LA CRISTALINA DE MICHEL TRAMA, EL PAN DE FIDEL PERNIA Y EL VINO POR JOSEP ROCA 
Una de las cosas que más me gusta de los eventos gastronómicos (mal llamados congresos), tanto o más que la proyección de cocineros jóvenes con futuro o la visibilización de cocineros a veces en la sombra, es la recuperación de la memoria culinaria histórica. Hacer conocer a las nuevas generaciones de donde venimos y enseñarles quienes, en un pasado relativamente reciente, han aportado algo a la cocina.
Lo que estamos llamando “ Vanguardia” no ha salido de la nada. En el fondo, si bien es cierto que lo que se hizo en España estos últimos 15 años ha sido espectacular tanto por su importancia como por su ritmo, la historia de la cocina es un poco el reflejo de estos pasos innovadores que en su momento se comportaron también como pequeñas “vanguardias”.
Recuerdo los finales de los años 80 en que todo el mundo se empeñaba en poner una cristalina de fruta o verdura en sus platos. Los cocineros de banquete adoptaban la técnica de la “lágrima de chocolate con griottines” para servir de continente a sus helados y otros pasteleros, como más tarde Jordi Roca, empezaron a hacer postres con tabaco siguiendo la estela de aquel Puro Doble Corona de chocolate del principio de los 90. (Hoy aun , Carlo Cracco sirve de snacks una verduras secas y frutas crujientes en el postre).Todos postres de Michel Trama (por cierto muy aficionado a los puros), que no alcanzaron seguramente la fama del coulant de chocolate de Michel Bras pero que han marcado un antes y un después.
Hasta la fecha este cocinero era para mucha gente un perfecto desconocido en nuestro país. ¿ ¿Cuántos saben por ejemplo que la técnica de los “falsos risottos” de verdura (remolacha, hinojo etc) es de este señor?
Ferran Adriá, siempre atento al desarrollo de una nueva técnica, le ha rendido muchas veces homenaje como lo recordaba Trama el otro día en el escenario de Andalucía Sabor. Si para Brillat Savarin la creación de un nuevo plato era más importante que el descubrimiento de una nueva estela, se puede decir hoy que para Ferran, sería la creación de una nueva técnica ligada a un nuevo concepto.
Trama sigue cocinando en su hermosa casona medieval del pequeño pueblo de Puymirol que tantos recuerdos me trae (ver post), alejado del mundo mundano e inmerso en una gloriosa decadencia (le han quitado la tercer estrella el año pasado…¿qué más da?). Obedece a la regla de Voltaire en su obra Cándido y “cultiva su jardín”, evidentemente BIO, aportando de esta manera su granito de arena a esta nueva visión del mundo de este siglo que arranca, basado en la sostenibilidad y en la salud (que llegó a darle algún susto). “En una tierra como Andalucía, tan mimada por la naturaleza (la conoce bien ya que tuvo una casa en Almería), cada restaurante debería tener su huerto propio”, espetó a la platea llena de jóvenes cocineros.
Lo de las cristalina empezó (año 1985) como suele ocurrir muchas veces a partir de un fracaso. Un olvido en el horno de unas piñas que resultaron estar ciertamente demasiado tostadas pero también sorprendentemente crujientes y de una concentración de sabor inesperadamente intensa.
De un error inteligentemente interpretado, salió una nueva técnica, que poco a poco Trama fue perfeccionando.
La verdura o la fruta se untan en un jarabe y se deja secar durante horas y horas (depende de cada producto) en un horno cuanto más bajo de temperatura mejor (40º-50º). Reconoce que no funciona con todos (ej. kiwi, aguacate o mango).
Jarabe para la fruta: 1 litro de agua, 500 grs de azúcar + un poco de zumo de limón.
Para la verdura: 1 litro de agua, 250 grs de glucosa atomizada, 10 grs de sal, una pizca de pimiento de Espelette. (Invita a buscar el producto equivalente ya que tenemos excelentes pimentones).
Helado de tomate (o , como dijo, mejor aun de gazpacho) con cristalinas de tomate.
El entusiasmo del público de Andalucía Sabor aplaudiendo a rabiar las palabras de Fidel Pernia hasta arrancarle las lágrimas al ponente podría ser un signo de protesta contra la frivolidad con la que se ha tratado este tema y de la importancia atávica que despierta en nosotros como alimento dietéticamente imprescindible pero también simbólicamente evocador.
“Se hacen catas de todo (vino, aceites, aguas…) ¿y por qué no catas de panes”, pregunta Fidel.
Ver su entrevista AQUÍ.
Pitu demuestra un conocimiento exhaustivo de todos y cada uno de los vinos y de las bodegas de esta zona y de los vinos andaluces en general. Cita decenas y decenas de pequeñas bodegas, muchas desconocidas por el gran público, con un tono de afecto profundo hacia estos vinos. Ynocente, Pastrana, La Panesa; Botaina; Jalifa, Cabriola, Amontillado 51, Bota No (Coliseo). Palos cortados como Apóstoles, Alboroque, 10 RF, Río Viejo, Almacenista (Lustau). Olorosos como East India (Lustau), Amoroso, Don PX, PX de Alvear, Venerable, ¡905 PX.
Moscateles MR, Esencia, Moscatel de Bandera.
Creams como Xarab, Navazos Niepoort y hasta un cava Colet Navazos (con palo cortado en guisa de licor de expedición), en colaboración con la bodega del Penedés.
En fin, una clase apabullante de conocimiento y de sentimiento.
