Barcelona.
El viernes pasado, con algunos días de retraso, por fin abrió El Velódromo. Esperé hasta el domingo tarde/noche para acercarme hasta la calle Muntaner. Ya a los 8h todas las mesas estaban ocupadas. El día anterior, entraron 1300 comandas a la cocina y otras tantas a la barra, me dice un Carles Abellán, agotado pero ilusionado. Un portero controlando las entradas de un restaurante, como se tuvo que poner el sábado por la noche, no creo que se haya visto muchas veces…
Carles me recuerda cuales han sido sus intenciones al aceptar la oferta de la cervecera Moritz: recuperar para la ciudad el mítico bar-café que tantos recuerdos traían a varias generaciones de barceloneses. Casi más que un negocio, como un servicio público hacia la ciudadanía.
Carles me recuerda cuales han sido sus intenciones al aceptar la oferta de la cervecera Moritz: recuperar para la ciudad el mítico bar-café que tantos recuerdos traían a varias generaciones de barceloneses. Casi más que un negocio, como un servicio público hacia la ciudadanía.
El esfuerzo es titánico. Se abre a las 6h de las mañana con los desayunos (zumos naturales, bollería) y se cierra a las 2h30 de la noche. Mientras tanto desayunos de cucharas ( 7 “esmorzars de forquilla”), vermuts,15 tipos de bocadillos, huevos de Calaf (en tortillas, estrellados, con butifarras etc), ostras Gouthier y Cancale con cava, 17 tapas, 14 latas de calidad (“La Brújula” etc..), jamón Maldonado, longaniza de Vic, salchichón Joselito, coca de Folguerolas con tomate, picos y regañás, 11 entrantes, 8 guisos, un arroz de olla, verduras, pescados de lonja, lomo alto de ternera del valle de Benasque, entraña y costillas de cordero, todo plancha, 4 guarniciones, salsas, 8 postres. La oferta es apabullante. ¡Toda una maquinaria que requiere un staff de más de 50 personas!
Sólo me pregunto si la oferta culinaria no es exagerada para un sitio que pretende ser, de la propia boca de Carles, un café donde la gente se reúne en cualquier momento del día para leer el diario, jugar una partida de billar o charlar un rato después de un «cine». En todo caso, estamos lejos de un mero Café Gijón.
En consecuencia, creo que sería un error usar en el futuro este espacio como un restaurante habitual. Es más bien el sitio idóneo para comer entre horas, algo rápido sin mucha formalidad. Por eso, lo repito, la carta no debería emular en su extensión a la de una casa de comida. Se agradece evidentemente el mantel y la servilleta de trapo pero no nos chocaría en absoluto un salva mantel de papel.
Probé unos 4 o 5 platos. (Con refresco y cerveza :26 €).
Sólo me pregunto si la oferta culinaria no es exagerada para un sitio que pretende ser, de la propia boca de Carles, un café donde la gente se reúne en cualquier momento del día para leer el diario, jugar una partida de billar o charlar un rato después de un «cine». En todo caso, estamos lejos de un mero Café Gijón.
En consecuencia, creo que sería un error usar en el futuro este espacio como un restaurante habitual. Es más bien el sitio idóneo para comer entre horas, algo rápido sin mucha formalidad. Por eso, lo repito, la carta no debería emular en su extensión a la de una casa de comida. Se agradece evidentemente el mantel y la servilleta de trapo pero no nos chocaría en absoluto un salva mantel de papel.
Probé unos 4 o 5 platos. (Con refresco y cerveza :26 €).
Buena carta de destilados. Vermut Izaguirre a la presión83,5 €) y Yzaguirre Reserva (5 €)(ni comparación con el empalagoso Martini).
Una pena que se coma en un ambiente de humo pero la ley española es lo que es. En todo caso la extracción funciona razonablemente bien.
Pero más allá de los comentarios tiquismiquis sobre el servicio lento o despistado que se van leyendo por ahí o sobre detalles mejorables de la cocina como lo acabo de hacer aquí, nos tenemos que felicitar todos de la reapertura de este local. Todo el esfuerzo de renovación del espacio y la larga espera han valido la pena.
Imagino que Abellán ha querido poner el listón gastronómico muy alto y que la carta se irá puliendo (y reduciendo) con el tiempo. Dejémosle al menos los 100 días de rodaje que se suelen otorgar a los políticos…y ¡ A disfrutar del nuevo Velódromo!
Pero más allá de los comentarios tiquismiquis sobre el servicio lento o despistado que se van leyendo por ahí o sobre detalles mejorables de la cocina como lo acabo de hacer aquí, nos tenemos que felicitar todos de la reapertura de este local. Todo el esfuerzo de renovación del espacio y la larga espera han valido la pena.
Imagino que Abellán ha querido poner el listón gastronómico muy alto y que la carta se irá puliendo (y reduciendo) con el tiempo. Dejémosle al menos los 100 días de rodaje que se suelen otorgar a los políticos…y ¡ A disfrutar del nuevo Velódromo!
c/Muntaner,213 (tocando Diagonal)
93 306 022
Abierto cada día y todo el día.
