4 comentarios el “elBULLI. Lo que nos deja.

  1. Veremos, hacia donde evoluciona su camino.
    Yo me declaro admirador de su ruptura de paradigma.

    Por mis estudios científicos respeto profundamente a los que son capaces de generar nuevas formas de describir el mundo, es decir nuevos paradigmas.
    Si hoy admiramos a Newton no es porque tuviese razón (de hecho está comprobado que no la tenía) sino porque supo romper con un modelo anterior y generar una nueva mirada.

    Adrià lo hizo, le admiro por ello.

    Y sin embargo en sus discuros recientes percibo un cierto agotamiento del modelo. Repetición.
    No hablo de platos, soy de los que no consiguió ir al Bulli lamentablemente.
    Hablo del discurso. Pero es lógico, el Bulli rompió moldes y no se puede pedir que vuelvan a romper sus propios paradigmas. ¿Lo harán? Seria casi sobrehumano, no lo creo.

    Y sin ser experto, también aprecio algunas aparentes contradicciones. ¿A que viene decir boutades como que sin producto no hay plato y argumentar que su cocina siempre ha sido de producto?
    Tengo un precioso DVD en casa donde Adrià explica que están creando platos solo con la textura, y que solo al final de todo el proceso le buscan un sabor. Al final, le aplican un producto.
    Claro que como digo, no soy un experto y solo expreso mi perplejidad ante algunas defensas de Adrià que considero que ni siquiera hacen falta.

    No entiendo a los que denigran esa revolución bulliniana, ha sido enorme e intelectualmente estimulante. Y será que me he hecho mayor, pero el goce intelectual es el reto que más me atrae.

    Entiendo los que critican formas de rentabilizar su revolución, pero es me interesa menos. Son business y ni siquiera son mis business. Me estimulan poco.

    En fin, disculpas por el tocho.

  2. Yo admiro mucho cualquir forma de genialidad, incluída la de Ferràn Adrià, pero el libro Comer para pensar es de una pedantería insufrible.

    Inés B.

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