Han pasado ya casi unos 20 años desde que Frederic Fernández trabajara al lado de Alex Montiel en L’Aram. Luego acompañó a su mentor cuando ese se fue en el 93 para la partida de creatividad del Bulli, coincidiendo entonces con Andoni Luis Adúriz
(ver foto histórica de 1993 o 94 con Andoni, Fredy y Alex).
Después vino la experiencia del Talaia, restaurante del puerto olímpico bajo el control de Ferran Adriá y dirigido por Carles Abellán. Allí desfilaron como “segundos” Alex, Sergi Arola y Marc Singla. Pero Frederic no presume de curriculum y acabó, como le ocurrió a su mentor, un poco harto de todo aquello. Hoy no le duelen las prendas en reconocer que estuvo trabajando en las cocinas del Planet Holywood o del Hospital Clínico. Todos fueron aprendizajes, hasta que, hace unos 6 años, se instalara con su socio Natxo Montes ( en la segunda fila de la foto, a la derecha), en el pequeño restaurante Osmosis, del nº 100 de la calle Aribau, que le traspasó Omar Mosquera (ahora jefe de cocina del Arola Ópera W de París).
Osmosis es un ejemplo de pequeño negocio floreciente y próspero. Situado en pleno Eixample, su clientela reúne, gracias a su menú de 27 €, a los oficinistas ( algo pudientes y gourmets) de los mediodías y los turistas de los hoteles de la zona (menú degustación a 48 € a la noche). Propuesta inteligente (no hay carta) que satisface al cliente medianamente inquieto, basada en una cocina moderna y rica, intencionalmente sin aspavientos pero que no cae en el “festival de la tapa”, ahora tan de moda.
La parte de arriba ha sido totalmente acondicionada, entre bodega y salitas privadas.
Tomé el menú de mediodía.
Si valoré positivamente la degustación de aceite de oliva con el excelente pan esponjoso que ofrece la casa, me costó entender el sentido del surtido de sales (escama, rosa y negra), que la acompañaba. ¿Pedagogía salina a palo seco? Ya que se cobra 3 €, propongo que se sirva un pequeño sashimi de aperitivo con tres tiras de pescado humilde (sardina o jurel o caballa) que lleven las sales en cuestión.
Excelente aceitunas aliñadas por el cocinero, que llaman la atención sólo por su color. Frescas y carnosas.
Agradable crema tibia de guisantes con helado de coco (un poco dulce) y crumble de jamón de pato.
Deliciosa ensalada de patata, cigalitas y butifarra negra con vinagreta emulsionada y jugosas aceitunas de Kalamata rehidratadas y perfumadas al anís.
Excelente también la fideuá con sofrito de sepia y rape y chifonnade de nori,
como el filete de ternera con una versión del “tumbet” mallorquín y confitura de tomate. Hojas de albahaca.
Agradable el sorbete de Cantaloup con lichi y pistachos con chocolate blanco.
Buena atención del vino, por parte de Natxo Montes. Entendió lo que buscaba y me sirvió una copa de Ribeiro tinto de poca graduación y a la buena temperatura (aunque le pidiera que se refrescara un poquito más).
Para ser fiel a la verdad, Fredy y Natxo tuvieron la amabilidad de invitarme, pero reproduzco aquí la nota que me hubiera costado.
c/ Aribau nº 100
93 454 52 01
Cerrado domingo y lunes mediodía.

Parece muy interesante este menú de 27€, pero me he quedado con las ganas de saber qué incluye el de 48€…
Un par de platos más y raciones algo más grandes.
uff.. una pregunta… los 27€ son para el menu «pelao» sin bebida ni pan? porque los recargos sobre las bebidas me parece algo excesivos no? 5€ la copa de vi? y el pan se paga a parte?
Si. Lo que puedes leer perfectamente en la cuenta.