Carlos Abellan está en un buen momento.Su libro sobre tapas donde cuenta todo su curriculum pre y post bulliniano ,refeja bien su cocina que ,sin ser creativa como reconoce el mismo,consigue conectar con la gente dispuesta a jugar un rato .Con la diferencia que ahora se remata el festival con platillos más cocinados:chipirones pletóricos sobre quenelles de arroz negro en su punto ,taquitos de merluza con salsa de miso ,pommery y fideos de calabacín,carrillera con purée «robuchon»y una salsa-jugo llena de matices gustativos.Buenos postres sobre todo el sublime clásico chocolate,aceite de oliva,pan crujiente y sal maldon.Una pequeña critica :la espuma de crema catalana no mejora una buena crema del Hispania o una untuosa «crème brûlée».
Hay que recalcar tambien la coherencia del interiorismo de Comerç 24 (Alfons Tost )con la propuesta gastronómica :ambos lúdicos y «fashion» en apariencia pero denotando reflexion y criterio.
Philippe Regol
