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Bodega LA PALMA .(Barcelona)

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“Siempre he desconfiado del fetichismo de lo cutre ni he mitificado de entrada los lugares canallas. Existe un esnobismo de la cutrez no menos discutible que el de su vertiente pija” escribía en este blog hace unos meses a propósito de la Cova Fumada.

Pero tengo que reconocer que tuve un pequeño sobresalto al toparme, hace unos días, con La Bodega La Palma en pleno barrio gótico de Barcelona. Una bodega de las de toda la vida (Celler) con sus barricas enormes , sus mesas de mármol y sus taburetes de madera. Hacía al menos 20 años que no entraba. Y allí está, como diría la canción, desafiando el tiempo y las modas.

Estaba buscando otro restaurante (El Pla) pero era la ocasión ideal para vivir un momento de nostalgia. No miré ni la carta y me atreví con el menú del día a 10 € con la cerveza Moritz incluida. Quería saber lo que se daba de comer por este precio en el barrio más turístico de Barcelona. Pues se da una comida decente,

y con vinos a copas en la pizarra que me parecieron , desde mi ignorancia enológica, interesantes.

Sólo una cocinera con su ayudante en cocina y dos chicos amables a la par que eficientes en la sala, uno hablando inglés perfectamente con la mesa de al lado. Casi volvería un día para probar platos de la carta, menos evidentemente ese foie con manzana caramelizada, plato ochentesco que no debería contaminar la rústica carta de una bodeguilla…

Patata rellena con butifarra negra con mesclum, maculado por un chorro de vinagre balsámico. Dulzonería acética que está haciendo mucho daño y que se podría evitar con un simple vinagre de Jerez. Pero la patata estaba buena y las hojas bien frescas y crocantes.

Codillo de cerdo con patatitas risoladas. Lo mejor las patatas, ya que la carne estaba un poco seca. Eché de menos un juguillo que se hubiera podido haber sacado del desglasado de la plata de cocción. Pero en cada momento, me estaba repitiendo a mí mismo “¡Si son diez euros..!”.

Torrija correcta y un café.

Aquí tenéis la cuenta. No es para ir corriendo mañana, simplemente es para dejar constancia de que existe aun en Barcelona sitios auténticos, con encanto y a precios módicos (como la increíble Cova Fumada de la Barceloneta) que resisten a la ola fashion/pija de tapas para guiris. A la Palma, también se puede ir a tomar el vermut, o entre comida y cena a tomar algo. La próxima vez que vayáis al Bouchon de Jean-Luc Figueras (que está a 50 mts) acordaros de hacer una visita a este “delicioso antro”, (valga el oxímoron).

Bodega LA PALMA
c/ de la Palma de Sant Just nº 7 (detrás del ayuntamiento)

Abierto de 9h a 24h

Sábado de 12h a 24h. Cerrado domingos.

93 315 06 56

 

TWITTER. @PhlippeRegol

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