TRIO es un neobistró bullicioso con cocina actualizada, platillos divertidos para compartir y con buenos precios. De ahí la afluencia de una clientela joven.
Compartí conmigo mismo 🙂 una cremita de espárragos muy rica, una patata rösti que no se anunciaba en la carta con salmón (cada vez más intento evitar este pescado). Pero me gustó bastante el plato.
No acabé las albóndigas que prometían estar ricas con su salsa de alcaparras. Y fueron simplemente correctas.
La cosa mejoró , al final, con un soberbio appfel strudel.
Un sitio informal recomendable.





ENGELBECKEN es una agradable neo taberna de cocina más o menos tradicional, en un barrio residencial tranquilo al lado de un parque con un pequeño lago.
Este sitio es de lo más agradable, confortable, limpísimo, poco ruidoso y con un personal muy amable.
Lo más importante: cocina deliciosa desde el queso preparado a las finas hierbas hasta los fresones con helado de ruibarbo y financier.
Aspic de cerdo ecológico con una deliciosa ensalada de judías verdes a las hierbas.
Espárragos con holandesa, patata y un «pequeño» y riquísimo schnitzel . Carne jugosa y corteza crujiente. De los mejores que haya comido nunca.
70€ en un sitio muy agradable sin pretensiones y donde disfruté.
La cocina que hay que conocer cuando se viaja.







STOKE Me recomendaron otro sitio un poco extraño : una barra de yakitoris, pero en un ambiente totalmente festivo con música de salsa, tecno o rock.







Aquí no es «alta costura» como en el Umo de Alex Vall de Barcelona , sino más bien un buen «prêt á porter» culinario , que se traduce en un menú generoso y bastante rico.
Se anuncia en la carta que las aves (pollo y codorniz) vienen de Bresse, pero la cocción a veces un poco agresiva de la brasa impide averiguarlo. (Tampoco es la cocción ni el sabor de la codorniz de Almarge).
Aun así me lo pasé muy bien. Me encantó la seta de cardo eringii, tersa y sabrosa, el chawanmushi de cangejo y guisantes y la tostada con un rico pâté de ave. De hecho, estos platitos me gustaron más q algunos pinchos.
Tuve una duda sobre si el primer plato era realmente bonito o bacora…
Creo q el público q acude no se hará este tipo de preguntas y viene a pasar una buena velada, aunque la comversación cueste un poco por el volumen de la música.
Buena conversación con el sumiller francés instalado en Berlin desde hace 13 años y que conoce bien la ciudad.
Y felicité al final al jefe que estuvo toda la noche en la brasa y que me confesó disfrutar mucho con su oficio.
Otro rte en el que no se ven personalismos sino personas que se lo pasan bien.






