Luces y sombras
No sé cómo se hace una crítica gastronómica de una casa de más de 60 años. El restaurante Hispania tiene tantos años a sus espaldas que sólo puede uno sacarse el sombrero ante tanta solera. Como el Motel del Empordà, pero en versión más tradicional, “L’Hispania” forma parte con sus inicios en los años 50, de la historia de la cocina catalana contemporánea, a través de la saga de la familia Rexach y de las dos hermanas Paquita y Lolita a la cabeza. Años del desarrollo del turismo costero de los años 60-70, de la principiante crítica gastronómica con Nestor Luján, muy aficionado a la cocina de esta casa y, más tarde, de los vaivenes de la estrella michelín, hasta que desaparezca de la guía roja en 2011.
No visitaba este restaurante desde hace mucho tiempo y me ha hecho mucha ilusión ver que Paquita sigue al pie del cañón, ya no en la cocina pero sí tomando nota, flanqueada ayer por una joven aprendiz, atenta a sus gestos y palabras.
Ni había visto aún el nuevo comedor, exento del encanto vintage del salón principal pero muy agradable con sus vistas a la ladera poblada de pinos.
Muy amablemente Paquita acepta que compartamos las raciones para poder probar varios platos. Tal vez teníamos que haber elegido platos más marineros pero pedimos lo que nos apetecía en aquel momento, sin perdernos los famosos guisantes o el aclamado cap-i-pota.
Valoración general somera : bien, con algún matiz, la cocina salada, pero claramente desastrosos los postres.
Aperitivo de cortesía: crema de calabaza con picatostes.
Riquísimo el buñuelo de bacalao. Y tal vez la mejor croqueta de pollo de payés que he probado últimamente. Equilibrio prefecto entre lo cárnico y lo cremoso. Muy sabrosa.
Ya sabía que en esta casa los guisantes del Maresme se sobrecocinaban bastante. A veces no es un problema. Pierden su textura crocante de vegetal que explota en la boca pero ganan en sabor y en agradable dulzor, recordándome, al menos en su aspecto, aquellos guisantes (panceta ahumada, cebollitas, zanahoria y tomillo) que prepara mi madre. Una pena que no se sirvan en un plato sopero y con cuchara. Ganarían en presencia y mejoraría la degustación. También convendría retirar los trozos de carne que ya han dejado su sabor al guiso y de los que queda únicamente su insustancial fibra. (Media ración en la foto).
Correcta la tortilla de butifarra negra, judías y pimientos del Padrón.
Excelentes los caracoles de mar gratinados (mantequilla, pan rallado, perejil, ¿ajo?) como si fueran “Escargots de Bourgogne”. Perfecto punto de cocción. Tiernos.
Buena textura del cap-i-pota, meloso pero entero, que también debería servirse en plato sopero. Domina tal vez demasiado el pimiento rojo dentro lo que se anuncia como una “sanfaina”…(Media ración en la foto).
Correcto el fricandó (aunque el del Vivanda es mucho mejor) con una curiosa guarnición de berenjena frita.(Media ración en la foto).
Sorprendente que se llame “crema catalana” a una muy agradable pero simple crema inglesa…¡En esta casa se debería hacer la mejor crema catalana de toda Cataluña! Ver la textura en la foto de arriba.
Bromera de helado (biscuit glacé) al aroma de kirsch . Mal presentado pero sobretodo con aroma a congelador más que a kirsch y totalmente cristalizado. 13,20 €.
Excelente el pan de coca con tomate pero muy mejorable el pan normal.
Muy bueno y esponjoso el bizcocho que se sirve con los café. Coca de llardons (con algún torrezno más que entero…
(Se han olvidado de incluir en la cuenta una copa de Viña Alberdi)
Precios bastante elevados , sólo a veces en relación con la calidad del producto y el esmero en la elaboración….
Carretera Real 54
Arenys de Mar- Caldetes
93 N
TWITTER: @PhilippeRegol
