Barra nikkei en el Barrio Gótico
Isidre Marqués (¿se acuerdan del Canalla de Sarrià? (Ya en el 2011 empezaba a usarse esta palabra “canalla”) sigue asociado al hostelero Jordi Clos (y en esta caso a su hijo Joaquim) para completar la oferta gastronómica del Hotel Derby de la calle Avinyó. Hace un año y medio se inauguró con Palo Santo la planta baja (buenos recuerdos de algunos platos) y esta vez se acaba de acondicionar la pequeña bóveda de la planta inferior que funcionaba como pequeña coctelería. Sigue evidentemente la actividad mixológica pero ahora centrada más particularmente en los pisco sour ya que el cocinero peruano Oswaldo Llanos (ex stagiaire de Pakta, a la izquierda en la foto) se ha instalado en este reducido espacio donde, con una simple salamandra y un ayudante, despacha una pequeña carta de platos de cocina Nikkei de un nivel más que respetable.
Ostras ilustradas con maracuyá (3,50€), causas limeñas (2€) de varios gustos (pollo, salmón marinado o atún con un toque floral un poco extraño) pensadas como “nigiris” nikkei, a comer de un bocado.
Los ceviches no podían faltar . Tal vez demasiado suave el clásico de corvina (6,5€). Me gusta que un ceviche marque nítidamente sus tres pilares gustativos y aromáticos: acidez cítrica, picante y cilantro. Los brotes de esta hierba suelen ser más propios de la fine-dining, en la que todo tiene que ser “sutil” (por decirlo justamente “sutilmente”).
Mejor el ceviche tibio de salmón, que paradójicamente se anuncia como “muy suave” (7,50€).
Estupendo el tiradito de pulpo con salsa de ají amarillo. Vamos subiendo de sabor. Convendría repartir mejor la tierra de aceituna negra en el plato (8,40€).
Bueno también el tiradito de atún con algas, salsa de soja, jengibre y miel(7,50€).
Estupendo el tártar de carne de solomillo, ecológica de León,con hoja de shiso, chip de patata vitelotte. (10,50€).
Excelente para terminar la parte salada el tataki de la misma carne ecológica con enokis mi-cocidos y salsa anticuchera (12€).
Realmente tiene mérito por parte del cocinero, realizar estos platos, fríos o tibios, tan resultones (o incluso directamente tan conseguidos) con medios tan precarios, aunque evidentemente la mise-en-place se hará, imagino, en la cocina de arriba.
De postre unos mochis comprados a un pastelero artesano. Excelente el de cheese-cake.
Muy bueno el bizcocho de moscovado servido con helado de coco y gelatina de pisco (6€). Un poco seco el conjunto y poco chispeante la gelatina. Mojé un trozo de este bizcocho, de una buena textura, en el pisco sour que tenía al lado. Me dio la idea de un posible borracho (tipo babá) de moscovado y pisco sour con su helado encima. Jugoso y sabroso. Delicioso.
KOKKA
c/Aviñó nº 30
Entrada por el Palo Santo
De martes a sábado. Sólo por las noches a partir de las 19h.
93 412 71 98
