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LA TAVERNA DEL MAR (Sant Feliu de Guixols)

Hostal de la Gavina

Platja de Sant Pol

A 100m del HOSTAL LA GAVINA, ese maravilloso hotel *****de S’Agaró, se encuentra ya en el termino municipal de Sant Feliu de Guixols y a pie de playa, justo al lado de las históricas casetas, LA TAVERNA DEL MAR. Es como la segunda marca gastronómica de la casa, siendo el Garbi el restaurante de la la piscina para almuerzos y el restaurante Candelight, el buque insignia, solo abierto por las noches, y del cual hablaré en unos días.

Desde nuestra mesa…

La Taverna se encuentra en la misma playa, pero me resisto a llamar esta casa histórica, a punto de celebrar en unos días su 90 aniversario, un simple segunda marca o un chiringuito. Es un restaurante de cocina marinera en toda regla con un encanto extraordinario y no solo por las vistas. Y lo digo después de mi 4ª o 5ª visita.

Desde hace un par de años, el joven SERGIO SALGADO, originario de Honduras, formado en la Escola d’Hosteleria de Girona y que lleva ya 8 años en el restaurante ascendiendo poco a poco el escalafón, ha tomado totalmente las riendas de la cocina. Es resolutivo a la hora de despachar servicios de más de 100 personas, tanto como imaginativo cuando se trata de actualizar ciertos entrantes y hasta proponer algún postre como esa tatin individual que se hace al momento y se desmolda delante del cliente.

Pero lo que siempre ha representado el sello gastronómico de esta casa, han sido las piezas grandes de pescados, asadas enteras y para compartir en la mesa. En esta última operación interviene la veteranía y el oficio de un excelente servicio de sala que hace que la degustación en la mesa sea más cómoda. Tanto el aliño “a la donostiarra” que se ofrece para la escórpora como la “meunière” emulsionada, llegan a parte. Con las alcaparras fritas, se puede convertir una “grenoblesa” al momento. En cambio, las láminas de ajo frito de la donostiarra podrían también llegar a parte para que no se humedezcan y conserven un poco de su crujiente.

De los entrantes, destacaría esos pequeños chipirones en dos cocciones, fritos y apenas entibiados con un sabroso puré de cebolla pochada. Las espectaculares cocochas al pil pil con un cordón de demi glace al Oporto que endulzaba innecesariamente el plato y unas espléndidas almejas de Galicia con una marinera que incitaba a mojar pan o a que se degustase a la cuchara.

Y hablando de suculencia, parece increíble que una simple guarnición que acompaña los pescados, la PATATA PANADERA , sea tan deliciosa. Sergio me dijo que la hacía con una monalisa y que la confitaba un poco previamente para luego hornearlo todo con vino y sofrito para que se dore en los bordes. Ya el año pasado me había fijado en esta patata, y otra vez este año, tuve la misma impresión: 7€ por esta excelencia…

Justo abiertas. Tibias, casi crudas.

Un poco densos y el alioli solo aportaba un dulzor innecesario.

De cocción espléndida.

En los pescados, me gusta que la cocción esté un poco más nacarada. Imagino que se cocina para los gustos de la mayoría.

Un 10!

Guixolenc es un neologismo que se encontró para nombrar esta especie de «orellana», muy crujiente y poco dulce. Se rocia con estomacal Bonet y se rompe en la mesa. También con ron o «cremat» estaría muy bien ya que es el alcohol icónico de la Costa Brava.

Sant Feliu de Guixols

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