11 comentarios el “CANALLA BISTRÓ . (Valencia)

  1. Sr. Rigol,

    Usted no tiene verguenza, incluso me atrevo a decir que no tiene corazón! Tras leer su post, no puedo más que aseverar que me ha causado una profunda desazón…

    Las increiblemente apetitosas propuestas del Canalla, según sus fotos, sus doctos comentarios y lo que parece ser una excelente relación calidad/precio le dan a uno ganas de salir pitando hacia allí en una escapada gastronómica urgente, sin dilación ni excusas previas.

    Desafortunadamente, me he decidido a empezar una dieta para volver a recuperar la esbeltez que uno tenía antes de infinitos y agradables ágapes inolvidables. Sí, ya lo sé, hay quién dirá que la mejor forma de evitar la tentación es caer en ella….y no sin razón. Sin embargo, vamos a intentar, por ahora mantener las tentaciones controladas. Usted es como el diablo gastronómico, nos tienta, nos seduce, nos encandila, no tiene piedad!!!

    Pero, una vez cumplido el objetivo, seré un “Canalla” a mucha honra!

    Saludos.

  2. Me interesa mucho el tema que planteas de las “cocinas del mundo”. Vaya por delante que me ha fascinado el menú que comentabas ayer de Camarena y que estos otros platos que comentas tienen una pinta estupenda.

    No hace mucho me vi -más o menos involuntariamente- envuelto en una polémica con algún cocinero por mis críticas a la omnipresencia de tacos, tiraditos y sashimis en todo tipo de menús y en todo tipo de zonas. Para mi la clave está en la filosofía de la propuesta: no es lo mismo el Ricard Camarena que el Canall Bistro, por seguir con este ejemplo. Y de hecho, en este caso las influencias “glocales” tienen una presencia muy diferente en uno y en otro.

    Creo que, efectivamente, hay un público que es más curioso, que ha viajado y que conoce más y que agradece cierta dosis de exotismo o de cosmopolitismo en el plato. Me parece estupendo en determinado tipo de propuestas gastronómicas. Pero personalmente no puedo evitar sorprenderme cuando en propuestas de gama alta (llamémosle así) esas mismas influencias han ido ganando espacio en los últimos dos o tres años. Y no hablo de casos como Dos Palillos o Koy Shunka, donde se dan por supuestas, sino de que cuando uno revisa cartas y menús no hace más que encontrarse cebiches, tiraditos y tatakis.

    Entiendo que hay casos en los que los viajes, las experiencias personales o cualquier otro asunto llevan a cocineros concretos a conocer una cocina y a volver deslumbrados con ella. Es perfectamente lógico. Lo que me sorprende más es que, de pronto, a todos y en todas las gamas, les sorprendan exactamente las mismas. Especialmente cuando en muchos casos han venido a ocupar espacios en cartas de restaurantes donde no hace tanto se hablaba de la cocina del territorio, la tradición local, etc. Y uno llega a preguntarse en esos casos cuánto puede tener este boom de lo “glocal” de nueva burbuja tras la de las espumas y los nitrógenos.

    Me conoces y sabes que no estoy haciendo una crítica generalista y que respeto muchísimos a la gente que lo hace desde un convencimiento personal, que distingo entre tipos de restaurante, planteamientos, etc. Pero lo cierto es que es una situación que no deja de sorprenderme.

    En algunos casos, además, creo que puede ser un arma de doble filo. Hace poco lo hablaba con un amigo propietario de un buen restaurante japonés y teníamos dudas de si muchas de esas revisiones de tradiciones de otras cocinas (en este caso hablábamos de la japonesa) no siempre bien ejecutadas no estarían malformando o desinformando al público.

    En fin, es un tema complejo, lo sé. Y es injusto generalizar (y más aun hacerlo aquí, tras un menú tan apetecible, donde tal vez pueda parecer una crítica velada a Camarena. Al contrario. No conozco el restaurante, pero tras leerte tengo muchas ganas de ir a los dos), pero no quería dejar de comentarte mis dudas al respecto.

    • Hola Jorge!, Como tú estoy un poco cansado de ceviches, tatakis y teriyakis mal hechos. También consumo arroces y croquetas mal hechas. El único criterio que nos tiene que guiar es la calidad de la cocina, independientemente de su estilo. Autor, tradicional, global …
      Lo señalo en el post. Vale la pena pagar un poco más y disfrutar de unas garantías gastronómicas (producto, savoir-faire etc…)que marcan la diferencia en medio de la inmensa mediocridad que se puede encontrar (sólo hay que pasearse por los barrios turísticos del centro de Barcelona…).
      Si esta cocina de la acidez, de los picantes, de las hierbas y de las especias está ahora “de moda” es quizás por fallos que hemos podido tener en occidente con este tipo de sabores. Nuestra prudencia ha sido exagerada a la hora de usar estos sabores (hasta nuestras propias hierbas autóctonas como mejorana, ajedrea o especias como comino de monte,la simple pimienta negra, clavo, moscada etc…). Ya era hora de que nuestras cocinas se abrieran otra vez a estos sabores. Es un enriquecimiento, sin duda.

      • Si, y de naranja. Y la pinta es exactamente la misma. La de limón es una mousse, demasiado dulce para mi gusto, pero és el postre más “famoso” de Shanghai.

        • Dani García lo probó hace 3 años al menos y me lo comentó. Ahora tengo la duda si es una mousse o un helado , el melocotón de Camarena.

        • Con “copia” me referia a inspiración… Copiar bien, puede ser considerado creatividad.

  3. Pingback: CANALLA Bistró dic.2014 . (Valencia) | Observación Gastronómica 2

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