Ambiente de bistó contemporáneo. Cocina vista.
Víctor Ródenas estaba esa noche en el Rte Maleducat. Todo estuvo bajo la dirección de Germán (detrás, con la barba) en cocina.

Y de Marc García en la sala. Magnífica recomendación. Este tinto gallego…

12º de perfección. Para a quien le guste, los tintorros de 14 o 15º
CASA FIERO ya está abierto desde el verano pasado, pero es solo ahora cuando lo he visitado. A veces, llego un poco tarde a estas nuevas (y no tan nuevas) aperturas que florecen por Barcelona a un ritmo vertiginoso.
Si el Maleducat de VÍCTOR RÓDENAS y MARC GARCÍA era como un bistronómico de cocina moderna en pleno barrio de Sant Antoni, (ver mis posts), perfectamente situado a 100m de su hermoso mercado, aquí se quiso recuperar la tradicional casa de comida para actualizarla en el ambiente y proponer una taberna ilustrada con algunos de los gustos de 2025. Brasa, las croquetas, los bravas, los macarrones, los fideos a la cazuela, el steak tartar, el flan (sí pero de los cremosos), el milhojas de crema (sí pero de haba tonka) etc. Y no podían faltar los cócteles, verdadera fiebre en la nueva restauración.
La carta es como una declaración de intención claramente anti creativa, con la voluntad de reproducir los platos que ya están en el imaginario de la gente, de la de cierta edad, pero también de la más joven. ¿Cómo negar que estamos en un momento de cansamiento de las cocinas parlanchinas y de las que pretenden hacernos pensar? Para bien o para mal, no se quiere pensar. O diría que, como en mi caso, solo cuando realmente vale la pena. La gente quiere comer y, solo de vez en cuando, cuando acude a un “gran” restaurante querrá prestarse al juego de los relatos, de las indicaciones para degustar, del hermoso encorsetamiento del servicio y de las “pijaditas” en el plato. (Porqué es así como llama el “pueblo llano” lo que llamamos nosotros, los “enteradillos” que vivimos en nuestra burbuja, “complejidad culinaria”. No nos engañemos). De vez en cuando la gente «normal» acude a grandes restaurantes para celebrar algo o jugar al juego del foodie, pero deseando volver rápidamente a la taberna ( la gastronómica para los que pueden, o la de la vuelta de la esquina para los otros).
CASA FIERO responde a este deseo de cocina confortable, como la define el mismo Marc, en el que el cliente desea que se le acoja con una buena sonrisa, como lo sabe hacer él, que ya le prepar para la comida rica que espera degustar. La carta es extensa (tal vez demasiado) y quiere colmar todos los gustos. Todos los deseos no se podrán saciar en una sola visita. Justamente todo está pensado para que el cliente vuelva a probar el resto en otra ocasión. La carta como nueva aspiración de libertad…En cambio, otros restaurantes eligen la fórmula de los menús degustaciones cerrados, lo que garantiza una facturación mínima en el momento, pero dificulta un poco más una rápida segunda o tercera visita. Casa Fiero sería un restaurante que se podría llama “de repetir” , de modelo “Alkostat” que Jordi tuvo la inteligencia de poner en marcha justo al lado de su gastronómico, que sería de visita semestral o hasta anual.
En mi caso, me encantaría volver a Casa Fiero, aunque dejando, tal vez, de lado lo que menos me convenció que fue el pescado a la brasa: lo más caro de la cuenta y lo menos gratificante por su sobre cocción (y su precio…). Si se exceptúan estas sugerencias del día con productos últimamente un poco subidos de precio, creo que se puede comer muy bien y a un precio razonable.
La croqueta me pareció deliciosa : tiene la textura cremosa de las del Norte, pero con un sabor mucho más marcado en la bechamel/velouté. Además con sus pequeños tropezones. Correcta la ensaladilla, ligeramente avinagrada en exceso.
Muy buena la tosta de picaña madurada con yema curada y parmesano rallado poco potente. Seguro que con un queso curado de proximidad, quedaría aun mejor…Los italianos, ellos, no compran nuestros quesos…
Lo que me encantó fue también esa mahonesa con sabor a grasa de jamón de bellota que acompañaba unos buñuelitos de dados de bacalao, como en una delicada tempura (mejor servirlos sobre un papel más absorbente). En cuanto a los fideos a la cazuela, con su jugo de rustido riquísimo, sugeriría un par de minutos más de cocción para permitir que se impregnen mejor del mismo.
Flan de 10. Milhojas de 7. Le faltaba un poco de crujiente al hojaldre. Germán el jefe de cocina me explicó que habían dejado de caramelizarlo porque se volvía demasiado quebradizo. En vez de la densa ganache de chocolate blanco, tal vez quedaría más ligero con una crema pastelera.
Ganas de volver un día para las bravas, los macarrones y otros platos que nos hacen felices, y que no nos exigen toda nuestra atención. La gente sale para estar junta y charlar, no lo olvidemos, cada vez menos para pasmarse antes vuestras increíbles creaciones y para escuchar largas explicaciones. Son cosas sabidas, pero parece que son comentarios que se oyen aun más en estos últimos tiempos. Ya puesto a jugar a esto, tenemos a Enigma donde los camareros te explican lo que hay que explicar, pero una vez haya degustado el plato. Tal vez ese ese el momento más propició en el que el comensal está más dispuesto a atender.
Ensaladilla de patata, huevo y bonito
Coca de picaña madurada Discarlux, yema ahumada, parmesano
Croqueta de jamón ibérico de bellota
Dados de bacalao fritos con mahonesa de jamón ibérico de bellota
Fideos a la cazuela con bacalao, costilla, salchicha y tirabeques
Virrey a la brasa
Algo pasado de cocción. En cambio excelentes los pimientos escalivados de la guarnición (invitación de la casa). El precio (60€ la media ración) me extrañó ya que, en la carta de la web, la lubina entera estaba en 80€.
Flan cremoso de yemas con chantilly y ralladura de lima
Milhojas de cremoso de haba tonka, frambuesas y caramelo salado

CASA FIERO
Barcelona












Buenas, comentario que no tiene sentido en general pero sí aquí, debes volver y comer los macarrones.
Te haré caso