Ducasse manda(de lejos), Maximin asesora, Julien Dumas cocina.
Primera etapa culinaria del viaje, RECH, un bistrot de toda la vida especializado en ostras y moluscos variados, comprado por Alain Ducasse hace un par de años. La novedad es que Jacques Maximin, que asesora la prestigiosa Escuela Nacional de Pastelería de Yssingeaux, también de reciente adquisición por Ducasse, habría vuelto a sus 60 años a los fogones. Este cocinero no es un cualquiera.
Este hombre del Norte de Francia supo en los años 70-80 entender los productos de Provenza como nadie. La alta cocina mediterránea de Ducasse nunca hubiera podido existir sin la aportación culinaria de este señor, creador de la flor de calabacín rellena o de los prensados, (otra manera de entender una ensalada como lo explica Adriá, uno de sus grandes admiradores).
Consiguió las 2 estrellas para el Palace Negresco de Niza en los años 80, montó un restaurante- teatro con la cocina vista en el escenario y las mesas en la platea. Un proyecto tan ambicioso que acabó cerrando. Maximin nunca se ha llevado muy bien con los bancos… Un día reservé una mesa con 1 mes de antelación. Cuando me presenté ahí no daba crédito a mis ojos. El restaurante ya había cerrado sus puertas en este lapso de tiempo…En aquella época no se pedía numero de movil a los clientes ni se les agobiaba con reiteradas confirmaciones de mesa como se suele hace ahora.
Toda su vida, Maximín se ha ido peleando con banqueros y ha ido alternando periodos de propietario con otros de “mercenario”. Unos años de asesor en el Casino de las afueras de Lyon, otros en su casa de Vence, donde por fin pude acudir en los años 90, (aun recuerdo el postre de una mini-berenjena al jengibre).
Y ahora forma esta “extraña pareja” con Ducasse. Este último tiene el “talento” de saber rodearse de gente con talento.
Se me viene también a la mente una cena que sirvió en las históricas Jornadas de Vitoria. Cuando la mayoría de los cocineros que oficiaron allí se llevaban plantillas multitudinarias, él con 4 ayudantes (o 3 ,o 5…) preparó una cena para 130 personas.¡ Eso sí, acabando con las existencias de Ricard del restaurante Zaldiaran! Los platos que salieron aquella noche parecían platos combinados : tartaletas saladas, prensados, tianes, bocados suculentos pero seguramente mal presentados. Al final, un Maximin algo (des)colocado tuvo que escuchar (sin enterarse bien del todo) un chaparrón de críticas por parte de algunos “gourmets”, sin duda demasiado acostumbrados a la cocina de Jockey…
Maximin es en todo caso un maestro. Si no, que se lo pregunten a Marcelo Tejedor o a Iván Solans (cocinero de Can Fabes) que han tenido la oportunidad de pasar mucho tiempo en su cocina.
Reconozco que le preámbulo de este post es un poco largo pero quería que se entendiera la expectativa que me embargaba a la hora de acercarme al RECH, más aun después de haber leído a François Simon que dejaba entender que el restaurante contaría con la presencia asidua, aunque no permanente, de este asesor.
Pero ese miércoles 22 de julio el maestro no estaba en la cocina de Rech.
Julien Dumas, el joven chef me invitó a volver el sábado, al menos para saludar a su jefe y hacerle una foto. Como anécdota, mientras me cuentaba su admiración por su maestro, me recuerdaba que Ferran Adriá lo cita permanentemente con admiración.
Al grano.¿ Cómo se come en el nuevo Rech?. Pues con algún altibajo aunque sólo
el “Capuchino de coliflor con cigalas” valdría el desplazamiento. Noto la fresca presencia de una fina juliana de menta fresca, aprecio el juego de diversas texturas de la coliflor, las cuatro o cinco cigalitas apenas cocidas y el delicado crujiente de los picatostes. Sospecho un hilo de aceite de chorizo. Un plato grandioso, mal presentado, pero sublime.El aperitivo no había estado mal: una brandada de bacalao con bígaros y salicornia, servida con finas tostadas de pan. Una buena entrada para matar la primera hambre.
El plato principal de este pequeño menú del mediodía (a 30 € !!) consistía en un eglefino (merlan) a la vienesa, en este caso con sólo un ligero empanado y lo que entendí ser como una “meunière” (limón, mantequilla, mini alcaparras) aromatizada con hierbas (al menos recuerdo la albahaca). Al lado unas querelles de caviar de berenjena y flores de calabacín fritas, muy correosas. El cocinero salió para preguntarme sobre el plato y le advertí del pequeño problema. A los 5 mn volvía a salir para reconocerme el fallo. Problema de la tempura… A pesar de este detalle, el plato, sin estar a la altura del entrante, estaba muy bueno.
Los verdaderos fallos llegarán con los postres (Julien Dumas insistió en darme a probar uno más).
Una torrija al anís algo reseca y requemada, acompañada con un helado de caramelo a la mantequilla salada,
y un sablé demasiado grueso con frambuesa. Con el calor que pegaba ese día en Paris, estos dos postres eran lo que menos apetecía.
Con una copa de vino, agua y café, unos 45 €. Calidad/precio excelente a pesar de los pequeños fallos mencionados antes. Los platos de pescado de la carta son bastante más caros. No todos los platos tienen la firma «Maximin». Los «platos de la casa» de siempre permanecen.
RECH
62 avenue des Ternes (à 300 mts del Arco de Triunfo).



Ya podrán comprobar las incongruencias de este ranking que coloca a este sencillo restaurante en el puesto nº 15.
Un ambiente fashion donde la gente come casí a oscuras y en medio de un estruendo indescriptible. La cocina bastante correcta.
En Londres, lo “eco-friendly” está muy de moda. Desde la granja se pasa directamente al mercado o al restaurante. Fui a visitar un mercado ecológico en Pimlico street .Cada sábado unos payeses, un poco gentleman farmers, acercan sus productos a esta población de un barrio acomodado vecino a Chelsea.



Recomendable una visita a la pastelería japo
El primer día del viaje, mientras esperaba el Eurostar para Londres, decidí dar un paseo por la plaza de la Madeleine. Es el centro del glamour gastronómico.

Alrededor de la iglesia neoclásica se sitúan las tiendas de alimentación más exclusivas del mundo.
Aun no sé si este casa más que centenaria hizo famoso en los años 90 a un joven Pierre Hermé de 24 años o si este pastelero volvió a aportarle el prestigio que iba perdiendo. En todo caso sigue siendo el segundo templo más importante de la plaza, ocupando aun las dos manzanas de una de sus esquinas. 


El salón de té se ha vulgarizado un poco pero las tartas, ahora firmadas por Christophe Adam, bautizado “le nouveau Pierre Hermé”, siguen llamando la atención en el escaparate.
También en la plaza está el Lucas Carton de Alain Senderens. Este histórico cocinero de la Nouvelle Cuisine (fue uno de los primeros a dar toques orientales a los platos en los años 70) devolvió sus 3 estrellas hace unos años. Ahora, como en el caso de Joël Robuchon, (que por cierto acaba de hacer una visita a Calima…) las va recuperando poco a poco. Hábil pirueta.
A 100m de la plaza, lo que queda de Maxim’s. Tal vez con la Tour d’Argent el restaurante más famoso de Paris. Allí la alta sociedad cenó y se divirtió durante varias generaciones. Ahora sólo para japoneses despistados. Los que son bien informados van a L’Astrance… A las 12h me acerco al restaurante 


Todos tienen un buen currículum a pesar de su corta edad. De izquierda a derecha en la foto, Sergi Ferrer estuvo trabajando de pastelero en la prestigiosa Locanda Locatelli de Londres y dio clases en el CETT, Dídac Moltó pasó por Alkimia y Drolma, Jaime Tejedor ha llevado la cocina de Saüc durante años, antes de impulsar la de Libentia y José María Alpuente “, Chema”, ha pisado las salas o bodegas de ElBulli, Manairó, Gresca, Saüc y Alkimia.
Se empezó con un chupito de pepino, pasión y berberechos. Le faltaba un poco de frío. Son sabores que se prestan a bajas temperaturas de servicio. Jaime asiente y sugiere un granizado. Mejor aun.
La combinación mollejas y ostras me parece fantástica pero me sobra el “bouquet” de ensalada, algo soso de aliño y la compota de manzana. La ostra y la espléndida molleja perfectamente salteada se merecerían otro protagonismo, como segundo plato por ejemplo.
Muy bueno el ravioli de centollo con daditos de tomate crudo.Pero la rúcula entorpece más que ayuda.
Deliciosa la vieira con papada con un ligero puré de garbanzos y muy aromática la infusión de tomillo. Un plato goloso muy en la línea de cocina de Xavi Franco, del Saüc.
Excelente la ventresca de atún con cerezas, cebolla y aceitunas, y puré de coliflor a la citronela. Pero sólo retendría la idea del atún con cereza y la acidez aromática de la citronela, pero potenciándola (con la coliflor se pierde bastante).
Muy bueno el suquet de rape con topinambos y chalotas. El rape, de excelente calidad y muy jugoso, destaca como producto limpio, sólo “acompañado” (pero no dominado) por el jugo y la guarnición.
El cuello del cordero, sin tener el prestigio del costillar o de la silla, es una de las partes más suculenta del animal. Aquí se sirve en un par de medallones melosos con una capa ligeramente crujiente, un buen jugo, un taco de polenta un poco de yogur y una pequeña quenelle de puré de berenjena. Sugiero a Jaime que se potencie el cordero con un poco de aromáticos. Con una fragancia de hierbas, el cordero adquiere otra dimensión.
Parfait de vainilla, albaricoque, bizcocho de albahaca y sorbete de limón. Buena combinación de sabores. Para sustituir a la textura algo “firme” del parfait, imagino una textura más untuosa que pudiese servir de hilo conductor de los otros elementos.
Babá con pasas y caipirinha, helado de coco y espuma de naranja ligeramente amarga. Buenísimo. Y, como siempre, un aplauso por el esfuerzo que supone la realización de una laboriosa masa de babá en un equipo reducido de cocina. Tengo la impresión que el babá vuelve a interesar a los pasteleros.
muy buena focaccia del “forn Trinitat”, toda una referencia en Barcelona.
un Ribera del Duero.

Buenas la ensaladilla(3,75 €) y las bombetas (son como croquetas con salsa picante) de la Barceloneta (3,5 €) , y
excelentes las patatas bravas (2,5 €).
En cambio La “tripa a la catalana” (6,5 €) resulta un plato “invernal” roborativo y cansino por el exceso de vegetales (patatas, zanahorias, espinacas) que anulan un poco el ingrediente principal que debería ser el callo. La tripa a la madrileña que se sirvió el día de la inauguración estaba más conseguida. Son momentos de pruebas y de ir tanteando la aceptación de los platos por parte del público.
De postre, un flan muy correcto (3 €). 



A él se deben estas mesas fabricadas con cajas de vinos, pero cubiertas de una materia perfectamente resistente e inocua. Lo más seguro es que ni se ponga salva mantel…
Joan promete grandes vinos a la copa. Algún día un Condrieu, otro un buen Borgoña. La cosa promete. 
De momento, nos hace probar unos prioratos fantásticos
En la pizarra, los platos clásicos de la cocina tradicional catalana con algunos de los guisos insustituibles de la casa madre como
los callos con garbanzos (inmejorables) y
las irrepetibles albóndigas con setas. Pero también algunos platos más exóticos para que Dani pueda lucir un poco su lado caribeño : un ceviche, unos dados de atún y , sorpresa, esta intrigante torrija con cardamomo y foie. Tendremos que volver para probarla.
Este pisto es riquísimo, con todas sus verduras cocinadas a parte, juntadas solamente al final para conjuntar los sabores. Joël Robuchon suele decir que la excelencia en cocina es la suma de pequeños detalles…


en este nuevo barrio barcelonés, llamado Distrito 22@, el barrio de la innovación, cerca del edificio del grupo Mediapro y a 300m de la imponente torre del Hotel Me.




Se les ve feliz a los tres.
(¡pero qué buñuelos y qué croquetas!),
escalivada con magníficas anchoas del Cantábrico,(de las que no quedan apenas…), fideuás, arroces marineros, suquet de rape con almejas,
buenísimos canelones de buey de mar con cigalitas (las cigalas no están en el relleno sino al lado, en su justo punto de cocción) y con la pasta “al dente”.
esta ensalada de caballa (justa cocción) con escabeche de cerezas y
estos deliciosos mejillones de roca con ligero puré de sofrito y crema al laurel? (Marc es un maestro haciendo estas confituras de cebolla y tomate).
los berberechos con albahaca (algo aceitosos),
el excelente rape con puré al Jabugo y quenelle de sofrito,
el tradicional guiso de patata y sepia (me gusta que la sepia esté algo más tersa) y sobretodo, ¡sobretodo!
el arroz con caracoles, conejo y ceps (boletus). Un grano perfecto, unos sabores potentes de la Cataluña interior llevados a la orilla del mar. Toda una golosa provocación.
Buena la mousse de mascarpone a la pimienta rosa con coulis de fresones. Pero no me gusta que se encuentren las bayas secas enteras. Prefiero que se muelan. Así se dosifican mejor.
Buena también la tatin con crema a la vanilla Bourbón
y excelente el brownie, con cremoso de chocolate.
Marta me propuso, para acompañar este largo menú, un cava reserva de producción ecológica de Vall Dolina.
la Tortilla de patatas que imaginó Marc Singla a partir de este concepto bulliniano (este cocinero acaba de volver a los fogones en un restaurante de cocina marinera de la Barceloneta).
el Carpaccio de sandía,
las Patatas al kaolín,( que se confunden con auténticas piedras), la Pastilla de jabón de cereales, la carne falsamente quemada con los “mikados” simulando sarmientos, el falso carbón de yuca . Todos platos de Andoni Luis Adúriz.
Y los Tres Tomates remolacha , albahaca y pipirrana y la
Patata de Feria con papel de plata comestible de Dani García o
el Melón (de merengue) con Jamón de Joan Roca. Llegando hasta la representación hiperrealista de la
Remolacha en azúcar soplado de su hermano Jordi o
de la trufa blanca del Montgó de Quique Dacosta.
Bruma de Dacosta o
la Huerta de Eneko Atxa.
–
el salmonete Mark Rothko de Dacosta, el cubo transparente de cigala en escabeche,( una visión moderna del aspic ) o los langostinos marinados inspirados en un cuadro de Riera –Aragó de Carme Ruscalleda, platos de Miquel Sanchez Romera (a punto de abrir en Nueva York) o de Juan Mari Arzak y Xavier Gutiérrez.
el “mágnum” de foie-gras de Massimo Bottura o el plato de Marcelo Tejedor “Como una angulas al ajillo” que denota con este “como” que la comida que ya no se representan en el plato de una manera “realista” o reconocible sino que las cosas ya no son lo que parecen y que se trata de “engañar”, para su gran disfrute, al comensal.
(o visual en el caso del postre de lombrices de David Yarnóz de El Molino de Urdániz) llega incluso a rozar lo desagradable. Sería la misma sensación que experimenta el espectador aficionado al cine de terror, como lo decía Andoni Luis Aduriz en el festival Omnivore de Deauville. Utilizando un símil artístico, lo podríamos llamar “Feísmo gustativo” o para utilizar el termino eufemístico de la ponencia de Madridfusión 2009 : “ ArmoníasTransgresoras”.
Mejillones al chocolate de Cracco, Erizo con chocolate de Moreno Cedroni, el arroz de algas de Dacosta , los sesos de conejo y ortiguilla del menú 2008 de ElBulli), aquella cuajada caliente con higos verdes y tomatitos falsamente carbonizados de Andoni o la Pasta Casarecce excesivamente al dente de trigo duro (y tan duro…) de Josean Alija.
la piel de atún con tomate de Ángel León o los tendones de ternera de Andoni, Xavier Pellicer etc…

Pido una ensalada de centollo con langostinos. Sólo aparecerá una pieza en el plato. Refrito y seco. Una escarola mustia, fresones y carambolas medio podridas adornan el plato.
cincuenta mollejitas fritas en aceite dudoso sobre un “lecho” de setas de cardo con sabor a chamuscado ( a veces una plancha sucia tiene estas cosas…).



este simple y insólito aperitivo de
la buenísima 
este
La provocación culminará con estas
A continuación llega un muy curioso plato de
El 

El plato de “
A la la txuleta “saignant” típica de su tierra, este cocinero le prefiere la entraña (el “onglet” de los bistrots franceses). La pieza predilecta de los carniceros, como se suele decir en el país vecino. Es una carne muy sabrosa pero algo fibrosa. Josean elige sacrificar su jugosidad con un punto pasado de cocción para conseguir una textura más tierna. Una provocación sin duda.
Agradable las
Divertido el
Mucho mejor las 
un tinto biodinámico de Navarra, Emilio Valerio, Laderas de Montejurra.