Volver a ESPAI KRU es una de estas grandes tentaciones que ofrece el panorama gastronómico barcelonés. Para mucho este “espacio” (el primer piso del restaurante Rías de Galicia) ha sido la revelación del año pasado. Propuesta de cocina fresca basada en un producto de gran nivel pero a un precio mucho más asequible que el del restaurante de la planta baja.
Este restaurante dentro del restaurante” ha ido atrayendo toda una nueva clientela joven, de gustos más modernos que la que sigue acudiendo al “Rías” de toda la vida.
Ever Cubillas, cocinero culturalmente mestizo, catalán de origen paraguayo, se mueve como pez en el agua en esta cocina viajera, llena de ceviches, aguachiles y sashimis.
Ya he hablado dos o tres veces de este ESPAI KRU cuya carta no cambia tanto como la un Tickets, por ejemplo, pero que permite a la clientela volver a disfrutar de los platos una y otra vez. En estos momentos, esta cocina convence a una extensa clientela pero sobre todo seduce a mucha gente de la profesión. Es uno de los restaurantes preferidos de cocineros y camareros de la ciudad. Buen nivel de cocina en ambiente informal. Ahí estriba en gran parte el éxito.
Ostras con frutos rojos, con salsa ponzu o la magnífica con ceviche, que esta vez no tomamos.
Pero empezar con la golosa croqueta de gamba y centolla , es casi cosa obligada. Y con la anchoa , crema de queso manchego y jugo de pimiento y ligero toque ahumado al momento (guiño roquiano)
Gamba de Palamós en aguachile con aguacate
Cigala con fruta de la pasión.
Tabla de sashimis que no tiene nada que envidiar a otras de cocina japonesa de la ciudad. Brutales el jurel, la lecha, la dorada y sobre todo la ventresca. Un poco pastoso el calamar. No llega al nivel de otras veces.
Tres platos que no había probado aun :
Canelón de buey de mar, pepino y gazpacho de fresa
Sandía en jengibre con toro, miso blanco. No me convenció del todo. La fruta, con tanta textura acuosa, ahoga un poco el pescado. Tampoco me gustó el toque de almendra amarga que se da al ajo blanco.
Anguila ahumada, ajo blanco, almendras frescas e higos.
Excelente en cambio el dentón macerado en leche de coco, a la manera de la Polinesia. Se sirve con tortas de plátano verde (“pataconas”)
Deliciosas navajas en salsa verde y cañaíllas ( de un muy buen tamaño) en suquet .
Muy rico también el taco de centolla con mojo verde.
Tártares. Excelente el “trampantojo inteligente” , es decir que va más allá del simple mimetismo lúdico y visual, para establecer un interesante juego gustativo. ¿Dónde está la carne, y dónde el tomate?
Y muy goloso el “taco” de alga nori con costilla de cerdo ibérico lacada, brotes de soja, encurtidos y katsuobushi.
Pero antes de la costilla disfrutamos con la wagyu de Chile. Una calidad de carne de una RCP excepcional, que Ever apenas marca de cada lado, dejando al comensal la opción de darle un último toque en la mesa, encima de una placa caliente. Condimentación también al gusto con mostaza de Dijón, chile seco y ajo frito. Un 10.
El mejor restaurante de pescados de la ciudad tiene también una carne fantástica.
Postres: taco de piña Cru y torrija, helado de turrón y almendra (no hay foto), (¿y un helado de ron y pasas para dar un poco de caña al postre…?
Muy interesantes cartas (en plural ya que van por separado) de vinos naturales, de sidras normandas (cada vez me apetece más comer con alguna de estas sidras “amables”), de champagne a menos de 80 € y de “Viejas Glorias” (sic), grandes vinos clásicos de la bodega del Rías, ofrecidos a precios muy seductores. ¡Sin olvidar la carta de cócteles, con o sin alcohol.
Abierto domingo mediodía.
Seguimos en tuiter : @PhilippeRegol

Recuerdo una gran cena en el Kru, tengo que volver pronto, tengo pendiente e rodaballo!
Pero veo muchos platos con alguna fruta, ¿no?
Es cierto. Se me escapó este comentario. Pasión, fresa, sandía, higo… Y son los platos que no me han convencido del todo. Menos la ostra con frutos rojos, perfecta. (acidez)
Pues sí, toda una revelación! Tanto que en mi ultimo viaje a Barcelona en febrero, aún quedándome algunos locales por visitar, repetí con muchísimo gusto.
Las ostras con salsa ponzu son divinas! Tanto me gustaron que cuando fui al Tickets pedí que me la incluyeran en la degustación pero… No fue como en el Espai Kru.
Otra descubierta fue el cava Mestres Blue Fin Brut. En la primera visita no me convenció nada cuando me tomé una copa como aperitivo y se lo dije al somelier con la idea de cambiar de rotulo para acompañar la cena. Decidimos darle una segunda oportunidad al cava cuando se nos explicó que era un “coupage” especial que maridaba a la perfección con algunas propuestas de la carta. (Dos botellas cayeron…)
Todo lo degustado, en ambas ocasiones, fue un regalo para los sentidos. Es una cocina elegante y sensible.
A ti te agradezco por habermélo dado a conocer en tus posts.