5 comentarios el “ITALIA Y EL MALVADO NITRÓGENO

  1. Esencialmente de acuerdo, querido Philippe, aunque cuidado con esa maniquea asimilación entre progresía y vanguardismo culinario y tradición y conservadurismo ideológico que ciertos medios tratan de transmitir.
    Los integrismos nunca son buenos, pero permitir que se pierda la genuina tradición culinaria de cualquier territorio en favor de un vanguardismo vacío y efectista creo que empobrece nuestro acervo cultural.
    Me gusta más el concepto de asimilación o adaptación que el de suma. El primero describe un proceso de análisis, mientras el segundo es simplemente un ejercicio de adición.
    No renunciemos a la vanguardia, pero determinemos qué es vanguardia y adaptémosla a nuestras formas de cocinar y de comer de manera natural. Tenemos múltiples ejemplos de aberraciones realizadas en nombre de la modernidad culinaria; citaré el postre de regaliz y alga codium que muestras en el post anterior o el insufrible tartar de riñones de Cracco.
    Por lo demás, como no podía ser de otra manera, aplaudo tu compromiso. Yo también estoy asqueado de ver cómo un país que es sinónimo de buen gusto, tenga los dirigentes que tiene hoy.
    Una pena.
    Un placer leerte, Philippe

  2. Totalmente de acuerdo. Era un post de urgencia , escrito rápidamente. Y quedan muchas cosas que matizar. Sabrás, si me lees, que no me gustan las trincheras y que me gustan más los grises que el blanco y negro.
    Todo esto lo he explicado en un artículo en Apicius, publicado en mayo del 2009.
    Lo puedo enviar a quien me lo pida por correo
    philipperegol@telefonica.

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