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AL KOSTAT (Alkimia). (Barcelona)

Al Kostat de Jordi Vilà

Al fondo de todo: las mesas de Al Kostat

Hace un par de meses, en un artículo sobre Alkimia en el suplemento Qué fem? de La Vanguardia, añadía estas líneas sobre lo que es , para mí, uno de los dos o tres restaurantes barceloneses en el que me siento más cómodo : la parte informal de Alkimia.

“La novedad respeto al local de la calle Industria, son también estas cinco mesas que ocupan el fondo de la sala. Zona “unplugged”, como se llamaba hasta ahora, ligeramente apartada de la zona “gastro”. Allí se propone una carta de precios más moderados (desde 50€), más centrada en el producto si cabe, más informal en la puesta de mesa pero con un nivel culinario a veces no tan alejado de Alkimia gastro. Croqueta de ragú de vaca, de un crujiente muy particular (3€), ostras a la brasa con huevo revuelto (4,50€) , cocochas (20€), raviolis de pollo asado (4,50€ la pieza) , arroz de ñora y cigala (26€)(aquí quedaría mejor un bomba que esta variedad “carnaroli” demasiado extendida…) , steak tartar con anguila ahumada, pescado del día, cap-i-pota o una deliciosa col caramelizada (pero sin azúcar! No se asusten!) (6€).

Y no se pierdan el flan. Un ejemplo de esa sencillez aparente de la que hablaba al principio, pero que a veces encierra sensaciones texturales o gustativas muy gratificantes.

Propuesta de vinos (naturales o no) muy personal por parte de la sommelier Marta Rombuts . Tintos diferentes, elegantes y ligeros, de Francia, Italia, o de proximidad”.

Vuelvo y vuelvo a Al Kostat, (me gusta más este nombre de “Al lado” que el palabro anterior, demasiado “modernillo” y poco comprensible “Unplugged” ) como vuelvo a Gresca, a Suculent o la barra de la entrada de Dos Palillos (ésta a pesar que no este muy cómoda) etc… cuando tengo la necesidad de comer sin que me cuenten muchas historias y sin paripés.

Cuando volví de mi gira por Francia, sentí esa necesidad imperiosa de volver a Al Kostat y comer lo que es sin duda el mejor plato de judías verdes con patata de la ciudad (en pocas cartas se propone una simple verdura!) o terminar con un postre de “menjar blanc” de almendras con granizado de cava, gelatina (de textura impecable) de moscatel y dados de paraguayo. Hace dos días lo degusté con fresones y pronto llegará la pera de Puigcerdà que hace de este simple postre algo realmente delicioso.

Este verano solía empezar mi cena con el gazpacho, solo, sin adornos, para beber. Un gazpacho “de soif”, según la terminología empleada a veces para los vinos,

pero un buen comienzo puede ser la ostra en revoltillo, justo entibiada, con matices ligeros de cilantro, ralladura de limón, de vinagre y unas migas. Imprescindible,

como lo es la tortilla de cebolla.

Mientras sigue la polémica cansina (que rompe España) entre los partidarios de la tortilla de patata CON o SIN cebolla, Jordi Vilà propone esta tortilla que es como un revoltillo en el que domina una cebolla entre pochada y caramelizada, envuelta en una fina capa de tortilla. Un coulant!

Como no se puede abusar de la palabra “brutal”, no la diré…

Excelente croqueta de “rustit” de ternera. Muy crujiente pero muy untuosa por dentro, pero sin tanta cantidad de bechamel como en el Norte. Más cárnica en el sabor sin la molestia de un exceso de fibra, como ocurre en ciertos casos.

Estamos en temporada de caza: excelente pâté de conejo salvaje. Me sobraba la fruta. Con la ensalada de berros era suficiente.

Arroz salvaje meloso de paloma salvaje (“tudó”) y setas . Riquísimo. Un sabor intenso pero lleno de elegancia. La pechuga poco hecha. El grano (carnaroli Acquarello) estaba muy bien cocido pero seguía teniendo esa textura granulosa exageradamente dominante,  como si el cereal buscara protagonismo propio, cuando se trata, para un arroz, que se integre y se ponga al servicio del conjunto. Siendo excelente, este plato cocinado con una variedad más “discreta” (y también más barata) hubiera podido ser sublime. Por suerte los arroces secos de esta casa , sí que se hacen con bomba de Pals.

Grouse guisada con rebozuelos.

Tomamos el menjar blanc de almendras con fresones (aun los hay y buenos), granizado de cava y gelatina de moscatel. Un postre de 9 a pesar de su sencillez que alcanza el 10 con la pera de Puigcerdà (o un buen paraguayo).

Hacía más de un año que no probaba el suflé de cítricos. De libro. Académico. Simplemente perfecto. Se sirve con una deliciosa ensalada de frutas con un sorbete.

Otra ventaja de ir a este pequeño Al Kostat es que no masificación y  hay días o noches (como la de ayer) que pueden ser muy tranquilos. Los barceloneses aun no han acabado de enterarse de que existe  y prefieren frecuentar  el restaurante gastronómico. Cierta tranquilidad también es un lujo, al menos para mi.

ALKOSTAT

(Espacio Alkimia

1º piso de la Fábrica Moritz)

Ronda de Sant Antoni nº 41

 WEB

Cierra, como Alkimia, sábados y domingos.

93 207 61 15

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