LA SUCULENTA ECOCOCINA DE ARTUR MARTÍNEZ
Participamos en la recuperación de productos autóctonos y tradicionales de la comarca del Vallés.
Apostamos por los pequeños productos de alimentación de calidad.
Trabajamos principalmente con productos limpios, de agricultura y ganadería ecológica.
Apoyamos iniciativas de comercio justo.
Toda nuestra oferta está fundamentada y renunciamos a lo superfluo.
Limitamos el número de ingredientes en nuestros platos para que el producto se pueda identificar mejor.
Todos los productos tienen para nosotros el mismo valor gastronómico.”
Este es una parte del pequeño decálogo ético (más que técnico-culinario) que el joven cocinero Artur Martínez coloca como frontispicio ideológico en la carta de su restaurante Capritx. Toda una apología de la sencillez.
Una pequeña casa familiar fundada en 1952, que Artur transformó hace unos años en un pequeño oasis gastronómico en un barrio de Terrassa algo desangelado y un poco apartado del centro.
Buenos manteles, buena vajilla, los mejores productos aunque se trate de una simple caballa o de un humilde calamar, pero con toda la dedicación del mundo por parte de su joven propietario, que oficia solo en cocina. Este cocinero es un romántico de la cocina que va sin duda a contracorriente en este mundo actual de la gastronomía en que todo parece estar en manos de las agencias de comunicación y de los cocineros-marca que van extendiendo ( y muy bien que lo hacen) sus franquicias por doquier.
Dentro de unos meses tal vez Artur se mude al centro de Terrassa. Una urbe hoy post industrial, que nunca supo desarrollar una autoestima que fuera más allá de su histórica (y ya pasada) potencialidad industrial productivista.
Mientras tanto Artur está trabajando en un estudio, ya prácticamente acabado, sobre todos los productos autóctonos de su comarca. Aceite de Ullastrell, frutas de la huerta de Castellbisbal, garbanzos “menut” del Vallés, butifarras, vermuts, vino rancios etc etc…
Si comparamos esta última comida con la que hice en febrero, seguiremos viendo una línea de cocina muy franca, despojada de cualquier alarde técnico, por otra parte imposible de realizar con tan pocos medios, pero aun más depurada si cabe.
Aun así este plato es un excelente entrante pero que se va a retirar pronto de la carta (temporalidad del producto obliga).
Los cocineros deberían acostumbrarse a informar al cliente sobre la proveniencia de los huevos y de las aves. Más que con cualquier otros productos, si cabe. Se agradece que se utilicen huevos ecológicos o de gallinas camperas. En cuanto a los pollos, al menos en un restaurante de cierto nivel, debería presentarse a la mesa con su DNI en el pico…(del Prat, penedesenc, euskal olloa etc…). Esto me preocupa mucho más que si el cocinero ha utilizado xantana o gelatina vegetal para trabar alguno de sus caldos.
Sorbete y bizcocho de limón, jengibre confitado, yogur ecológico de oveja de raza ripollesa y “rocas” de azúcar al limón.
Tienen unos pocos meses para conocer la cocina de Artur Martínez en el marco de su Capritx familiar. Una pequeña excursión hacia Terrassa altamente recomendable para los amantes de la buena cocina artesana y honesta, hecha a mano, en dos palabras, con talento y entusiasmo.
Menú mediodía 3 platos (con vino, agua, y café) :25 €
Menú Pequeño: 2 aperitivos, 1 entrante, 1 pescado, 1 carne, 1 postre :30 €
Degustación: ( 1 aperitivo y 1 entrante más) : 40 €
CAPRITX
c/ Padre Millán, 140
93 735 80 39
http://www.capritx.com/
