«CASA DE ALTA COMIDA» EN UN ACOGEDOR MARCO CONTEMPORÁNEO
Hoy hablaremos de un restaurante que lleva sólo unos meses abierto (hasta el momento a la chita callando) pero que empieza estos días a estar en el boca a oreja de la ciudad.
El restaurante se llama Casa Paloma, pero detrás de este nombre de casa de comida madrileña (los socios son de allí), se esconde un espacio de lo más moderno que hay en este momento. Alta cocina de producto y coctelería. Es una de las nuevas tendencias.
El interiorismo lo firma Lázaro Rosa-Violán, diseñador de moda que sabe jugar con maestría con el mobiliario antiguo, contemporáneo, vintage, o exótico cuando se tercia. En este local, justamente situado en una antigua tienda de muebles, se ha sabido ocupar el espacio sin recargar demasiado.
Ver las mesas (por cierto muy bien separadas) “neo-rústicas” sin manteles ni salvamanteles. Butacas de brasserie parisina.
Barra de show-cooking para sólo los steak tártar (la gran especialidad de la casa) (pronunciar «stec» o «estec» y no «estic»,por favor), barra de bistrot en la entrada donde se pueden tomar los desayunos por la mañana.
Espacioso y confortable fumoir (al menos hasta la nueva ley antitabaco)/ coctelería en el sótano. Varios espacios para varias modalidades de consumo en diferentes momentos del día. Desde la mañana hasta las 2h de la madrugada. Eclectismo estético de la propuesta interiorista al servicio de un eclectismo de la oferta gastronómica. Informalidad confortable.
La oferta culinaria se basa en el mejor producto magistralmente cocinado a la brasa.
De aperitivo unas magníficas anchoas con pan con tomate.
Una agradable ensalada de tomate con bonito confitado casero (9,80 €)
pero sobretodo unos sobresalientes macarrones (¡tradicionales pero al dente!) con tomate y chorizo (8,90 €).
“ Como a la madrileña” nos recalca Enrique Valentí, el director y maestro de ceremonia del lugar. Un madrileño que hace años instaló un restaurante en la calle Ciutat, al lado del ayuntamiento, pero que “asustó” un poco al público barcelonés por su espectacular puesta en escena.
Aquí Enrique, en un ambiente más distendido, despliega sus dotes de anfitrión perfecto, asistido por la jefa de sala Cristina Cusín.
Después de los suculentos y memorables macarrones, llegó la ventresca de atún a la brasa (dos raciones en la foto 23+23 €)). No recuerdo haber comido nunca una ventresca tan perfecta. ¿Tal vez en El Campero deBarbate? Tal vez… Melosidad increíble, punto de cocción ejemplar (una “baja temperatura” a la antigua usanza, infiltrada poco a poco en el entreverado grasoso del bicho). Un bicho que no se pescó para nada como les ocurre a muchos atunes que por desgracias acaban en insoportables tatakis al vinagre de Módena… Ya que sabemos que la pesca del atún se tiene que hacer con responsabilidad, al menos que la mano del cocinero sepa sublimar su carne, como es el caso en Casa Palomo. Grandioso.
Deliciosa guarnición de patatas «canarias» con mojo verde al cilantro y rojo al azafrán.
Ya sin hambre, nos llegó el chuletón de vaca vieja “rubia de Galicia” (45 €/kilo). Con 65 días de reposo (no todo el mundo está de acuerdo con esta duración …).
Intenso sabor a carne. Buena textura de la carne, como no podía ser de otra manera.
Recomendaría la cocción del piquillo a la manera de Julián de Tolosa, bien confitado.
Mejorable la bearnesa. Una salsa que no se encuentra cada día y pocas veces bien ejecutada. Ésta estaba demasiado emulsionada (“xantanejava” como se podría decir en catalán) y muy subida de vinagre, (la huevina hace estragos). Una buena bearnesa tiene que tener untuosidad pero también firmeza para poder napar la comida. En el fondo, esta salsa es como una mayonesa caliente hecha con mantequilla y tiene que saber a esto. Cada uno la puede hacerla a su manera, lo importante es que esté buena, pero me gusta preparar una buena confitura (lenta) de chalotas al vinagre de estragón hasta completa evaporación .La incorporo al final a una espesa holandesa con hojas de estragón y perejil picadas en el último momento).
Buen nivel en los postres.
Delicada tarta de queso versionada, acompañada de un sorbete de frambuesa (5,10 €).
Golosa mousse de chocolate (tal vez demasiado dulce) atravesada por una “brasiana” teja de cacao (5,10 €).
Mejorable la tatin (también versionada) con helado de leche. Perfecta la basa (como una arlette) pero la manzana no estaba caramelizada sino sosamente compotada (5,5 €).
De todas formas, se demuestra una loable preocupación por la parte dulce de la carta, que se expresa con postres clásicos/tradicionales, en coherencia con el resto de la carta, pero con un
toque de elegante refinamiento hasta en el emplatado, muy limpio (quenelles perfectas de los excelentes helados caseros). En la partida de los postres, Marco Leone, ex discípulo de Espaisucre. Siempre es una pequeña garantía…
«Humilitat» , un priorato a la temperatura perfecta
Agua mineral con poco gas y poco sodio. ¡Menos Vichy por favor!
CASA PALOMA
c/ Casanova nº 209
93 200 82 96
Precio aprox.45-50 €
Cerrado los domingos.
De 1h30 a 16h
Y de 8h a 11h30 (hasta las 12h los viernes y sábado)
http://www.casapalomabcn.com/
Para los amantes de la lectura y de la carne, se acaba de publicar el libro de Dani Lechuga del restaurante Caldeni de Barcelona. Prólogo de Pep Palau. Está escrito en castellano. Ver el link de presentación en catalán, castellano e inglés.
