8 comentarios el “MISCELANEA de otoño. (Barcelona).

  1. Mis dos últimas experiencias en Llamber fueron esperpénticas. Era verano, era la terraza del Km.0 de la Catalunya revisionista, pero nada de lo comí haría pensar que el restaurante no era uno más de la legión de atrapaturistas del Born que ofrecen producto mediocre con gustos potentes que primero aturde al paladar, luego golpea al estómago y finalmente vacía la cartera. Le daré otra oportunidad.

    • He criticado el único plato que me ha parecido esperpéntico. El “paisaje”. El resto muy correcto.
      Iré avisando con cada vez más claridad cuando mis post relatan comida “de prensa” para que todo esté más claro.

  2. Unos apuntes sobre La Xocolateria by Oriol Balaguer:

    – ¿Qué sentido tiene ofrecer “el mejor croissant de España” y servirlo en plato de cristal pero con bandeja y cubiertos de plástico de estación de servicio?

    – ¿De verdad están seguros que es una buena idea montar una tienda dónde se vende “el mejor croissant de España” en la que éste no se ve desde fuera más que en un cartel?

    – ¿No pretenderán ganarse a los clientes del barrio que hoy compran sus croissants premium en Hoffman montando un negocio donde sólo hay dos tipos de croissants y éstos no están a la vista?

    – ¿A qué público va dirigida una xocolateria en el Born con taburetes y mesas enormes compartidas?

    -¿No era el “fer una xocolata” un acto social que invitaba a la tertulia o a llevar a los niños a tomar su dulce preferido?

    – ¿Qué niño podrá sentarse en un local como ese?

    – ¿Qué público potencial del barrio pueden tener? Los turistas de verano quieren “el otro chocolate” y los de invierno no son suficientes para soportar un local así. Las familias jóvenes con bebés quieren poder sentar a sus bebés y no tener que dejarlos en casa para ir al local. Los del grupo “ups, el chocolate engorda.”, querrían ir más de una vez pero ni su espejo ni sus amigos/amigas se lo permitirán.

    Nada diré de lo mal que queda la máquina de los billetes en un lugar como ese.

    Y si me pregunto todo esto es básicamente porque el suizo que me tomé ayer era delicioso (nata sin dulzor que combinaba con un chocolate con el punto adecuado de amargo), el servicio muy amable y el precio ajustado. Una lástima que, por primera vez en el Born, la comida sea excelente pero el interiorismo un despropósito.

      • Tienes razón sobre la máquina para cobrar. No había pensado en ese punto. El resto, eso sí, poca defensa tienen.

        P.D.: Otro día hablamos de Matís Bar. Una buena casa de comidas perjudicada por una ubicación, iluminación y servicio que desmerecen muy mucho lo que allí se sirve.

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