles).
    No obstante, la personalidad de Ricard me atrae, no creo que tarde en volver.
    Gracias por tu post de nuevo, Philippe.
    Un saludo,

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