5 comentarios el “ANGLE . (Barcelona).

  1. Buenos días sr Regol,sé que no se corresponde con el post pero me acaba de venir algo a la cabeza leído aquí(no sé cuando)acerca de “la teoría de la insípidez de Mugaritz”,interesandome mucho el tema,no logro encontrarlo por los cauces buscados.¿Puede aportar algo de luz?
    Enhorabuena por el reciente premio y a plantar fuerte !

    • Hola Javier, Efectivamente no viene a cuento aquí en este post, ya que la cocina de Jordi Cruz es muy sabrosa.
      La cosa empezó con un artículo de José Carlos Capel hace más de 5 años en El País, en la que el crítico calificaba la cocina de Mugaritz como “En el umbral de la insipidez” http://elpais.com/diario/2007/08/11/viajero/1186863846_850215.html
      Lejos de verlo como un defecto, parece que le sirvió a Andoni para conceptualizar una tendencia culinaria suya, de cocinar platos de sabores livianos, poco marcados, dando más importancia a otros elementos (como la idea del plato, su estética , en el sentido amplio de la palabra, y todo el discurso que le podía rodear). Andoni enarboló esta idea hasta tal punto que accedió a participar en una entrevista que le hicieron, poco tiempo después, en el escenario del Congreso Omnivore en Deauville. Coloquio en el cual hice de intérprete. En estos momentos, no sé si Andoni sigue con esta idea, pero en aquel momento le sirvió para teorizar algo que hacía de una manera más espontánea.

  2. Hola Philippe!

    Tengo muchas ganas de probar la cocina de Jordi Cruz, pero la última vez que fui a Barcelona elegí otros restaurantes. Uno de los motivos, no poco importante, fue que L’Abac me parecía demasiado FORMAL. Creo que a Angle le pasa lo mismo.

    ¿La informalidad está siendo la última revolución gastrónomica?:

    – El Bulli cierra y aparece Tickets.

    – Muchísimos cocineros con restaurantes formales y con estrellas abren bistrots, gastrobares…Por ej, el propio Jordi Cruz, con el Ten’s (pero en el Ten’s la cocina de Jordi no está bien expresada aún, según dicen). Es el auge de la bistronomía, en España, y en todo el mundo (occidental).

    – Los bistrots se radicalizan: de pie (Streetxo), a oscuras (todos los ingleses), la música altísima, casi parecen bares de copas, donde tomar unas tapas.

    – Y los restaurantes se “bistronomizan”: sin dress code, ni manteles, con platos al centro para compartir, etc.

    – Los locales se hacen cutres adrede: no hay reservas, hay que hacer cola, se maltrata al cliente casi: el Burger Joint de Nueva York, el Bubbles&Dogs de Londres.

    – Aparecen de forma insospechada: no hay carteles en la calle, se instalan en zonas de dudosa reputación, desde fuera parecen garajes (el Momofuku Ko, dos estrellas michelin en Nueva York).

    – Y aparecen y desaparecen: los “pop up restaurants” (como el ChezJosé, de Brooklyn): sin publicidad, tienes que ir con invitación de amigos, hay que llevar el vino…

    Sistematizar todos estos datos sería interesante. En cualquier caso son el síntoma del fin del restaurante burgués, como tú has dicho muchas veces. Y en mi opinión:

    ¡BIENVENIDO SEA ESE FIN!

    Pero ojo: a mí me gusta comer sentado, y sin maltrato. Los excesos de snobismo y hipsterismo tampoco me gustan.

    Un saludo!

    • Gran comentario Severne. Tal vez sería el problema de Angle, que es un restaurante gastronómico al uso, no tan alejado del nivel del Abac, cuando tal vez se esperaba un bistrot moderno, confortable pero con más informalidad. Pero Jordi, dirá que para esto está el Ten’s del Hoel Park.
      Lo que planteas es cierto. ¿ Cómo buscar una justa medida entre la alta gastronomía estirada y la gastronomía mal servida, incómoda etc. Como bien comentas , hay un cierto snobismo de lo cutre, clandestino, comer en taburetes estrechos, a 10 cm de tu vecino etc… En Paris , los bistrots cutres o muy informales arrasan . Cualquier cosa con tal de no volver al Plaza-Athénée (donde además te sangran).
      De momento,si tengo que elegir, me quedo con un cierto confort. Bien sentado, me sigue gustando el mantel en la mesa y un servicio atento. (Un sitio como Gresca combina todo esto y en un ambiento relajado y buenos precios. Hay más.)
      También insisto en reivindicar una cocina moderna, compleja si se tercia, pero que se presente en los platos, no como obras de arte inmateriales sino con toda lo apetecible, jugosa, y golosa que pueda ser para estar al servicio de la gourmandise del comensal.

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