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MONOCROM .(Barcelona)

 

Lo que me gusta de los vinos naturales es la poca graduación que tienen. Son vinos de sed, (“vins de soif”) como dicen en el país de al lado, que acompañan la comida sin ejercer un protagonismo alcohólico o tánico sobre lo que comes.

Desde que conocí a Janina Rutia como jefa de sala en el Coure, sé que me entenderá a la primera cuando le pida lo que busco. Solo le tengo que advertir sobre mi pequeña desconfianza con ciertos vinos de este tipo, que desprenden aromas exagerados a semillas tostadas o una acidez un poco subida. A partir de allí sé que voy a poderme tomarme al menos  un par de copas a gusto.

Es lo que se encuentra en MONOCROM, el bar de vinos (o bistrot) que los hermanos Rutia (Janina y Xavier) montaron hace un poco más de dos años en la tranquila Plaça Cardona del barrio de Sant Gervasi. Plaza tranquila, para una cocina tranquila. No es un restaurante de cocinero-propietario, pero los platos tienen su importancia.  Desde hace ya un par de años Adrià Moreno y Alex López (ex Alkimia y Louis 1856), llevan los fogones al alimón,   con la ayuda de Gerard Velasco (a la izquierda) desde septiembre pasado .

La carta podría estar inspirada a veces en el estilo de los platos  de la barra del Coure o del Bar Gresca. Platos de cocina sencillas que seducen cada vez más a la clientela barcelonesa. Estos restaurantes a los que uno decide acudir a veces en el último momento, entre una reunión o una sesión de cine, o bien en este caso  una tranquila noche de día festivo a las 20h de la tarde. Ya que es una de las grandes ventajas de este lugar: está abierto cada noche y sábado y domingo también al mediodía.

No hay menú pero platitos a precios bastante razonables (menos tal vez los macarrones que sorprenden a 16€…).

Ensaladilla de col, zanahoria y ventresca

Le falta un poco de textura crocante a la col , pero la mahonesa tiene punch.

Croqueta de pollo

Muy bien aliñado el carpaccio de remolacha con virutas de queso Gamoneo.

Calabacín relleno de brandada de bacalao

Deliciosa brandada tibia pero el calabacín amarillo que la recoge ganaría en sabor si estuviese escalivado y no tan terso.

Los macarrones

están muy ricos, eso sí…

Mollejas de ternera agridulce con matices orientales

Con un poco menos de miel  y un poco más de picante ganarían aun más.

Pie de cerdo relleno

riquísimo con una salsa  con mucho sabor y untuosidad. (No entendí lo de las avellanas…)

De postre, me faltó, como suele ser muy frecuente, un postre fresco a base de fruta de temporada (repito: la mejor época del año!) o sorbete.

Se pasa directamente a lo goloso de

 una crema  catalana

(textura natilla)

 tiramisú

muy ligero de alcohol.

Algunas de las bases de los postres vienen del obrador Juanitas del ex pastelero del Coure Joan Grimal.

Y el pan del Forn de Sant Josep. Impecable, por cierto el pan con tomate.

MONOCROM

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