Unos meses después de su apertura, decido visitar GLORIA OSTERIA . Es agosto muchos restaurantes aun están cerrados. Era la buena ocasión.
Es un macro restaurante del grupo francés Big Mamma.(Suena un poco extraño que una empresa parisina monte restaurantes italianos en todas partes).
Ocupa el espacio de lo que fue Bellavista del Jardín del Norte, el proyecto ambicioso de los hermanos Iglesias, financiado por la familia Messi, que nunca llegó a funcionar comercialmente. Esta vez hemos pasado del decorado que reproducía el ambiente de un pueblo español random a una mezcla de estilo Belle Epoque “alla italiana” con fotos de Dalida y La Carrà en los baños (¿guiño al colectivo Lgtb? Dalida ni era italiana, aunque cantara Gigi l’amoroso…). Con la escalera que lleva al primer piso, tuve una impresión de “déjà vu” : la escalera de Maxim’s. De hecho, sentí enseguida el mismo agobio que en mi visita del año pasado al “templo del glamour” parisino. Mesas pequeñas, ambiente ruidoso, clientela cosmopolita, servicio tan expeditivo como olvidadizo. Pero aquí con decoración más recargada y confusa. Lo kitsch estará de moda: en la cocina, en la vajilla, en el décor, en la ropa (no estoy muy puesto en este campo)… Aquí todo parece más espacioso, con el piso de arriba que hace balconada sobre la planta inferior. En el fondo, se ha repetido aquí lo que se hizo en el Bellavista : recrear un parque temático, un pastiche decorativo y semiótico, de lo que toda la gente puede imaginar como signos de lo “italiano, el glamur, la Belle Epoque”.
En la web, todo sonaba fabuloso: productos con trazabilidad, pollos eco, todo home made, sin cocina central, interiorismo y cartas adaptadas a cada ciudad, y personal en su gran mayoría italiano, sonriente, feliz de atenderte. Era como si fuera un restaurante creado ad hoc por inteligencia artificial: con ingredientes para gustar a todos.
Pero realmente no tienen por qué gustar. Me pareció que el 90% de la clientela era extranjera, y esta podrá volver, o no. En una palabra: un restaurante de c/ Enric Granados.
La gente parecía feliz. Los cócteles forman parte de la estrategia, no solo para hacer caja, sino para hacer que la gente se sienta feliz, sobre todo cuando su nivel de exigencia gastronómica no debe ser muy alto. Simplemente con que todo esté mínimamente comestible, (y lo estaba), es suficiente.
Qué importa si la carbonara sabe a “tartufata” : se anuncia con “tartufo”, pero tuber magnatum no hay en estos momentos…ni se le espera. Solo se hará el paripé de laminar una finisísimas láminas de tuber aestivium). La pasta se sirve apenas tibia,un poco pegote, ya que se mezcla con parmeasano y luego en el interior de un queso pecorino. ¡Todo sea por el show! (aunque sea algo manido).
200 o 300 personas cada noche. Te avisan que te guardarán la mesa 15mn y que dispondrás de 2h para cenar. La nueva realidad es así. Nada que objetar. Hay que llenar. Lo que sí me importa más es que la masa de la tatín de tomate salga blanda y cruda (¡qué diferencia con la que degusté hace un mes en el Sisé de Lleida! Pero se trata de un restaurante de cocina artesana:¡ otro mundo!). Al final, la cena se salvó por el punto de la pasta y los tiramisúes…
Crochette di vitello tonnato
Toscas en su rebozado y en su relleno de textura de carne deshilachada, sin un ápice de untuosidad. Se dejaban comer.
Burrata e tartar di pomodoro
Correcto, pero algo soso.

Masa cruda.Nata montada al lado que se pudiera haber condimentado con hierbas…Y no una simple hoja decorativa.
Tatin di pomodori
Carbonara al tartufo nella forma
El camarero no supo repartir los trozos de guanciale. Solo tuve derecho a dos trozos…
Buena cocción de la pasta. Textura densa y empalagosa de la mezcla de huevo y queso.
Fazzoletti di ricotta i spinachi
Los probé. Buen punto de cocción de la pasta pero sosos.
Tiramisú de pistacho
Tiramisú al marsala
Alcohol imperceptible, pero ambos tiramisues muy ricos.
Tienen, dicen, la mejor tarta del limón del mundo…
Terminar con una parte dulce más que correcta, siempre es una buena estrategia.
Les recuerdo que tenemos en Barcelona uno de los mejores restaurantes italianos que exista : AGRESTE MAR en el Hotel Serras, paseo Colón.











