18 comentarios el “SANTI SANTAMARÍA. Obituario.

  1. Es curioso que unos de los primeros recuerdos que me han venido a la cabeza haya sido también el repentino deceso de Vázquez Montalban en un lugar remoto.
    Solo puedo decir de SS que su legado perdurará mas allá de su generación al margen de polémicas y que en su restaurante siempre comi muy pero que muy bien.

    lluís

  2. Creo que todos hemos pensado en Montalban. Dos grandes pérdidas.

    Muy acertado lo del desequilibrio. La discrepancia es sana. Aunque, como bien dices, su gran error fue las formas y, sobre todo, la personalización en Ferran Adrià.

    En fin…

  3. Perdonen, pero me parece de muy mal gusto entrar en este discurso en momentos tan delicsdos, almenos por respeto a él y su familia.

  4. Me parece que lo he hecho con respeto AHORA y en aquel entonces. El mal gusto es oír alabanzas post mortem por parte de algunos que no lo podían ver, sobretodo a raíz de la polémica.
    Mis palabras son elogiosas ahora como lo fueron hace 4 años a pesar de haberme posicionado claramente del lado de Adrià. Entonces hubo algunos que me reprocharon mi tibieza hacia Santi.

  5. Primero, Santamaria es sin acento.

    Y segundo, y último, SANTAMARIA envidia de ferran adrià… JA, JA, JA… Hoy el cielo estará feliz porque comerán royale de becada

  6. Gracias

    Por cierto mi comentario no significa que no valore y admire la cocina de Ferran… Pero hace un tiempo en su blog alguien comparó el Cañete con el Vaso de Oro… Pues esto es lo mismo, pero elevado a la enésima potencia. Hay días y vida para todo! Y cada uno expresa sus convicciones sin titubeos, y si le apetece, personalizando. Y eso no es envidia, es valor sin hipocresía. O tenemos que ser borreguistas telecincoadictos también en los gustos culinarios? El talento está en Ferran, como también lo estaba en Santi… Y lo más importante que hemos de recordar es que los dos han demostrado su pasión por satisfacer nuestro apetito de sensaciones desde los principios más básicos hasta llegar al exponente más complejo… TRADICIÓN, INNOVACIÓN, PURISTAS, ARTISTAS… NO! Cocineros de Restorans porque desde pequeño me enseñaron que cuando me duele una muela voy al dentista y cuando quiero disfrutar de una comida especial voy al restorán. Y mis sentidos están entrenados que hasta del mínimo detalle, hecho con producto, técnica, pasión y franqueza, disfruto

  7. Realmente lamentable, nos queda su gran obra, libros que muestran su verdadera pasión por la cocina, ni más ni menos.

  8. Soy fiel admirador de la palabra de Santi, su cocina y su claridad son realmente escasas en estos tiempos de vedette y pandereta culinaria. Una lastima; no obstante nos quedarán sus clásicos franceses y algún nostálgico como yo que intentará recoger su testigo. Seguró que compartirá mesa con Fernand Point y Curnonsky, otros dos «grandes».
    A plus
    Le grand michu

  9. Estimado Philippe:
    Ayer, cuando mi esposa me llamó para decirme que mi amigo Santi había muerto, sentí una tristeza inmensa. Tristeza porque era mi amigo, alguien con quien había compartido mesa y conversaciones; tristeza porque la Cocina pierda un enorme cocinero; y tristeza, finalmente, porque se va el único contrapeso real al pensamiento dominante en la culinaria global.
    La erudición de Santi, su sólido discurso y la pasión con la que lo transmitía me cautivaron desde hace muchos años.
    Aún recuerdo mi primera cena en Can Fabes en 1994 (ravioli de gambas con aceite de ceps y pichón en crapaudine) en esa mesa coronada por medio arco de piedra; y ese recuerdo me emociona.
    Me sentía y me siento totalmente identificado con su manera de hacer cocina. El respeto reverencial al producto, el exquisito trato que se la ha de conceder, la proximidad en el quehacer culinario al acervo cultural y geográfico inmediato y el sentimiento de deuda hacia la tradición son las señas de identidad de la cocina que me conmueve. Y no por ello dejo de disfrutar como un niño en El Bulli.
    Ahora bien, donde no disfruto nada es en lugares en los que la felicidad del comensal es insultada por la soberbia tecnológica del psedococinero de turno; donde el afán de sacudir al comensal le obliga a tragar con ruedas de molino en forma de comistrajos cuasi escatológicos; donde la frialdad de la pluscuamperfección estética no invitan al deleite.
    En todo este tiempo, desde 1994, me he dado cuenta de que el discurso de Santi era absolutamente necesario; diría que imprescindible.
    Aquellos que, en el fragor de una debate que para mí fue imprescindible, quisieron descalificar su cocina porque eran incapaces de sostener con dignidad un debate de ideas con Santi fueron mezquinos y, en la gran mayoría de los casos, ignorantes de su propio pasado.
    Confío en que Xavier Pellicer, enorme cocinero, asuma la responsabilidad tremenda que ha caido sobre sus hombros. No quiero pensamientos únicos en cocina. Xavi debe recoger el testigo de Santi y, desde su propia personalidad culinaria, abanderar las señas de identidad de Can Fabes y tantos otros sitios.
    Se ha muerto un fantástico cocinero, alguien con una visión genuina de la realidad gastronómica global.
    Hoy lloro su ausencia, que es la ausencia de un amigo.
    Gracias por tantos momentos de felicidad.
    Un placer leerte, como siempre.
    Salud!

  10. Parece que las polémicas quieren alcanzarnos incluso en estos momentos…

    Un grupo de blogueros vamos a despedir a Santamaria, independientemente de si estuvimos más o menos de acuerdo con sus tesis vehementes. Y lo vamos a hacer cocinando este sábado una de sus recetas.
    Con perdón inserto el link a la convocatoria -que dejo a su criterio el que deba ser retirado, es lo de menos.- http://www.decuina.net/2011/02/dhomenatge-santi-santamaria.html

    Simplemente como despedida humilde entre fogones a quien fue un GRANDE de los mismos.
    Y sinceramente, lo demás, ya me da igual.

    Un saludo.

  11. Nuestros gustos culinarios son suficientemente amplios para que podamos reconocer los méritos de un Santi y los de un Ferran. Cada uno en su estilo y cada uno en su nivel.
    El futuro de la cocina no está en las exclusiones sino en la suma.

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