Rafa Zafra y su equipo
Vuelvo a ESTIMAR justo un año después de mi primera visita. La casa se han consolidado como templo del producto del mar (desde entonces se ha abierto otro gran referente de este tipo de propuesta como Marea Alta).
Siguen llegando a esta casa pescados y mariscos de gran nivel o que salen de lo común, tanto por su relativa rareza como el negrito
como por su considerable tamaño como esas cigalas . La carta no ha cambiado mucho y sigue en la misma línea de marinados, algunos fritos, algún guiso excelente como los garbanzos y piezas grandes al Josper. Se mantiene el carpaccio de cigala con compota de cebolla, plato icónico de los años 90 en el Bulli.
Lo que sí ha experimentado un salto interesante han sido los postres, a veces despreciados en este tipo de restaurantes. Como en el caso del Marea Alta, se agradece un esfuerzo para complacer al cliente goloso sin caer tampoco en un exceso de dulce. ¡Sublime la tarta de queso!
Muy buenos aceitunas y bígaros aliñados.
Caballa marinada al vinagre de Jerez con vinagreta pico de gallo
Brutal el tartar de gambas con caviar y emulsión de sus cabezas
Chipirones “encebollados” con mahonesa de yuzu y ajo negro. Perfectos.
Demasiado secos los boquerones macerados al limón y fritos…Mahonesa de limón.
Duo de gambas, brasa y hervida.
Espectacular la cigala abierta
Garbanzos con gambas y mejillones
Negrito asado. Me encanta la textura de este pescado que había probado en alguna ocasión por ejemplo en La Mar Salada. Como pequeño reproche un exceso de aroma a brasa que a veces transmite la cocción prolongada en el Josper. Tal vez un aliño ácido lo podría corregir.
Tomates. Por mucho que se busque una cierta calidad, la temporalidad siempre manda… Pero me gustó el verde.
Patatas fritas tipo “Pont Neuf” más carnosas que crujientes (como lo son las de Alkimia unplugged)
Excelentes los dados de piña servidos con crema catalana.
Perfecta la textura del flan servido debajo de una campana, recordando la presentación de algún postre en el Marea Alta.
Y, como dije antes, realmente mágica la textura de la tarta de queso recién hecha que tiene como imperativo legal no pasar por nevera alguna. El resultado: una auténtica textura de camembert afinado.
Cuenta para 3 personas (con un par de invitaciones y un descuento)…Eligiendo bien, creo que es posible disfrutar por menos de 100€.
ESTIMAR
