Una bella storia !
La siciliana Maria Brusca vendió su casa de comida situada cerca de Palermo para reunirse con su hijo Pepe Palo afincado en Barcelona desde los primeros años 2000. Cansada de viajar cada dos por tres para visitar a su hijo que no se decidía a volver a su tierra, ella fue quien dio el paso y se ha instalado en Barcelona para abrir conjuntamente un restaurante de cocina popular. La decisión no ha sido fácil pero Maria no lamenta nada y está encantada de esta nueva aventura que le permite cocinar, lo que más quiere en el mundo, al lado de su hijo, la persona que más quiere en el mundo. Solo ha pasado un mes desde la apertura y el boca a oreja empieza a funcionar.
Pepe había estado cocinando en el Comerç 24 y en el antiguo Dopo, de Jordi Vilà, una propuesta italiana de calidad en un espacio clandestino de la calle Loreto, que no tuvo continuación.
Ahora en este local de la antigua Florentina, Maria y Pepe proponen una cocina siciliana sin aggionamento en su rica (y a veces tosca) autenticidad. Pulpa de tomate siciliano, tomate seco, hierbas aromáticas, queso caciocavallo, pasas, piñones, pistachos… llegan de la isla . Mañana llegará, aunque sea con días de retraso la preciada ricotta de oveja que servirá para rellenar los típicos “cannoli”, quebradizos y deliciosos frutos de sartén sicilianos.
Un poco de butifarra curada por un charcutero de Sagás a partir de carne de cerdo de Can Rovira pero siguiendo una receta popular siciliana, es el aperitivo. Como una sumaia tierna y con aroma a “finochietto”. Para comerse un plato entero.
Tomate seco con queso “caciocavallo”.
Aceituna aliñadas con anchoa y orégano
“Caponata” , especie de pisto agridulce, con berenjena o , más dulzona, con manzana,
riquísima alcachofa rellena de “mollica di pane”, preparación a base de miga de pan tostada y perejil ( “molla” en catalán).
Deliciosas también las “croquetas” de sardinas con tomate y menta. De los mejores bocados de la cena.
La pasta, de Nápoles para abajo, es de trigo duro. Así que no se esperen mucha elasticidad en la textura, sino una cierta tosquedad.
Pero tanto el sabor de tomate , albahaca y su puntita picante de “peperoncino”
como el “picchio paccio” con sardina, pan crujiente, pasas , piñones y otra vez el hinojo salvaje, hacen olvidar rápidamente la rústica consistencia.
Meloso el rabo de vaca guisado sin vino. Su única acidez estriba otra vez en el tomate, hilo conductor gustativo omnipresente de esta cocina.
Un poco seco el “brocciolone”, especie de popieta rellena de panceta, huevo, chalota, perejil y “mollica”, salvado por la presencia reiterada de la excelente salsa de tomate.
A la espera de la ansiada “ricotta”, nos conformamos con un excelente sorbete de apio de Sandro Desii,
con un parfait dulcísimo de frutos secos y miel y un “éclair” de chocolate, aceite y sal . Aquí se hace un pequeño guiño a la merienda catalana.
No hay menú degustación pero hacen media raciones sin ningún problema.
UN’ALTRA STORIA
c/ Saragossa nº 122
93 566 28 14
Cerrado domingo noche y lunes
