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LA BARRA de Carles Abellán. (Barcelona)

Taberna De Luxe en la Barceloneta

 

“Cocina vista” por pantallas gigantes

Producto, producto, producto. Es al menos lo que proclama Carles Abellán para definir su cocina de LA BARRA, restaurante que acaba justo de abrir en el Paseo Nacional de la Barceloneta (Joan de Borbó nº19).

Pero creo que también nos encontramos ante bastante cocina, aunque no se pretenda manipular mucho a este producto marinero que llena la carta prácticamente al 95% (de carne solo vimos un chuletón para los carnívoros recalcitrantes).

La mesa de la cocina

Esta BARRA , que pronto se prolongará hasta la terraza, es sin duda el proyecto más personal de Abellán desde que cerró su Comerç 24. Asesoramientos de Sevilla a Montreal pasando por el Bravo del Hotel W, casas de comidas como el ya histórico (y precursor) Tapas 24, La Guingueta, colaboración en el proyecto del Suculent etc etc, pero LA BARRA será , por fin después de muchos retrasos, el nuevo (y posiblemente ) último espacio que Abellán enarbolará como totalmente propio y de total dedicación, aunque cuente para el día a día con el solvente Arnau Muñio (3º a partir de la derecha), quien fue también su brazo derecho, durante muchos años, en el restaurante estrellado de la calle Comerç. También recupera para este nuevo proyecto al pastelero Javier Aguilar que ofició hasta hace un par de años en Dos Cielos.

Y para un cocinero ubicuo como Carles, un interiorista omnipresente como el versátil Lázaro Rosa-Violan que tiene al menos el mérito de reinventarse en cada proyecto, a pesar de los comentarios sarcásticos que provocan sus reiteradas intervenciones en el mundo de la gastronomía.

En la sala, Tomás Abellán, hijo de Carles, quien ya había hechos sus pinitos en el antiguo Comerç. Carta de vino interesante a cargo de Carles Abellán y Antonio Lopo, ex sommelier del Comerç.

Pero hablemos de la comida.

Anchoa y boquerón en matrimonio (no hay foto)

Unas excelentes patatas aliñadas con caballa marinada. Me recordaron las patatas con arenques que se comen en los bistrós franceses, pero  en clave andaluza, más sabrosas y sobre todo con menos fuerza salada por parte de la caballa.

Me encantaron los buñuelos de berenjenas tratados como un cazón adobado, acompañados con una mahonesa de comino. Rebozado perfecto. Un 10.

Muy original también  la tortilla de anchoas , como una versión de la tortilla de camarones pero en este caso con minúsculos boquerones, trocitos de mató y hojas de ostra. Una delicada y deliciosa fritura en dentelle.

Tal vez me repita, pero destacaría en este plato tanto la originalidad como la suculencia en la presentación de la ostra frita picante. Adictiva.

Muy rico el revoltillo con erizo y trufa rallada.

No es la mejor temporada para las sardinas pero el espeto resultó sabroso, pintado con un mojo de ajo y hierbas.

La cosa no decae con la jugosa caballa con cebolla fondeada en blanco y escabechada.

Muy melosa la raya servida con un jugo de callos y garbanzos perfectamente mantecosos.

Arroz de mini gambas de playa al ajillo. Mucha generosidad en las cantidades de gambas. Faltaría potenciar la muselina de ajo confitado con un buen matiz picante de guindilla para aportar ese agradecido picante, propio de unas gambas al ajillo.

Conociendo mis gustos, Arnau añadió un par de minutos de cocción al arroz, lo que me pareció muy oportuno. Pero sigo pensando que el tan afamado , costoso y sobrevalorado carnaroli Acquarello no es conveniente para los arroces secos (o tirando a seco). Aunque este arroz de gambitas pretendía ser un híbrido entre seco y meloso, tal vez sería interesante probar el recuperado arroz bombón alicantino (no confundir con el bomba) o el J.Sendra que promociona con acierto el gran Kiko Moya de L’Escaleta.

Postres:

Fresas con nata y helado de leche de oveja. Carles quería algo muy minimal, pero tal vez un poco de kirsch en la chantilly o un poco de galleta rota rompería la monotonía de la degustación.

Mucho más interesante y llena de agradables contrastes fue la pulpa de pomelo thai y finger lime, dulce de leche y crumble. Se sirve en una aparatosa vajilla que induce a pensar que te sirven una ensaladilla de txangurro. Estas extravagancias “vajilleras” del Taller de Piñero serán perfectas para los papanatas que acuden a los restaurantes de Ibiza, pero no casan con el espíritu sencillo y marinero de la Barceloneta.

k

Excelente el sandwich helado de gianduja inspirado en un dorayaki japonés.

LA BARRA

Passeig Nacional nº 19 (Paseo Juan de Borbón)

937605129

Cerrado lunes y martes.

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