La semana pasada me acerqué hacia un restaurante muy singular. No tanto por sus características como por su ubicación, en pleno polígono de los almacenes chinos de Badalona, no muy lejos de Las Tres Chimeneas. Un barrio que no conocía y que no hubiera conocido nunca si no fuera por esta visita a Los Olmos , un negocio familiar de tercera generación que tiene su origen en un familia de Granada emigrada a Cataluña en los años 60.
En la planta inferior del local se encuentra la cafetería y el restaurante de menú del día (10 €), mientras que en el primer piso, se sitúa OlmosGourmet , con algo más de pretensión gastronómica y confort. Ha sido, por cierto, recientemente premiado por la guía michelín con un Bib Gourmand. Esta distinción recompensa los restaurantes con buena relación calidad precio. Efectivamente se ofrece un menú degustación por sólo 24 € con aperitivo, entrante, primero, segundo, pre postre y postre. Sólo este esfuerzo por complacer al cliente a este precio, merece el aplauso.
Tal vez es el menú que tenía que haber probado, pero a veces las cosas se complican.
He tardado unos días en escribir este post porque no sabía cómo plantearlo. Lo mejor es hablar sinceramente. Hubo platos que me gustaron y otros no. No me cansaré de recomendar, en este tipo de restaurante de corte popular ( los de alta cocina también, es un tema aparte…) buen producto y sencillez en los planteamientos o construcciones de los platos.
La degustación empezó bastante bien con un pulpo acompañado de un ligero puré de patata y pil pil de pimentón. (Recordaré de paso que decir “parmentier de patata” es redundante). El pulpo estaba perfecto tanto de sabor como de textura. Una pena que se sirviera encima de una pizarra. En un plato un poco hondo se hubiera podido degustar de una manera mucho más golosa, con una cuchara. Las pizarras se están convirtiendo en una auténtica lacra, como lo pudimos comprobar ayer en el programa MasterChef junior con salsas que chorreaban por los lados.
Más complicado fue entender el canelón de jabalí con salsa borgoñona (rica), trozos de castaña, queso de cabra, higo y setas. Un plato que habría que reconstruir por completo empezando por no picar tanto la carne del relleno y quitar sin más miramientos el queso de cabra que daba un regusto agrio a la farsa.
Mucho mejor fue el bacalao, de cocción perfecta sobre una espuma de pimiento, (demasiado) aceite de “llauna” y verduras crocantes. Muchos ingredientes tal vez. El bacalao con la agradable espuma de pimientos y algunos ajos tiernos, que también llevaba, hubiera sido suficiente.
Muy gruesos los guisantes,servidos con cigalitas y en consecuencia demasiado harinosos. Cuando falla el producto hay que recurrir a un cambio de elaboración . En crema, tal vez hubiera funcionado. Un detalle también, que tiene su pequeña importancia, los dos o tres brotes de tahoon daban el típico y desagradable sabor a humedad, característico de esta hierba, que muchos cocineros no saben identificar en el surtido tipo Kopper Cress, y echan indiscriminadamente sobre las preparaciones. Terrible en boca. ¿ Por qué no en este caso recurrir a nuestro tomillo o a la menta? Otra vez apreciamos un exceso de aceite en el plato.
Acabé con un delicioso postre, en la que se notaba el paso por los cursos de la Escuela Hofmann de Estefanía y su hermana , quienes dirigen el restaurante. Un mini “coulant” con helado de vainilla, frutos rojos y coulis de mango. Prescindible el enrejado aunque no molestaba.
OlmosGourmet
C/ Francesc Teixidor 7-E
Cerrado domingos y festivos.
93 320 55 42
TWITTER: @PhilippeRegol
