Taberna gastronómica de cocina catalana

Fachada de restaurante de estilo ochentero

En cambio el interior tiene unos aires de masía moderna (vigas) y confortable (parquet y sillas ergonómicas).
Nunca he tenido la oportunidad de visitar La Bonaigua, el restaurante de VÍCTOR PARDO en Sant Just Desvern (asignatura pendiente desde hace algún tiempo). Es un cocinero, que se formó en Cal la Nuri haciendo arroces, en Quique Dacosta y en el Celler. Cogió, hace unos años el relevo de sus padres y abuelos en ese restaurante familiar que servía menús, para hacer ahora una cocina tradicional de nivel gastronómico. Ahora que acaba de asociarse en este nuevo proyecto, con unos cuantos inversores, aportando el asesoramiento gastronómico y ofreciendo su propuesta en medio del barrio de Les Corts, tuve la curiosidad de acercarme y de probar unos cuantos platos. Leo que en el día a día, es el cocinero Adrián de Gregorio quien asegura los servicios.
La carta, no muy extensa como es siempre recomendable, se basa en la cocina catalana, pero acompañada de algunos toques, como el carpaccio de gambas, sésamo negro y lima o la carrilera de atún al vino del Priorat y puré de patata al azafrán. Me gusta que se usen un par de quesos de proximidad , tanto para el bikini (El Pilós del Ripollés) como para la ensalada de tomate (el Reixagó del Lluçanés).
Se ofrecen algunos pocos platos fuera de carta, como los pescados y mariscos del día y algún arroz. Por cierto, no estaría de más, siempre, informar del precio cuando se anuncian al comensal, como presentar la botella cuando se sirve un vino a la copa, por muy banal que sea el vino. Pequeños detalles que no empañan la amabilidad del servicio de sala, ni su capacidad encomiable en escuchar los comentarios que les hice sobre el refrito donastiarra, evidentemente después de que me preguntaran qué me había parecido el besugo a la espalda. Justamente un plato sugerido, fuera de carta (75€).
Realmente, todo me pareció más que correcto y una buena opción para este barrio de Les Corts, no muy bien surtido en restaurantes de estas características, y, como es de agradecer siempre, también abierto un domingo.
Los comentarios que podría hacer serán solo de matices, como, por ejemplo, la masa de la croqueta que, a pesar de su excelente y pronunciado sabor a jamón (¡y con buenos tropezones!) adolecía, tal vez de un exceso de roux . Un poco más de cremosidad láctica se agradecería.
Buena textura y punto de sal en el bacalao de la esqueixada, pero me gusta que se noten bien tanto la cebolla tierna como unas gotas de vinagre, y aceite de oliva con generosidad.
En cuanto al refrito donostiarra, no se si valía la pena “deconstruírlo” y buscar el crujiente del ajo. También aquí se quiso ser prudente con el vinagre (y, en este caso también la guindilla). En el refrito tradicional, el ajo dorado sin exceso (la idea no es hacer una chip), recoge justamente el vinagre, ese toque ácido que le conviene tanto a estos pescados. El camarero me dijo que se había querido hacer las cosas de una manera un poco diferente.
Croquetas de jamón ibérico
Esqueixada de bacalao

Pan de levadura madre de Turris
A pesar de haber cedido sus «hornos» a un fondo de inversión, creo que Xavier Barriga sigue controlando la calidad de sus panes. No es Pa de Kilo o Triticum, pero son panes excelentes.
Ensaladilla con huevo frito
Cremosa. Untable. Rica.
Besugo a la donostiarra
Menos aceite y más vinagre y guindilla


Crema de limón con crumble y frutos rojos
Agradecí que la hoja de menta no fuera decorativa, sino funcional, gustativa.

CAN UGAL
Instagram canugalrestaurant





