9 comentarios el “Els CASALS dic 2022 (Sagás. Berguedà)

  1. Vaya sorpresa ponerme a leer tu blog (como de costumbre) y encontrar una mención a mi persona!
    Huelga decir que comparto plenamente tu opinión, reflexión y argumentación con respecto a la «tradición en construcción»
    Un abrazo!

    • Félix, tú estos días formaste parte de mi defensa, cuando prefería ponerme a escribir el post y no entrar más en la polémica, donde las emociones y las malas maneras, en algunos casos, se apoderaron de esta discusión. Así q me acordé de nuestra conversacione sobre el tema del arroz.Justamente ayer cené con unaxamiga q hizo tu curso de 4h y q me comentó tu precisión a la hora de trabajar 🙂

  2. Haha!, no havia vist el fil del «pollastre» i he anat ara a mirar. No en facis cas. Has iniciat un debat i hi ha gent que no sap debatre. I després hi ha el «trolls» que s’apunten a dilapidar a qui sigui. No t’ho has d’aprendre seriosament.

    Respecte al pollastre rostit a la catalana, a mi tampoc m’agraden les prunes i les orellanes en aquesta preparació (de fet, no acostumo a menjar-les i normalment les deixo al plat), però deixen un toc fruitós al plat que l’identifica i, ja sigui per tradició o perquè tenim molt assimilat aquest sabor, que no em resisteixo a demanar-lo quan el veig… i m’agrada!!!. Què tira a dolç i potser no toca? Pot ser, però és una d’aquelles contradiccions històriques, una mica com la costum, també catalana, de prendre escumosos molt secs amb les postres dolces, tota una aberració sobre el paper però a la que mai renunciem.

    En fi, que el pollastre a la catalana pot evolucionar?, doncs sí, pot fer-ho (de fet ja existeixen interpretacions de pollastre rostit sense fruita), però no crec que hagi de desaparèixer la versió tradicional.

    Ànims!, i ja per a acabar, aprofito per recomanar dos versions TOP del pollastre rostit a la catalana : el de Ca L’Ignasi i el de El Canari, ambdós a Osona 😉

  3. Bona tarda! Estic d’acord que hi han motius emocionals perque t agradi aquest tipo de dolç-salat. Como la llet cremada de la vall del Baztán o coses d’aquestes. Jo no més vaid dir que no m agradava i que hi han moltes manera de fer «pollastre rustit» tan » a la catalana» com aquella.
    Vaig anar a dinar una vegada al Canari i em va agradar molt (però no vaig veure aquest pollastre. Tinc publicat post.
    Bon nadal!

  4. Hola Philippe

    Que «jartura» y que «jartibles» los «apasionados” de «La cocina de la abuela».
    La cocina de la abuela era la cocina de casa.
    Las abuelas vivían en las casas, con hijos los y los nietos. Los que las recuerdan.
    Ahora viven en residencias y no en las casas de los memoriosos.
    Debe ser que no son sostenibles.
    Por favor que nadie piense que les falta “empatía abuelil”.
    Las cosas solo son puras si uno las mira de lejos. Cuanto más te acercas, más te alejas de la pureza.
    Pienso Philippe en los que se acercan a los recetarios “antiguos” y los llevan a cabo literalmente, pero sobre todo me pregunto por qutodo su esfuerzo pedagógico pasa solamente por intertextualizarlo (copiar y pegar) y así cuidan el patrimonio.
    Estoy pensando en lo entrañables que eran las abuelas que desahumaban los aceites con cáscara de limón, con el fin de encubrir los aromas “lampantes” del aceite. No te digo lo que pienso de los nietos que siguen desahumando en sus recetas con un aceite virgen extra (todos compran aove Philippe).
    ¿Qué sentido tiene hoy hacerlo? Ninguno. “Se hace porque siempre se ha hecho así.”
    Vázquez Montalban en el prólogo de la reedición del libro “La cocina española de Néstor Lujan y Juan Perucho” deja escrito que en su opinión “la única revolución cultural que se da en España con la transición, es la gastronómica, debido a las nuevas capas medias con capacidad consumidora con ganas de marcar distancia con los consumido hasta entonces”. Pobreza y monotonía por un lado e inmovilismo aristocrático por el otro añado yo.
    V. Montalbán añadía otro factor “el esplendido plantel de nuevos cocineros”.
    Pienso Philippe que en este momento ese caldo revolucionario está templado, no hierve.
    Hay unos cuantos surferos esperando su ola.
    Bueno más bien surferos que invierten en tablas y mares diseñados por agencias de comunicación.
    Dejo para el final el amargor que tanto dulzor te provoca.
    Parece ser que en marketing le llaman el “punto de gloria”. Una estupenda mezcla de Grasa + azúcar + Sal = no puedes dejar de comer.
    Golpes de dopamina.
    Grandes son los Molinos.
    No me extraña que el antropólogo Jesús Contreras se preguntará si ¿Seguiremos siendo lo que comemos? https://www.todostuslibros.com/libros/seguiremos-siendo-lo-que-comemos_978-84-18826-43-6

    Que interesante siempre tus puntos de vista Philippe.

    Mis respetos

    • Gracias por tu comentario! Estos debates solo se pueden dar con el sosiego que ofrece un blog.Tuiter no siempre es el lugar apropiado.
      Y mi tuit tan criticado tampoco recogió la parte emocional q representan algunos platos para los que los han comido » de toda la vida».Pero todo se puede y debe funcionar, como la cantidad ingente de mantequilla con q se cocina en la parte norte del país.Por mucho q les guste esa grasa siempre gustavimente gratificante.

      Feliz navidad!

  5. Querido Philippe, el problema es twitter y sus trolls. Si te dedicaras a defender la cocina tradicional catalana te lloverían las críticas en sentido contrario. Cosas veredes…

    • Podría ser!Lo peor es cuando se tergiversa.Yo defiendo tanto la modernidad bien hecha, q la tradición bien hecha. Y cin derecho a evolucionar, con sentido.
      Reducir lo dulce en la cocina salada ( suprimir es imposible ya q está en todas las hortalizas, en los vinos etc) me parece algo razonable tanto al nivel nutricional como gastronómico, ya q mantiene el paladar expectante antes del momento dedicado al dulce por definició q son los postres.
      Algunos quieren empezar a comer «postres» ya desde los aperitivos.

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