Hay tantos restaurantes en Barcelona, hablo de los que tienen un mínimo de calidad gastronómica, que es totalmente imposible conocerlos todos. Después de esta perogrullada que me sirve para arrancar el post, me quería referir al BARRA ALTA , del cual había oír hablar durante la pandemia, cuando su cabeza visible, DANIEL ROCA, decidió abrir una sucursal en Madrid, pero no tanto cuando se inauguró el de Barcelona, hace ya 6 o 7 años, al menos.
Hay restaurantes discretos, que NO se definen con conceptos, que no buscan una coherencia de estilo bien definida, sino que se plantean simplemente proponer unos platos de cocina actual, bien ejecutados, bien cocinados, a partir de un producto de calidad, un servicio eficiente y amable y en un cuadro agradable. Justamente acabo de definir lo que es BARRA ALTA . Una casa de comida moderna, que va más allá de los macarrones de la Yaya, pero que no pretende jugar en la primera línea de los cocineros con proyectos más ambiciosos. Es lo que me cuenta su jefe de cocina desde los inicios, CÉSAR GUILLÉN , aun joven, pero lo suficiente veterano como por haber pasado, en estos últimos 20 años, por las cocinas de Comerç 24, donde conoció a Arnau Muñío, el Dos Cielos de los Hermanos Torres, Saüc de Xavi Franco o 1 año entero en Tickets. Fue al final de la comida, cuando César me contó su recorrido. Se lo pregunté ya que acababa de hacer una comida de muy buen nivel, con platos muy bien condimentados, cocinados y presentados. Y debía haber una explicación a todo esto. De hecho, la sala no paró de llenarse y no era para tomar un menú del día a 20€ (que no lo hay), sino para comer platitos a la carta. Es cierto que estamos en “la parte alta” de la ciudad, donde la clientela no tiene muchos problemas para pagar la luz de su casa. Pero encontré la relación calidad-precio muy buena, sobre todo en los dos menús-degustación propuestos.
César dispone de un buen equipo con los que va sacando los platos a la perfección. También, hay que decir que ciertas preparaciones como la croqueta o el buñuelo están fabricados en una cocina central, a partir de las recetas que César les envía. Pero las demi-glaces y otras salsas se realizan un situ. Lo repito, en restaurantes de otras liga, la “tortilla” del taco sería casera, pero he visto también panipuris comprados en restaurantes con estrellas michelin…
En todo caso, en BARRA ALTA, el resultado en el plato es excelente para este público que no busca una “cocina de autor” bien definida, sino platos de su agrado,buen cocinados, de sabore reconocibles y amables pero con los toques viajeros que son ya tan en boga y que son difíciles de evitar.
Ostra “fine claire” con kimchi, ceviche, tostada de maíz , ssam (que llaman “nem” por equivocación en la carta), vitello tonnato, interpretado en una versión ibérica, con carne de cerdo de bellota, son algunos ejemplos del eclectismo de la carta.
Todo muy rico. Solo critiqué la redundancia dulzona en el buñuelo de bacalao: ajo negro Y miel. Solo con un buen allioli que tenga su toque de ajo negro, el buñuelo ganaría. Y el uso de la “tartufata” (que lleva también aceite sintético de trufa) que no mejora lo que podría ser un simple puré de patata bien hecho (y sobre todo servido aparte) para acompañar una magnífica pluma ibérica de bellota en su punto.
Me gustó el servicio por parte de ADRIÀ ROMAGOSA , eficiente, sonriente y respetuoso.
Al final, un buena casa de comida que está allí, cumpliendo, cuando uno quiere salir de su menú diario, y sin la formalidad que conlleva una visita a un restaurante de cocina de renombre.
Si lo tuviera cerca de casa, lo visitaría a menudo.



Las cartas tienen varias faltas ortográficas: «tonatto», «foié», «parmentière»… y el error del «nem» por un «ssam».
Ostra encevichada y ostra fine claire verde
Tosta de maíz crujiente con aguacate y tártar de bogavante y vieira
Tártar de tomate con arenque ahumado Carpier
«Roast Pork» de bellota tonnato
Una emulación del vitello tonnato, aquí con cerdo ibérico, igualmenye de cocción rosada, alcaparras de Pantelleria IGP fritas.
Le pondría también alcaparras SIN FREÍR, para conservar mejor su acidez y aroma.

Buñuelo de bacalao con ajo negro, miel y ralladura de lima
Como lo dije en la introducción, sobraba el dulzor de la miel.El dulzor del ajo negro bastaba.
Croqueta de carne de rustido y foie Rougié
Muy buena pero un poco más de cremosidad no le sentaría mal.
Ssam de papada crujiente con saamjang
Muy rico, aunque la parte cárnica estaba un poco fibrosa.
Espárragos de Tudela con boletus y bacalao ahumado Carpier
Buena textura crocante del espárrago y pil pil de la cocción de las propias setas. Un plato muy rico que sustituye el de los guisantes cuya temporada se va acabando.
Pluma ibérica de bellota con parmentier trufada
Las clientelas están ya «engachadas» a este aroma de trufa. La tartufata no és tan terrible como el aceite puro, pero lo contiene en una pequeña proporción. Esta carne tan tierna y sabrosa solo necesita de un buen puré de patata. La sencillez de un producto es el auténtico lujo, no los sucedanios de productos presuntamente de lujo que están en el imaginario de la gente: caviar chino malos, blocs de foie-gras, «tartufos» etc
Lemon Pie versionado

Bombas de tatín de manzana con chantilly de vainilla y toffee.
Un bocado muy muy goloso.
«Chantilly de vainilla» que, dicho de paso, es una redundancia, ya que la chantilly debe llevar vainilla.

Pan de Triticum

Buena elección por parte del jefe de sala Adrià. Uno de mis vinos ligeros predilectos.
BARRA ALTA
Barcelona

















