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BAR ÁNGEL .(Barcelona).

El cerdo ibérico de Maldonado en un humilde bar de barrio

 

Lo curioso del Bar Ángel es que puede pasar por el simple bar de la esquina, la casa de comida donde irías a restaurarte antes de coger un tren (está a 20 metros de la Estación de Francia) o camino de vuelta de la playa de la Barceloneta. Pero en vez de toparte con el menú del día a 10 €, con ensalada de iceberg y lomo seco con patatas, te encuentras una oferta con una calidad de producto inusual en un marco tan humilde.

Su dueño, Santi Hoyos,(en el centro de la foto) propietario del bar Mudanzas en el Borne, es también un pescador aficionado y un amante de la agricultura ecológica (posee un pequeño huerto en Badalona donde reside) y tal vez pretendía, al abrir este bar hace un año y medio, crear un lugar parecido a lo que a él le gustaría frecuentar como cliente.

Comer “calidad”, productos simples pero de confianza y ricos, era su única pretensión. Una pequeña gastronomía de barrio que se ofrecería con toda naturalidad, sin llamar la atención, a los habitantes de la zona y a algún despistado de paso.

Tiene ya su pequeña clientela exclusiva: los que evitan los restaurantes de moda de la Barcelona del Ensanche, los que no se dejan deslumbrar por el diseño y los que quieren comer sin ver ni ser vistos.

Se puede comer por 20-25 € con la tranquilidad de saber que uno acaba de degustar los mejores mejillones de roca de la ciudad

o una brutal hamburguesa de cerdo ibérico de Maldonado.

Los mejillones (no hay foto) que llegan directamente del Delta del Ebro se abren simplemente en la plancha, sin más historia que una vuelta de molinillo de pimienta y aceite de oliva. Impecables de sabor y de jugosidad (5 €).

Santi es capaz de cabrearse por no conseguir las aceitunas pico de limón que pretende ofrecer en aperitivo. En la exigua cocina de dos metros cuadrados, sabe que extensas mise-en-place no se pueden hacer. La carta es corta y los adornos inexistentes.

Las pequeñas vieiras se sirven simplemente envueltas en finas láminas de papada Maldonado (8 €).

Para picar, un poco de cuello de pato confitado con relleno de foie-gras y trufa (6 €). Son delicatessen que se compran hechas pero es delicioso.

Para la barra sale la tortilla de morcilla patatera, también de la misma casa extremeña. Esta morcilla extremeña servirá para ilustrar la tortilla de patata y para los garbanzos salteados (un poco secos, por cierto) (5,90 €).

De postre, otro “ready-made”: el helado de turrón de La Sirena. (Recuerdo cuando Ferran decía que habían probado muchos maíces y que el mejor era Gigante Verde…).“El mejor de los muchos que probé, dice, orgulloso, Santi, anunciándolo como un descubrimiento, el único que mantiene el crujiente del garrapiñado!”. En efecto, está muy bueno y lo sirve rociado con ratafía y con unos “cookiñolis” del Forn Vilamala (enfrente de Vila Viniteca, carrer Agullers), de donde procede el pan, excelente.

Ver el pan con tomate con un auténtico tomate de colgar.

BAR ÁNGEL

c/ Ocata nº 2 bis

932690493

Cerrado domingo y lunes mediodía.

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